La decisión preliminar del Tribunal Regional de Munich contra Google por sus AI Overviews no es una simple anécdota europea más en la larga historia de fricciones entre Bruselas, los tribunales nacionales y las grandes tecnológicas norteamericanas.
Tampoco es, aunque algunos quieran presentarlo así, otro episodio de ese supuesto reflejo antimonopolístico europeo que en Silicon Valley se interpreta con una mezcla de irritación, superioridad moral y victimismo. Es algo bastante más importante: un tribunal ha dicho, en esencia, que cuando una compañía utiliza inteligencia artificial para producir una afirmación nueva, no puede esconderse detrás de la excusa de que «solo estaba organizando información».
El caso es especialmente interesante porque ...