Durante años, el debate sobre la energía solar en España ha estado planteado en términos de conflicto: o dedicamos el terreno a producir alimentos o lo dedicamos a producir electricidad, como si esas dos actividades fueran incompatibles, o como si cada hectárea tuviese que elegir entre aceitunas o electrones.
Sin embargo, el avance de las tecnologías agrivoltaicas está demostrando que esa dicotomía puede estar completamente equivocada.
La idea no es nueva. Hace ya algunos años escribí sobre la tecnología agrivoltaica y el rediseño del campo y posteriormente sobre por qué las tecnologías agrivoltaicas tenían todo el sentido del mundo. Desde entonces, la investigación ha seguido acumulando evidencias de que, en muchos cultivos, una sombra parcial ...