Hay informes que intentan predecir el futuro y otros que intentan avergonzarnos lo suficiente como para que decidamos cambiarlo. Europe 2031 pertenece claramente al segundo grupo. Su escenario dibuja una Europa convertida en territorio dependiente, irrelevante y troceado entre Estados Unidos y China por no haber entendido a tiempo la inteligencia artificial, y no es una predicción: es una bofetada metodológica. Y precisamente por eso merece ser leído.
¿Es un buen análisis? Sí, en la medida en que identifica correctamente el problema central: la inteligencia artificial no es una aplicación más, ni una industria más, ni otro capítulo de la digitalización. Es una nueva capa de infraestructura económica, científica, administrativa, militar y cultural. Es una GPT, ...