Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Cuando el talento ya no necesita a Silicon Valley» (pdf), y trata sobre una transformación que me parece particularmente interesante: qué ocurre cuando el talento tecnológico deja de estar inevitablemente asociado a un lugar concreto, y cuando el ecosistema que durante décadas funcionó como la gran aspiradora mundial de ingenieros, emprendedores e inversores empieza a comprobar que esa capacidad de atracción ya no puede darse por supuesta.
La excusa para hablar de ello es un estudio reciente de CBRE que muestra cómo, entre 2022 y 2025, el área de Nueva York alcanzó los 394,300 trabajadores tecnológicos, frente a los 375,730 del área de la Bahía de San Francisco. Obviamente, esto no significa que Silicon ...