Mi columna de esta semana en Invertia se titula «La gran privatización de lo común» (pdf), y trata sobre una cuestión que creo que va a estar cada vez más en el centro de la discusión económica y política sobre la inteligencia artificial: qué parte de lo que hoy llamamos propiedad privada fue, en realidad, construido sobre bienes comunes, investigación pública, infraestructuras financiadas por todos y conocimiento generado por millones de personas.
La columna parte, en parte, de una reflexión que publiqué hace unos días sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial tuviera accionistas ciudadanos, a partir de la propuesta de Bernie Sanders de crear un fondo soberano estadounidense de inteligencia artificial mediante una ...