Un artículo en The Atlantic, «Are you sure you want a car with a giant touch screen?», detalla una cuestión que varios comentaristas habituales llevan tiempo comentando en esta página: hasta qué punto el precio de numerosos artículos con un componente electrónico, como los ordenadores pero también, cada vez más, los automóviles, están viendo cómo se incrementa su precio debido a la elevadísima demanda que los data centers generan de componentes como, por ejemplo, la memoria RAM.
Resulta como mínimo curioso que infraestructuras diseñadas para alimentar la creciente demanda de la sociedad de chatbots como ChatGPT, Claude o Gemini terminen, de alguna manera, encareciendo un automóvil fabricado por Volkswagen, Toyota o Citroën, pero la ...