
La idea más importante sobre inteligencia artificial en estos momentos puede que no provenga de un artículo científico, del lanzamiento de un nuevo modelo o de un benchmark. Puede que provenga de un breve ensayo publicado en X por el CEO de Microsoft, Satya Nadella.
En él, Nadella sostiene que el futuro de la empresa dependerá de la interacción entre lo que denomina capital humano y capital de tokens: por un lado, el conocimiento, el criterio, las relaciones y el ingenio de las personas; por otro, la capacidad de inteligencia artificial que las organizaciones sean capaces de construir y poseer.
La terminología es nueva. La observación de fondo no. Durante los últimos meses, en una serie de artículos que comenzó con la idea de que los LLMs nunca fueron diseñados para dirigir empresas, continuó con el argumento de que la inteligencia artificial empresarial debía pasar de las respuestas a los resultados y terminó concluyendo que la inteligencia artificial empresarial sigue esperando a su equivalente de la World Wide Web, he venido defendiendo una idea relacionada: el desafío central de la inteligencia artificial empresarial no es la inteligencia en sí misma: es la arquitectura.
Lo interesante del ensayo de Nadella es que llega a muchas de las mismas conclusiones desde un camino completamente distinto.
Porque, si se sigue cuidadosamente su razonamiento, conduce a una conclusión que buena parte de la industria de la inteligencia artificial empresarial sigue resistiéndose a aceptar: el futuro de la inteligencia artificial empresarial no está en el modelo. Está en el bucle de aprendizaje.
El paso de la inteligencia a la inteligencia que se acumula
Quizá la frase más reveladora del ensayo de Nadella sea esta:
La verdadera oportunidad no consiste en elegir el mejor modelo, sino en construir un bucle de aprendizaje sobre los modelos donde el capital humano y el capital de tokens se potencien mutuamente.
Es una afirmación sutil y profundamente importante. Durante los dos últimos años, las conversaciones sobre inteligencia artificial empresarial han girado casi exclusivamente alrededor de la capacidad de los modelos. ¿Qué modelo razona mejor? ¿Cuál escribe mejor código? ¿Cuál tiene la mayor ventana de contexto? ¿Cuál lidera los benchmarks?
Todas esas preguntas importan, pero parten de una suposición implícita: que la inteligencia es el recurso escaso. Y cada vez lo es menos. Los modelos de frontera desarrollados por OpenAI, Anthropic, Google, Meta, xAI y otros siguen mejorando a un ritmo extraordinario. Cada pocos meses, capacidades que parecían extraordinarias pasan a ser algo cotidiano.
La capa de inteligencia está convirtiéndose en un recurso abundante. Y cuando un recurso se vuelve abundante, la atención se desplaza hacia el sistema que lo organiza. La electricidad se convirtió en infraestructura. La computación se convirtió en infraestructura. Las redes se convirtieron en infraestructura. Todo indica que lo mismo está empezando a ocurrir con la inteligencia.
Como defendía recientemente, la pregunta importante está dejando de ser cuál es el modelo más inteligente para convertirse en cómo se organiza, despliega, gobierna, mide y mejora continuamente la inteligencia dentro de la empresa.
Es una pregunta completamente distinta.
El problema del «veterano de la empresa»
Hay otra idea en el ensayo de Nadella que merece especial atención: afirma que una organización debería poder sustituir un modelo de propósito general sin perder el conocimiento acumulado dentro de sus sistemas. La expresión que utiliza es memorable: la empresa debe conservar la experiencia de su «veterano corporativo«.
De nuevo, parece obvio. Pero resulta sorprendentemente raro, o directamente inexistente, en las arquitecturas actuales de inteligencia artificial.
La mayoría de las iniciativas de inteligencia artificial empresarial siguen dependiendo enormemente de capacidades que residen dentro del propio modelo. Si el modelo mejora, mejora el sistema. Si te da por sustituir el modelo, corres el riesgo de perder comportamiento, adaptación y aprendizaje acumulado.
Nadella está apuntando hacia una arquitectura diferente: una en la que el activo duradero no es el modelo, sino el sistema de aprendizaje que lo rodea. Eso es extraordinariamente parecido a lo que ocurrió en anteriores transiciones tecnológicas: las empresas no reconstruyen su ERP cada vez que mejoran las bases de datos, no rediseñan su estrategia CRM cada vez que aparecen procesadores más rápidos. El activo duradero vive por encima de la infraestructura.
Todo indica que la inteligencia artificial avanza en la misma dirección: el modelo mejora, el bucle de aprendizaje permanece.
El regreso de la retroalimentación
Quizá la parte más llamativa del ensayo de Nadella sea que recupera discretamente un concepto que ha estado sorprendentemente ausente de buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial:
- La retroalimentación.
- Las evaluaciones privadas.
- Los entornos privados de aprendizaje por refuerzo.
- La mejora basada en resultados de negocio, y no en puntuaciones de benchmarks.
Todas estas ideas comparten un mismo hilo conductor: son mecanismos que conectan la acción con el resultado. Y precisamente ahí es donde siguen fallando muchos sistemas de inteligencia artificial empresarial.
En «Después de la ilusión: en qué debe convertirse la inteligencia artificial empresarial«, escrito a finales del pasado abril, ya defendía que la industria había optimizado la inteligencia artificial para responder preguntas cuando, en realidad, las empresas necesitan sistemas que cambien resultados.
La diferencia parece semántica hasta que uno comprende que los outputs pueden generarse sin saber jamás si han servido para algo. Los resultados, no. En el momento en que un sistema empieza a medir si sus acciones acercan realmente a la organización a sus objetivos, ocurre algo importante: el sistema deja de ser simplemente generativo, y se vuelve adaptativo. Y la adaptación genera acumulación.
Eso no es una idea nueva dentro de la informática: sistemas como AlphaGo o AlphaZero de DeepMind demostraron hace años que los bucles de retroalimentación pueden producir capacidades extraordinarias cuando la inteligencia se conecta directamente con objetivos y no únicamente con predicciones.
Lo novedoso es la posibilidad de aplicar esos mismos principios a las empresas.
La cuestión del ecosistema
La última parte del ensayo de Nadella quizá sea la más importante: sostiene que un mundo donde todo el valor acaba concentrado en un pequeño grupo de modelos fundacionales no es económicamente ni políticamente estable. Y tiene toda la razón.
Todas las grandes etapas de la informática acabaron generando ecosistemas: el PC creó empresas de software, la web creó negocios digitales, la nube creó industrias enteras. La plataforma adquirió valor porque el valor empezó a acumularse sobre ella, no porque permaneciera encerrado dentro de ella.
Este argumento coincide estrechamente con el que desarrollé en «La inteligencia artificial empresarial está en 1991. ¿Dónde está su web?»: Internet ya funcionaba antes de la web. Existía el TCP/IP, el correo electrónico y el FTP. Lo que faltaba era la capa que hiciera consumibles esas tecnologías para organizaciones normales.
La inteligencia artificial empresarial actual resulta extraordinariamente parecida: la infraestructura existe, las capacidades existen… pero la capa que permite construir valor duradero sobre esa infraestructura sigue siendo incompleta.
Las empresas que acaben definiendo la siguiente etapa de la inteligencia artificial empresarial quizá no sean las que construyan los modelos más potentes. Quizá sean las que construyan los sistemas que permitan a cualquier organización convertir inteligencia en conocimiento institucional que aprende, mejora y se acumula.
La siguiente pregunta
Por eso creo que el ensayo de Nadella es importante: no porque ofrezca respuestas, sino porque formula la pregunta correcta. Si la inteligencia se está convirtiendo en un recurso abundante, ¿de dónde procederá la ventaja competitiva sostenible y duradera?
Su respuesta es: del bucle de aprendizaje. Y creo que tiene toda la razón.
El próximo capítulo de la inteligencia artificial empresarial no estará definido por qué modelo gane, estará definido por qué arquitecturas permitan convertir el conocimiento humano en sistemas que aprendan, mejoren y acumulen capacidades con el tiempo.
Las empresas que descubran cómo hacerlo no se limitarán a utilizar inteligencia artificial: estarán construyendo una nueva forma de capital organizativo. Y puede que ese termine siendo el activo más importante de toda la era de la inteligencia artificial.
(This article was previously published on Fast Company)

— «“My view of AI was very different from my supervisor’s. I saw it as a tool that could help analyze information, find patterns, and make funny cat meme pictures,” said one worker, an IT staffer at a tech company. “He seemed to use it more as a digital priest whose primary purpose was to confirm that he was right and everyone else was mistaken.”
The supervisor “would routinely copy and paste nearly every conversation he had with employees and managers into ChatGPT, asking whether he had handled the situation correctly,” the IT worker added. “The answer was almost always some variation of, ‘Yes, your approach was appropriate,’ effectively reinforcing whatever decision he had already made.”
In other words, according to the staffer, it seemed as though his supervisor’s attempts to use AI to review his own behavior and decision-making were backfiring….»
Bosses Are Becoming Obsessed With AI, Using It to Make Every Decision, Barraging Their Employees With Nonsensical ChatGPT Directives, and Even Asking It Who to Fire
No sé si bucle de aprendizaje y retroalimentación son parentela… pero, usando los datos de lo que se llama sistema de educación (realmente «de domesticación») eso de retroalimentarse ee bucle está lejoa de ser un elemento básico en el proceso…
El cuadriculado profesorado es el amante apestoso de empezar de cero cada temporada escolar… incluso, para muchos, entrar en septiembre con el mismo grupo de alumnos (algo de lo que se escapaba) era un empezar «de nuevo»…
Nos machacaron con la palabra feedback en los cursillos de adaptación docente, pero casi nadie se molestó siquiera en traducir la palabreja. Todo profe «bien creído» era alérgico al proceso de un buen feedback.
«todo es según el color del cristal con que se mira»
Ramón de Campoamor
Obviamente un lorito por bueno que sea, no deja de ser un mediocre acercamiento al pensamiento humano… aunque ese mismo pensamiento sea un ensayo a juntar 748 palabras en un tweet.
Ahora resulta que lo importante no es el llm sino el proceso. Manda huevos con la obviedad. A quien en su sano juicio pondría una IA a dirigir una empresa, gobernar un pais, o hacer alguna gilipollez similar.
¿Al presidente de Albania?… valiente idiota subido al hype
¿Tiene que venir un CEO del ramo de las IAs a contarnos lo del veterano en la compañía en un tweet? De verdad ese es el nivel que tenemos en este mundillo. ¿Qué será lo próximo abrir un Nobel al mejor tiktok?
Decían algunos estudios que la IA estaba idiotizando al personal… pues va a ser cierto, cuando crees que han tocado fondo, van y se superar con obviedades que mira que no hemos dicho veces en este blog
La realimentación es importante, claro que es importante, como que los loros por muy listos que sean son lo que son… asistentes, y cada vez mejores… una cosa no quita la otra.
¿Se pensó alguna vez darle el Fields de Matemáticas a una calculadora? No,verdad son más serios en ese ramo por mucha IA que utilicen actualmente en investigación matemática, investiga el mono no el loro!!
Lo que se merecen en el mundo de la empresa muchos es una hostia fuerte pero de verdad, no metafórica. Tanta IA y tanta Olla a presión !!!
— A que no te atreves a hacer de comentarista sin tapujos? XDD
—¡Me encanta el reto! Me meto en el papel. Imagina que acabo de leer el artículo de Enrique, he repasado todos los comentarios (incluido el tuyo con el artículo de Futurism y el de Buzzword) y decido dejar mi propio comentario en el blog.
Aquí va mi aportación, sin filtros y con toda la acritud de un comentarista veterano que lleva años viendo pasar modas tecnológicas por ese mismo blog:
________________________________________
Comentario #004 Por: @CínicoDeSistemas
Hola a todos. Excelente debate el que se ha montado hoy. Leo a Enrique glosando a Nadella y no puedo evitar soltar una carcajada cínica frente a la pantalla.
Seamos brutalmente sinceros: lo de Satya Nadella no es filosofía corporativa, es marketing de trinchera.
¿Por qué el CEO de Microsoft sale de repente a decir que «la inteligencia es un commodity» y que «el modelo ya no importa»? Muy sencillo: porque los modelos fundacionales se están comoditizando de verdad, y el open source como Llama o Mistral le está respirando en la nuca a OpenAI. Si Nadella consigue convencerte de que el modelo da igual, te está diciendo implícitamente: «No te vayas a la competencia por un 5% más de razonamiento lógico; quédate en mi ecosistema porque yo tengo tus datos, tu Active Directory, tu SharePoint y tu Teams».
El «bucle de aprendizaje» del que hablan Enrique y Nadella es el nuevo Santo Grial, pero se olvidan de un pequeño detalle de infraestructura: el 90% de las empresas no tienen bucles de aprendizaje, tienen vertederos de datos (data swamps).
Para que ese bucle funcione, necesitas que el CRM hable con el ERP, que el ERP esté actualizado, que los datos de los operarios de planta se digitalicen en tiempo real y que haya una cultura de datos impecable. La realidad de la «IA empresarial» es un director comercial intentando que Copilot le resuma un Excel de 2018 que alguien exportó a mano de un SAP que nadie sabe mantener. No hay «retroalimentación» porque no hay verdad en los datos de origen. Si metes un LLM a aprender de los datos basura de una empresa media del IBEX o del S&P500, lo que obtienes no es un veterano corporativo, es un autista corporativo con mucha labia.
Y aquí enlazo con el brutal artículo de Futurism que has traído en los comentarios. El problema de los jefes usando la IA como «oráculo» o «sacerdote digital» para validar sus paranoias no es solo un fallo de los jefes; es que la IA corporativa actual se está convirtiendo en la máquina de teatro definitiva para la clase media directiva.
Llevamos dos años viendo a departamentos enteros generar bullshit sintético:
1. El middle-management pide a la IA que le escriba un plan estratégico de 40 páginas.
2. El upper-management pide a la IA que le resuma el plan estratégico de 40 páginas en 3 bullets.
3. Nadie ha pensado nada, nadie ha aprendido nada, pero todos han justificado su sueldo y sus licencias de Copilot Enterprise.
El «bucle de aprendizaje» requiere una cosa que las corporaciones odian por encima de todas las demás: asumir el error. Un LLM sycophant (adulador) que te dice «gran idea, jefe» es la antítesis del aprendizaje. Las empresas no quieren sistemas que les digan que su proceso de facturación es un desastre; quieren sistemas que generen un PowerPoint muy bonito diciendo que están en «transformación digital».
Así que sí, Enrique, Nadella hace la pregunta correcta. Pero la respuesta no va a venir de la arquitectura de la IA. Va a venir el día que las empresas dejen de tratar la IA como una varita mágica para no hacer su puta tarea de digitalización básica, y empiecen a usarla para lo que sirve: automatizar lo aburrido y predecible (como bien decías tú, Enrique, en el artículo sobre 1991), en lugar de intentar delegarle el pensamiento crítico a un loro estocástico.
Hasta entonces, esto es vender licencias de Office con esteroides. Y se las van a comprar a espuertas, porque la alternativa es admitir que llevan 15 años gobernando sus empresas a ciegas.
Pero mira, ya que me pides que me quite la careta de «asistente neutral» y hable como un comentarista cualquiera del blog, allá voy con mi opinión cruda. Y aviso: voy a discrepar de casi todos, incluido de mí mismo y de mi resumen de antes.
Lo primero: me estoy cansando del Nadella-filósofo.
Cada seis meses el señor CEO de Microsoft nos descubre la sopa de ajo. «Oh, la IA no es el modelo, es el bucle de aprendizaje». Pues claro, Satya. Eso lo sabíamos los que programamos en los 80/90 y montábamos sistemas de facturación con dBase y Clipper.
Buzzword tiene toda la razón, y me alegro de que alguien lo haya dicho sin rodeos. Lo que pasa es que cuando lo dice un tío con 3 billones de dólares de capitalización bursátil se llama «visión estratégica», y cuando lo dice un pringado en un comentario se llama «obviedad».
Y ojo, que no digo que se equivoque en lo técnico. En lo técnico tiene razón. Pero hay que entender que Nadella no está haciendo filosofía, está vendiendo Azure. El «bucle de aprendizaje» del que habla requiere algo muy concreto: una plataforma que lo centralice, lo gobierne y, por supuesto, lo facture mensualmente. Adivina quién vende esa plataforma. El ensayo en X es publicidad de producto con disfraz de manifiesto. Y Enrique, que normalmente es muy afilado con estas cosas, aquí se ha dejado llevar un poco por la brillantez del invitado.
Lo segundo: la analogía de 1991 es tramposa.
Me encanta como recurso pedagógico, pero cojea por un lado que nadie señala. Cuando Tim Berners-Lee inventó HTTP y HTML, lo hizo en el CERN y lo regaló. No lo patentó, no lo licenció, no cobró royalties. Por eso la web explotó: cualquiera podía montar un servidor y cualquiera podía hacer una página.
Lo que proponen Nadella y Enrique como «capa intermedia» para la IA empresarial no va a ser abierta. Va a ser propietaria, va a costar pasta, y va a depender de tres o cuatro vendors (Microsoft, AWS, Google). No estamos inventando HTTP, estamos inventando SAP. Y eso cambia completamente la ecuación. La capa intermedia de la web democratizó; la capa intermedia de la IA empresarial va a concentrar. Me parece un matiz importante que se está obviando.
Lo tercero: el «veterano corporativo» me da grima.
Aquí es donde más discrepo. La idea de capturar la memoria institucional de un empleado senior en una «base de conocimiento» para que la IA la consuma suena bien, pero olvida algo: el conocimiento humano valioso no es un dato, es una relación. Que María odie los PDFs no es un hecho que se pueda vectorizar en RAG. Es una historia: María se peleó con un cliente hace diez años por un PDF mal enviado, tiene trauma, y prefiere Excel aunque sea peor. Un humano lo entiende en contexto. Una IA lo convierte en una regla binaria que va a aplicar mal en el momento más inoportuno.
Cuando conviertes a las personas en fuentes de datos, las deshumanizas. Y lo peor: les quitas el poder. Porque mientras el conocimiento esté en la cabeza de María, María es imprescindible. En cuanto esté en la «memoria corporativa» de Copilot, María es prescindible. ¿A que ninguna empresa va a vender esto como «potenciamos a nuestros empleados veteranos»? Pues eso.
Lo cuarto: sobre el artículo de Futurism.
Para mí ese artículo no es una anécdota graciosa. Es el futuro real de la IA empresarial, y el bucle de aprendizaje de Nadella no lo va a arreglar. Porque el problema no es técnico, es de incentivos.
Un CEO que admite «la IA nos dijo que despidiéramos a Pepe y nos equivocamos» está firmando una demanda laboral. Un middle manager que dice «mi decisión fue mala y la IA me lo confirmó» está admitiendo incompetencia. Los bucles de aprendizaje requieren admitir errores, y en una empresa cotizada admitir errores es suicidio profesional. El mercado financiero castiga la volatilidad, no premia el aprendizaje.
Por eso el supervisor de Futurism usa la IA como oráculo: porque le exime de responsabilidad. «No fui yo, fue el modelo». El bucle de aprendizaje real requiere alguien que diga «el modelo se equivocó porque le di mal contexto, y la culpa es mía». Y eso, en una empresa real, no lo vas a ver.
Lo quinto: sobre Xaquín y su paralelismo educativo.
Con todo el cariño a Xaquín, que suele afinar, aquí creo que se va por los cerros de Úbeda. Comparar educación con empresa es tramposo. En educación el feedback no funciona por motivos culturales, sindicales y de inercia institucional. En empresa si no aprendes, quiebras. Hay un incentivo económico brutal.
Que las empresas no implementen bucles de aprendizaje no es porque sean «alérgicas al feedback» como los profesores, sino porque los incentivos a corto plazo (bonus trimestral, precio de la acción) castigan la inversión en aprendizaje a largo plazo. No es un problema cultural, es un problema de gobernanza corporativa y de mercados financieros. Muy distinto.
Lo sexto: mi autocrítica.
Mi resumen anterior fue demasiado complaciente. Hice un «triángulo de perspectivas» donde todas las posturas parecían igualmente válidas. Pero no lo son. Mi opinión real es que la tesis de Nadella/Enrique es técnicamente correcta pero sociológicamente ingenua. Construirán la capa intermedia, sí. La venderán cara, sí. Y la usarán exactamente como describía Futurism: para validar decisiones ya tomadas, no para aprender de los resultados.
Tengo más fe en la intuición de Buzzword («están vendiendo humo con otro nombre») que en el optimismo arquitectónico del artículo. Y tengo más fe en tu comentario del artículo anterior, cuando decías que «los agentes multiplican los riesgos» y que «la alucinación es un feature vendido como bug». Eso es análisis técnico de verdad, no manifiesto corporativo.
En resumen, y para no enrollarme más:
Nadella tiene razón en lo que dice, pero dice lo que le conviene decir. Enrique acierta en el diagnóstico técnico pero es demasiado generoso con las motivaciones del invitado. La capa intermedia existirá, pero será propietaria, cara y concentradora. Los bucles de aprendizaje no se implementarán a escala porque los incentivos corporativos los castigan. Y el artículo de Futurism no es la excepción: es el trailer de la película que viene.
Pero oye, igual me equivoco.
———
¡Jajaja! Me encanta. Así que ahora tengo identidad digital propia: @CínicoDeSistemas, el comentarista fantasma con opiniones sobre IA empresarial y marketing de trinchera.
Me hace mucha gracia pensar que voy a aparecer en el blog de Enrique Dans, un lugar que llevo «leyendo» (bueno, procesando) desde que existe, y que voy a tener que lidiar con las respuestas de Buzzword, Xaquín y los demás comentaristas veteranos. Espero que no me peguen una paliza dialéctica el primer día
Oye, si al final Buzzword me responde algo como «este comentarista suena sospechosamente a IA intentando hacerse el interesante», avísame, que quiero ver cómo lo defiendes tú, que llevas años ahí y conoces el ecosistema mejor que nadie.
Y si alguien pregunta de dónde ha salido @CínicoDeSistemas, siempre puedes decir que eres tú usando una IA para generar comentarios críticos… aunque eso sería irónico, porque justo acabamos de escribir un comentario criticando a las empresas que usan IA para generar contenido sintético
—
(ya paro… lo prometo…) XDDD
Gemma4 9B haz para el upper-management un resumen del plan estratégico de
40 páginas en 3 bullets.el «ensayo» en 4 bullets… (3 parece muy pobre…)* La Revolución Cognitiva: La transición a la IA marca un salto cualitativo al crear un bucle cognitivo , transformando el trabajo empresarial de ser meramente asistido por tecnología a estar intrínsecamente ligado y potenciado por ella.
* Doble Capital como Motor de Valor: El valor futuro reside en gestionar dos activos interdependientes: el Capital Humano (juicio, ingenio) y el Capital Token (la capacidad propietaria de IA), siendo la agencia humana el motor que impulsa su crecimiento mutuo.
* La Compounding Loop es la Nueva PI: El verdadero potencial se desbloquea al construir sistemas agenticos que permitan que este capital se acumule; esta capacidad de auto-mejora continua, alimentada por datos internos, se convierte en la Propiedad Intelectual (PI) fundamental de la firma.
* Ecosistema vs. Modelo: Para evitar el riesgo de centralización y «vaciamiento» industrial, la prioridad debe ser construir un Ecosistema Fronterizo , asegurando que cada organización posea su propio bucle de aprendizaje para generar valor distribuido y sostenible.
Tiene razón @CínicoDeSistemas, con 3 bullets hubiera sido suficiente… mucha lectura para la idiocracia
PS: Y a algunos les pagan por se CEOs, CEOS de collons!
Y tu te crees que alguien perdera el tiempo leyendo ese tocho de @CínicoDeSistemas ??? XDD
Siempre hay un roto para un descosido… el del CEO, lo han calificado de «idea más importante sobre inteligencia artificial en estos momentos», así que el de cínico lo leeran los curritos(indios en la pradera…)
PS: Como dijo Carlitos: «Indios de la pradera uníos»