Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Los incendios empiezan en los presupuestos» (pdf), y como la del pasado agosto, trata sobre una realidad que preferimos disfrazar de catástrofe natural: los incendios forestales no comienzan cuando aparece la primera llama, sino mucho antes, cuando se abandona el territorio, se deja acumular la biomasa, desaparecen las actividades rurales y se recortan sistemáticamente los presupuestos destinados al mantenimiento.
La emergencia climática es, por supuesto, el factor que multiplica el riesgo. Las temperaturas más altas, las sequías prolongadas, la vegetación sometida a estrés hídrico y los episodios meteorológicos extremos están convirtiendo amplias zonas de España, Francia y otros países ...