El día en que el título dejó de protegerte

IMAGE: A white-collar professional and a skilled electrician stand at a crossroads, with artificial intelligence reshaping the office while human hands keep the physical world running.

Durante mucho, mucho tiempo, una parte muy importante de la movilidad social en las sociedades de países desarrollados ha consistido, en cierto sentido, en tratar de alejar a los hijos de los considerados «oficios», o trabajos manuales. El mensaje era sencillo: estudia para no tener que ganarte la vida con las manos, dando implícita y explícitamente a esos oficios una connotación de inferioridad. Sí, trabajar como electricista, carpintero o fontanero podía ser perfectamente respetable e incluso potencialmente muy rentable, pero ser ingeniero, arquitecto o directivo en una compañía parecía siempre más deseable, más seguro y dotado de más prestigio social.

Ahora, la inteligencia artificial está invirtiendo esa jerarquía de una forma sumamente irónica: son precisamente las compañías que prometen automatizar una buena parte del considerado trabajo intelectual las que ahora necesitan ponerse a contratar como si no hubiera un mañana, literalmente por miles, a personas capaces de instalar cables, levantar estructuras, refrigerar o mantener en funcionamiento los descomunales centros de datos que hacen posible esa automatización.

La paradoja es impresionante: precisamente los que construyen las máquinas que están transformando el trabajo de abogados, desarrolladores, consultores, arquitectos o gestores dependen de una serie de profesionales cuyo trabajo exige presencia física, destreza manual, experiencia acumulada, capacidad de improvisación y contacto con una realidad. Se prevé que la demanda de electricistas en los Estados Unidos crezca un 9% entre 2024 y 2034 con unas 81,000 nuevas vacantes anuales, y los fontaneros mantienen también una demanda considerable, en torno a los 44,000 nuevos puestos cada año. Claramente, no es una moda anecdótica, sino un cuello de botella estructural provocado por décadas de desprecio hacia la formación profesional, junto con el consiguiente envejecimiento de las plantillas y la electrificación acelerada de toda la economía.

¿Significa eso que deberíamos aconsejar a nuestros hijos que olviden la ruta de la universidad y se dediquen a ser fontaneros, electricistas o carpinteros? Obviamente, no. Esa conclusión sería tan simplista como la anterior, la que pretendía absurdamente que cualquier título universitario era una especie de póliza de seguro de por vida. El error, claramente, está en pensar en profesiones enteras como supuestos bloques estables que desaparecen o sobreviven de golpe. La tecnología no suele provocar la sustitución de profesiones enteras: más bien sustituye tareas, modifica procesos, elimina capas de trabajo rutinario y cambia la combinación de capacidades que convierten a una persona en valiosa.

La Organización Internacional del Trabajo afirma que uno de cada cuatro empleos está expuesto, de alguna forma, a la inteligencia artificial generativa, pero insiste en decir que la transformación es mucho más probable que la desaparición. Y la OCDE prueba algo muy interesante: que las capacidades actuales de la inteligencia artificial están más próximas a las de los trabajos basados en procesamiento rutinario de información y tareas codificables, y más alejados de aquellos que requieren juicio contextual, responsabilidad, comprensión interpersonal o actuación física en entornos difíciles de prever.

Ahora, eso tampoco convierte a electricistas, carpinteros o fontaneros en inmunes, o al menos, no para siempre: en realidad, tan solo tiende a retrasar y cambiar la naturaleza de la automatización. Podemos asumir como seguro que la robótica va a avanzar muchísimo, pero cambiar una tubería en una vivienda antigua, reparar una avería en un falso techo o adaptar una instalación eléctrica a una obra llena de excepciones de todos los colores es muchísimo más difícil que mover objetos de forma repetitiva en una fábrica. Los entornos no estructurados, la motricidad fina, la variabilidad y la responsabilidad legal siguen siendo barreras formidables. Antes de tratar de sustituir al profesional, la tecnología tenderá a intentar proporcionarle mejores herramientas: diagnóstico automatizado, visión artificial, planificación, presupuestos, documentación, formación aumentada o robots especializados en tareas específicas… nada que no hayamos visto anteriormente.

Y exactamente lo mismo ocurrirá con ingenieros, arquitectos o directivos: sus títulos no van a convertirse de repente en inútiles, aunque es posible que dejen de justificar por sí solo un puesto concreto. Un arquitecto que únicamente produce planos de forma rutinaria competirá con sistemas cada vez mejores mientras que uno que sea capaz de entender restricciones, negociar con clientes, asumir responsabilidades, integrar criterios técnicos, ambientales y sociales y dirigir a pie de obra será, sin ninguna duda, sensiblemente más valioso. Un ingeniero que se limite a calcular lo que una máquina calcula mejor tendrá seguramente problemas, pero uno capaz de formular correctamente un problema, de contrastar resultados y de responder por las consecuencias tendrá más posibilidades. La inteligencia artificial no elimina necesariamente la educación avanzada: elimina buena parte de la comodidad que generalmente tendíamos a asociar con ella.

El consejo razonable para un joven, por tanto, no es buscar profesiones «a prueba de inteligencia artificial», porque probablemente esas profesiones no existen a medio o largo plazo. Es más bien tratar de desarrollar una combinación difícil de sustituir: conocimientos profundos, capacidades prácticas, criterio, habilidades sociales, familiaridad con la tecnología y disposición permanente para seguir aprendiendo a lo largo de su carrera profesional. La mejor opción podría ser, por ejemplo, una ingeniería acompañada de experiencia real en taller, una arquitectura que entienda de materiales y obras, una formación profesional con capacidades digitales y empresariales, o cualquier itinerario que evite la absurda separación entre thinkers y doers, entre pensar y hacer.

Durante demasiado tiempo hemos confundido educación con estatus, y trabajo manual con un supuesto fracaso escolar. Ahora estamos empezando a descubrir que una sociedad puede producir miles de titulados capaces de preparar presentaciones y, al tiempo, no ser capaz de encontrar a nadie capaz de conectar un transformador, reparar una fuga o instalar una aerotermia. La corrección de ese absurdo desequilibrio social es saludable, pero nunca debería llevarnos a pretender sustituir una jerarquía sin sentido por otra nueva, porque ni es sano, ni mucho menos sostenible en el tiempo.

El futuro no va a ser de los universitarios ni de los oficios: será de quienes sepan combinar conocimiento, herramientas y responsabilidad para resolver problemas reales. Y esos problemas, por más que avance la inteligencia artificial, seguirán teniendo la muy molesta e incómoda costumbre de existir fuera de una pantalla.


This article is also available in English on my Medium page, «The AI revolution is going to need a lot of plumbers«

12 comentarios

  • #001
    Alqvimista - 1 agosto 2026 - 11:12

    En el peculiar sistema socia norteamericano, una persona que se ganaba la vida para sí y su familia sin pedir ayudas era merecedor de todo respeto. Sin importar el nivel económico que tuviera. En las últimas décadas eso se ha roto, ahora el respeto social sólo se alcanza si el nivel económico es alto.
    De una forma general esto también ha sucedido en todo el mundo.

    En mi opinión, a la universidad sólo deberían acceder las mentes más brillantes tras superar muy estrictas pruebas. Y tener un precio realmente bajo o incluso estar totalmente becado. Siempre claro que se mantengan los resultados académicos. Me parece que es un fracaso del sistema tener a un licenciado trabajando en un supermercado porque no hay trabajo de lo suyo.
    El sistema norteamericano me parece suicida, sólo apto para crear élites sociales.

    Varios hijos de mis amigos se han ido directamente a la FP: mecatrónica, montador de paneles solares, etc. Y no es fácil lo que estudian, cuidado. Y no tengo duda de que no acabarán trabajando en trabajados de nula capacitación y se ganarán la vida mejor que muchos licenciados.

    Responder
    • Gorki - 1 agosto 2026 - 16:08

      Completamente de acuerdo. A la Universidad sólo las mentes mas privilegiadas y becadas para que lo aprovechen salgan del nivel social que salgan, El resto a aprender todo tipo de oficios y habilidades

      Responder
      • Ge - 2 agosto 2026 - 10:48

        «… a la universidad sólo deberían acceder las mentes más brillantes tras superar muy estrictas pruebas. Y tener un precio realmente bajo o incluso estar totalmente becado. Siempre claro que se mantengan los resultados académicos».

        En cierto modo estáis proponiendo acabar con la extraordinaria veta de negocio de las universidades privadas (1) que los gobiernos neoliberales llevan promocionando con exaltado arrebato desde hace décadas (2).

        Lo firmo.

        (1) Y sus chiringuitos anexados, como las residencias de estudiantes con precios astronómicos.

        (2) Desde 1991, en la Comunidad de Madrid se han abierto 13 universidades privadas, más del doble que centros públicos (6).

        https://www.elboletin.com/la-universidad-privada-gana-terreno-a-la-publica-con-madrid-a-la-cabeza-en-numero-de-centros/

        Responder
  • #004
    Juan T. - 1 agosto 2026 - 11:49

    La otra cara de la moneda es que se puede hacer el 80 % del trabajo de un albañil, fontanero o electricista , con un poco de maña, viendo videos DIY tipo Letoy Merlin , y lo digo por experiencia propia.

    Lo ultimo que he hecho y sin tener ni idea es la renovación completa del circuito electrico de una vivienda de segunda mano.

    Vino media hora el electricista , me pintó en la pared todas las lineas electricas, compré cable y material, hice rozas y huecos para cajas, meti corrugados, pasé cables, volvió el electricista y empalmo cajas e instaló el cuadro de mando, y luego yo puse todos los mecanismos.

    Total 5 horas de trabajo del electricista, un 80% menos de trabajo que si lo llega a hacer todo.

    Lo que nos falta es tiempo y ganas pero al precio que se ha puesto el asunto por la falta de mano de obra nos va a obligar.

    Por ejemplo , qjuise contratar a alguien para instalar un techo falso, y una empresa me dijo «Estamos desbordados, pero para que se haga una idea calcule que el dia de trabajo de peón de albañil se lo vamos a cobrar a 300 euros».

    Resultado: me eché la manta a la cabeza y monté yo solo el techo falso sin haber tocado antes ni una placa de pladur.

    Responder
    • Manuel - 1 agosto 2026 - 13:23

      Sin poner en absoluto en duda tu destreza y la buena voluntad sazonada del obvio componente económico, dependiendo de qué lo mejor es apoyarse en un especialista. Un falso techo, no sé… como las webs hechas por el sobrino del gerente a principios de siglo, que habia hecho un cursito de FrongPage

      Responder
      • Juan T. - 1 agosto 2026 - 16:10

        Mas facil de lo que te imaginas.

        El unico problema es sujetar la placa en el techo con una mano a la vez que pones el tornillo con el atornillador con la otra mano.

        O bien te la sujeta otra persona o bien alquilas un portaplacas que te la sube hasta el techo.

        Responder
  • #007
    Gorki - 1 agosto 2026 - 16:04

    En España el aprendizaje era una forma de explotación infantil. pero en vez de mejorar este medio de aprendizaje de los oficios artesanos, se dificulto de tal forma que los artesanos dejaron de tener aprendices , con la consecuencia de que se perdieron los oficios

    Franco abrió en Gijón la Universidad Laboral en un edificio que destaca por su y tamaño. pero por ser obra de Franco, en vez de actualizarla y despolitizarla si fuera necesario simplemente se cerró, de forma que aprender a ser tornero o electricista se ha vuelto una cosa casi imposible en Esàña- sin embargo en Francia conservan com oro en paño desde las épocas medievales a loa Compagnons du Devoir que forman a los jóvenes, a partir de los 15 años e incluso después de graduarse de la escuela secundaria , en oficios tradicionales.

    Responder
    • Ge - 2 agosto 2026 - 10:58

      «(…) aprender a ser tornero o electricista se ha vuelto una cosa casi imposible en España». Desde luego, para las rentas más bajas.

      Y es que el modelo que llevan décadas intentando implantar los sucesores del partido que crearon ministros franquistas es el de la brutal explotación comercial de la Formación Profesional (no tenían suficiente con la rapiña de la Universidad).

      «CC.OO. Madrid ha cifrado en más de 60.000 los jóvenes madrileños que se quedaron sin plaza pública de Formación Profesional en el curso 2024-2025 y ha apuntado que más de la mitad de los alumnos de Formación Profesional en Madrid (50,59%) la cursan en centros privados.

      Así lo ha trasladado el sindicato en una rueda de prensa en la que ha presentado el informe ‘La FP en venta. Cómo la privatización está robando el futuro de la juventud madrileña’ en la que ha acusado a la Comunidad de Madrid de renunciar “deliberadamente a expandir la red pública” y de convertir “el derecho a la educación en un privilegio condicionado por la renta”.

      https://www.lavanguardia.com/local/madrid/20260721/11597719/cc-00-denuncia-50-alumnos-fp-centros-privados-madrid.html

      Responder
  • #009
    Xaquín - 1 agosto 2026 - 16:26

    Lo de las presentaciones con ordenador fue un buen ejemplo de la diferencia entre saber hacer, para conseguir un fin, o saber hacer, para hacer perder el tiempo. Y, para colmo, a muchos les costaba demasiado aprender el proceso de la presentación, como mucho lo chapaban… y luego se perdían en un mar de arcoiris, tipos de letra e imágenes sin sentido.

    La universidad nació para hacerse con una plaza que te diera de comer y te sacara de servir. En el fondo sigue siendo lo mismo, agravado por la endogamia de los cátedros poderosos de la facultad. Ya ni se necesita pertenecer a una aristocracia «verdadera», para meter las manazas en un Claustro.

    Mi alumnado siempre me pidió que enseñará a chapar, que me dejara de provocar dolores de cabeza… tardaban meses, los más abiertos, en pillarle la gracia a pensar… y por eso solía escoger el mismo grupo dos cursos seguidos.

    También hay que decir, y volvemos al post, eso se fue anulando con la últimas promociones de preadolescentes y el desmantelamiento sistemático de lo poco bueno que había introducido la EGB. Al final la sociedad adulta dominante se salió con la suya… y así está ahora esta España nuestra… concertada hasta la coronilla.

    Responder
  • #010
    El hombre que ríe - 2 agosto 2026 - 01:31

    sus títulos no van a convertirse de repente en inútiles, aunque es posible que dejen de justificar por sí solo un puesto concreto.

    Cuando alguien necesita una cirugía en cataratas ó implantes de cadera, es normal exigir que el cirujano de Oftalmología ó Traumatología tenga título, del mismo modo en cualquier tipo de intervención médica.
    Lo mismo cuando vas a un dentista. No existen cirujanos y dentistas robots que hagan obsoletos los títulos.

    Cuando se construyó el Eurotunel entre Reino Unido y Francia, necesitaban que los trabajadores tuvieran títulos especificos.

    El electricista que trabaja en esos datacenter se dedica a determinar el factor de potencia requerido, hacer un estudio de carga para encontrar que bancos de capacitores fijos o automáticos se requieren, cómo convertir masivamente la corriente alterna en directa.
    Los datacenter tambien requieren refrigeración, un sistema AC capaz de mover millones de BTU para la sala de servidores con un sistema de agua refrigerante a presión con una turbina que mueva el agua transformado en vapor sobrecalentado (más de 100 grados centigrados) a un condensador.

    No es “Quiero un trabajo que un robot/IA no pueda quitarme» sino que no existen esos robot/IA. Los datacenter se contruyen a mano por humanos y los paneles solares son montados a mano por humanos (de hecho el ancho y largo que tienen todos los paneles solares en el sector comercial se deben únicamente es el máximo de peso posible para un humano en transportarlo ) El problema es todavía no se ha enseñado a la población mundial acceder a este tipo de fomación.

    Responder
    • KOLDO SARRIA - 3 agosto 2026 - 00:34

      Yo mismo instalé mis 10 placas solares en mi tejado y su sistema completo. Mucho más fácil de lo que se pueda imaginar. Mi formación es de letras. Hice un curso básico de instalador aquí en Brasil donde vivo y homologué el sistema en la concesionaria sin problemas. Ya lo sé: esto es impensable en España.

      Responder
  • #012
    Mario Martinez - 3 agosto 2026 - 18:33

    Es volver a las bases, que no han debido cambiarse.

    En mi pais no habian tantas universidades. Se recibian de perito mercantil, maestra normal, tornero mecanico. Un perito entraba en un banco y rivalizaba con los contadores. Solo medicina o abogacia quedaba en la universidad.

    En los 90, quiza por presion de los colegios profesionales, o para extender la adolescencia de los chicos suprimieron esos titulos

    La universidad es un lugar de investigacion, donde hay que escribir una tesis. No una guarderia para adultos, o para tapar los baches del secundario.

    La misma realidad hoy se encarga de corregir.

    Responder

Dejar un Comentario

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

 

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: A ABBR ACRONYM B BLOCKQUOTE CITE CODE DEL EM I Q STRIKE STRONG IMG

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que pueda ofrecerte la mejor experiencia de usuario/a posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves al sitio web o ayudar a comprender qué secciones del sitio web encuentras más interesantes y útiles.