La inteligencia artificial lleva ya años prometiendo cambiar el trabajo. Pero esta semana, por fin, ha empezado a hacerlo de verdad. Y no en forma de titulares grandilocuentes ni de demostraciones de laboratorio, sino en algo bastante más tangible: despidos. Meta y Microsoft han anunciado importantes recortes de plantilla mientras redoblan sus inversiones en la tecnología, con Meta previendo eliminar alrededor del 10% de su plantilla mientras incrementa agresivamente su gasto en la categoría.
Durante meses, el discurso dominante ha sido el de siempre: la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, como complemento, como forma de aumentar la productividad. Nadie hablaba demasiado alto de sustitución, y cuando lo hacía, lo envolvía en matices. Pero mientras tanto, las ...
