La vieja industria petrolera podría terminar encontrando su redención no en extraer más hidrocarburos, sino en aprovechar los agujeros que dejó atrás.
El petróleo, por definición, estaba bajo tierra. Pero el verdadero valor que podría esconder el subsuelo no sería ya el crudo, sino el calor geotérmico accesible gracias a los millones de pozos perforados (y en muchos casos, abandonados) por la industria fósil. Mi título intenta provocar precisamente esa inversión conceptual: después de décadas excavando para extraer carbono, descubrimos que lo verdaderamente útil quizá era otra cosa. Además, tiene un matiz irónico: la industria petrolera llevaba décadas buscando riqueza bajo tierra, pero podría haber pasado por ...