Durante años, demasiados conductores han entendido el control de velocidad no como una norma, sino como un pequeño juego de estrategia: correr cuando el asfalto parece libre, mirar el móvil cuando Waze o el detector avisan, levantar el pie justo antes del radar y volver a acelerar unos metros después. No era conducción responsable, sólo picaresca automatizada.
Lo que está haciendo ahora Colorado con su Colorado Speed Enforcement Program, sin embargo, cambia por completo esa lógica: como los radares de tramo en España, ya no mide si ibas demasiado rápido en un punto, sino si has circulado demasiado rápido a lo largo de un tramo. Y eso convierte el viejo truco del frenazo puntual en algo prácticamente inútil.
Este sistema se apoya en cámaras de ...