La excepción que convierte un reloj en algo de usar y tirar

IMAGE: A broken smartwatch with a dying battery lies on an EU flag beside e-waste and an English “Wearables Exemption” stamp, symbolizing devices designed to become disposable

La Comisión Europea acaba de hacer algo que resulta difícil de defender: ha decidido añadir los wearables (relojes inteligentes, pulseras de actividad, gafas inteligentes y otros dispositivos integrados) a la lista de productos que no tendrán que permitir que el usuario sustituya por sí mismo la batería. La norma general del Reglamento europeo de baterías era sensata: a partir del 18 de febrero de 2027, los productos con baterías portátiles debían permitir retirarlas y sustituirlas con herramientas disponibles en el mercado, sin calor, disolventes ni utillaje propietario. La Comisión explicaba que eso alarga la vida de los productos y facilita el reciclaje. Pero ahora, en su nuevo acto delegado, introduce seis nuevas categorías exceptuadas, entre ellas los wearables, y deja la sustitución en manos de “profesionales independientes”.

La pregunta es obvia: ¿por qué precisamente los dispositivos que más dependen de una batería diminuta, sometida a ciclos diarios de carga y usada para medir salud, sueño, ejercicio o conectividad, quedan fuera de una regla pensada para evitar que un producto muera cuando muere su batería? La exención afecta directamente a relojes inteligentes y pulseras de actividad. Quien haya usado un Apple Watch varios años sabe de qué hablamos: cuando la batería se degrada, el aparato no se limita a durar menos: empieza a comportarse de manera errática: desconexiones, avisos absurdos, cargas impredecibles, funciones que desaparecen, autonomía que convierte un dispositivo continuo en una lotería. La propia página de soporte de Apple reconoce que una batería envejecida puede provocar lanzamientos de aplicaciones más lentos, menor rendimiento gráfico, reducción de conectividad inalámbrica, atenuación de pantalla, menor volumen o incluso pérdida de datos de frecuencia cardiaca durante un entrenamiento.

Hay razones que no son simplemente lobbying, aunque el lobbying esté ahí. La primera es técnica: la miniaturización. En un reloj o unos auriculares, la batería no vive en un compartimento generoso, sino encajada entre sensores, antenas, motor háptico, sellos, adhesivos, micrófonos y electrónica de muy baja tolerancia. La Comisión habla de seguridad, de riesgo de daño o perforación de la batería al retirarla, y de productos en los que la sustitución debe quedar reservada a profesionales. El argumento es real: las baterías de litio no son pilas alcalinas, y perforarlas en un objeto que se lleva en la muñeca, la oreja o la cara no es una buena idea. The Register recogía precisamente ese razonamiento: las baterías seguirán teniendo que ser reemplazables, pero no necesariamente por el usuario final.

La segunda razón es la estanqueidad. Los wearables se venden como objetos para sudar, ducharse, nadar, dormir y vivir con ellos puestos. Un mal cierre puede convertir una reparación exitosa en una avería diferida. A la Comisión le resulta fácil equiparar esa lógica con la de los cepillos eléctricos o los irrigadores dentales, ya exceptuados por operar en lo que denominan «entornos húmedos».

La tercera razón es la responsabilidad jurídica. Si Europa obliga a que cualquier usuario pueda abrir un dispositivo corporal, y después ese usuario sufre una quemadura, una fuga, una medición defectuosa o una pérdida de datos médicos, alguien tendrá que responder. La burocracia europea tiende a preferir el riesgo industrial conocido al riesgo legal distribuido. En la consulta previa de la Comisión, el lenguaje ya apuntaba a esa tensión entre reparabilidad, seguridad y categorías de producto.

Pero que esas razones existan no significa necesariamente que la decisión sea correcta. Significa que Europa ha aceptado el marco conceptual de los fabricantes: reparar un wearable es algo excepcional, peligroso y ajeno al usuario. Ese marco es precisamente el problema. La evidencia muestra que no hay una imposibilidad física, sino una simple decisión de diseño, un interés porque haya que tirar ese aparato y sustituirlo cada poco tiempo. Wired mostró con el Pixel Watch 4 que un reloj inteligente puede abrirse con herramientas básicas, permitir sustituir batería y pantalla, mantener resistencia al agua IP68 tras el servicio y contar con repuestos vendidos por iFixit. Y precisamente iFixit tiene ya una guía de sustitución de batería para ese modelo. Es más difícil, sí. Ocupa espacio, sí. Puede sacrificar delgadez, margen o comodidad industrial. Pero esa es justamente la función de una regulación: desplazar el óptimo privado del fabricante hacia un óptimo social: que no tengas que tirar un reloj relativamente caro simplemente por una batería que podría ser sustituida de manera razonablemente sencilla.

El problema de fondo es que la exención transforma una obligación de diseño en una promesa de servicio. No obliga al fabricante a que el usuario pueda cambiar la batería, sino a que un profesional independiente pueda hacerlo. Sobre el papel suena razonable. En la práctica, todo dependerá de lo que signifiquen “independiente”, “disponible”, “precio razonable” y “repuesto compatible”. Si el cambio cuesta casi tanto como un dispositivo nuevo, si tarda semanas, si exige enviar el producto a otro país, si la pieza está encarecida o si el software penaliza baterías compatibles, la norma se habrá convertido en una coartada verde. Las guías de la Comisión sobre removibilidad y reemplazabilidad insisten en la aplicación armonizada del artículo 11, pero la armonización sirve de poco si termina aceptando que una categoría entera de dispositivos cotidianos sea diseñada para pasar por caja o acabar en un cajón.

Por eso la decisión es tan reveladora. Europa presume, con razón, de haber empujado el USB-C, la reparación y la economía circular. Pero aquí ha renunciado a usar su poder de mercado en una categoría donde el fallo dominante es precisamente la batería. La pregunta no es si todos los usuarios deberían abrir un reloj con un destornillador en la cocina. La pregunta es si el diseño debe estar orientado a que la batería sea sustituible de forma sencilla, barata, verificable y competitiva, o a que el dispositivo entero acabe convertido en residuo cuando la química de una celda diminuta empiece a degradarse. Lo que la Unión Europea debería hacer es marcar sus normas, y si los fabricantes no quieren renunciar al mercado europeo, obligarlos a cumplirlas. Sin excepciones que valgan.

La respuesta europea, por ahora, es decepcionante: menos derecho a reparar, más confianza en la buena voluntad de quienes llevan años vendiéndonos objetos sellados. Y cuando una regulación climática termina protegiendo mejor el diseño cerrado que al ciudadano que paga por él, quizá el problema no sea la batería. Quizá sea la política.


Article available in English on my Medium page (no paywall), «Europe says it wants replaceable batteries, just not in the devices that need them most«

17 comentarios

  • #001
    Alqvimista - 17 julio 2026 - 11:13

    Me puede parecer razonable, a medias. Ciertamente preferiría menos restricciones.

    A la pregunta de cuánto cuesta reemplazar la batería de un reloj:
    Reemplazar la batería de tu Apple Watch a través de Apple tiene un costo de entre 89€ y 109€ para la mayoría de los modelos fuera de garantía (o hasta 109€ para el Apple Watch Series 11 y modelos recientes), y es gratis si tienes cobertura de AppleCare+ y la batería está por debajo del 80 % de su capacidad.
    El tiempo de reparación suele ser de 3 a 5 días laborables mediante envío, o de 1 a 3 horas si lo llevas a un centro de reparaciones especializado en tu ciudad.

    Sin embargo, su batería es capaz de retener un 80% de carga tras 1000 ciclos de carga por lo que técnicamente ni siquiera entra en el objetivo de esta ley -al igual que el iPhone por la misma razón- lo que le garantiza de 3 a 5 años de uso antes de necesitar reemplazar la batería.

    El problema lo van a tener dispositivos grandes y pequeños con baterías de menos calidad.

    En lo se refiere a otras marcas, ignoro cómo funcionan sus servicios técnicos así que no puedo poner información alguna. No es omisión a propósito.

    No sé si entran en el propósito de Stalley los aparatos de seguimiento. Yo utilizo los Chipolo compatibles con AirTag. Los míos son con pila de botón, pero los nuevos son con batería recargable no reemplazable; ignoro cuántos ciclos de carga tiene.

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    • Alqvimista - 17 julio 2026 - 16:13

      Por otra parte, acabo de ver en esta artículo el reloj Huawei Watch Fit 5 Pro cuya batería dura 10 días :-O

      No tengo información de qué características tiene esa batería, pero es asombroso.

      https://www.elmundo.es/tecnologia/2026/07/15/6a57bbe8e85ece2f258b459c.html

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  • #003
    Enrique - 17 julio 2026 - 11:26

    Discúlpenme por remarcar lo evidente, pero es que comprar un reloj al que nuevo la batería no le dura ni un día entero….en el pecado llevas la penitencia

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  • #004
    Gorki - 17 julio 2026 - 11:56

    No conozco a nadie que cambie la piia del reioj sin acudir a un relojero

    Desde luego la pila de mí marcapasos la cambiaran en una clínica

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    • JM - 17 julio 2026 - 14:55

      Pues yo jamás he ido a que me cambien la pila de un reloj.

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      • Alqvimista - 17 julio 2026 - 16:07

        Hay mucha gente sin más herramientas en casa que un destornillador gordo para remover la tierra de los tiestos. Y con las habilidades justas para hacer esa tarea, dile que cambie la pila de un reloj…

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  • #007
    Carlos - 17 julio 2026 - 14:09

    Pues una verdadera pena porque toda esta situación con la batería, en mi opinión, hace que que un producto 5 estrellas termine siendo mediocre. Mi más claro ejemplo son los Airpods, que se puede considerar uno de los mejores auriculares de uso diario que han existido, hasta que a penas dos años después de pagar un alto precio, ya empiezan a flaquear y por una única razón: la batería.
    Estos productos de usar y tirar son solo algo más que añadir a esta nueva etapa de pagar por todo pero no tener realmente nada. Adoro la tecnología desde que recuerdo y guardo los dispositivos que más me han encantado, pero al final tengo que desprenderme de buena parte por culpa de la maldita batería degradada. Con lo fácil, limpio y ecólogico que es quitar la batería para reciclarla, permitiendo incluso en el futuro volver a darles uso comprando una nueva, como pasa con las consolas portátiles…

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    • Alqvimista - 17 julio 2026 - 16:19

      Los AirPods son el producto más vergonzosamente anti ecologista de Apple.
      Y si en producto tan miniaturizado como éste cambiar las baterías es realmente complicado, lo mínimo exigible sería que Apple abonara una parte de su coste contra la compra de unos nuevos.

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  • #009
    Buzzword - 17 julio 2026 - 14:51

    Obsolescencia programada…

    Te ponen un precio por una bateria que PVP es 10€ o menos, por hasta 10 veces más… una vergüenza, con la UE en el ajo a favor de las empresas en vez de favorecer a los ciudadanos. Que hacen los ciudadanos? Si reponer una bateria es un precio vergonzosa, se compran un nuevo gadget, y todos contentos… y luego presumen de gadget nuevo en la hoguera de las vanidades (Instagram)

    Una vergüenza, con políticos del PP/PSOE viven a costa de todos nosotros ( Si en Europa PP/PSOE son socios de gobierno).

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    • Alqvimista - 17 julio 2026 - 16:10

      No conozco ningún chino ni paqui que te cambie la batería de un móvil por menos de 40€, la mitad de lo que cobra Apple por cambiar la batería de un iPhone (hace poco cambié la batería del iPhone 12 de mi mujer).
      A ver dónde venden esas baterías de calidad por sólo 10€, a ver.

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  • #011
    Benji - 17 julio 2026 - 15:24

    Yo me compré un «automático» tonto que me da la hora y creo que puedo morir con el reloj puesto. Mientras me mueva se cargará.

    Solo con aporrear las letras de este teclado o cuando toco la guitarra o aprendo piano se «carga» que no veas

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  • #012
    Javier - 17 julio 2026 - 15:47

    CASIO Watches
    Los ordené de los más caros (fuck!) a los más económicos, pero estos fueron los primeros smart watches, pensados, y creados con duraciones de baterías que no insultan la inteligencia de quienes los compran y los usan.

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    • Dedo-en-la-llaga - 17 julio 2026 - 17:32

      ¡¡¡Menudos precios suizos!!! Otros que se han subido a la parra.

      Y disculpa, a ti no te insultarán, pero a mí sí con su basura de correas que son el mayor timo de la historia de la humanidad: malas, frágiles a medio plazo (se rompen, me refiero a las de «goma») y encima caras. Y lo saben, of course!!!. Por no entrar en los lumen de sus agujas que duran -iluminados-, lo que tardo yo en dormirme; al menos la serie Edifice. (Pero hay un montonazo de borregos que los siguen comprando).

      Y todo esto lo sé en carne viva porque fui de los primeros que los compré cuando llegaron a mi «pueblo», hace añísimos.

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    • El hombre que ríe - 19 julio 2026 - 01:06

      el F91W cuesta sólo $30 dólares.
      Los casios de los 80s era tan baratos, que los regalaban a los niños en sus cumpleaños y usaban pilas de botón qie se siguen usando hoy en día.

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  • #015
    Dedo-en-la-llaga - 17 julio 2026 - 17:20

    Yo le cambio la batería a todos mis relojes y móviles, porque se puede ya que están fabricados como Dios manda. Y a lo que NO se puede, también. Por ejemplo, mi Lenovo All-in-One IdeaCentre que NO se puede acceder ni a la pila de litio ni a los slot de la RAM. Pues vaya, yo he podido… Pero el jodido fabricante NO quería.

    Ahora, lo de «Uropa» es simplemente de una pandilla de descerebrados y «corrutos» intensos: Sacan una ley para que los fabricantes tengas piezas de repuesto durante 10 años, y dejan que la construcción interna de esos aparatos sea un zurullo épico, para que cuando haya que reemplazar algún componente interno el coste sea cercano a un aparato nuevo.

    ¿Qué no? Ruego adentrarse en el proceloso mundo de las lavadoras, y veréis la puta montaña de lavadoras «irreparables» generando desechos de todo tipo ciscados por toda esta «Uropa» de mierda.

    Eso sí, los mismos fabricantes venden sus modelos en países del «tercer» mundo, todas reparables, porque obviamente allí, o se repara o nadie compra otra ¡¡¡porque no se puede!!! (Además de servir de exutorio del stockage sobrante del «primer» mundo de mierda.).

    Coda final:

    https://www.eldiario.es/economia/comision-europea-cede-gran-industria-permite-empresas-contaminen-cambio-inversiones_1_13387075.html

    Lo dicho: descerebrados y cerdos corrutos intensos.

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  • #016
    Luis - 18 julio 2026 - 21:51

    ¡¡Que chorrada siguen siendo los relojes inteligentes!!
    Bio datos no se los doy más que a mi médico físico.
    Pasito a pasito, vamos a toda hostia.

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  • #017
    Francisco - 25 julio 2026 - 13:18

    Un ejemplo claro de productos diseñados y preparados para ser reparados fácilmente son fairphone o Steam Deck. Rinden muy bien y con la tranquilidad que podrás repararlo dentro de años.

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