Los grandes modelos de lenguaje parecen inteligentes porque hablan con fluidez, seguridad y a gran escala. Pero la fluidez no es comprensión, y la confianza no es percepción. Para entender la verdadera limitación de los sistemas de inteligencia artificial actuales, conviene volver a una idea con más de dos mil años de antigüedad.
En La República, Platón describe la alegoría de la caverna: unos prisioneros encadenados dentro de una cueva solo pueden ver sombras proyectadas en una pared. Al no haber visto nunca los objetos reales que proyectan esas sombras, confunden las apariencias con la realidad y se ven privados de experimentar el mundo real.
Los grandes modelos de lenguaje viven en una caverna muy parecida.
Los LLM no perciben el mundo: leen sobre ...