La propuesta de Bernie Sanders de crear un fondo soberano estadounidense de siete billones de dólares mediante un impuesto único del 50% en acciones sobre las grandes compañías de inteligencia artificial tiene todo para provocar urticaria en Silicon Valley: toca la propiedad, el poder, la innovación y la ficción de que la tecnología aparece por generación espontánea. La iniciativa, explicada en nota oficial de Sanders, plantea que las empresas de inteligencia artificial con más de 200 millones de dólares anuales en ventas transfieran obligatoriamente la mitad de sus acciones a un fondo, con voto y capacidad de repartir dividendos o financiar servicios.
La reacción era previsible: «socialismo», «expropiación», «fin de la innovación». Pero la ...