Artículos sobre Business Week
Microblogging corporativo, en Business Week
Escrito a las 10:08 am
El Business Week de esta semana dedica tres artículos y un podcast al fenómeno del microblogging en su vertiente de interés corporativo, con enfoque en el que sigue siendo el líder de la categoría, Twitter: la revista afirma que el uso corporativo de Twitter y herramientas similares está creciendo porque muchas marcas lo ven como una forma de monitorizar en directo las sensaciones que su marca provoca en los clientes, así como, en muchos casos, una manera de poder reaccionar en tiempo real.
Los artículos dan cuenta del crecimiento del microblogging corporativo, y de casos como los de Dell, JetBlue, General Motors, Southwest Airlines, Whole Foods, H&R Block, Zappos y otras que crearon usuarios en Twitter y comenzaron a monitorizar el uso de su nombre y marcas registradas en la plataforma de microblogging mediante servicios como Tweetscan o Summize (ahora propiedad de Twitter), buscando identificar posibles problemas, obtener retroalimentación positiva o negativa, o incluso actuar mediante mensajes directos cuando podía hacerse algo al respecto de un problema. También comenta el caso de los Mad Men de AMC, un grupo de unas quince páginas con los nombres de personajes de la serie que tras haber sido dadas de baja (Twitter no permite la suplantación ni el domain-squattering, aunque comienzan a aparecer numerosas apropiaciones de nombres de marcas con el fin de intentar venderlas posteriormente), fueron restauradas a petición de la empresa tras comprobar que se trataba de actividades de sus fans y que no amenazaban al nombre de la marca. Los artículos recogen igualmente casos en los que las marcas, en algunos casos impulsadas por sus propios CEOs y desarrollando guías corporativas de uso, han desarrollado una personalidad en Twitter con el fin de impulsar transparencia, ganar exposición o mejorar su comunicación interna. En algunos casos, como JetBlue, la página de Twitter proporciona información sobre cancelaciones, sortea viajes, hace promociones, da consejos o reacciona a problemas de los clientes. Una manera, como comenta el podcast, de mantenerse en contacto directo con una interesante muestra de clientes o, como comenta Shel Israel en su artículo, de acercarse a esa customer intimacy que comentamos en las clases de CRM…
¿Es el iPhone un buen teléfono?
Escrito a las 11:37 am
¿Es el tan traído, llevado y sacrosanto iPhone un buen teléfono móvil? Un artículo en el Business Week de esta semana, “iPhone: More Fun Than Phone“, parece dar la razón a los que, como es mi caso, volvimos a nuestros terminales anteriores tras probar el desarrollo de Apple, o nos dedicamos ahora a utilizarlo como segundo aparato destinado a la navegación, a la música, a leer libros o a cualquiera de sus mil aplicaciones más… pero no tanto a hablar por teléfono.
Pocas dudas caben acerca de la magnitud del éxito de Apple con su iPhone. Millones de unidades vendidas, colas en las tiendas, efecto novedad explotado hasta la saciedad, ventas a través de diferentes canales que ahora incluirán hasta los Best Buy, desarrollo de un impresionante ecosistema de partners y aplicaciones… sin duda, el iPhone conlleva un cambio de hábitos importante vinculado a muchas de sus prestaciones: en muy poco tiempo, por ejemplo, comanda las estadísticas de acceso mediante navegadores móviles. Sin embargo, según comenta el artículo, la cosa no parece tan clara para otras funciones. Para su uso como teléfono o para aquellos que tecleamos mucho, parece que el iPhone no da la talla tan bien, de manera que su uso acaba quedando relegado a otras funciones: no hay más que ver los recientes comentarios sobre el deficiente funcionamiento de la conexión 3G y la cantidad de llamadas cortadas en el último modelo de la marca. Interesante, por supuesto, y más teniendo en cuenta que en una reciente entrada quedó claro que un número creciente de personas usan su teléfono para muchas cosas que no son hablar por teléfono, pero lejos de convertirse en el killer phone que muchos presagiaban. Sin duda, el iPhone está sirviendo para fomentar o desarrollar otros usos de los terminales móviles, algo de lo que en muchos casos acabarán beneficiándose tanto otras marcas de terminales como las propias operadoras. En mi caso, he probado el iPhone, y si voy con traje - por eso de los bolsillos - suelo llevar un iPod Touch, pero ni en broma ha alcanzado la consideración de la posibilidad de sustituir a mi BlackBerry, con su teclado “de verdad”. Y según Business Week, que menciona específicamente el efecto “back to BlackBerry”, estoy muy lejos de ser el único…
Cloud Computing por todas partes
Escrito a las 12:23 pm
Cuatro artículos en el Business Week de esta semana (“How cloud computing is changing the world“, “Cloud computing: small companies take flight“, “Enter the cloud with caution“ y “It’s 2018: who owns the cloud?“) hablan del cloud computing, tras un primer artículo de introducción publicado el pasado Abril, “Cloud computing: eyes on the skies“. Y cuando un término llega al Business Week, biblia de cabecera de muchísimos directivos, de la manera en la que lo ha hecho éste, se trata de una señal inequívoca: te vas a hartar de oír hablar de cloud computing. Hasta tal punto se ve el término como trascendente de cara al futuro, que algunos han intentado incluso patentarlo…
Sin duda, el tema tiene una trascendencia importante: como bien comenta Hugh Macleod, el cloud computing es la verdadera batalla importante en este momento en la escena tecnológica: las compañías que dominen “la nube” serán los verdaderos actores del futuro, con esquemas de concentración muy importantes debido a la misma naturaleza de la actividad. A quienes llevamos tiempo poniendo nuestros datos, nuestros pensamientos, nuestras imágenes, nuestras relaciones sociales y nuestra vida entera en la red, el cloud computing nos resulta cualquier cosa menos sorprendente, prácticamente una opción lógica derivada del hecho de trabajar desde muchos sitios o muchas máquinas. Pero para las compañías, la cosa va mucho más allá: viniendo de un pasado construido en torno a aplicaciones instaladas en ordenadores de sobremesa, brutalmente sobredimensionadas y capaces de hacer muchísimas más cosas de las que ningún empleado de la compañía podría llegar a querer hacer jamás, pensar en un futuro de aplicaciones minimalistas residentes en la red y accesibles desde cualquier sitio resulta casi un anatema. Hasta que se empieza a probar: ¿qué sentido tiene poner en manos de cada empleado una licencia con un coste de varios cientos de dólares para que pueda maquetar documentos de la manera más sofisticada posible, cuando lo único que necesitamos es que escriba y comparta fácilmente lo que escribe con quienes trabajan con él? Así, las empresas que prueban aplicaciones de este tipo se encuentran de repente con niveles de productividad y satisfacción sorprendentes, y con esquemas de trabajo que pasan a tener mucha más lógica cuanto más se utilizan.
La idea de compañías utilizando infraestructuras de aplicaciones, procesamiento y almacenamiento en manos de especialistas no es nueva, proviene de la idea del utility computing de los sesenta, cuando un ordenador era un recurso enormemente caro que había que compartir. Aunque la razón ha cambiado, el concepto sigue siendo el mismo, y a la luz de los avances en arquitecturas de virtualización, comunicaciones, seguridad y escalabilidad, pasa a tener muchísmo más sentido. Sin duda, el cloud computing va a ser la gran discusión en la informática corporativa durante los próximos tiempos.
Twitter, en el Business Week
Escrito a las 12:12 pm
La aplicación que dio nombre al nanoblogging, protagonista de un artículo en el archiconocido Business Week, “Why Twitter matters“, y de un slide show de resumen. Un buen artículo, centrado y equilibrado, en el que se muestra el meteórico crecimiento de la herramienta, la importancia que llega a tomar para aquellos que nos convertimos en usuarios empedernidos y en miembros de una twitter-community que se comunica a todas horas en tiempo real, su valor como herramienta de red social con respecto a las redes sociales al uso (tweet de Christian Anderson, “I have hundreds of friends on FB, but have done 10x the networking, connecting & communicating on Twitter”), su valor como plataforma, su significado para los estudiosos del mercado y las tendencias, sus problemas técnicos, y su crecimiento en términos de obtención de financiación. De fondo, la estrategia que ya pudimos escuchar de manera insistente en boca de Biz Stone cuando lo tuvimos en Sevilla:
”The goal now is to raise money, nail down the technology, and grow Twitter until it’s enormous. Money comes later.”
Si eres usuario de Twitter o si te interesan las estrategias de crecimiento vinculadas a la idea de desarrollo de plataformas, vale la pena leerlo.
Manzanas en la empresa, portada de Business Week
Escrito a las 1:39 pm
Business Week revisita como tema de portada y con extensa cobertura el asunto del uso de máquinas Apple en las redes corporativas, “The Mac in the gray flannel suit“, precisamente cuando al ordenador de mi despacho se le acaba el renting y estoy comentando ese mismo tema en el Instituto de Empresa. La cosa no es en absoluto novedosa, hablamos de ello ya hace más de un año al hilo de un artículo similar en ComputerWorld, pero curiosamente, las circunstancias que se apuntaban en aquel no han hecho más que cumplirse y aumentar con creces: las ventas de Apple han crecido más de un 51% de año a año, un 87% de compañías tienen alguna máquina Apple en su red (frente a un 48% de hace dos años) y ya sólo los más viejos y nostálgicos del lugar mantienen aquel tópico de que “los Mac son sólo para diseñadores y creativos”. Los Mac han revelado ser además fantásticas máquinas para correr Windows, lo que ha hecho que haya hasta quien sostiene que el mismísimo Ballmer usa uno. El durísimo fiasco de Windows Vista a nivel corporativo sigue alentando opciones alternativas y, como el propio artículo de BW comenta, si la penetración de Apple en el mercado doméstico crece agresivamente, la de personas que no quieren ser “Windows de día, Apple de noche” también lo hace.
Pero si los aspectos positivos de Mac se incrementan objetivamente con el paso del tiempo, los negativos también lo hacen: la compañía sigue sin prestar la más mínima atención al mercado corporativo. La totalidad de la comunicación en la compañía está orientada a desvelar de manera casi peripatética novedades a un mercado de consumo, a ser “cada día más cool“, un conjunto de valores y procedimientos de escaso valor en el mercado corporativo. La información crítica de detalles de configuraciones que todo departamento de IT necesita para proporcionar soporte a sus usuarios es celosamente custodiada por una Apple que la facilita únicamente a un número escaso de partners, obligando a los guardianes de la informática de las empresas a prácticamente aprender mediante la experiencia. El precio medio de los equipos, que en los PCs ha pasado de $1.046 a mediados de 2005 a $963 ahora, llega en el caso de los Mac hasta $1.526, debido a la introducción de modelos en la parte superior de la gama, y además, el modelo más popular en sobremesa, el iMac, viene con el monitor incorporado, impidiendo la reutilización de un componente que suele durar más que el propio ordenador. A pesar de la destacada durabilidad de las máquinas Apple, la situación precisa, sin duda, de un análisis detallado.
¿Cuál es la estrategia real de Apple con respecto al mercado corporativo? Aparentemente, ninguna. Que el porcentaje de usuarios jóvenes vaya creciendo, que esos usuarios jóvenes vayan pasando cada vez más a niveles de decisión en las empresas siendo usuarios de Mac, y que la transición vaya cayendo como fruta madura. En mi caso, ya ha sucedido: la máquina que ahora se jubila en mi despacho funciona con Ubuntu, y muchas de las tareas habituales, incluyendo la impartición de la mayoría de mis clases, la desarrollo en mi Mac Book Pro personal. Si solicito que mi próxima máquina de sobremesa sea una Apple, la respuesta oficial ha sido hasta el momento “no está soportada”, la misma que obtengo si solicito que me instalen un Linux. Mi alternativa, como ocurre actualmente y como seguirá ocurriendo si vuelve a entrar un PC por la puerta del despacho, será volver a instalarle Ubuntu y seguir al margen del soporte oficial, configurando el sistema y arreglando mis problemas por mi cuenta. Pero obviamente no soy el único que siente, dentro de mi empresa, la atración de la manzana, de manera que el problema dista mucho de ser una “gestión por excepción”, algo que sin duda estará ocurriendo también en otras compañías.
En cualquier caso, el artículo está llevado de una manera muy neutral y vale la pena leerlo: si tienes algún tipo de responsabilidad en el área de sistemas de una empresa, es un tema que, si no te has encontrado ya, te vas a encontrar pronto con casi total seguridad.
The wisdom of clouds, en Business Week
Escrito a las 11:53 pm
Interesante artículo de portada en Business Week sobre el “cloud computing”, titulado “The wisdom of clouds“, en el que se revisa la situación de los principales competidores en este ámbito y la potencialidad de este tipo de tecnologías de cara al futuro de la informática corporativa.
Según el artículo, Google se destaca como el líder absoluto por ser una compañía de búsqueda construida íntegramente en torno al hardware, que invierte más de dos mil millones al año en sus data centers, mientras que Amazon se destaca, a pesar de ser más pequeña, por ser la primera empresa que fue capaz de comercializar este tipo de servicios directamente al público. IBM colabora con Google, tiene un expertise basado en su tradición de líder de la informática tradicional y los supercomputadores, y está llevando a cabo un piloto para el Gobierno de Vietnam. Yahoo! se revela como un competidor más pobre y pequeño que Google, y con un software no completamente adaptado para el tema, mientras que Microsoft permanece lastrada con su software propietario como handicap, aunque es importante en cuanto a las tecnologias fundamentales del cloud computing y está construyendo enormes centros de datos en Illinois y Siberia.
Kodak se mete en la guerra de las impresoras
Escrito a las 3:19 pm
En otro artículo de Business Week, “Kodak Moments for Less“, veo como Kodak hace una ofensiva en el mercado de la impresión de fotos, entrando a competir duramente con empresas como Hewlett Packard o Canon. En este mercado, en el que el precio de las impresoras se subvenciona para intentar ganar dinero posteriormente mediante la venta de consumibles (papel y tinta), la empresa ha lanzado tres modelos en su gama EasyShare por $100, $200 y $300, y pretende competir abaratando el coste de los suministros. Los modelos son terminales multifunción con escáner y copiadora, y añaden en algunos casos funciones como el fax o la impresión desde tarjeta. El coste de los consumibles, en un value-pack de 135 hojas de papel y los cartuchos necesarios, es de $19.99, lo que resulta en un coste de impresión de unos quince centavos por copia. El artículo de Business Week hace la comparación con el caso de la impresora PhotoSmart C3180 de Hewlett Packard, que cuesta $149 , y cuyos cartuchos cuestan $35, y menciona también el coste de servicios como Walgreens o Ritz Camera, en los que envías tus archivos y recoges posteriormente las copias con un coste de unos quince centavos por copia.
El tema me parece interesante para hablar de ello, y más teniendo en cuenta las dificultades de una empresa como Kodak, en su momento referencia absoluta dentro del mundo de la fotografía, con la transición a la fotografía digital. Sin embargo, me llaman la atención una serie de elementos en los que realmente tampoco me resulta fácil saber si es que soy un raro o es que representan tendencias de consumo importantes y representativas: a pesar de no tener ningún problema de acceso a la tecnología y de gustarme la fotografía, hace realmente mucho, muchísimo tiempo que no imprimo ni una sola foto. Todas las últimas veces que he impreso fotos, lo he hecho para familiares pertenecientes a una generación superior: mi madre, la madre de mi mujer, abuelos… Mi hija no imprime fotos, a pesar de haber impresoras, tinta y papel a su disposición en casa. Cuando se quieren enseñar fotos, se enseñan en una pantalla, una televisión o incluso en un teléfono, o se cuelgan en Flickr con las restricciones adecuadas para quien las quiera ver, o se envían de las maneras más variadas, por mail, por IM, por MMS… Incluso un marco digital que estuve viendo ayer en el MediaMarkt mientras miraba otra cosa tenía un precio razonable y un contraste impresionantemente bueno. En mi caso, aunque ahí sí supongo que soy un tanto extremo, no imprimo prácticamente NADA, ningún documento más que las tarjetas de embarque que necesito cuando voy a viajar (algo que, además, espero que deje de ser necesario en poco tiempo). Si imprimo un papel, me lo dejo olvidado en cualquier sitio; y la ventaja de poder garabatearlo ni siquiera me interesa: es un proceso que llevo a cabo mucho mejor delante de una pantalla. Creativamente, soy un analfabeto funcional: sería completamente incapaz de escribir un artículo con un papel y un bolígrafo. La pantalla y el cursor son tan necesarios en mi proceso creativo como el propio cerebro del que se supone que saco las ideas. En mis cursos, intento no repartir ninguna documentación en papel, apoyándome para ello en el desarrollo de casos propios, en ocasiones multimedia, y sobre los que tenga todos los derechos de uso de versiones digitales. Pido encarecidamente a mis alumnos que no impriman los casos y que los lean en pantalla, porque si se ponen a imprimirlos cada uno, el coste y el impacto ecológico es mayor que si los imprimiese yo en las ultraeficientes impresoras del Instituto de Empresa, y me consta que son muy pocos los que lo hacen.
¿Estamos realmente ante una caída del mercado de la impresión asociada a un cambio de hábitos generacional? ¿Está Kodak entrando en un mercado en el que le espera un futuro de declive por cambio de hábitos?
Windows Vista: lento y peligroso
Escrito a las 8:26 am
Nada menos que así, “Vista: slow and dangerous“ titula Steve Wildstrom su prestigiosa columna en Business Week: según el analista, las prestaciones de seguridad son tan sumamente pesadas y agobiantes en Windows Vista, que el común de los usuarios simplemente acabará desconectándolas, algo peligroso. Es la misma línea en la que llevo incidiendo yo desde nada menos que el SP2 de Windows XP, aquel que en su momento resistí todo lo que pude para no instalar: el concepto de seguridad en Microsoft es es de preguntar todo quinientas veces a un usuario que, en general, no suele saber qué narices le están preguntando, y convertir la experiencia de uso en un verdadero castigo, algo que Apple parodia excepcionalmente bien en este anuncio (mi mujer, cuando le pregunto algo dos veces seguidas, en plan “¿estás segura?”, me contesta directamente “¡¡pareces Windows!!” :-)
La seguridad fue uno de los focos principales en el planteamiento del nuevo Windows Vista. El artículo de Business Week, una revista con enorme difusión entre directivos, califica el sistema operativo de enormemente lento a no ser que “tires un montón de hardware encima de él” (Steve afirma que los requerimientos que Microsoft publicita son simplemente “ridículos”, y que es necesario un mínimo de dos gigas para un rendimiento decente, sobre todo si pretendes usar Office 2007), y afirma que el User Account Control (UAC), presentado por Microsoft como un gran avance en la seguridad, ha sido diseñado directamente para volver al usuario completamente loco. Mensajes crípticos, recursivos (¿puede este programa de seguridad de Microsoft hacer ésta tarea?… ¿no debería la seguridad estar al menos integrada y coordinada, saber cuando una tarea está derivada del propio sistema de seguridad y autorizarla?), repetitivos y extraordinariamente pesados, que hacen que la posibilidad de deshabilitar el UAC sea una consideración completamente justificada. El usuario quiere trabajar y usar su ordenador, no sentirse como si fuera un oficial de policía. Pero Windows deja todas y cada una de las decisiones en manos del usuario, que acaba harto de tomar decisiones sobre mensajes que le suenan a chino, y con una gran tentación de acabar con semejante castigo. Y sin UAC, la seguridad de Vista está, según el autor, al mismo nivel que la del promiscuo XP.
El artículo también disponible en formato podcast (vale la pena oírlo por el énfasis que pone Steve, al que se ve de verdad quemado con el tema), termina el artículo diciendo que las cosas no tienen porqué ser así. Que entre la seguridad y el rediseño de la interfaz, que ha llevado prestaciones con las que el usuario tenía familiaridad a lugares peregrinos y escondidos del sistema, la experiencia de uso de Vista es como un dolor, y un dolor, además, que aumenta con el tiempo y la experiencia de uso en lugar de disminuir. Una columna dura, en una publicación prestigiosa que llega a las personas que toman decisiones de actualización en las empresas, y que me da que no va a gustar demasiado en Redmond.
ACTUALIZACIÓN (19-III): Natalya Kaspersky, CEO de la empresa de seguridad Kaspersky y partner de Microsoft, coincide con la opinión expresada por Steve Wildstrom en el Business Week y afirma que “Windows Vista es menos seguro que XP porque el UAC es tan pesado, que los usuarios lo desactivarán“. Por supuesto, ahora seguiremos diciendo que en realidad las firmas de seguridad no tienen ni idea de estas cosas, o que esto es una opinión no sustentada con pruebas ni comparativas… La respuesta de Microsoft, a través de Arno Edelmann, es que “Kasperky es uno de nuestros mejores socios, y encontramos sus comentarios un poco extraños, porque tienen una de las mejores perspectivas e información acerca de la seguridad de los productos de Microsoft.” Kaspersky confirmó que sus analistas ya habían encontrado hasta cinco maneras de traspasar el UAC, y que los creadores de malware encontrarían más. Además, se unió a Symantec y a McAfee para denunciar que PatchGuard, diseñado para proteger el kernel de Vista, no les permitía hacer su trabajo, de manera que estaba perjudicando más a las empresas de seguridad, que tenían que respetar las normas impuestas por Microsoft, que a los creadores de malware, que no tenían porqué hacerlo.
Sun y el open source
Escrito a las 5:08 pm
El movimiento de Sun de licenciar Java mediante la GPL me tiene fascinado. Me parece una de esas decisiones importantísimas, que pueden llegar a ser cruciales en la definición de la dimensión de una compañía (y Solaris viene después). Este artículo de Business Week, “Sun’s surprising openness“, que sigue a este y a este otro al respecto, lo comenta con profusión. Si unimos esta reciente decisión de Sun con la de Oracle de dar soporte a productos de Red Hat y la de Microsoft de aliarse con Novell (temas sobre los que estoy escribiendo para algunos medios), el color del tema está perfectamente claro y cristalino: el software de código cerrado bajo siete llaves es cada día más una cosa del pasado. En el futuro, recordaremos la era del software propietario como aquella en la que algunas empresas tuvieron la osadía de retrasar el avance de la tecnología y supeditarlo a los intereses derivados de la explotación comercial de las diferentes versiones de sus productos.
El futuro se escribe en código abierto.
Six Apart, en Business Week
Escrito a las 1:20 pm
Fenomenal artículo en Business Week, “Six Apart’s blooming blogosphere“, sobre la historia de Six Apart, una de las compañías que, junto con Blogger, más ha contribuido a la historia de ese fenómeno llamado “blog” que hace que estéis leyendo estas líneas ahora mismo. El artículo comienza con la historia de Mena Trott, fundadora de la compañía junto a su marido Ben, y recorre las diferentes fases de crecimiento de la empresa, desde la autofinanciación inicial a la entrada de Joi Ito y Neoteny como primeros venture capitalists, la adquisición de LiveJournal, los problemas derivados de la política de no censura de contenidos, etc. Hoy, Six Apart gestiona unos quince millones de entre los sesenta y cien millones de blogs existentes, y sus marcas (Movable Type, TypePad, LiveJournal y la última adición a la familia, Vox) son referencia para muchos usuarios. Para mí, TypePad siempre ha representado la opción un poco más “seria” para blogs individuales de tipo profesional, y Movable Type, una de las mejores plataformas de cara al desarrollo de blogs en entornos corporativos corporativos, hasta el punto de haberla recomendado en su momento como plataforma para el Instituto de Empresa.
Un artículo francamente bien escrito, entretenido, y que me parece muy interesante para entender bien la historia de la blogosfera.










