Artículos sobre blogging
La piel gruesa
Escrito a las 4:51 pm
Me equivoqué. Cometí un error. Creí que el hecho de tener un blog cada vez más popular, en el que las estadísticas de visitas trazaban una línea claramente ascendente y en el que las referencias externas se multiplicaban era algo compatible con la conversación, con los comentarios abiertos, con la tolerancia hacia determinadas actitudes.
Pensé que el truco era desarrollar una piel cada vez gruesa, como los hipopótamos, que me aislase de insultos, ironías con mala intención y dardos envenenados de todo tipo. Me reía pensando como determinadas actitudes se ridiculizaban a sí mismas, se autoparodiaban… que no podía haber nadie que se tomase en serio al tipo que todos los días entraba en el blog para llevar la contraria a todo, y digo TODO, lo que yo pudiese estar sosteniendo en cada momento.
Tracé unas líneas de tolerancia enormemente laxas, que excluían únicamente el insulto directo y la descalificacion, pero que permitían aportaciones profundamente desagradables que, amparadas en una presunta libertad de expresión, ponían en consideración hasta los más elementales principios de la educación que en teoría debemos recibir desde pequeños. Y fue un error. Debí hacer caso de las alertas tempranas, de las que me decían que ya ni mi mujer ni algunos de mis amigos se metían a leer los comentarios, porque les resultaban profundamente desagradables. De los que se quejaban legítimamente del tono empleado por muchos, o incluso del mío en unas respuestas que, por ser humano y tener ciertos límites, llegaban a veces a seguir los mismos derroteros. O de mi propia y progresiva renuencia a participar en los comentarios de mi mismísima página, por miedo a las reacciones que se generaban.
Ahora veo que fue una estrategia equivocada. Que al hacerlo, incumplí una regla elemental que dice que uno debe mantener su casa limpia, si no quiere vivir entre basura. Que no debes pelearte con un cerdo en el barro, porque los dos acabáis llenos de porquería, pero él, además, disfruta. Que el perjuicio no era solo a mí o a las personas cercanas a mí, sino que era a todos, a la mismísima esencia de la conversación. A esa conversación que pierde nivel cuando un tipo entra y, sin haber siquiera leído la entrada, despotrica contra cosas que están perfectamente explicadas en ella. A ese que disfruta liberando sus muchas frustraciones cotidianas en un foro como éste. Al envidioso patológico, al que le molestan mis páginas vistas, mi visibilidad, mi participación en prensa o en eventos, mi volumen de enlaces entrantes, y hasta el dinero que su imaginación calenturienta le dice que debo ganar… le molesta que yo exista, porque en su mediocridad, piensa que el mundo es cruel, que no me merezco nada de eso, y que estoy aquí por algún tipo de mecanismo perverso e injusto. Y que por supuesto él, con todo lo que sabe, se lo merece mucho más que yo.
Se acabó. Desde hoy, la conversación en esta página va a seguir otros derroteros. Por el momento, los comentarios están moderados, lo que provocará una menor agilidad en la conversación, dependiente del momento en el que pueda entrar a aprobarlos. Veremos si esto se mantiene, o vuelvo al viejo esquema de quitar la moderación y simplemente eliminar la basura, porque obviamente tiene sus problemas de referencias cruzadas y mantenimiento de la coherencia. Pero no, este foro no privilegiará más el comentario provocador, escandaloso, soez o maleducado. Todo aquel comentario que me resulte personalmente desagradable, que disienta de manera molesta, que utilice la ironía de forma cruel o que simplemente descalifique porque sí, no pasará el filtro.
A quien no le gusten mis normas, que se vaya a otro sitio. Esto es un blog personal, personal de esta persona, lo que nunca debió dejar de ser. Que no se dedique a “probar” mi aguante, porque en caso de dudas, irá a la basura: prefiero ser censor a vivir entre basura. El que sienta la imperiosa necesidad de desahogarse insultando y descalificando, es muy dueño de abrirse su blog o de liberar su veneno en otro sitio cuyas reglas se lo permitan: aquí, toda discusión y toda opinión contraria es válida, si respeta de manera exquisita las normas de educación, como lo harían en el hipotético caso de estar hablando en el salón de mi casa si tuviesen algún interés en volver a ser invitados a él. Seguramente, esto supondrá menos visitas y menor popularidad: me da exactamente lo mismo, porque probablemente el problema es que ésto ha crecido demasiado, y sobrepasa los límites de lo que yo mismo pensé en su momento que sería.
Es el momento de retomar el control y de intentar que las cosas sean como creo que deben ser. De volver a encontrarme a gusto en mi propia casa.
Destilados semanales
Escrito a las 6:38 pm
Es un tema que llevo tiempo planteándome, y en estos casos, lo mejor es preguntar: varios blogs que de los que sigo habitualmente producen lo que yo suelo llamar “destilados semanales”, la selección de entradas o noticias que les han llamado la atención durante la semana, habitualmente con un breve comentario de una o dos líneas. Algunas de sus entradas, además, observo en mis estadísticas que me reenvían bastante tráfico cuando me citan, lo que indica que tienen cierta popularidad entre su parroquia habitual. Mi opinión hasta el momento era que algo así, en mi caso, era redundante: en mi blog de fuentes en Bloglines está recogido todo lo que me ha llamado la atención a lo largo de la semana, en ocasiones con un pequeño comentario. El feed de ese clipblog tiene algo más de cien suscriptores en Bloglines, las últimas cinco noticias del mismo aparecen en la banda lateral derecha de la página, y mi intención es que sirva un poco para proporcionar eso mismo que proporcionan los destilados semanales: lo que al autor del blog le ha resultado interesante en su lectura de noticias.
Para mí, producir un destilado semanal, considerando que ya lo tengo recogido en el blog de fuentes, no supondría prácticamente más trabajo que el de seleccionar sobre eso, algo verdaderamente muy sencillito. La pregunta, por tanto, es clara y sencilla: ¿interesa a mis lectores que produzca un destilado semanal con las que me han parecido las noticias más interesantes de la semana sazonadas con un breve comentario, o por el contrario, vuestra percepción es que no aportaría gran cosa?
Los blogs han muerto, vivan los blogs…
Escrito a las 11:36 am
De un tiempo a esta parte, leo noticias acerca de la pretendida muerte de los blogs, particularmente a partir de un artículo de Paul Boutin en Wired titulado “Twitter, Flickr, Facebook Make Blogs Look So 2004“. Y dado que sobre blogs, a estas alturas, uno ya va teniendo una cierta opinión formada, me parece interesante comentarlo.
Tras conseguir leer el artículo no sin dificultad (Wired, una publicación a la que estoy suscrito, tiene artículos que valen la pena, pero está plagada de pop-ups y formatos publicitarios intrusivos de esos que sí son verdaderamente ya no “so 2004″, sino más bien “so nineties” :-) mi sensación es de decepción. Esperaba, la verdad, una argumentación algo más cuidada. Estoy de acuerdo con alguno de sus puntos, pero el salto a las conclusiones me parece, como mínimo, aventurado. Detallaré mi crítica:
Los blogs representaron, en los primeros años de este siglo (1999 vio la fundación de Blogger por Pyra Labs, y 2003 su compra por Google y la consiguiente inyección de recursos y salto a la popularidad), la primera posibilidad real que una persona sin conocimientos de tecnología, programación o manejo de un host tenía de publicar. Como tal, el blog fue el primer impulso dado a ese termino hoy manoseado y raído de la “Web 2.0″, la reedición de la web en un formato en que todos podíamos participar prácticamente sin limitaciones y con una presencia que iba algo más allá de lo que planteaban los foros, en los que el protagonismo no correspondía a la persona, sino al consolidado del contenido. Ahora, unos pocos años después, los blogs representan una de las posibilidades de desarrollar una presencia web, pero obviamente ya no son la única. Los jóvenes, por ejemplo, parecen preferir un desarrollo vinculado a las redes sociales, a esa página personal de Tuenti o de Facebook que, en ocasiones abierta a la búsqueda en la web, les proporciona un contexto múltiple y vinculado al de sus amigos y conocidos. Otros vehículos, como Flickr, YouTube, Twitter, etc. permiten la expresión personal en ocasiones con un balance esfuerzo vs. resultados mucho más ventajoso que el del blog, e incrementan sus seguidores día a día. Y así debe ser. Si alguien en algún momento pensó que el blogging era para todo el mundo y para todo momento, efectivamente se equivocó. Empezar un blog es fácil, insultantemente fácil. Continuarlo, no tanto. Popularizarlo, menos. Sigo pensando que el principal cliente de un blog es uno mismo, y que en determinadas ocasiones y circunstancias habrá más, pero para eso hay que poner mucho más que el esfuerzo de crearlo. Tener presencia a través de una red social es decididamente más sencillo. Otra cosa es que valga para lo mismo o llegue a reflejar lo mismo.Pero pensar que los blogs eran un atajo, un camino corto hacia la popularidad o una herramienta al alcance de cualquiera, no dejaba de ser una idealización de la herramienta, un “tengo un martillo, y por tanto, todo lo que se mueve es un clavo”.
¿Han muerto los blogs? La afirmación me parece directamente una estupidez. ¿Están anticuados? Hoy los blogs están en todas partes, partes de su estructura han sido adoptadas por los medios convencionales, integran conglomerados mediáticos que multiplican por factores de diez y de veinte la audiencia de muchos medios clásicos, y sirven para expresar la opinión, los pensamientos y el día a día de millones de personas y organizaciones, así como para congregar la participación y el feedback en torno a ellos. Hay blogs que mantienen el espíritu inicial, y también otros que lo enturbian con prácticas que, no por inevitables, tienen que gustarnos a todos, porque las reglas no las escribimos nosotros: lo hace, en el mejor de los casos, la mano invisible del mercado. Pensar que los blogs van a desaparecer es simplemente ridículo. Que haya alternativas a los blogs a la hora de crear una presencia en la web es algo bueno, que no hace sino reflejar la progresiva madurez de Internet y el papel creciente que la red juega en nuestras vidas. El blog es, simplemente, una herramienta, que seguirá teniendo un papel preponderante cuando alguien pretenda crear una presencia en la red de un tipo determinado. En agregado, los blogs han cambiado la red, convirtiendola en algo edificado sobre las personas, donde cualquiera puede tener una voz, más discreta o más prominente en función del esfuerzo que quiera o pueda depositar en ello. Pero no son una obligación (faltaría más), ni una necesidad, ni una panacea, ni mucho menos compiten con otros géneros o herramientas, sino que más bien los complementan a la hora de establecer tu presencia en la red. Contestando de manera sencilla a Paul Boutin y a otros agoreros: tenemos blogs para rato.
La comunicación interna y el “efecto clipping”
Escrito a las 3:10 pm
El clipping de prensa es un instrumento muy utilizado en muchas empresas para difundir información que usualmente incluye el seguimiento en medios de diversos términos, tales como el nombre de la compañía, sus marcas comerciales, la competencia, los nombres de directivos u otras personas con exposición pública, etc. El clipping suele entenderse como una herramienta de comunicación interna: que las personas de la organización manejen la misma información en este sentido permite un alineamiento generalmente mayor, que suele redundar en una coherencia y unos objetivos más claros para la compañía.
En su evolución, el clipping ha ido pasando de ser, como su nombre indica, un conjunto de recortes pegados en páginas sucesivas y fotocopiados, a ser una herramienta habitualmente electrónica, y que recoge además ya no solo los medios impresos, sino también otros medios audiovisuales, clips de radio o televisión, y, más recientemente, menciones en blogs o foros. Y es al llegar este punto cuando surge lo que vengo a llamar, referido a la comunicación interna, el “efecto clipping“: a medida que más personas en una organización empiezan a publicar blogs o a mantener de alguna manera una presencia en la red, ocurre cada vez de forma más frecuente que dichas personas vean, de repente, aparecer su nombre en el clipping, lugar antes reservado para los más “mediáticamente expuestos” de la organización, típicamente altos ejecutivos o personas del área de comunicación.
Esta “democratización”, además, se acompaña de un efecto curioso: al ser circulado el clipping dentro de la empresa, la visibilidad interna aumenta, lo que puede actuar, en muchos casos, como un incentivo o desincentivo a la hora de mencionar los “términos mágicos” en las páginas personales o blogs de los implicados. De la noche a la mañana, el antes semianónimo (o incluso semiclandestino) blogger puede encontrarse con un nivel de popularidad sorprendente y elevado, que le asalta en los mismísimos pasillos de su propia empresa. Dado el componente de “diario personal” de muchos blogs, mencionar cuestiones relacionadas con el trabajo, en el que transcurren habitualmente un número elevado de horas de la jornada, resulta algo perfectamente natural. Pero ¿cuáles son los efectos de algo así? En el caso de las empresas más evolucionadas en este sentido, que entienden dichas menciones como algo natural salvo que sean malintencionadas o irresponsables, el efecto puede ser un incremento de la visibilidad de la marca, ligada en ocasiones a personas entre cuyas responsabilidades no figuraba la comunicación, y que en ocasiones acaban convertidos en “blogs no oficiales” o incluso, como en el caso extremo de Sun Microsystems, en CEO de la compañía (obviamente no con toda la responsabilidad del nombramiento atribuible de manera directa al hecho de ser blogger). En empresas más clásicas o convencionales en este sentido, la visibilidad súbita puede desencadenar fenómenos mucho más desagradables, al plantearse los ejecutivos o los departamentos de comunicación los efectos de la pérdida de control.
Si conoces casos y circunstancias de este tipo, y pueden ser contados, sea revelando u ocultando la identidad de la empresa y/o de la/s persona/s implicada/s , te agradecería que los compartieses, bien en los comentarios, o bien en un mensaje personal. Me gustaría intentar sistematizar un poco el fenómeno desde el punto de vista de investigación.
Blogs grandes, blogs pequeños y comunidades
Escrito a las 12:43 am
Interesante columna de Sarah Lacy en Business Week, “Blogging: in praise of small“, en la que describe cómo muchos blogs, al crecer, se convierten en medios de comunicación y pierden algunas de las señas de identidad del género: entran en el juego de las marcas para informar sobre nuevos productos, escriben contenidos para tener más publicidad, y provocan que se desvanezca en gran medida la sensación de comunidad.
En cierto modo, es como si muchos blogs hubiesen decidido que “de mayores querían ser medios de comunicación clásicos”, y hubiesen heredado algunas de las peores características de éstos: la mediatización, el sesgo y la despersonalización. El articulo es exactamente lo que dice el título: un elogio de los blogs pequeños, con comunidades sólidas y asentadas, esas en las que el autor conoce a los comentaristas y se cruza comentarios con ellos y entradas con otros blogs vecinos, en esa conversación que se suponía era parte de la esencia primigenia de los blogs como medios personales.La autora de la columna divide a los bloggers en tres tipos: los profesionales que escriben por dinero, los amateurs que siguen haciéndolo for the love of it, y los pioneros que empezaron fascinados por el medio, lo abandonaron para pasarse al nanoblogging con Twitter, Friendfeed y afines, y que seguramente se pasarán también al siguiente medio que aparezca en el panorama de la red.
Por supuesto, tengo un gran interés por ver cuál es vuestra interpretación con respecto a la tesis del artículo aplicada a esta página. Desde mi punto de vista, este blog ha ido creciendo de manera muy constante, sin grandes saltos. Manteniendo esa conocida proporción de 1:9:90 (uno escribe, nueve comentan y noventa se limitan a leer) o “participation inequality“ que lleva visos de convertirse en una especie de proporción áurea de la red, mi impresión es que esta página sigue siendo una especie de “bar de pueblo”, donde conozco a la gran mayoría de los que comentan habitualmente, aunque todos los días aparezcan algunos espontáneos a tomarse un café. Sigo intentando mantener la casa limpia eliminando spam y actitudes insultantes o persistentes que dificulten la conversación, sigo leyéndome absolutamente todos y cada uno de los comentarios con detenimiento, y si no participo más en ellos, es porque en ocasiones me da la impresión de que cuando lo hago, “mediatizo” y “condiciono” demasiado. Se mantiene una sana cuota de comentarios discordantes o contrarios a la opinión expresada en la entrada, correspondiente con el hecho de que sigo considerando los comentarios como la verdadera razón por la que escribo un blog. La página sigue siendo estrictamente personal; habla de lo que me ha interesado en mi lectura diaria de noticias, de lo que se me ha pasado por la cabeza hablando con unos u otros, o de lo que he escrito en otros sitios, aunque parte del componente de “mi querido diario” que tuvo en otras épocas ha desaparecido para asentarse sólidamente en ese Twitter que refleja lo que hago a cada momento. Aunque efectivamente empecé a poner publicidad y ésta me deja sólidas ganancias mensuales, sigo intentando que no moleste, que tenga un componente de coherencia con los contenidos, y rechazándola cuando no es así: prefiero no tener campañas, como es el caso en este mismo momento, a tenerlas molestas o poco relevantes, y supongo que eso es lo que contribuye en parte a que mi publicidad mantenga casi siempre el clickthrough más elevado de toda la red a cuyas estadísticas tengo acceso.Y por supuesto, no me obsesionan las visitas ni jamás he escrito pensando en maximizarlas a toda costa.
Vamos, que si intento medirlo desde mi lado, y aunque todo sea obviamente mejorable, estoy en general bastante contento de cómo va ésto. Pero como siempre, mi impresión es una, y en este caso, no precisamente la más importante. ¿Y tú? ¿Te sigues encontrando cómodo en este bar, o sientes que se ha convertido para ti en una impersonal cadena de comida rápida?
“Líderes del bosque”, en el Heraldo de Aragón
Escrito a las 1:01 am
David Ballota me envía el pdf del artículo que publicó en El Heraldo de Aragón el pasado Domingo 10 de Agosto, titulado “Líderes del bosque“, y en el que nos cita a Juan Freire, a David de Ugarte y a mí.
La persistencia de la memoria
Escrito a las 1:32 pm
En Nueva Zelanda, un juez ha tomado la decisión de prohibir específicamente la divulgación de los nombres de los acusados de un asesinato a través de Internet, mientras permite, por contra, su publicación a través de radio, televisión o medios impresos (vía Slashdot, noticia completa en NZ Herald). La razón aducida por el magistrado es su preocupación con respecto a la posibilidad de que alguien en el futuro encuentre, al googlear los nombres de esas personas, información con respecto a un crimen del que podrían ser inocentes, así como los posibles efectos de difusión viral habitualmente vinculados a la red.
A otro nivel, por supuesto, la cuestión me sugiere una reflexión habitual mía con respecto a lo que yo denomino “la persistencia de la información” o, parafraseando a Dalí, “la persistencia de la memoria“, y que tiene que ver con mi manera de relacionarme con los medios: una entrevista en televisión o en radio aporta, por supuesto, un fuerte efecto en el momento de ser emitida. Personas que habitualmente no contactan contigo lo hacen al escucharte o verte, con un efecto de llegada a nuevo público muy interesante. Sin embargo, la trascendencia de lo que hayas dicho hacia el futuro es prácticamente nula. En prensa, casi lo mismo: pocas personas se molestan en volver atrás, en consultar las hemerotecas para ver lo que una persona dijo en un momento determinado. Sin embargo, Internet es completamente diferente. En Internet, la repercusión inmediata puede ser escasa según dónde lo publiques, pero el efecto hacia el futuro permanece vinculado a determinadas búsquedas. La diferencia se percibe claramente, por ejemplo, en aquellos periódicos con edición digital moderna, es decir, aquellos que almacenan de manera persistente en un archivo de libre acceso y con los correspondientes permalinks la información publicada en sus ediciones anteriores: si bien el papel puede ser interesante por llegar a determinado público, lo verdaderamente interesante suele ser la publicación en la web, que permanecerá ahí vinculada a tu nombre o a lo que en su momento pudiste decir.
Ese fue el tipo de reflexiones que me llevaron, en su momento, a apostar fuerte por el fenómeno blog en la esfera de lo personal, o a procurar reseñar siempre de manera cumplida en el blog aquellas apariciones que pueda tener en otros medios: incrementar su visibilidad de cara a futuro, evitar la pérdida del esfuerzo realizado: en lugar de - o además de - un efecto instantáneo de llegada a un público determinado, obtener también “la cola del cometa”, las búsquedas, citas o apariciones futuras derivadas de su reseña en mi propio sitio (aparte de que, como ya he comentado en otras ocasiones, me resulte cómodo para el proceso de revisión anual de mi actividad como profesor): cada entrada en el blog genera no sólo el efecto derivado de su publicación y su (muchas veces más interesante todavía) discusión en los comentarios, sino también todo ese valiosísimo proceso posterior de apariciones en motores de búsqueda o vínculos desde otras páginas. Si añadimos a ésto la posibilidad de complementar o incluso de mantener un mayor control sobre lo que los medios deciden extractar o destacar, el resultado es todavía más positivo.
Ese razonamiento es, curiosamente, el mismo que hoy en día me lleva a recomendar a aquellas empresas a las que aconsejo que opten por un blog corporativo: no sólo tus apariciones multiplican su rentabilidad y la prolongan en el tiempo, sino que, además, construyes un repositorio de vínculos entrantes valiosísimos a la hora de posicionar tu marca, y obtienes un mayor control sobre la información de cara al futuro.
Ahora, un juez se ha parado a pensar en el tema y ha llegado a la conclusión de que debe nada menos que intentar impedir la publicación de algo en Internet por miedo a su trascendencia futura, algo que, de no ser por la evidente contaminación entre canales e impracticalidad de su decisión, relegaría a los medios tradicionales casi a un concepto de “lo que dicen se lo lleva el viento” frente a una Internet mucho más trascendente en el futuro. Lo que dice la radio, la televisión o la prensa no es importante, porque sólo Internet resiste el paso del tiempo. Sin duda, una idea para una reflexión más que interesante.
El blog y el “efecto conferencia”
Escrito a las 12:41 pm
Tras el interés generado por la entrada del pasado 3 de Agosto sobre el “Efecto Menéame”, tenía ganas de escribir sobre otros efectos interesantes en las visitas de un blog: en esta ocasión, se trata de un efecto que se origina no en Internet, sino en el mundo físico, concretamente en un salón de conferencias. Para evaluarlo, escogí el “evento de los eventos” en la blogosfera española: el Evento Blog España, EBE.
Concretamente, aproveché la oportunidad del pasado EBE 2007, en el que tuve la oportunidad de entrevistar a Biz Stone, fundador de Twitter. El efecto se produce cuando, tras una conferencia, algunos de los asistentes, bloggers o periodistas, referencian lo que han visto en sus publicaciones y añaden los correspondientes vínculos: en este caso, aunque el efecto puede advertirse en visitas en función del nivel medio habitual de éstas - no especialmente en mi caso -, lo verdaderamente llamativo es, lógicamente, el incremento del número de referencias, con su consecuencia inmediata sobre aquellos rankings que utilizan dicho criterio. Para la medición, utilicé BlogPulse, un servicio de Nielsen que proporcionaba una medida interesante hasta que hace unos meses, decidió eliminar de su ranking la mayoría de los blogs no norteamericanos. En la gráfica puede verse la evolución de esta página en el ranking de BlogPulse entre Noviembre y Diciembre del pasado año: aunque fue una época personalmente bastante intensa en términos de conferencias (Noviembre habitualmente lo es), el punto central de inflexión a partir del cual se da la mayor subida (unas treinta posiciones) corresponde al día 24 de Noviembre: la cosa tiene, por supuesto, su lógica: una intervención ante un auditorio fundamentalmente de bloggers, participantes activos e interesados en el tema.
El efecto se inscribe dentro de muchos otros habituales en la interacción entre mundo offline y online: en general, cualquier noticia relevante con respecto a una persona que tenga un blog es susceptible de traducirse en un efecto de arrastre similar. Sin embargo, otros efectos, como los procedentes de prensa en papel, son mucho menos relevantes, a no ser que conlleven un vínculo en la edición electrónica de la publicación. Dejando aparte mi caso, en el que la cosa queda englobada dentro del capítulo de anécdotas, el “efecto conferencia” puede tener su interés para aquellos que, como es el caso de muchas empresas, llevan a cabo acciones de comunicación mixtas en las que incluyen acciones online y offline, algo que sin duda veremos en un número cada vez mayor de ocasiones.
Anatomía del Efecto Menéame
Escrito a las 6:08 pm
Hacía tiempo que quería escribir un poco analizando el llamado “Efecto Menéame”, hermano pequeño y en versión española del que aparece referenciado en la Wikipedia como “Slashdot effect“, pero igualmente interesante, que se produce cuando un sitio de mucho tráfico vincula a otro más pequeño. El tráfico de Menéame es por todos conocido, y dada su estructura de filtro social definido por los intereses de sus usuarios, creo que es justo calificarlo como uno de los mayores brokers de tráfico en España: aparecer en la portada del Menéame cambia la fisonomía de los gráficos de estadísticas de muchos sitios, hasta el punto que no son pocos los medios de comunicación tradicionales que añaden en sus pies de página el elefantito de color naranja en la esperanza de que sus lectores tendrán a bien enviar las noticias al Menéame tras haberlas leído. El “efecto Menéame”, por ejemplo, fue prácticamente el único responsable del reciente cambio de servidor de este blog a uno dedicado: la caída de calidad de servicio que el blog mostraba los días que llegaba a la portada del Menéame (cinco veces en el último mes) era algo que claramente no interesaba ni a mi proveedor, ni a mí mismo, ni a quienes compartían conmigo el servidor anterior.
La razón por la que no había escrito sobre ello, a pesar de contar con oportunidades para hacerlo, era la contaminación habitual del efecto con muchos otros ciclos normales del tráfico en la página que distorsionaban en cierto sentido las estadísticas. Hoy, un domingo de Agosto con tráfico bajo, parece un día muy adecuado para hacerlo. ¿Cómo se vive el “efecto Menéame” desde dentro de una página afectada por el mismo? Lógicamente, la cosa tiene sus fases:
- Lo primero que se detecta es el momento en que tu noticia aparece en la cola de pendientes. En las estadísticas de tu tráfico entrante empiezas a ver un referral, que aparece como /shakeit.php, de cuya observación puede prácticamente deducirse cuántas probabilidades tienes de llegar a la portada. Un volumen de entradas importante desde la cola de pendientes define una noticia que está creciendo rápido en popularidad, uno de los parámetros fundamentales que definen la evolución del karma de una noticia.
- El siguiente punto tras la cola de pendientes es mirar el reloj. No es lo mismo llegar a portada del Menéame, por ejemplo, a primera hora de un lunes, que hacerlo en medio de la madrugada de un viernes: la diferencia cuantitativa en número de visitas, en magnitud total del efecto, es enorme. En cualquier caso, la observación de la página de la noticia mientras está en la cola de pendientes, combinada con la micro-fisgona (que informa de la actividad individual en votos y comentarios de esa noticia) y con las estadísticas de tu StatCounter o aplicación similar te pueden dejar una idea muy clara de cuál va a ser la evolución de la misma. Lo ideal, por supuesto, son las noticias rápidas: muchos votos, en poco tiempo, y en ausencia de votos negativos. Cuando cualquiera de esos parámetros disminuye, tus probabilidades de llegar a portada lo hacen también.
- En un momento dado, tu noticia pasa a portada. La aparición de la noticia en la parte superior de la portada provoca un efecto inmediato, debido a la estructura conocida de los sitios de recomendación social (una persona sube noticias, nueve votan/comentan, y noventa simplemente consultan la portada, los denominados habitualmente lurkers): las entradas pasan a ser de la página de la noticia mientras las de la cola de pendientes disminuyen rápidamente, y crecen a enorme velocidad. En el caso de esta página, donde habitualmente monitorizo las últimas dos mil visitas, el examen del volumen de entradas desde esa página me da una idea de la duración esperada del efecto. En esta captura, por ejemplo, se ve una situación habitual en ese momento: las visitas desde el Menéame suponen ahí alrededor de un 50% de mi tráfico entrante. En algunos momentos, un vistazo a la monitorización instantánea del servidor puede mostrar algo como ésto: la práctica totalidad de las visitas provienen del Menéame (ver captura similar del Recent Came From de mi StatCounter). En ese momento, resulta muy interesante dejar en una ventana la microfisgona del Menéame, y en otra, una herramienta tipo Snoop, como en esta otra captura: puede verse cómo muchos usuarios pasan de leer, votar o comentar la noticia en el Menéame, y de ahí a tu sitio… toda una gozada para cualquier voyeur o estudioso de las dinámicas del tráfico en Internet.
- La evolución de las entradas desde el Menéame se convierte entonces en el indicador de la duración total del efecto, con varios factores implicados: el primero de ellos, la rotación de la portada. El momento en que tu noticia está arriba del todo en la página es el de mayor capitalización en visitas. A partir de ahí, todo lo que signifique bajar, significa igualmente descender en la velocidad del tráfico entrante. Cuanto más abajo, peor. En el momento en que la noticia pasa a la segunda página, puedes considerar el efecto casi finalizado: aunque seguirás teniendo visitas procedentes del Menéame durante varios días más, el volumen ya no será seguramente tan significativo. Una excepción interesante la supone el hecho de que la noticia pase a estar en la lista de más votadas o más comentadas: eso garantiza una cierta prolongación del efecto en forma de una cola más pronunciada que tarda más tiempo en desaparecer.
Sin duda, pasar el Efecto Menéame es todo un episodio interesante para una página pequeña, y suele percibirse como una espícula en el gráfico de tráfico incluso en páginas con volúmenes de visitas más apreciables. Hasta el momento, no he tenido la oportunidad de vivir efectos similares de páginas internacionales (Digg, Slashdot, Boing Boing, etc.) ni de otras páginas con efectos similares o incluso superiores en volumen (Yonkis, etc.) de manera que no puedo documentarlos, pero el efecto de un filtro social me resulta interesantísimo, y es algo que suelo comentar en clase por las posibilidades que ofrece para explicar dinámicas de tráfico en la red. ¿Coincide lo comentado con vuestras percepciones?
Varias surtidas…
Escrito a las 6:26 am
Para mi clipping particular, ese que tengo que entregar todos los años: a lo largo de la semana, tuve participación en varios articulos de distintos temas:
- María Domínguez, de El Economista, me llamó para pedirme opinión acerca de las redes sociales profesionales, y me cita en “La nueva forma de venderse a mundo: así funciona una red social“. En este tema, el panorama estuvo bastante animado con el lanzamiento de LinkedIn en español y la visita a España de su Director General para Europa, Kevin Eyres.
- En “Planeta Fascinante”, la nueva revista del Grupo Bauer, aparezco en un artículo, “¿Dominarán los bloggers la red?” que recuerda poderosamente el estilo de aquel artículo de Forbes de 2005, “The attack of the blogs“.
- En Soitu, Delia Rodríguez me preguntó sobre el hipotético futuro de Apple sin Steve Jobs, y comenta sus impresiones en “¿Es posible Apple después de Jobs?“
- Además, participé en el programa “Madrid en Comunidad” de Onda Madrid, con Curro Castillo, hablando de redes sociales y del fenómeno Tuenti (también entrevistaron a mi amigo Ícaro Moyano y a un par de usuarios de la red), y hemos quedado en hablar para una posible participación más estable a partir de la vuelta de vacaciones.










