Artículos sobre Apple
El Presidente geek
Escrito a las 7:40 am
El Presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, sigue dando muestras de querer convertirse en la prueba de que los geeks dominarán el mundo y en cambiar la relación entre tecnología y política: su primer mensaje semanal, tradicionalmente emitido por radio o, en circunstancias especiales, por televisión, ha sido emitido a través de YouTube, un medio en el que el Presidente ha demostrado moverse como pez en el agua durante toda su campaña.
Tecnológicamente, Barack Obama es un fanático de Mac, aunque no de iPhone (es completamente adicto a su BlackBerry, que chequea constantemente), tiene total familiaridad con iniciativas como Creative Commons (licenció fotos suyas durante la noche electoral mediante CC BY NC SA en su cuenta de Flickr) y pretende seguir tomando ventaja del uso constante de este tipo de dispositivos a lo largo de su presidencia, a pesar de estar encontrándose con importantes dificultades: las preocupaciones por la seguridad de sus comunicaciones y la Presidential Records Act, una ley destinada a mantener un registro constante de todas las comunicaciones del Presidente, parecen interponerse entre él y la tecnología, como menciona el New York Times: el futuro Presidente podría, si no es capaz de encontrar una solución adecuada, verse obligado a dejar de utilizar sus gadgets en cuanto tome posesión. Y la pregunta es: ¿puede, en pleno siglo XXI, una persona completamente acostumbrada a gestionar su tarea mediante correo electrónico, laptop, BlackBerry y todo tipo de artilugios destinados a facilitar los procesos de comunicación, encontrarse de repente gobernando un país como los Estados Unidos en una especie de “vuelta a la Edad de Piedra? ¿No es un poco como “cortarle una mano”?
El mundo a través de los ojos de HP
Escrito a las 11:34 am
HP es una empresa en muchos sentidos admirable: clara exponente del “mito del garaje”, líder de mercado, escuela de directivos en el panorama tecnológico español… una empresa con la que, normalmente, da gusto trabajar. He coincidido con directivos de HP en muchas ocasiones, y nunca me pareció que tuviesen una mentalidad especialmente estrecha, Pero lo de hoy, la verdad, me parece como mínimo “extraño”, por no decir “extravagante”:
A estas horas, yo tenía que estar dando una charla y moderando posteriormente una mesa redonda en un evento de HP sobre tendencias en datacenters, una jornada de alto nivel en Oporto para directivos sobre todo del sector público y financiero, con presencia del Presidente de la compañía, Santiago Cortés, y para el que había sido requerido en mi calidad de analista independiente. La agenda del día la podéis ver en este vinculo. Para mí, es algo habitual: una empresa quiere reunir a sus clientes o prospects en un evento, solicita mi participación como experto independiente que hable de tendencias, y después habla de sus propuestas comerciales, tema en el que yo lógicamente no participo, y que únicamente exige comprobar que lo que yo libremente comento como tendencia no este desalineado con lo que la compañía lleva en su cartera. En el caso de HP y de las tendencias en datacenters, además, no era así. Mis tendencias y sus productos resultaban agradablemente compatibles.
Pero ayer, un día antes del evento, recibí una llamada del organizador para coordinar mi ponencia: me pedían que llevase “mi powerpoint” en un USB para poner todas las presentaciones juntas en el ordenador de la sala. Una petición operativamente razonable - lo hace todo más fácil - pero que no corresponde a mi manera de trabajar. Desde hace ya bastante tiempo, mis conferencias las creo en Apple Keynote, llevo a los eventos un Mac Book Pro con sus adaptadores correspondientes y mi propio ratón inalámbrico, y simplemente llego, lo instalo, y hablo. Para mí, es un tema importante: en Keynote no solo obtengo unas presentaciones de una calidad notablemente superior, sino que además me ofrece prestaciones que están ya directamente imbricadas en mi forma de exponer. Mis presentaciones suelen tener muy poco o ningún texto, razón por la cual hago mucho uso de la pantalla del presentador, en la que veo la diapositiva siguiente, el reloj general y el tiempo de presentación, y las notas que quiera tener apuntadas con datos o recordatorios. En cualquier caso, considero que es mi opción, como profesional independiente, el escoger un hardware y un software que considere adecuados a mi estilo y mi forma de trabajar.
Curiosamente, al exponerle al organizador que yo llevaría mi propio ordenador, y que se trataba de un Mac, me encontré con un “uyyy, eso lo vamos a tener que consultar”… Su siguiente llamada, tras haber hablado con HP, fue para comunicar un NO radical: “en un evento de HP no puede haber un ordenador Apple. Que exporte su presentación a lo que quiera, y la ponga en nuestro ordenador”. Ni que decir tiene que a estas alturas, y con unas cuantas conferencias a mis espaldas, me considero perfectamente autorizado a escoger mi forma de trabajar y con quién quiero o no quiero hacerlo, así es que mi respuesta fue que no. Que yo había sido llamado en calidad de experto independiente, y que HP no podía aspirar a que todo experto independiente utilizase obligatoriamente sus máquinas o el PowerPoint. Que obviamente y por pura educación y sentido común uno no acude a un evento de HP con una presentación trufada de ejemplos de compañías competidoras si no es para ilustrar un ejemplo muy puntual, pero que mi forma de dar conferencias era mi forma de dar conferencias, y que por tanto el tema no era negociable. La respuesta de HP, a esas alturas ya con cierto alivio por mi parte dadas las circunstancias, fue rescindir mi participación en la conferencia. No, no podía ser, de ningún modo… ¿dónde se ha visto un ordenador Apple en una conferencia de HP? ¿Cómo se le ocurre a estos analistas independientes nada menos que ser independientes? ¿A dónde vamos a llegar? Nótese además que el evento no era para hablar de los PCs de HP, en cuyo caso podría incluso haber llegado a justificarlo… no, era para hablar de datacenters, algo en lo que Apple plantea escasa o nula competencia a los productos de HP. Pero no, la presencia de la manzana resultaba suficientemente inaceptable como para cambiar la agenda de todo el evento un dia antes de su celebración.
Sinceramente, me da lo mismo el trabajo invertido en el desarrollo de la presentación y no me importa la forma en la que hayan excusado mi presencia a los asistentes, tanto si han recurrido al tópico de los problemas de agenda - falsos - o al de la salud - igualmente falso. Pero creo que alguien en HP debería hacerse mirar esa mentalidad. Sentir orgullo de los productos que fabrica tu compañía es una buena cosa. Pero cuando ese orgullo - legítimo - se convierte en una política que excluye de trabajar contigo a quienes no los utilizan, creo sinceramente que se comete un grave error. Un error que no había visto hasta ahora dentro de la cultura de HP, y que no me gusta nada ver como valor corporativo. Hay más mundo además del que ves a través de tus ojos, HP.
No todos los kill switch son iguales
Escrito a las 11:31 pm
Un interesante artículo en Technologizer, “Why the Kill Switch Make Sense for Android, and Not for iPhone“ (vía Slashdot) nos permite descubrir de qué manera se establecen las reglas de juego en nuevos entornos competitivos: las dos plataformas para telefonía móvil lanzadas por Apple y Google, iPhone y Android, cuentan con sus respectivos mercados de aplicaciones centralizados por ambas compañías, iPhone App Store y Android Market. Y en ambos casos, las dos compañías han desarrollado el llamado kill switch, un procedimiento que permite deshabilitar de manera remota una aplicación que incumpla sus términos de uso. Sin embargo, los analistas han juzgado de manera muy distinta ambos casos: mientras el kill switch de Apple ha sido muy criticado y tildado de anticompetitivo, de estar diseñado para vetar el uso de aplicaciones que dupliquen las oficiales de la marca, el de Google se ha calificado como de una prestación razonable y una norma de seguridad básica para evitar problemas. Pasados ya de largo los tiempos del “buenrollismo” para ambas marcas salvo en sus forofos más acérrimos, ¿qué factores diferencian a ambas marcas?
La cuestión es simple: apertura versus cierre, o en términos de Eric Raymond, catedral frente a bazar. La propuesta de Apple es exclusiva, no ofrece más salida a los desarrolladores que quieran hacer llegar sus aplicaciones al mercado que pasar por ella, y no posibilita a los usuarios que quieran instalar una aplicación ajena a la iPhone App Store que pasar por el jailbreaking, salirse directamente de las reglas, un proceso sencillo pero no exento de cierto riesgo (la primera vez que lo intenté, me encontré con mi flamante iPhone completamente “bricked”, convertido en un ladrillo al que no se podia acceder). En un escenario de tan escasa apertura, el kill switch aparece como una herramienta que la compañía utiliza para restringir aquellas aplicaciones que no le convienen, una herramienta pensada para proteger a la compañía, no al cliente. Por contra, la plataforma Google ofrece un lugar centralizado en el que certificar y garantizar que una aplicación es adecuada, pero permite a un usuario obtener sus aplicaciones de cualquier otra plataforma o mercado que se llegue a establecer. La idea, como comenta el artículo original, es crear “el mejor sitio” para obtener aplicaciones para tu teléfono, no “el único sitio”. Una diferencia fundamental, que hace que el kill switch se plantee mucho más como una forma de proteger a un usuario de un hipotético problema en una aplicación que haya obtenido en la plataforma, pero que no supone la imposibilidad de obtenerla en otro lugar.
Apertura versus cierre. Catedrales frente a bazares. En no mucho tiempo, este tipo de conceptos serán parte habitual de todos los tratados de dirección de empresas.
Apple entra en la recomendación con Genius
Escrito a las 12:31 am
Ha sido prácticamente el único anuncio de cierto calado en la presentación de Apple de ayer: el desarrollo de Genius, una aplicación de recomendación para contenidos en iPod. La inclusión de la aplicación en iTunes 8 confirma la pujanza actual de las tecnologías de recomendación, y posiciona a la combinación iPod-iTunes como un soporte ideal para ellas, al combinar lo que un usuario hace en su dispositivo (playcounts, listas de reproducción, contenidos más reproducidos, ratings, etc.) con el poder de agregación colectiva de dichos datos a modo de filtro colaborativo en la plataforma - lógicamente, anonimizados (bueno el chiste que hacía el propio Steve, “nadie tiene porqué enterarse del mal gusto musical que tienes”) y con el correspondiente proceso de opt-in.
En un iPod podemos tener treinta mil canciones, con lo que el problema no es simplemente tenerlas, sino acceder a ellas de una manera que tenga sentido. Resulta interesante que una de las empresas destacadas en este tipo de tecnologías, la española Strands, tenga mucho que ver en su origen con la interacción de su fundador, Francisco Martín, con iTunes, programa del que en 2003 era un usuario intenso y con cuyos datos empezó a especular para construir sus primeros sistemas. Ahora, cuando Strands ya aplica sus sistemas de recomendación a todo aquello que podamos pensar, es el momento que Apple escoge para lanzar Genius, haciendo que el iPod no sea simplemente un almacén de música, sino un recomendador presuntamente inteligente que escoge qué canciones de nuestra librería combinan bien juntas, y nos permite incluir también si queremos canciones procedentes de la tienda iTunes, lo que podría suponer una dinamización en su consumo. Una función, la de construcción automatizada de playlists, que ya no resulta especialmente sofisticada hoy en día, pero que va a suponer una popularización fuerte de este tipo de tecnologías, a modo de “marea que eleva todos los barcos” en un segmento en el que sin duda vamos a seguir escuchando cosas cada vez más interesantes.
Chrome: el navegador como sistema operativo
Escrito a las 9:01 am
A no ser que te hayas pasado las últimas veinticuatro horas metido en una cueva bajo tierra, ya habrás tenido la oportunidad de leerlo todo sobre Chrome, el lanzamiento de un nuevo navegador construido casi íntegramente desde cero - a fresh take on the browser - por Google, y que estará disponible para su descarga en sistemas Windows a alguna hora del día de hoy. Si quieres leer cosas interesantes sobre Chrome, te recomiendo que empieces por leerte el cómic de Google (el que provocó, al ser enviado por correo, el lío de fechas que ha destapado el tema antes de tiempo), pases a Kara Swisher, y sigas por TechCrunch, WSJ, Wired y GigaOM.
¿Qué decir del navegador? Básicamente, que si lo ves como el lanzamiento de un navegador, te has equivocado de deporte. Un navegador que se lanza en riguroso código abierto, que aprovecha todo lo escrito anteriormente procedente de todas las partes en liza (Firefox, WebKit de Apple y hasta MSIE gracias a la inversión de Google en Maxthon) para hacer un desarrollo nuevo y, sobre todo, que integra su propio motor Javascript y algo tan poderoso como Gears construido de manera nativa no es un navegador ni pretende competir en ese terreno. El movimiento de Google, en realidad, es un auténtico sistema operativo: no compite con Firefox (al que, por cierto, garantizó mantener el apoyo financiero durante los próximos tres años) ni con MSIE, sino que lo hace directamente con Windows. Chrome representa el verdadero paso al webcentrismo, al “me trae sin cuidado lo que corra debajo de mi navegador”, paso previo a optar por sistemas operativos sólidos y minimalistas del estilo de los basados en Linux que podemos ver corriendo en algunas versiones de netbooks como el Asus Eee o el Acer Aspire. Una verdadera jugada estratégica de calidad con mucho que aportar a la competencia en la supuesta “guerra de los navegadores” en la que jugadores como la Mozilla Foundation, Microsoft, Apple, Opera y otros llevaban tiempo intentando innovar alrededor de los mismos modelos de siempre: de hecho, esta jugada no es una batalla más en esa “guerra de los navegadores”, sino el inicio de la “guerra de los navegadores como sistema operativo”, que tendrá episodios en el desktop y otros, muy interesantes, en el móvil, como navegador de Android.
El lanzamiento de Chrome como reenfoque competitivo de un mercado será algo que tendremos que estudiar y discutir con profusión en las escuelas de negocios. Y si no, al tiempo…
ACTUALIZACIÓN: Esta entrada fue referenciada en Cinco Días, “Google reta a Microsoft con un sistema operativo-navegador“.
El futuro de Apple
Escrito a las 9:24 am
Largo artículo de opinión en Ars Technica acerca del futuro de Apple y sus opciones estratégicas, “Opinion: How Apple can gain significant OS market share“.
En sus tres páginas, Don Reisinger menciona los tres elementos que, según él, Apple necesita para dejar de ser un competidor de nicho (a pesar del arrollador éxito y fortísimo crecimiento de los últimos años, Apple sigue comandando únicamente un 8% de cuota de mercado) y pasar a representar una verdadera opción para un conjunto más amplio de clientes: reducción de precios significativa (Apple mantiene un importante diferencial de precios con sus competidores, lo que le permite mantener márgenes de un 35% en una industria en la que éstos suelen ser habitualmente muy competitivos y de un solo dígito); entrada fuerte en el mercado corporativo mediante sus ordenadores, la virtualización y el iPhone; y licencia de Mac OS X a otros fabricantes, que permita un crecimiento fuerte en ventas del sistema operativo en una industria en la que todos sus líderes (HP, Dell, Lenovo, Acer, etc.) han expresado su patente descontento con la política y productos de Microsoft y apreciarían la oportunidad de poseer un codiciado factor diferencial para impulsar las ventas de sus productos.
Nada que no se haya comentado ya en otras ocasiones, pero bien hilado y con un cierto tono de “ahora sí que es el momento”: alguna de estas opciones, como la de un cierto descenso controlado de precios, se intuye que estarán pronto entre nosotros - Apple ha anunciado en su presentación de cuentas un descenso de un 5% en su margen bruto debido a dicho factor - mientras que otras, como licenciar OS X, entran dentro de las cuestiones que fueron ya examinadas por la compañía y descartadas en su momento. Para muchos, el artículo es simplemente una recopilació de viejas ideas entre las que falta únicamente la de volver a llamar a Sculley, el CEO que casi hunde Apple en los ‘90, y la idea de mantener una compañía “enfocada”, con crecimiento “ordenado” y alejada de este tipo de “ideas locas” resulta estratégicamente mucho más atractiva. Sin duda, Apple y la discusión acerca de su modelo de negocio va a seguir siendo durante bastante tiempo material para las clases de las escuelas de negocios de todo el mundo…
¿Se toma Apple en serio el mercado europeo?
Escrito a las 12:15 am
Es un tema del que quería escribir hace tiempo, y obviamente, no soy ni mucho menos el primero en hacerlo: la política de precios de Apple fuera de los Estados Unidos, y el dramático sobreprecio que hay que pagar si pretendes adquirir los productos de la compañía desde Europa. Los datos están perfectamente claros y disponibles para cualquiera, no hay más que entrar en la Apple Store de Estados Unidos y en la española y tomar nota de los precios.
En esta hoja de cálculo pueden verse los precios de los productos anunciados en portada de ambas tiendas excluyendo el iPhone: concretamente, aparecen la gama completa de iPod (Shuffle, Nano, Classic y Touch), el Apple TV, y los ordenadores MacBook, MacBook Air, MacBook Pro, iMac y Mac Pro. El procedimiento es tan sencillo como tomar los precios en dólares, convertirlos a euros, y compararlos con los precios en España. El gráfico no deja lugar a interpretaciones: las diferencias oscilan entre el 25.76% de incremento que recibe el Mac Mini, al pasmoso 98.47% del que resulta ser víctima el cliente que adquiere en España un Apple TV. El sobreprecio medio de todos los productos de la gama es de un 42.80%, de un 37.23% si excluimos el caso claramente anómalo del Apple TV. En la gama de iPod, el sobreprecio medio es de un 40.09%, mientras que en ordenadores es algo menor, de un 35.32%, pero aún impresionante.
Y la reflexión correspondiente, claro, es la siguiente: ¿resulta más interesante para el fabricante de la manzana beneficiarse de un margen enormemente más amplio en el mercado europeo (en un mercado en el que muy pocos fabricantes pueden presumir de una estructura de márgenes semejante), o intentar desarrollar el mercado de una manera mucho más ambiciosa mediante una estructura de precios verdaderamente competitiva? ¿Para cuántos clientes resultaría irresistible, en el momento actual de imagen de la compañía, un MacBook por €700, un MacBook Pro por menos de €1.300, o un irresistible iMac por €760? ¿Un Mac Mini por €380? ¿Qué nivel de hipotético desarrollo de mercado está perdiéndose la compañía a cambio de aplicar una estructura de precios tan profundamente injusta para con el mercado europeo? Según estimaciones de Gartner, la cuota de mercado de Apple a nivel mundial estaba, en el segundo trimestre de 2008, por debajo del 4.4%, agrupada en el segmento Otros. En el mismo período, la participación de Apple en el mercado norteamericano ascendía a un 8.5%, la tercera marca tras Dell y HP. ¿Cuánto de esa disparidad es debida al desprecio de Apple hacia mercados como el europeo? ¿Es Apple una empresa demasiado norteamericana?
Varias surtidas…
Escrito a las 6:26 am
Para mi clipping particular, ese que tengo que entregar todos los años: a lo largo de la semana, tuve participación en varios articulos de distintos temas:
- María Domínguez, de El Economista, me llamó para pedirme opinión acerca de las redes sociales profesionales, y me cita en “La nueva forma de venderse a mundo: así funciona una red social“. En este tema, el panorama estuvo bastante animado con el lanzamiento de LinkedIn en español y la visita a España de su Director General para Europa, Kevin Eyres.
- En “Planeta Fascinante”, la nueva revista del Grupo Bauer, aparezco en un artículo, “¿Dominarán los bloggers la red?” que recuerda poderosamente el estilo de aquel artículo de Forbes de 2005, “The attack of the blogs“.
- En Soitu, Delia Rodríguez me preguntó sobre el hipotético futuro de Apple sin Steve Jobs, y comenta sus impresiones en “¿Es posible Apple después de Jobs?“
- Además, participé en el programa “Madrid en Comunidad” de Onda Madrid, con Curro Castillo, hablando de redes sociales y del fenómeno Tuenti (también entrevistaron a mi amigo Ícaro Moyano y a un par de usuarios de la red), y hemos quedado en hablar para una posible participación más estable a partir de la vuelta de vacaciones.
Mi vida sin Microsoft
Escrito a las 1:55 pm
Esta comparativa de Lifehacker entre Outlook y Gmail me recuerda que ya hace algo más de un año que me declaré 100% Microsoft-free, lo que da ya una cierta perspectiva como para hacer un buen balance. Antes de nada, dejar claro que esta entrada no pretende insultar a nadie, ni faltar al respeto a los productos de Microsoft, ni nada por el estilo, sino simplemente contar mi experiencia al respecto, la de una persona con una vida intensa en la red, con importantes requerimientos de movilidad, que trabaja en una empresa rodeado de gente que sí utiliza intensamente productos Microsoft y que no proporciona soporte a quien no los usa, y que, dentro de unos límites, sabe más o menos solucionarse sus propios problemas solo o con la ayuda de unos pocos amigos. No pretendía hacer para nada un movimiento “religioso”, sino práctico y que me funcionase bien a mí. Y gracias al mismo, además, he aprendido un montón tanto de Mac OS X como de Ubuntu, un beneficio colateral sin duda interesante y gracias al cual me veo mejor preparado para el futuro (y el hecho de que tanto mi mujer como mi hija sean “trilingües” en las tres plataformas me gusta más aún).
Hace algo más de un año, coincidiendo con la compra de un Mac Book Pro, decidí abandonar completamente Microsoft. La decisión respondía ni más ni menos que al conjunto de malas experiencias tenidas a lo largo de muchos años de uso: inestabilidades sujetas tozudamente a la Ley de Murphy (documentos que se vuelven más inestables cuanto más crítico es su contenido o cuantas más horas de trabajo has invertido en ellos), limitaciones y, sobre todo, sensación de degradación permanente de los ordenadores que tenía bajo ese sistema, que insistían en necesitar ser reinstalados completamente cada poco tiempo. Coincidiendo ésto con el lanzamiento de Vista, y con mi cada vez mayor aprecio por los mundos Mac y Linux, decidí dar el salto definitivo: el sistema escogido es un mixto entre la llamada “cloud” o “nube”, Apple y Ubuntu. Concretamente, la máquina que uso la mayor parte del tiempo es un Mac Book Pro, aunque en mi despacho tengo un PC con Ubuntu. En casa, además, hay otro PC con Ubuntu que usa mi mujer, y un Mac Mini en el salón.
La decisión consistió en empezar a utilizar iWorks tanto para mis documentos de texto, como para mis hojas de cálculo y, sobre todo, para mis presentaciones. En el ordenador del despacho redacto documentos cuando es necesario en OpenOffice y, sobre todo, manejo temas relacionados con la red (habitualmente es la segunda pantalla en la que manejo el correo, la intranet y parte de la navegación). El único recurso a presentaciones antiguas ha sido para el curso que mantengo desarrollado en dicho material, que manejo desde un arranque dual en el PC del despacho, únicamente a efectos de acceder a unas presentaciones que ya no me compensaba migrar.
¿Resultado? Impecable. Mis presentaciones, una parte muy importante de mi actividad, han mejorado notablemente, tanto en aspecto como en mi gestión de ellas (la famosa “pantalla del presentador” de Keynote). La importación de material antiguo que tenía en PowerPoint se ha realizado prácticamente de manera indolora: salvo por algunos tipos de letra y algunas transiciones con sonido embebido, cambiar una presentación larga (cien slides) de PowerPoint a Keynote me puede llevar escasamente veinte minutos. Las que recibo de compañeros de trabajo o colaboradores, suelen abrirse sin ningun problema, independientemente de su versión. Los textos, todavía mejor: no he detectado ningún problema grave de incompatibilidad, y Pages me parece mucho mejor que Word. En hoja de cálculo, Excel es un programa todavía mucho más afinado y pulido que Numbers, pero para el nivel de uso que yo hago habitualmente de él (hojas de cálculo con fórmulas estadísticas y financieras, así como condicionales a veces de cierta complejidad), resulta más que suficiente. De hecho, en ningún momento he llegado a activar la prueba de treinta días del Office for Mac que venía con mi máquina…
En todo lo demás, he ganado notablemente. Librarme de Outlook fue para mí un auténtico sueño: mi BlackBerry sincroniza con Gmail a las mil maravillas (y me da acceso desde cualquier sitio a mis últimos cuatro años de correo electrónico buscando con Google!!), mi secretaria y algunas personas más acceden a mi agenda en Google Calendar cuando lo necesitan y desde donde lo necesitan (además de yo mismo, por supuesto), mis documentos de trabajo con otras personas viven en Google Docs a las mil maravillas, y todo ello es accesible desde cualquier máquina y lugar. Realmente, vivir en “la nube” es algo que, para mí al menos, funciona a las mil maravillas.
A día de hoy, tengo una plataforma competamente adaptada a mi modo de vida y trabajo, y ésta es, además, 100% Microsoft-free. Mi calidad de vida ha mejorado notablemente, mi nivel de satisfacción también, y mis resultados finales, en muchos casos, han mejorado notablemente. La verdad, personalmente estoy más que satisfecho. Y repito: no pretendo “convencer” a nadie. Sólo contar mi experiencia.
Presenciando la creación de un mercado
Escrito a las 12:47 pm
Dos circunstancias permiten visualizar un fenómeno interesantísimo: por un lado, la salida al mercado del iPhone 3G y la puesta en la calle de un millón de unidades en tan solo un fin de semana, creando el ecosistema adecuado para servir como base. Por otro, el funcionamiento de la iPhone App Store y los diez millones de downloads que ha obtenido en los tres primeros días de venta del iPhone 3G, y el hecho de que Apple haya decidido dar completa libertad a los desarrolladores para poner el precio que deseen a sus aplicaciones y que sea el mercado el que dé forma a la oferta. Entre ambas circunstancias, tenemos un incipiente mercado de productos completamente digitales en el que estudiar el proceso de formación de precios, los drivers que llevan a la determinación del mismo, la destrucción del mito común de “en Internet todo tiene que ser gratis”, las tendencias, la influencia de las preconcepciones y barreras psicológicas, etc.
Todo un vergel de datos para aquellos interesados en el funcionamiento de las llamadas “estrategias de plataforma”…










