Durante décadas, Arm ocupó una posición casi perfecta en la industria: no competía frontalmente con sus clientes, les vendía la arquitectura, el diseño y la propiedad intelectual sobre la que luego otros construían sus propios procesadores.
Era, en cierto modo, la «Suiza» del sector: neutral, ubicua y extraordinariamente rentable. Eso acaba de cambiar. La compañía acaba de presentar su primer chip propio para centros de datos, el Arm AGI CPU, y confirmó que Meta será su socio principal y co-desarrollador, mientras que OpenAI, Cloudflare, SAP, Cerebras, F5, SK Telecom y otros figuran entre los compradores iniciales. Arm, además, no lo plantea como un experimento marginal, sino como una ampliación histórica de su negocio desde el licenciamiento hacia el silicio en producción. ...
