Durante las últimas semanas, la conversación sobre inteligencia artificial ha empezado a desplazarse de los prompts a los bucles.
Es un cambio importante. Un prompt pide una respuesta. Un bucle crea comportamiento. Observa, actúa, comprueba, reintenta, aprende y repite. Por eso el reciente interés en la “ingeniería de bucles (loop engineering)” importa: señala que la unidad de valor de la inteligencia artificial ya no es la respuesta aislada, sino el sistema que mejora mediante la iteración.
En un artículo anterior, comenté que esto convierte los bucles de aprendizaje corporativos en un problema de gobernanza. ¿Un bucle puede equivocarse y desaparecer? No, ese era el viejo mundo de los prompts. Un bucle puede equivocarse y acumular efectos. Puede optimizar una métrica, ...