Una noticia en Los Angeles Times, «Hollywood fears an AI future. China is already living it«, me despierta una gran curiosidad sobre esos procesos históricos de sustitución tecnológica que surgen al hilo de la aparición de casi cualquier tecnología nueva, y que tienden a generar actitudes de desprecio que, más adelante, suelen convertirse en otra cosa y evolucionar. En el caso del cine, lo tengo muy claro, pero sin duda, eso no es así para mucha gente: para mí, que algo haya sido «hecho con inteligencia artificial» es una información que define un proceso, no una calidad.
Una película no es buena por el hecho de tener actores de carne y hueso (y de hecho, hay cada bodrio espantoso por ahí que lo corrobora), del mismo modo que tampoco es mala por contener ...