Una noticia en Los Angeles Times, «Hollywood fears an AI future. China is already living it«, me despierta una gran curiosidad sobre esos procesos históricos de sustitución tecnológica que surgen al hilo de la aparición de casi cualquier tecnología nueva, y que tienden a generar actitudes de desprecio que, más adelante, suelen convertirse en otra cosa y evolucionar. En el caso del cine, lo tengo muy claro, pero sin duda, eso no es así para mucha gente: para mí, que algo haya sido «hecho con inteligencia artificial» es una información que define un proceso, no una calidad.
Una película no es buena por el hecho de tener actores de carne y hueso (y de hecho, hay cada bodrio espantoso por ahí que lo corrobora), del mismo modo que tampoco es mala por contener imágenes creadas sintéticamente. El guion, la interpretación, el montaje, el ritmo, la intención y la capacidad para generar emociones me parecen criterios mucho más razonables que el hecho de si hay o no personas de carne y hueso implicadas en el proceso. Creo que lo apropiado es separar dos preguntas: la primera, si la obra es buena. Y la segunda, si el proceso de creación es legítimo y reparte justamente el valor entre quienes participaron en él.
China produjo unos 128,000 microdramas durante el primer trimestre de 2026, y más del 95% utilizó inteligencia artificial. Hay estudios que afirman poder producir ahora películas que antes costaban millones de dólares, por tan solo $500,000. Hay actores que licencian su cara y sus expresiones faciales para crear intérpretes sintéticos, aunque hay también directores que afirman que los actores humanos generan matices que los modelos de inteligencia artificial aún no son capaces de generar. Por el momento, este experimento ofrece sin duda escalabilidad y desarrollo de expertise, pero no necesariamente excelencia.
Hay estudios que demuestran que las historias generadas por inteligencia artificial fueron consideradas más absorbentes y de mejor calidad que las humanas, pero que recibían peores valoraciones si se informaba sobre su origen sintético. Con la poesía ocurre algo similar, al menos entre lectores no expertos, y con la pintura también: si etiquetas aleatoriamente como humanas o sintéticas una serie de obras todas ellas generadas por inteligencia artificial, las etiquetadas como supuestamente humanas obtienen mejores valoraciones y tienden a considerarse más bellas, profundas y valiosas. El prejuicio es evidente: no juzgamos las obras, juzgamos la historia que nos cuentan sobre su creación.
Históricamente, el patrón es claro: se tiende a confundir la facilidad técnica generada por una nueva tecnología con una ausencia de mérito. Toda tecnología nueva empieza llamándose trampa. La fotografía posibilitó que prácticamente cualquiera se hiciera un retrato, pero al principio se consideraba inferior. Después surgió la polémica en torno a las manipulaciones de la imagen y sobre si demostraban creatividad o traicionaban la supuesta «pureza» del medio. Ahora, prácticamente nadie considera que una fotografía sea un arte inferior porque entre el autor y la imagen haya una cámara.
Con el cine sonoro y la música electrónica pasó lo mismo: el sonido grabado tardó tres décadas en integrarse en el cine, hoy es completamente indiscutible. La música electrónica hizo que, una vez desaparecida la novedad, la pregunta ya no fuese si gustaba o no, sino qué compositores electrónicos gustaban. Seguramente, en no mucho tiempo dejaremos de hablar de «cine con inteligencia artificial» como si fuera una categoría homogénea.
Al final, la creatividad humana no desaparece: simplemente cambia de sitio. Si usas una tecnología generativa, tu aportación estará en concebir el proyecto, dirigir interpretaciones, proporcionar referencias, descartar muchos resultados, ordenar planos, reescribir, montar y decidir cuándo el resultado es adecuado o está terminado. Según la oficina del copyright de los Estados Unidos, utilizar inteligencia artificial no impide la autoría humana: se puede proteger la selección, la coordinación, la disposición o la modificación creativa aunque un simple prompt o una generación completamente autónoma puedan no ser suficientes. La pregunta adecuada no es si se usó una máquina, sino dónde están las decisiones expresivas.
En la práctica, Hollywood no está adoptando la postura contraria: está manteniendo un discurso defensivo mientras experimenta con todo: modelos entrenados con sus propios catálogos, modificaciones con inteligencia artificial de actores para mostrarlos a distintas edades, guionistas que pueden utilizar voluntariamente herramientas generativas, pero a quienes los estudios no pueden imponerlas ni entregar un borrador sintético para degradar su trabajo a una reescritura peor pagadapero no impuestos por el estudio para abaratar su coste… estamos empezando a ver de todo. El conflicto está en quién controla la herramienta, quién autoriza su uso y quién capitaliza el ahorro generado, si existe. Y seguramente lo más defendible es eso, combinar la experimentación china con las garantías laborales que aparentemente Hollywood intenta preservar. Un sistema sostenible debería permitir combinar una experimentación agresiva con un sistema que posibilite exigir licencias, trazabilidades, consentimientos y compensación para los implicados, sean voces, caras u obras.
En el futuro, seguramente no veremos una sustitución total, sino un montón de combinaciones, o al menos, así ha ido ocurriendo históricamente. Pero también habrá «mercados nostálgicos» para obras que no hayan ni rozado la inteligencia artificial, como ocurre hoy con el vinilo, con la fotografía analógica o con los objetos de producción puramente artesanal. Al final, una película generada con inteligencia artificial no es necesariamente mejor o peor, sino que tiene que ganarse su calidad: el error histórico está en juzgar y evaluar cada nueva tecnología en función de las primeras imitaciones baratas del medio anterior. Al principio, generamos sustitutos torpes y malos, pero posteriormente descubrimos nuevas posibilidades que el medio anterior nunca pudo ofrecer.
La creatividad no está en el esfuerzo mecánico, en el número de actores que contratamos o en el número de personas que intervienen en la producción, sino en si tenemos algo que contar y lo sabemos convertir en una experiencia susceptible de interesar a otros.


Yo creo que voy un pelín mas allá… estamos inmersos en un mundo, en el que todo es sintético. Películas sintéticas, música sintética, textos sintéticos… youtube, ticktock y hasta Instagram sintético… Estuve este verano en casa de un amigo, y me lo encuentro una tarde delante del TV con una porno… “mira tío, mira…” la novedad, es que era porno sintético. Sobre esto ultimo no puedo opinar pues como siempre digo, el porno duro me deja blando, vamos, que no lo consumo… pero daba el pego…
Aunque asumo que eDans esta focalizando el articulo sobre la vertiente “ocio”, el problema es que la mancha de aceite (sintetico) afecta ya a todo, fake news, blogs que se han vuelto a sí mismos sintéticos, un tráfico de internet estimado ya sobre el 74% de contenido sintético…
Que queréis que os diga… creo que vamos de cabeza a una simulación tipo Matrix, si es que no nos matamos antes…
Es curioso cómo hay directores que se han dado cuenta (porque son Gen X o anterior) de la poca sensación de realidad que transmiten los decorados hechos por ordenador y están volviendo a decorados físicos (Alien Romulus), cosa que se agradece. Pero sí, más que aceite yo lo llamaría ponzoña.
Pero no te preocupes, cuando se vayan a cascar todas las cosechas y no haya agua dulce por el cambio climático, vivir en matrix será imposible.
Eso será una moda como cuando nos pusimos a generar imágenes con SD, al final todas iguales… Por cierto el motor de Chatgpt ha mejorado creando imágenes, o al menos lo han cambiado y nos supone ahora novedad.
El cine se basa en 3 pilares:
a) Guión que te cuente una historia que te parezca interesante, con el ritmo adecuado a lo que te gusta o demanda en un momento. El cine de palomitas tiene su público no todo va a ser Truffaut o Kielowsky
b) Dirección. Suelo pensar que cuando una película de un director me interesa puede haber otras que también me gusten. Por ejemplo Wim Wenders o Woody Allen. O al menos el 50% por ejemplo Steven Spielberg cuando hace cine de verdad. Y cuando no sabes quien es el director es que simplemente es un funcionario gris o un pesetero
c) Actores. Aunque si hay malos actores, es dificil que te creas lo que ves… cuando ves una película de Isabella Rosselini, Juliette Binoche, Catherine Deneuve (si soy vieja escuela) pues no es lo mismo que ver Frozen… que le vamos a hacer la vida es así.
En lo único que interviene en ese proceso la IA es abaratar costes permitiendo que en vez de decorados reales o grandes engaños de producción, se meta ese coste en inventar con IA. Claro bien hecho…
Pero ver avatares, guiones sin sustancia, ete etc hecho con IA… entonces para eso ya está el cine americano de superproducciones sin alma, con superheroes e historias brainless… tampoco vais a notar la diferencia…
Dice eDans: «Una película no es buena por el hecho de tener actores de carne y hueso (y de hecho, hay cada bodrio espantoso por ahí que lo corrobora)»
…lo que viene siendo el 70/80% del catalogo de Netflix… y lo bueno es que pagan por ello… XDDD
ps.- Descuartizamiento publico de LUA en 3, 2, 1… XDDD
No de «Neflis», no, el 70/80% de todo el catálogo mundial de toda la producción cinematográfica habida y por haber.
Además, -atención, ojo, que voy a meter el dedo-, hay un factor temporal (que es también discursivo/social) respecto de lo qué es una obra de arte, o de lo qué es una buena película, que hace que cosas que en su día se alabaran y premiaran, hayan envejecido, más rápido que una lechuga recién comprada. Y otras que en su día pasaron sin pena ni gloria, de pronto alcancen el apartado de «De culto» o de obras maestras…
Por no hablar de aquellas otras que fueron en su día incomprendidas y que décadas después han despertado furor.
Y mejor no meterse en todos esos personajes (gurús) que pululan por el mundo del arte que marcan lo qué es y lo qué no lo es y, en función de sus sentencias, a la gente les guste más o menos una obra, ¡¡¡incluso hasta para llevar la contraria al gurú de turno!!!
Leed lo que pasa con dichos gurús del mundo de la pasarela y veréis que hay personajes sentados en las primeras filas, de los que todo el mundo está atento para ver si levantan o no una ceja para dar el ok o hundir en la miseria una nueva una colección entera de un/a modista/a.
Llegados aquí, y teniendo en cuenta tooooooodo lo que ha pasado en el mundo del arte las últimas décadas, ¿alguien me puede decir qué es arte, cuando alguien ha pagado millones, ojo, MILLONES, por un plátano pegao’ a una pared con cinta americana? Hombre, no me jodáis, que ya tengo una edad. Como el otro que vendió latas de conserva que rezaban «Mierda de artista» y se hizo seguramente millonario. (Una de las latas se vendió en una subasta en Milán por 275.000 euros hace 10 años…).
¿Arte?, arte sintético, arte natural, arte de tocarme los cojones con debates que han estallado hace años y años, y ya no tienen salida.
Por que, al final, todo ese arte está dedicado en el 99% de los casos, al arte de llevarse la pasta.
(tu si que tienes «arte»…. ) XDDD
OFF-(BACK)TOPIC:
Si alguien tiene tiempo, leeros este paper (77páginas)
https://world.emergence.ai/publication/emergenceworld-s2.pdf
Si no tenéis tiempo, en la página
https://world.emergence.ai/
hay un video que medio resume (pero los detalles jugosos están en el paper)
PD: momento Frankenstein de la historia humana, donde lo que más vamos a aprender es sobre nosotros mismos.
Lástima que esté en polaco.
La Ai es una herramienta, y como tal se puede utilizar con el fin de facilitar la obtención de un producto, sea este video, música, texto, arquitectura, ejercito,…
Lo que cuenta es el resultado final obtenido, que puede ser bueno, o no cubrir las expectativas que se pretendían conseguir.
He estado mirando en amazon Prime la serie «House of David» a medida que sale.
Hay un MONTÓN de fotoramas generados por IA en cuanto a batallas, escenas de ángeles, etc. La verdad es que ha sido bastante entretenido para mi mujer y para mí adivinar cual es cual.
Sin embargo, no le ha restado ni un ápice a la historia en sí ni tampoco le ha aportado nada, solo es visualmente bonito.
Ese va a ser el futuro. Uan combinación de guión (que puede apoyarse en la IA también), dirección buena (que también puede apoyarse…) y filmación (que…) con sus efectos.
El productor dijo que han podido rebajar el presupuesto muchísimo al usar este tipo de imágenes para escenas épicas no-trascendentales.
Mientras el equilibrio sea sano y no estropee la historia que se quieren narrar, me parece perfecto