A lo largo de unas horas, una plataforma como Google Earth dejó de ser una representación de la realidad del mundo en forma de mapas y perspectivas aéreas, para convertirse en una máquina capaz de reescribirlo. Sin previo aviso, a Google le dio por integrar en el servicio su generador de imágenes Nano Banana 2, y por permitir que cualquier usuario tomase cualquier localización real, apoyada en imágenes aéreas, satelitales y modelos tridimensionales, y pudiese crear sobre él literalmente lo que le diese la gana de ver allí. Una urbanización de adosados, una reconstrucción histórica, una ciudad futurista… o, por qué no, un bombardeo, una invasión, un campo de refugiados o una central nuclear inexistente. ¿Por qué hizo Google algo ...