A lo largo de las últimas décadas, hemos presenciado la construcción de toda una economía digital sobre una asunción cómoda, pero falsa: que plataformas como Google, Facebook, X, Instagram y otras podían funcionar como canales de distribución estables para nuestros contenidos.
Cualquier página que fuese capaz de producir un contenido de calidad razonable, que modificase sus titulares para dotarlos de un estilo determinado («optimizar», lo llamaban), que jugase con las reglas del buscador y que fuese capaz de conseguir cierta relevancia social se encontraba con un flujo más o menos regular de lectores, a los que podía martirizar sistemáticamente con formatos de publicidad en muchos casos completamente inaguantables.
Como contrapartida, esos canales retenían datos, atención, poder de intermediación y una parte significativa del mercado publicitario. Como pacto, era un desastre asimétrico y que se firmaba con el mismísimo diablo, pero al menos tenia cierto aspecto de pacto.
Desde la llegada de la inteligencia artificial generativa, ese pacto ha muerto oficialmente. Ahora Google ya no tiene el menor interés en enviar al usuario a una web: lo que quiere es responderle dentro de Google y que no salga de ahí. Los AI Overviews, esos resúmenes generados mediante inteligencia artificial, convierten las páginas en materia prima, extraen de ellas los datos, los reorganizan con sus propias palabras e intentan por todos los medios que la consulta termine ahí. Eso ha hecho que el tráfico enviado por Google Search a los editores haya caído ya un 34% en un año. A lo largo de los últimos dos años, los pequeños editores han perdido nada menos que un 60% de su tráfico desde buscadores, frente a un 47% de los editores medianos y un 22% de los grandes. La asimetría castiga especialmente a todos aquellos que construyeron su negocio sobre tráfico alquilado.
La metáfora es evidente: el tráfico procedente de Google o de una red social nunca fue propiedad del editor. Era tan solo audiencia prestada, sometida a unas reglas ajenas, a unos algoritmos opacos y a unas decisiones tomadas por empresas cuyos intereses podían cambiar en cualquier momento, como finalmente ha ocurrido. A pesar de eso, muchos medios, comercios y creadores se dedicaron a contabilizarlo como si fuese de alguna manera un activo propio: contrataron equipos, prometieron audiencias a los anunciantes, calcularon y capitalizaron flujos de ingresos futuros y diseñaron toda una estrategia alrededor de fuentes de visitas que podían desaparecer con una simple actualización del algoritmo.
Ahora al propietario le ha dado por cambiar las condiciones del alquiler. Google conserva al usuario, responde a su pregunta y reduce drásticamente el incentivo para hacer clic. Un estudio de Pew Research Center comprobó que, cuando aparecía un resumen generado mediante inteligencia artificial, los usuarios hacían clic en un resultado tradicional en apenas el 8% de las visitas, frente al 15% cuando no aparecía. Los enlaces incluidos dentro del propio resumen recibían clics en solo el 1% de los casos. No estamos ante una ligera modificación del buscador, sino ante una redefinición radical de su función: de puerta de entrada a destino final.
Los chatbots tampoco compensan esa pérdida. Los datos de Chartbeat citados por Axios demuestran que, aunque las referencias procedentes de ChatGPT han crecido más de un 200%, siguen representando menos del 1% de las visitas recibidas por los editores. Cloudflare además, da cuenta de una brecha aún más reveladora entre rastreo y retorno: los sistemas de inteligencia artificial recorren decenas de miles de páginas por cada visitante que devuelven. Consumen recursos web a escala industrial, pero no contribuyen casi nada a su economía.
Las redes sociales llevan tiempo recorriendo el mismo camino. El Reuters Institute ya señalaba a comienzos de 2026 que las referencias a medios desde Facebook y X habían caído un 43% y un 46%, respectivamente, en tres años, mientras los editores anticipaban otra reducción muy importante del tráfico de búsqueda. Y casos como el reciente impacto sufrido por LBG Media tras un cambio del algoritmo de Meta ofrece una demostración particularmente clara: cuando la plataforma decide privilegiar a creadores individuales frente a editores, el tráfico y los ingresos indirectos pueden hundirse brutalmente de un día para otro.
Todo esto confirma algo que debería haber sido evidente desde el principio: esas plataformas no son socios, sino intermediarios que toleran tu existencia mientras les resulte útil. Pueden enviarte tráfico durante años para consolidar su posición, y retirarlo cuando descubren que pueden apropiarse directamente de la relación con el usuario. La dependencia parecía eficiente porque evitaba el trabajo lento y costoso de construir marca, comunidad, suscripciones, acceso directo o productos propios. Pero aquella eficiencia era simplemente riesgo diferido.
En mi página, la caída apenas se ha notado. En parte, porque el tráfico procedente de buscadores nunca fue especialmente importante; en parte, porque no tengo publicidad y, por tanto, una visita más o menos no altera mi modelo económico, y sobre todo, porque escribo para aprender, preparar mis clases, ordenar ideas y conversar con quienes deciden volver habitualmente. Como ya expliqué recientemente en «La web sin visitas«, mi situación es claramente privilegiada: no necesito convertir cada lector en una impresión publicitaria ni adaptar cada título a los caprichos de ningún algoritmo. Frente a los idiotas que no han entendido nada y que se pasan por aquí para acusarme de escribir mediante inteligencia artificial porque lo dice «nosequé prueba diabólica», la realidad: no escribo con inteligencia artificial porque no me hace falta, no «necesito» generar un artículo al día para nada económicamente rentable. Lo necesito para aprender, y si me escribe el artículo un chatbot, no aprendo nada.
Para muchos otros, sin embargo, la situación es mucho más dramática. Quien vive de páginas vistas, afiliación, publicidad programática o descubrimiento algorítmico está viendo cómo desaparece el suelo bajo sus pies. Y no, no hay ninguna técnica de GEO, ningún truco para aparecer citado por un chatbot ni ninguna nueva forma de optimización que pueda restaurar el antiguo equilibrio. Ser mencionado en una respuesta que evita la visita no equivale a recibir al lector.
La conclusión no es que la web esté muriendo, sino que termina una determinada forma de explotarla. Sobrevivirán mejor quienes tengan lectores en lugar de tráfico, clientes en vez de impresiones, comunidades frente a audiencias accidentales alquiladas a terceros. Quienes construyan relaciones directas mediante suscripciones, boletines, aplicaciones, eventos, reputación o utilidad real. Todo lo demás seguirá dependiendo de un casero que controla la puerta, cambia unilateralmente el contrato y, cuando le conviene, deja de enviar visitas.
Durante años, demasiadas empresas han confundido visibilidad con propiedad. Ahora están descubriendo la diferencia.
This article is also available in English on my Medium page, «The internet’s landlords have changed the lease on your website»


Como dije en un post anterior estoy intentando hacer una web humans-only. De momento iré a hacer una beta cerrada con personas preseleccionadas y la única forma de entrar será por invitación personal de alguien que ya esté dentro.
Mi idea es NO aparecer en google, reddit, youtube ni nada de eso. Que se invite por whatsapp/telegram solamente y listos. Y si pillo una cuenta sospechosa (gran velocidad de lectura) baneado automaticamente.
No sé si servirá, pero tuve una web sobre harry potter con 100 lectores diarios humanos y unos 1500 bots. Acabé cerrándolo porque vivía de Adsense y pasé de 140€/mes a 10€/mes, que era más o menos el hosting+dominio.
Creo que internet es resiliente y superior a las empresas que lo intentan monopolizar, así que ya veremos por donde sale la cosa. Por lo pronto creo que muchas LLMs se van a quedar
a) Sin material base por retirada de materiales como los míos
b) Sin dinero
c) Sin inversores ciegos
Cualquiera de las 3 me vale. Mientras tanto, a sufrir. Las palomitas serán en 1-2 años.
Me surgen algunas cuestiones:
– ¿Es realmente posible espantar a los bots de IA? ¿O es sólo confianza en que si le digo que no entren, no entrarán?
Y si pillo una cuenta sospechosa…, bueno , me parece que para cuando detectes y expulses a un usuario sospechoso éste ya se habrá comido toda tu web.
– … tuve una web sobre harry potter con 100 lectores diarios humanos… Bueno, si tu intención era ganar dinero está claro que con bots o sin ellos eso no pasaba, luego si lo hacías por gusto, los bots no deberían haberte forzado a renunciar a ella (salvo por no alimentarlos gratis, en cuyo caso volvemos al punto anterior).
– En cuanto a las tres opciones que señalas, y si confiamos de nuevo en que el punto uno sea cierto, sí, coincido, creo que ese será el destino de las actuales empresas de IA.
A no ser que la creación de modelos IA se convierta en un trabajo de los Estados creando una infraestructura sobre la cual se edifiquen negocios de servicios (que deberían pagar una cuota por uso de dicha infraestructura, y con eso abrimos otro melón…).
Acabo de abrir edans en Google, me da una visión corta, pero muy precisa de quién pareces ser virtualmente… Me da cuatro referencias directas para picar, dos de ellas repetidas en amplias ventanas indicativas… además pone varias entradas «normales» a X y diversos lugares web, donde habitas… no veo por ningún lado una no mejora de la forma clásica de presentarte… pero debo ser muy zopenco… o que el algoritmo me desprecia tanto que no me introduce entradas «malignas».
Ah, y parto de que Google es una empresa multinacional privada… como la Coca Cola o GM. He padecido aplicaciones de la Xunta de Galicia, que daban auténtica pena, penita, pena.
Google dio, y Google quitó; bendito sea el nombre de Google»
Quien consideraba suyas las visitas que mandaba Google, hasta incluso un activo para sus cuentas de capital. merece lo que le ha pasado. En vez de estar agradecido a Google por mandar durante un tiempo visitantes a su página web, se duele de que hoy no se las manda. Es su problema.
En efecto, será curioso estudiar la evolución de Internet cuando la gente deje de escribir por dinero. Otra cosa se inventará, quizá lo hagan por prestigio, o puede que por aprender como Dans.
Lo mismo ha pasado a los diarios de papel, perdieron la tirada y con ello la publicidad y no por ello «la prensa» ha desaparecido, simplemente se esta adaptando a las nuevas circunstancias.
En efecto, pa’mí que hay mucha gente que se niega a saber qué es eso de «el mercado». O más o menos lo saben, pero ni de coña quieren saber de todas sus consecuencias. Es como aquella que solo quería estar un poquito embarazada… Mi má…
Enrique, te leo todos los días sagradamente desde 2010 (o 2009 ya ni me acuerdo) casi siempre vía RSS. He sido testigo de tu dedicación para con tus lectores, y este artículo condensa esa dedicación. Es claro que a tí esta nueva dinámica no te afectará, los de siempre nunca saldremos de aquí. Un saludo afectuoso desde Colombia.
Cuando utilizas un buscador, lo que se le tiene que pedir es que sea agnóstico y que responda a lo que se le pregunta con neutralidad, cuando no hace eso, y da resultados sesgados, pocas son las multas que le están cayendo…
Hay ciertas búsquedas en las que google es ciertamente ineficaz (por ser educado) y es que lo que ellos consideran que no deben ofrecer no lo dan, por su política sesgada. Probad el pato que a veces te encuentras la sorpresa de no estar capado…
Por otro lado, aunque sea una putada, las respuestas de la IA de google muchas veces son más eficaces para el usuario, ya que dan la información de forma escueta y rápida, cuando son nimiedades eso es cierto…
No sé si alguien me va a apedrear por decir esto, pero si le pregunto a Gemini o a ChatGPT y me da una respuesta en la que se incluyen las fuentes, puedo escoger o no visitarlas, pero las fuentes están ahí. Si la respuesta no me convence, puedo pedirle que incluya más. En cualquier caso, es un ahorro de «tiempo de vida» por no tener que andar buscando por la red, pero sobre todo de «calidad de vida» al poder esquivar los odiosos anuncios.
Por favor que alguien me explique cómo hará Google dinero si con sus respuestas de IA ya no dirige tráfico a las páginas que le pagan por anunciarse, o de las que cobra una comisión por gestionar su publicidad.
Ahora Google ya no tiene el menor interés en enviar al usuario a una web: lo que quiere es responderle dentro de Google y que no salga de ahí.
Anda! como hace 20 años ;)