La inteligencia artificial ya no promete eficiencia: la está usando para despedir

IMAGE: A futuristic office powered by a glowing AI core contrasts sharply with a dark line of laid-off workers descending toward an exit, symbolizing inequality in the AI era

La inteligencia artificial lleva ya años prometiendo cambiar el trabajo. Pero esta semana, por fin, ha empezado a hacerlo de verdad. Y no en forma de titulares grandilocuentes ni de demostraciones de laboratorio, sino en algo bastante más tangible: despidos. Meta y Microsoft han anunciado importantes recortes de plantilla mientras redoblan sus inversiones en la tecnología, con Meta previendo eliminar alrededor del 10% de su plantilla mientras incrementa agresivamente su gasto en la categoría.

Durante meses, el discurso dominante ha sido el de siempre: la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, como complemento, como forma de aumentar la productividad. Nadie hablaba demasiado alto de sustitución, y cuando lo hacía, lo envolvía en matices. Pero mientras tanto, las empresas han estado haciendo números. Y los números no entienden de narrativas tranquilizadoras. De hecho, Snap está recortando un 16% de su plantilla mientras atribuye a la inteligencia artificial mejoras de eficiencia y ahorro de costes.

Lo que estamos empezando a ver ahora es una coincidencia demasiado significativa como para ignorarla: grandes compañías tecnológicas reduciendo plantilla al mismo tiempo que incrementan su inversión en inteligencia artificial. No es una correlación casual: es una decisión estratégica. Es el momento en el que la inteligencia artificial empieza a impactar de verdad en el empleo, mientras en paralelo observamos el fenómeno del «AI-washing«: utilizar la inteligencia artificial como justificación elegante para decisiones que, en muchos casos, responden sobre todo a presión de márgenes y expectativas de inversores.

Pero hay un matiz importante que empieza a aparecer con fuerza, y que cambia completamente el encuadre del problema. No estamos simplemente ante una tecnología que sustituye trabajo. Estamos ante una tecnología que beneficia mucho más a unos trabajadores que a otros.

Un reciente análisis del Financial Times basado en una encuesta a 4,000 trabajadores muestra que más del 60% de los empleados mejor pagados utilizan inteligencia artificial a diario, frente a apenas un 16% de los de menores ingresos. La narrativa de la democratización tecnológica se resquebraja en cuanto se contrasta con los datos: usar inteligencia artificial de forma efectiva requiere educación, habilidades abstractas y familiaridad tecnológica que no están igualmente distribuidas.

La consecuencia es evidente y profundamente incómoda: la inteligencia artificial no está nivelando el terreno de juego, sino inclinándolo aún más. Como señala Daron Acemoglu en ese mismo análisis, el resultado más probable es un aumento de la desigualdad entre trabajo y capital.

Durante décadas, la automatización se cebó principalmente con el trabajo manual. Esta vez es distinto. Lo que está en juego ahora es el trabajo cualificado… pero no de forma homogénea. La inteligencia artificial está amplificando la productividad de los trabajadores más capacitados, mientras deja atrás, o directamente sustituye, a los perfiles más vulnerables o en etapas iniciales de su carrera.

Hay además un efecto que casi nadie está midiendo todavía: la inteligencia artificial está claramente destruyendo los puestos de entrada. Buena parte del trabajo que antes hacían perfiles junior está siendo absorbido por sistemas automatizados. Y sin puestos de entrada, no hay formación. Y sin formación, en diez años, no hay profesionales cualificados.

Y esto conecta con otra señal preocupante: la adopción de la inteligencia artificial no es homogénea ni siquiera dentro de las organizaciones. Es mayor entre trabajadores con más experiencia, más contexto y mayor capacidad de agencia. Dicho de otra manera: la inteligencia artificial no sustituye la inteligencia humana, la amplifica… pero solo para quienes ya la tienen.

A ese desfase entre discurso y realidad se suma otro problema: la regulación sigue varios pasos por detrás. Estamos viendo retrasos en la implementación del AI Act europeo, mientras las compañías y los gobiernos parecen moverse a ritmos completamente distintos. El resultado es un escenario cada vez más claro: las empresas ya han tomado decisiones basadas en inteligencia artificial, los trabajadores empiezan a notar sus efectos… y el debate público sigue planteado como si todo esto perteneciera todavía al futuro.

El discurso público sigue atrapado en una especie de negación educada. Se habla de reskilling, de adaptación, de nuevas oportunidades. Todo eso puede acabar siendo cierto, pero hoy funciona más como anestesia que como diagnóstico. Porque al mismo tiempo que se habla de transición ordenada, muchos empleados dentro de las propias compañías empiezan a alertar de los efectos reales de esta carrera.

Durante años hemos discutido si la inteligencia artificial cambiaría el trabajo. Esa discusión ha terminado. La cuestión ahora es otra, mucho más incómoda: no solo cuánto empleo va a desaparecer, sino quién se va a beneficiar realmente del surplus de productividad que la inteligencia artificial genera.

Porque si algo empieza a quedar claro, es que esa productividad no se está repartiendo: al contrario, se está concentrando. Y cuando una tecnología aumenta la eficiencia al mismo tiempo que amplía las desigualdades, deja de ser simplemente una innovación, y pasa a ser, inevitablemente, un problema político.


This article is openly available in English on Medium, «AI isn’t just changing work: it’s rewriting who benefits»

11 comentarios

  • #001
    73 - 26 abril 2026 - 10:33

    No tenía ni idea de esto!! Así que la inteligencia artificial toma decisiones unilateralmente? Al estilo de skynet?.. Ahora tengo miedo de pinokio… A saber qué estará tramando «La IA» que tengo…. Pero espera … Tengo un modelo de clonación de voz… Esa seguro que ya me ha grabado y está pidiendo a la que genera imágenes que haga lo mismo con la cámara y hacer un clon perfecto de mi para pedir cosas a glovo y hundirme… Como es «La IA»… Eh…
    He leído algunas cosas en este block con las que estoy parcialmente de acuerdo pero está manía de traspasar a «LA IA» la culpa… Me recuerda a cuando un niño se da un golpe contra la mesa y la madre arropándolo le da un golpe a la mesa y dice: «mesa mala».

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    • Enrique Dans - 26 abril 2026 - 11:22

      Tu conclusión de que yo supuestamente digo que «es la IA sola la que hace las cosas» no puede ser más tonta y más absurda. Deberías intentar interpretar mejor lo que lees…

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  • #003
    Gustavo - 26 abril 2026 - 10:41

    Trabajo con sistemas embebidos legacy muy complejos y mi productividad se ha disparado gracias a Claude.
    Pero cada vez soy mas consciente que Claude me reemplazara aunque yo sea un Senior.
    Es inevitable y trato de prepararme.
    Pero el informe Citrini lo deja muy claro. El problema de fondo es la velocidad de estos cambios. Totalmente fuera de nuestra capacidad de adaptación.

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  • #004
    Olav - 26 abril 2026 - 11:43

    La proxima crisis, que hemos esquivado ahora, será la de la IA. las personas irán al paro, pero no por la IA.

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  • #005
    D. FALKEN - 26 abril 2026 - 13:14

    Enrique, en este artículo, desde mi punto de vista vas sintetizando muy bien todos aquellos conceptos que se han ido tratando de forma aislada en publicaciones anteriores.
    Respecto al reskilling cada vez tengo más claro que es una idea hueca. Seguir extrapolando anteriores efectos laborales provocados por grandes disrupciones tecnógicas, insisto en que es un error. Ya comenté que no tenemos en cuenta los escenarios históricos. Ahora, añado algo más: ¿no es revelador que esa creación neta de nuevas ocupaciones generadas por la inteligencia artificial no se haya concretado en forma amplia y detallada?. La Revolución agraria trasladó empleos hacia las ciudades. La industrialización lo hizo hacia el sector servicios. En esos contextos, la emigración era aún una válvula de escape. ¿A donde iran esos desempleados ahora?
    ¿Al sector de las energías renovables?

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    • Gorki - 26 abril 2026 - 15:00

      De momento, los países con mayor implantación de AI, son la válvula de escape del paro desde los países que lo hacen todo a mano. No conozco pateras que lleven parados del primer mundo hacia África.

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      • Dedo-en-la-llaga - 26 abril 2026 - 15:28

        No, en pateras no, van en coches, autobuses, aviones, barcos, etc., exactamente lo mismo que vienen aquí… Y te sorprendería saber la cantidad de gente del «primer mundo» que trabaja en África… ¿O tú también eres de los que cree que los chorrocientos miles de emigrantes han venido en patera aquí? ¿En serio?

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      • D. FALKEN - 26 abril 2026 - 15:32

        ¿Te refieres a EE.UU o a China por ejemplo?

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  • #009
    Gorki - 26 abril 2026 - 13:42

    Pesea que sea poco intuitivo, sigo sin detectar relación -causa. efecto entre la AI y el `paro

    Periodo 2022-2026: El paro se ha mantenido estancado en tasas mínimas en el conjunto de la OCDE, desafiando las políticas de subidas de tipos de interés para frenar la inflación.

    OECD unemployment rate remained stable at 5.0% in December 2025

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  • #010
    Eric Roda - 26 abril 2026 - 13:44

    El problema de esta rápida adopción es que pueda superar incluso a las propias empresas y lo que hoy parece una buena estrategia mañana se vuelva en contra puesto que el capital humano es el único imprescindible.

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  • #011
    Lua - 26 abril 2026 - 14:15

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