El Blog de Enrique Dans

Tendencias tecnológicas para 2015

Escrito a las 11:17 am
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Explosión de 'inteligencia' y objetos conectados - Cinco Días (pdf)Como es habitual desde hace ya un buen montón de años, Marimar Jiménez escribe su artículo de principios de año en Cinco Días preguntando cuáles creen que serán tendencias tecnológicas para este 2015 a algunos profesores del área de Innovación y Tecnología de IE Business School. Lo ha titulado “Explosión de ‘inteligencia’ y objetos conectados” (pdf).

A continuación, el texto completo de las que quise citar como tendencias tecnológicas que tendrán desarrollos importantes a lo largo de este año que empieza:

 

NFC: el éxito de Apple Pay, que ya está presente en el 1% de todos los pagos digitales del mes de noviembre en los Estados Unidos, llevará a un auge de esta tecnología de intercambio de datos a corta distancia. Fuera de los Estados Unidos, la batalla se anuncia complicada.

IoT: durante el año 2015 veremos cómo muchos objetos sencillos se conectan a la red, desde cerraduras hasta iluminación, termostatos, detectores de humo, y lo que se nos ocurra. Nuevos dispositivos diseñados para ello y una amplia disponibilidad de soluciones modulares harán posible que pasemos a controlar muchos aspectos de nuestra vida cotidiana a través de una dirección IP.

Wearables: una fuerte convergencia entre dispositivos dedicados (fitness trackers, etc.) y smartwatches llevará a un fuerte ascenso de la categoría, convertida en parte en un objeto más relacionado con el mundo de la moda y el diseño.

Mensajería interna: la fuerte adopción de medios de comunicación basados en la mensajería instantánea, como WhatsApp o Facebook Messenger, determinará una fuerte adopción de mecanismos similares para el entorno corporativo, entorno en el que el uso de WhatsApp resulta claramente irresponsable desde cualquier punto de vista.

Beacons: el marketing basado en proximidad y los mecanismos basados en detección de presencia animarán las tiendas físicas… o las convertirán en insoportables, según como se mire.

Big data: un año más, la analítica seguirá formando parte del escenario tecnológico. Más empresas empezarán a darse cuenta de lo que puede extraerse del análisis de los datos, al tiempo que algunas tecnologías como el machine learning ven bajar las barreras de entrada a su adopción.

3D printing: otra tecnología que viene de lejos, pero que sigue aumentando sus posibilidades de cara al prototipado rápido y a usos centrados en la creatividad y el emprendimiento.

Real-time marketing: la idea de que las redes sociales son ya el verdadero número 900 y que los clientes esperan una respuesta inmediata a una mención seguirá demandando recursos en las compañías. El community management, por otro lado, seguirá escalando capas en su nivel de responsabilidad, y situándose más arriba en los organigramas por derecho propio.

Economía de la escasez frente a economía de la abundancia

Escrito a las 9:08 am
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Airbnb in Paris

La ilustración que ves es un un mapa interactivo elaborado con CartoDB que representa las propiedades ofertadas en alquiler en París a través de Airbnb, elaborado por Julien Guillot y comentado en este tweet por la propia CartoDB. Es una de las visiones más claras que he visto de lo que realmente representa la llamada “economía de la abundancia”, y del efecto que una plataforma como Airbnb puede generar sobre la oferta turística de una ciudad: una nube enormemente densa de puntos por los que, al pasar el ratón, se despliega información de características y precio, y que claramente rellena con enorme eficiencia el espacio disponible bajo la curva de oferta y demanda, de una manera muchísimo más completa de lo que lo hacía la oferta hotelera tradicional. Si no lo has visto en interactivo, te recomiendo que lo hagas, es sencillamente impresionante: en esa nube hay de todo: habitaciones en pisos compartidos por pocas decenas de euros, hasta apartamentos de lujo en la zona más céntrica de la ciudad por varios miles. Aquí tienes la versión interactiva:

 

Podríamos pensar que la oferta hotelera de París no es en absoluto escasa, pero decididamente, no se parecía en nada a esa impresionante nube naranja. ¿De qué estamos hablando? Obviamente, de un problema de primera magnitud para quienes, en el sistema anterior, administraban esas propiedades en un régimen de relativa escasez: las variables económicas de un sistema post-escasez no les gustan en absoluto, y tratarán de oponerse a ese sistema todo lo que puedan, objetando con todos los argumentos posibles, reales o ficticios.

Para tratar de evitar esa situación harán lobby ante las autoridades nacionales o municipales, tratarán de crear opinión, recurrirán a los tribunales, manipularán, difamarán, y harán lo que haga falta, porque esta situación significa de manera automática un reparto del mercado turístico entre muchísimas más partes y, por tanto, una porción mucho menor para cada uno de ellos. Hablarán de competencia desleal derivada de las infinitas normativas que regulan su actividad y que los nuevos entrantes no están obligados a cumplir, dirán que los propietarios de esas habitaciones y pisos no pagan impuestos, que se trata de economía sumergida, o que son potenciales focos de infección. Salvo algunos competidores especialmente visionarios, todos se unirán para luchar contra esta terrible amenaza que se cierne sobre su industria, presionando al gobierno para que se invente restricciones que dificulten, impidan o hasta prohiban la actividad de Airbnb. Pero será inútil: al final, que una persona quiera, en lugar de alojarse en un hotel, disfrutar de una habitación o un piso particular cuyo dueño decide listar en Airbnb y al que en muchos casos añade una atención exquisita y personalizada para así crear vínculos personales con sus huéspedes y que estos traten mejor su propiedad, es algo completamente inevitable. Si el regulador impone restricciones artificiales, estará actuando contra natura, y muchos se lo recriminarán – y además, con razón.

¿Qué ha pasado? Simplemente, que antes era complicado, farragoso y arriesgado no solo poner una propiedad en alquiler a corto plazo, sino también tratar de alquilarla, y ahora, en cambio, ha surgido una plataforma riquísima en información que permite a ambas partes tomar decisiones de manera mucho más sencilla y hasta protegerse con un seguro. Una plataforma, además, que ha experimentado un fuerte proceso de adopción masiva, lo que la ha dotado de masa crítica suficiente como para que utilizarla sea un auténtico gusto tanto por parte de los propietarios como de los usuarios. Llegados a este punto, el fenómeno es ya imparable, y quien se interponga en su camino, terminará arrollado por él.

Y la pregunta fundamental, claro, ¿cuál es? A quién o a quiénes beneficia esta nueva situación. En este caso, los propietarios de inmuebles están más contentos (y son obviamente muchos, como podemos ver en el mapa), los turistas están inmensamente más felices con una variedad de opciones muchísimo más amplia, y los únicos aparentemente perjudicados son los hoteles. Si nos atenemos a una simple consideración de justicia social, esto es lo que hay. Los propietarios de hoteles podrán protestar, podrán decir que ellos tuvieron que invertir mucho para cumplir con la regulación, que se sienten perjudicados, etc., etc., etc… pero es lo que hay. Lo normal es que termine por prevalecer el interés general.

Ahora cambiemos de industria: a continuación, un tweet de un taxista de Barcelona:

 

¿De qué hablamos? Exactamente de lo mismo. De una industria que antes operaba en régimen de escasez, regulada en forma de monopolio que restringía la oferta, y que ahora ve cómo la aparición de una plataforma permite que cualquiera pueda llevar a cabo la actividad que antes solo ellos desarrollaban. Por supuesto, que “la ciudad se inunde de coches” es algo que no les interesa, que claramente perjudica sus intereses económicos y amenaza su status quo. En este caso, además, la situación tiene mucho de drama: en España, no así en otros países, hablamos en la mayoría de los casos de pequeños propietarios, autónomos, que se endeudaron hasta las cejas para adquirir una licencia de taxi a precios anormalmente elevados en una situación completamente absurda, y que podrían terminar por tener serios problemas de subsistencia o verse abocados a cambiar de actividad.

Sin embargo, lo de que “la ciudad se inunde de coches” no es del todo cierto: en realidad,hablamos de un uso mucho más eficiente de los recursos, de aprovechar más la capacidad de unos automóviles que, de otra manera, permanecían aparcados sin uso, y de posibilitar formas mucho más eficientes de moverse por la ciudad, hasta el punto de que a muchas personas incluso podría dejar de interesarles poseer un automóvil. Hablamos, precisamente, de cambiar la movilidad de las ciudades mediante un sistema de economía de la abundancia en el que casi cualquiera, en el momento en que le da la real gana, se convierte en taxista.

Prácticamente todo lo escrito sobre Airbnb actúa aquí de idéntica manera. Los que antes vivían en la economía de la escasez litigarán, protestarán, difamarán y harán todo lo que esté en sus manos – incluyendo en este caso actos violentos – para evitar que el nuevo entrante llegue a funcionar. Jugarán con su marca comercial tildándolo de “mugre” pretendiendo que sus coches están sucios, cuando en realidad ocurre justamente lo contrario. Hablarán de economía sumergida o de impago de impuestos, cuando eso son problemas completamente no relacionados que simplemente habría, como toda nueva actividad económica, que monitorizar adecuadamente. Argumentarán que la empresa actúa desde un paraíso fiscal, cuando la realidad es que un 58% de las empresas de Fortune 500, las más grandes del mundo, tienen sede en ese mismo estado norteamericano e incurren en las mismas prácticas de optimización fiscal cumpliendo estrictamente la ley. Y es que la verdad es que todas esas cuestiones, por importantes que puedan llegar a ser, no tienen estrictamente nada que ver con el hecho en sí: ha surgido una plataforma que posibilita que esa actividad que antes se llevaba a cabo en régimen de escasez ahora se pueda desarrollar en situación de abundancia, y además, ha experimentado una adopción masiva.

La realidad, de nuevo, es tozuda: ¿quiénes son los beneficiados por la nueva situación? Cualquier propietario de un coche, que puede ahora decidir utilizarlo para obtener unos ingresos; los usuarios, que tienen ahora más opciones de transporte; y hasta los los turistas, que encuentran en su ciudad de destino un medio de transporte que les reduce su incertidumbre y que en muchos casos conocen de su ciudad de origen. ¿Los perjudicados? Los que antes disfrutaban de la escasez: los taxistas.

Te podrá gustar más o menos, según de qué lado te pille. Pero es lo que hay. Para mí, Airbnb o Uber representan únicamente impresionantes oportunidades de estudiar precisamente lo que llevo toda mi vida profesional estudiando, la disrupción tecnológica, en el marco de casos reales y contemporáneos en los que, además, puedo disponer de amplísima información. No hay más. Por tanto, por favor…

Please do not shoot the piano player

 

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La falacia de las open office

Escrito a las 12:19 pm
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IMAGE: Diego Schtutman - 123RFUna corriente de opinión parece estar iniciando una cierta resistencia a la fortísima tendencia hacia el modelo de open office u open plan, de oficinas abiertas con mesas no separadas por paredes, que ha conquistado la mayor parte del mundo corporativo: se calcula que hasta un 70% de las oficinas en compañías norteamericanas siguen un modelo sin paredes o con divisiones bajas, con muchas de las compañías de Silicon Valley, consideradas abanderadas de tendencias modernas del management, liderando la corriente.

La razón para la transición hacia modelos de oficina abierta y sin paredes en las que los trabajadores comparten espacios amplios se suponía que era una mayor comunicación que fomentaba el trabajo en equipo, la comunicación y el intercambio de ideas. Sin embargo, muchos afirman que, en realidad, el modelo de oficina abierta se está convirtiendo en una trampa que provoca tasas de productividad y niveles de satisfacción mucho menores.

El tema me resulta, desde un punto de vista personal, enormemente interesante. Con la interrupción de mis cuatro años en UCLA, donde seguíamos un modelo de cubículos asignados de manera fija con paredes altas que proporcionaban un cierto nivel de intimidad, he disfrutado habitualmente de un despacho individual tradicional, pero soy un absoluto convencido de las bondades del modelo abierto. Sin embargo, ese mismo modelo abierto esconde, para mí, enormes falacias que provocan los problemas que destacan varios de los artículos que he mencionado anteriormente.

El modelo de trabajo abierto comenzó, en muchos casos, tratando de ofrecer un mayor nivel de supervisión de la productividad. Eliminar las paredes permitía, de un solo vistazo, comprobar que todo el mundo estaba trabajando, en lugar de simplemente perdiendo el tiempo con otras distracciones en la pantalla. De hecho, en muchos casos, esgrimiendo excusas como la necesidad de privacidad para ciertas tareas, el modelo se convierte en una especie de “sistema de castas”, en el que únicamente los trabajadores de determinado nivel disfrutan de despachos individuales, mientras otros trabajan en espacios abiertos. Eso, en mi opinión, no es un modelo abierto: es una basura clasista e injustificable.

Desde mi punto de vista, el único modelo abierto que realmente obtiene sus objetivos y que he visto funcionar a un nivel increíble a la hora de cambiar la cultura de una compañía es el modelo completamente deslocalizado, en el que las personas carecen de espacios asignados y no está permitido dejar absolutamente nada en la mesa: ni un solo papel, ni la foto de la mujer y los niños, ni un simple cubilete con bolígrafos. Una simple asignación por zonas laxamente definidas para cada equipo de trabajo. Por supuesto, eso afecta a todo el mundo, desde el jefe más jefe al último auxiliar administrativo, y se acompaña de una serie de infraestructuras compartidas, algunas en modelo de reserva y algunas otras que permitan actividades más espontáneas, como salas de reuniones o cabinas para hablar por teléfono con cierto nivel de privacidad.

Un modelo así debe acompañarse de normas rígidas en el uso del espacio: de nada sirve organizarse “teóricamente” de esa manera, si solo sirve para que determinadas personas, usando modelos jerárquicos, se “atribuyen” determinados sitios y los convierten en su “guarida”, que nadie ocupa y donde dejan todos los objetos que quieren para “marcar el territorio”. En algunos casos he visto incluso la “conquista” de infraestructuras teóricamente compartidas, pero que alguien “se asigna” como propias. Pero bien gestionado y evitando abusos, ese modelo tiene una virtud fundamental: es capaz, casi de manera instantánea, de convertir el papel en algo del pasado. Cuando una persona no puede dejar cosas en su mesa, desplaza automáticamente la totalidad de su información a la red – por supuesto, suponiendo que se le proporcione la formación adecuada para hacer uso de esas herramientas de manera eficiente y segura. Para mí, el papel es el gran enemigo a erradicar de las compañías: todo lo que esté en papel circula peor, se comparte peor y se administra peor: el papel es el gran enemigo a batir.

Bien ejecutado y con los medios adecuados, un modelo de open office puede generar auténticos cambios culturales en las compañías. Puede proporcionar la libertad a los empleados para llevar a cabo su trabajo donde mejor lo puedan hacer: en su casa para algunas tareas, en su lugar compartido de trabajo para otras, además de fomentar esa buscada comunicación, intercambio de ideas y trabajo en equipo. Apoyar el diseño de la oficina en herramientas que permitan “reunirse” virtualmente con quien sea, esté en la oficina, en su casa o viajando, con salas de reuniones dotadas de ese tipo de servicios y la adecuada combinación de laptops, tablets y smartphones como herramientas de trabajo con el software adecuado para extraerles partido de verdad. Y por supuesto, ni una sola impresora ni fotocopiadora, ni fax. Con las adecuadas normas de control, un modelo de open office puede ofrecer las buscadas ventajas del trabajo en equipo y la circulación de ideas, junto con el cambio cultural necesario para llevar toda la información de la compañía al entorno en el que pueda circular de la manera más adecuada. Sin esos controles, reduciendo el modelo a simplemente hacer más bajas las paredes, o convertida en una especie de panóptico vigilante, el modelo de open office es una triste parodia de sí mismo, ineficiente, frustrante y absurdo, generador de las falacias que dibujan los artículos que enlacé al principio. No es una cuestión de modelo: es una cuestión de cómo llevamos a cabo su desarrollo y con que cultura gestionamos su implantación.

 

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Uber suspende temporalmente UberPOP en España

Escrito a las 7:20 am
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Suspension UberPOP EspañaFinalmente, Uber decidió anoche suspender temporalmente el servicio UberPOP en España tras el auto de un juez que, aceptando sin ningún tipo de reservas la petición del denunciante, concedió unas medidas cautelarísimas, que habitualmente se adoptan únicamente de forma provisional y por circunstancias de especial urgencia, mediante un procedimiento extraordinario y sumario sin oír a la parte contraria, que no fueron comunicadas a la compañía porque supuestamente (siempre según la parte demandante), “tenía dirección en el paraíso fiscal de Delaware”, aunque la compañía tiene perfectamente publicitadas direcciones de contacto tanto en Holanda como en la céntrica Avenida Diagonal de Barcelona. 

El comunicado de Uber, firmado por su director en España, Carles Lloret, ha tenido que ser publicado en una página diferente a la corporativa, blog.pidetuviaje.com, por estar el dominio de Uber inhabilitado por los proveedores de acceso españoles. Además, la app de Uber da paso a la notificación que aparece en la ilustración, que conduce a esa misma entrada.

Que en España se pueda cerrar una página y una actividad con esa facilidad, en función de información parcial procedente de la parte denunciante y sin que el juez haga esfuerzo alguno por comprobar su veracidad, es algo que debería preocuparnos mucho. Si quieres innovar de alguna manera que desafíe mínimamente a un incumbente, plantéate que seguramente España no sea el país adecuado para hacerlo. De hecho, plantéate que si quieres innovar, en lo que sea, va a ser mejor que vayas pensando en emigrar.

La presencia de Uber en España debería servir para muchísimas cosas: la primera, para plantearnos si el estado actual de la regulación del transporte de viajeros beneficia a alguien además de a quién actualmente ejerce ese monopolio. Sin embargo, en lugar de aprovechar para replantearnos esa cuestión, se opta por no discutir nada, por no pensar siquiera en la situación planteada, y por unas medidas claramente excepcionales, como si hubiese un “peligro terrible” para alguien o una pérdida económica desmesurada, circunstancias que, claramente, no concurren en modo alguno.

¿Por qué Uber lanzó en España UberPOP en lugar del icónico Uber Black, o de alguno de los otros servicios que posee? Sencillamente, porque la regulación es tan dura, que únicamente permite la concesión de un escasísimo número de licencias VTC, en función de un porcentaje de las licencias de taxi existentes, lo que impide que Uber Black sea un servicio que pueda realmente convertirse en competitivo. Eso, lógicamente, no impedirá que ahora la compañía se plantee ahora ofrecerlo en España.

Si yo fuese la compañía, con la que no me une más relación que el hecho de haberla estudiado para utilizarla como caso en mi curso de Innovación en IE Business School, traería a España ahora todos los servicios que pudiese, aunque fuese de manera inicialmente minoritaria. Además, lógicamente, de apelar la decisión como ya han dicho que van a hacer. Dadas las circunstancias, con una oficina abierta en España y personal trabajando en ella, lo normal sería que la compañía optase no solo por tratar de atraer a todos los conductores posibles con licencia VTC, sino que incluso se plantease traer servicios aún experimentales en otros países, como el de transporte de productos de conveniencia, de documentos o de cualquier otro tipo, que permitiesen, además de mantener la marca viva y funcionando, seguir cuestionando la idoneidad de plantear barreras al emprendimiento mediante regulaciones aparentemente inamovibles que impidan la creación de empleo y oportunidades en un país con un porcentaje de desempleo como el existente en España.

Veremos qué movimientos lleva a cabo la compañía, además lógicamente de avanzar en el frente judicial. En otros países, las suspensiones de este tipo han durado únicamente algunos días, hasta que el juez ha podido escuchar a la compañía. Pero por el momento, si quieres informarte sobre la decisión de Uber, ya sabes: no lo busques en Google News. La “marca España” parece que consiste en evitar todo tipo de innovación. El día menos pensado cerramos internet.

 

This article is also available in English in my Medium page, “UberPOP suspended in Spain: Monty Python was right, nobody expects the Spanish Inquisition!

La web y la mediación en la industria aseguradora

Escrito a las 11:24 am
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Entrevista diciembre 2014 - AseguradoresCon motivo de una conferencia que tuve la oportunidad de impartir recientemente en Sevilla para el Colegio de Mediadores de Seguros, me hicieron esta entrevista para la revista Aseguradores, que han titulado como “El mediador debe tener presencia en la red y convertirse en referencia para el cliente“.

Algunas ideas sobre la evolución de una industria compleja, con niveles de intermediación elevados que se solapan con la llegada de competidores importantes en el mundo de la web en forma de multitud de páginas de comparación o de segundas marcas que centralizan su marketing en la red y proponen esquemas low-cost. Por el momento, un comportamiento de compra mayoritario que sigue privilegiando la interacción personal y la adquisición en el canal offline, pero nada garantiza que este elevado ROPO (Research Online, Purchase Offline) vaya a mantenerse necesariamente así en el futuro.

Al final, el cliente llevará a cabo su compra en función de aquello que considere una referencia adecuada y fiable, y en virtud de relaciones en las que, en muchos casos, primará la sostenibilidad. En un entorno rico en información, comportamientos como aprovecharse de un cliente fiel para cobrarle primas sensiblemente más elevadas o plantear rebajas únicamente cuando el cliente amenaza con irse van a ser comportamientos cada vez más penalizados por el usuario. En una industria con productos y con carteras de productos cada vez más complejas, la mediación, contrariamente a lo que podría parecer en un entorno tendente a la desintermediación, podría mantener su cuota de oportunidad si consigue establecerse como una referencia de confianza para el cliente.

Después de Uber

Escrito a las 10:35 am
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Uber - Back to the future

La reciente polémica en torno a Uber y a su absurda e inútil prohibición en España me ha llevado a reflexionar sobre una cuestión todavía más interesante que la dinámica competitiva actual: el futuro de las ciudades una vez se haya demostrado la imposibilidad de utilizar argucias legales para detener la disrupción que Uber supone. En este momento, parece claro que cada vez son menos los que piensan que podrán detener a esta compañía mediante medidas temporales que no resisten ni medio asalto desde el punto de vista legal: Uber no es un problema por sí misma, sino porque representa el fin de una época, la de las regulaciones restrictivas que obligaban a que una actividad se llevase a cabo en régimen de monopolio. Aunque se consiguiese que un país se declarase “objetor” a Uber y se convirtiese en una “isla” a la que los turistas llegasen y no encontrasen su servicio de transporte favorito, triste gracia sobre todo si eres un destino turístico popular, otra empresa, llámese Lyft u otras, llegaría en seguida con una oferta similar.

Sin duda, Uber es un formidable competidor. Presente en más de 250 ciudades en cincuenta países, con una valoración de más de cuarenta mil millones de dólares que no han debilitado lo más mínimo ninguno de los problemas que la compañía ha ido afrontando, y con la fuerza que le otorga Google en términos de músculo político, resulta difícil plantearse cómo competir con una compañía para la que el servicio de taxi es únicamente una pequeñísima parte de una estrategia que incluye el transporte de todo tipo planteado como servicio ubicuo. Una compañía de taxis, por grande que fuese, nunca justificaría esa valoración: obviamente, cuando pensamos en Uber, no tenemos que pensar en la Uber de hoy, sino en la del futuro (de ahí que los taxistas, con sus juicios de valor desinformados y sus descalificaciones de colegiales, resulten tan patéticos). Alcaldes con experiencia en el tema como los de Atlanta o Nueva Orleans lo tienen claro: Uber vencerá a los taxis, aunque en algunos sitios tenga que afrontar peleas largas para las que está muy bien equipada. Y además, como bien dice la Oficina de la Competencia canadiense como argumento para pedir menos regulación, el resultado neto de la llegada de Uber es beneficioso para los consumidores en términos de mayor conveniencia y mejor servicio. En ciudades como Los Ángeles, Uber es vista como una auténtica bendición.

La propuesta de valor de Uber es clara: precios predecibles y controlados, una app que permite visualizar el proceso completo, elegir conductor, ver aproximarse al coche y pagar cómodamente, servicio de calidad gracias al sistema de peer-reviewing, y en países donde las licencias no están artificialmente restringidas, una gama de opciones amplia que va desde lo más barato a lo más lujoso, incluyendo necesidades especiales como las de vehículo grande, o comodidades como las del pago compartido. Pero esas propuestas tampoco son únicas: como muchos apuntan, algunas de ellas pueden ser obtenidas por los taxistas convencionales mediante el uso de apps como MyTaxi o Hailo, aunque éstas sigan sin aproximarse a la solución de problemas como el precio regulado o la posible arbitrariedad en la elección del trayecto (“el taxista me dio diez vueltas”).

Pero arranquemos el DeLorean de la ilustración y regresemos al futuro: como decíamos al principio, lo interesante ahora no es cuánto va a tardar Uber en imponerse, sino qué va a pasar después. La primera cuestión es clara: qué va a ocurrir con los taxis tal y como los conocemos. Para responder a esa pregunta, basta con irnos a una ciudad en la que Uber lleve funcionando ya un cierto tiempo, como San Francisco. Los taxis de esa ciudad hacen ahora un 65% menos de servicios que antes de la irrupción de Uber: en términos de servicios mensuales, han descendido desde una media de 1.424 que hacían en enero de 2012, a una de aproximadamente 504 el pasado mes de julio.

Sin embargo, los efectos van más allá: por supuesto, no podía faltar la competencia. Y lo que sabemos de mercados más evolucionados no es bueno para la compañía, porque apunta a una fuerte comoditización en la que Uber se convierte en prácticamente indistinguible de competidores como Lyft, lo que permite entender el porqué de unas fortísimas dinámicas competitivas entre ambas que bordean claramente la ilegalidad. Pero más allá de compañías como Lyft, que opera en 68 ciudades estadounidenses frente a las 90 de Uber y carece de presencia internacional, Sidecar (presente en San Francisco, San Diego, Chicago, Washington, D.C. y Boston), o apps locales de diversos tipos con filosofías similares como la low-cost Kabbee en Londres, la competencia podría surgir también de lugares mucho más insospechados. Un artículo ayer comentaba la posibilidad de que empresas de alquiler de automóviles como Avis o Hertz, con flotas de millones de coches con tasas de ocupación irregulares en todo el mundo, se introdujeran en ese mismo negocio, con unas cuentas iniciales que tenían cierto sentido. En otros casos, la competencia vendría por el lado de las instituciones: ayuntamientos como el de Los Ángeles se están planteando la creación de un clon de Uber municipal, con una app similar que permitiría llamar a taxis y abonar los servicios cómodamente. En ciudades como Washington, el uso de una app municipal es obligatorio para los taxistas, algo que también se está planteando la ciudad de Nueva York. Sin embargo, está por ver que las instituciones municipales, que son precisamente el origen de las rigideces que impiden a los taxistas ser competitivos frente a servicios como Uber, sean un buen compañero de viaje. 

Lo que sí está claro es que, en este tema, más que plantearse escenarios cortoplacistas y discusiones absurdas, hay que mirar más allá.

 

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La movilidad como concepto central

Escrito a las 5:02 pm
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Mobile visits Dec 2014Las estadísticas de este final de año están dejando algunas cuestiones muy interesantes: Amazon, cuyos números nunca son especialmente fiables salvo cuando los vemos en sus cuentas trimestrales, afirma que el 60% del su volumen de compras vino de visitas desde dispositivos móviles, que la predominancia del móvil se incrementó a medida que avanzaba el período navideño, y que el volumen de ventas originado por su app para smartphones duplicó con respecto al mismo período del año pasado. Además, la compañía reportó un incremento de diez millones de suscriptores en su servicio Amazon Prime, equivalente a una tarifa plana de logística por $99 (más algunos beneficios adicionales), que además de suponer un incremento de facturación cercano a los mil millones de dólares – posiblemente algo menos si descontamos la posibilidad de que algunos de estos nuevos clientes cancelen tras concluir el período de pruebas – se traducirá en un flujo más elevado y consistente de pedidos.

Por mucho que la estadística, escrita en el estilo triunfalista habitual de la compañía, pueda ser posiblemente interpretada como visitas desde dispositivos móviles en lugar de como ventas, las cifras no dejan de ser impresionantes, y corroboran muchas de las variables de actividad que podemos ver todos los que tenemos acceso a las estadísticas de otros servicios en la web. En un estudio de IBM realizado en los Estados Unidos, las ventas a través de dispositivos móviles subieron un 20.4% con respecto al año pasado, hasta representar un total de un 57.1% del tráfico y un 34.8% de las ventas, con una mayor propensión a la compra en dispositivos iOS que casi cuadruplica a la de Android.

En esta página, las sesiones desde dispositivos móviles son ya prácticamente la mitad, y la progresión indica que comenzarán a ser mayoría a partir del mes que viene, lo que tendrá un peso muy evidente de cara a su eventual rediseño. En sitios con un volumen de tráfico mucho más significativo, como Menéame o Xataka, el porcentaje alcanza aproximadamente un 45%, igualmente sujeto a una fuerte evolución positiva.

¿Qué tipo de elementos debemos tener en cuenta a medida que las plataformas móviles dejan de ser un medio secundario y se convierten en la primera fuente de visitas para una página? Para empezar a hablar, el diseño tiene que rehacerse completamente, y adecuarse a esa plataforma ahora convertida en mayoritaria: ya no diseñamos “una versión móvil” con criterios de diseño líquido o eliminando las columnas, sino que directamente conceptualizamos el diseño para los dispositivos móviles y, con posterioridad, pensamos si debemos ofrecer uno alternativo para la minoría que acceda desde un ordenador convencional. Eso tiene una fuerte influencia en cuestiones como la maquetación, que debe simplificarse hasta el límite y posiblemente pasar muchos de los elementos laterales a la parte inferior; o el tipo de letra, que necesariamente tendrá que ganar en tamaño y claridad. Además, sería preciso u rediseño intenso de la página de comentarios, que aprovechase bien el espacio disponible y facilitase su uso desde pantallas pequeñas y teclados táctiles. Pero más allá del rediseño como tal, algunos sitios como este, en el que los enlaces tienen un peso indudablemente importante, deberemos pensar no solo en enlazar, sino posiblemente en añadir una lista con esos enlaces al final del texto, para facilitar su consulta sin necesidad de tener que hacer un ejercicio de precisión con el dedo sobre la pantalla. En un dispositivo móvil leemos de otra manera, con más tendencia a lo secuencial y menos ramificaciones, lo que tendrá sus implicaciones claras en el flujo de la información. Seguramente una dinámica de “primero leo, después ya profundizaré” sustituirá a la actual de ir haciendo clic en los enlaces a medida que se pasa por el texto correspondiente.

La elección entre ofrecer acceso mediante navegador móvil o mediante una app también puede llegar a convertirse en una cuestión delicada: si bien durante mucho tiempo rechacé la idea de desarrollar una app para presentar mis contenidos porque no le veía sentido a instalarse una app para acceder a una sola página – y menos con el flujo de generación de contenidos que tiene la mía – posiblemente tenga que repensarme mi decisión a la luz de la evolución del mercado: una app puede indudablemente llegar a permitir un acceso más ágil a los contenidos, así como muchas otras funcionalidades que pueden presentarse, en muchos casos, de una manera más ágil, como los distintos tipos de búsqueda (libre, por fecha, por palabras clave, por categorías, etc.) o los comentarios. Sin duda, algo que habrá que meditar, además de preguntar a los propios interesados: aquellos que habitualmente accedéis a esta página mediante dispositivos móviles, ¿veríais interesante la posibilidad de acceder mediante una app específica para ello, u os parecería algo completamente innecesario? ¿Debería planteármelo, o sería suficiente con un diseño razonablemente cómodo para navegadores móviles? ¿Os instalaríais una app solo para acceder cómodamente a los contenidos de esta página?

Cuando el futuro se asoma ya a cinco años vista

Escrito a las 3:24 pm
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Google car - Dec. 2014 iterationEl coche autónomo de Google ya es completamente real: sí, parece de dibujos animados, pero ya no es un diseño como el que fue presentado el pasado mayo, sino completamente funcional, con sensores, hardwaresoftware, listo para transportar pasajeros de manera completamente autónoma. Y con carnet de conducir.

Una serie completa de vehículos eléctricos fabricados por la compañía en un fabricante no revelado de Detroit, con una autonomía de hasta cien millas, preparados para comenzar pruebas reales en California llevando empleados de Google entre edificios de su campus. Pero obviamente, con ambiciones mucho mayores.

Obviamente, Google no pretende convertirse en una empresa de automoción, y lo ha dicho alto y claro. La idea que subyace detrás de este prototipo y de todo el Google self-driving car project es convertirse en un desarrollador de tecnología que la comercialice a precios asequibles a los fabricantes de automóviles, con el fin de asegurar que los vehículos autónomos sean una realidad lo antes posible.

El primer prototipo de Prius con el que Google empezó a hacer pruebas en tráfico real era un vehículo de unos $24.000 en el mercado norteamericano, equipado con un sistema LIDAR fabricado por Velodyne con un coste de entre $75.000 y $80.000, sensores visuales y de radar con un coste de unos $10.000, y una matriz de GPS valorada en unos $200,000. Sin incluir el ordenador y el software, hablamos de un vehículo de unos $320.000, completamente fuera de mercado.

Sin embargo, el anuncio original de Sergey Brin en 2012 hablaba de un horizonte de cinco años, 2017, para que un ciudadano normal pudiese disfrutar de coches robóticos que condujesen solos, y algunas de las previsiones que se manejan de manera cada vez más realista apuntan a que no andaba demasiado desencaminado: fabricantes como GM, Mercedes-Benz, Audi, Nissan, BMW y Renault afirman que comercializarán automóviles capaces de conducirse autónomamente la mayor parte del tiempo antes del año 2020. Hablamos de un futuro a cinco años. 

Repítelo despacio: cin-co-a-ños. Eso es 2020, llega en seguida. Hace un par de días, en una conversación con una persona de mi familia, de setenta y pocos años que me razonaba la necesidad de vender su casa a unos veinte kilómetros de la ciudad para pasar a vivir en el centro de la ciudad a medida que su habilidad para conducir disminuía con los años, me di verdadera cuenta de la dimensión que tiene una promesa tecnológica como esa, la posibilidad de que en un plazo de cinco años podamos contar de manera razonablemente realista con algo así. Para muchos, la posibilidad de vivir donde realmente quieren vivir, sin necesidad de adaptarse a una movilidad geográfica que se hace decreciente por pura ley de vida.

El tráfico del futuro estará protagonizado fundamentalmente por vehículos autónomos. En su gran mayoría, ni siquiera serán vehículos que sus ocupantes posean y que pasan la inmensa mayoría del tiempo completamente inactivos en un garaje, sino servicios que se solicitarán simplemente cuando sean necesarios. Sencillamente, tener un coche propio dejará de tener sentido económico, y responderá más a un capricho – que además habrá que pagar en términos de seguro elevado. Es muy posible que, en un mundo en el que los automóviles conducen en su mayoría solos y no beben, no se cansan, no tienen errores, no se pierden y vigilan constantemente su mantenimiento, las propias compañías de seguros y el precio de las pólizas necesarias para darse el capricho de conducir uno mismo se conviertan en uno de los principales factores que determinen la adopción del vehículo autónomo. Sencillamente, solicitar el vehículo que necesites, cuando lo necesites, según las circunstancias para las que lo necesites: uno más lujoso cuando queramos disfrutar de él, una furgoneta cuando vayamos a comprar muebles, o un vehículo compartido que nos ahorre costes cuando vamos por la mañana a trabajar.

¿Ciencia-ficción? ¿Visiones distópicas peliculeras? No, estamos hablando ya de tecnología que va a estar madura en un horizonte de cinco años. Piénsalo, puede afectar incluso tus planes de vida. O los de tus padres. Hablamos de cosas que vamos a poder ver, no de conceptos de los que nos imaginamos disfrutando a nuestros hijos o nietos. De cosas que pueden cambiar la vida de mucha gente. Transporte como servicio, ni más ni menos. Y ya está prácticamente aquí, a la vuelta de la esquina.

 

ACTUALIZACIÓN (5 de enero de 2015): Audi ya está casi a punto en estos temas

ACTUALIZACIÓN (6 de enero de 2015): Mercedes-Benz tampoco parece mal encaminada

ACTUALIZACION (19 de enero de 2015): en TechCrunch, Autonomous cars are closer than you think

 

This article is also available in English in my Medium page, “The future is less than five years away

España, Uber y la insoportable levedad jurídica

Escrito a las 3:38 pm
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Uber sigueUn nuevo episodio en la batalla legal de Uber por mantener su actividad en España pone de manifiesto la insoportable levedad jurídica de nuestro país, totalmente indigno de la que se supone una democracia consolidada, y mucho más propio de un país tercermundista: Europa Press publica una noticia exactamente igual a la publicada el pasado día 9 de diciembre sin que haya habido ningún tipo de novedad en el asunto procedente del juzgado correspondiente. Es lo que se llama una “no-noticia”: no hay nada nuevo,  pero la vuelvo a publicar.  Además, todo indica que Telefonica ha bloqueado tanto la web de Uber, como supuestamente la app en los smartphones de sus clientes.

La cuestión es tan absurda como que no hablamos de una resolución judicial, sino de la ejecución de unas medidas cautelarísimas, de las que Uber no ha sido notificada, y que, por tanto, ha seguido ejerciendo su actividad de manera perfectamente normal. La compañía apelará las medidas en cuestión en cuanto sea notificada de las mismas, pero por el momento, esa circunstancia no se ha producido.

En este momento, el bloqueo de Telefonica es tan poco eficiente que simplemente con actualizar la app desde el Play Market, donde ya está disponible una nueva versión, vuelve a funcionar perfectamente, y puedes solicitar tu Uber con total normalidad. Desde iPhone no está aún, pero simplemente debido a la mayor lentitud de la App Store para aprobar las actualizaciones. Si quieres además poder acceder a la página web de Uber desde tu ordenador, cuestión completamente secundaria y con una importancia muy relativa en este caso, ten en cuenta que el supuesto “bloqueo” es solo a nivel de DNS, y que por tanto, basta con sustituir las DNS de Telefonica con, por ejemplo, las de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4) o las de OpenDNS (208.67.222.222 y 208.67.220.220) para poder volver a entrar sin problemas. De hecho, dado el aparente “gatillo rápido” de algunos operadores para censurar páginas web en nuestro país, harías bien en dejar esas DNS permanentemente cambiadas en la configuración de tu conexión. 

La situación es la que es: hay unas medidas cautelarísimas de las que la compañía no ha sido notificada, y su actividad se mantiene con toda normalidad: no solo eso, sino que hasta ha lanzado promociones y hasta campañas benéficas durante ese período. Si bajas a la calle en cualquiera de las tres ciudades españolas donde Uber opera, Barcelona, Madrid o Valencia, puedes seguir utilizando Uber con completa normalidad.

La discusión sobre la legalidad de Uber y otros servicios similares no puede llevarse a cabo mediante medidas cautelarísimas absurdas y sin notificar a la compañía implicada. Que este tipo de decisiones se lleven a cabo por instancia de parte interesada, sin ningún tipo de veredicto judicial apelable y sin razones aparentes que las justifiquen indica una tendencia muy preocupante. Hablamos de un cambio propiciado por la tecnología que no solo afecta a los taxistas, sino que afecta también a los usuarios, de una discusión en la que hay que introducir muchos elementos con respecto a las opciones en manos de los usuarios y de la naturaleza de los derechos que hay que proteger (¿por qué los derechos de un taxista de llevar a cabo su trabajo en régimen de monopolio regulado valen más que mi libertad para elegir cómo me muevo de un sitio a otro?) Por el momento, una asociación de taxistas ha conseguido convencer a un juez para que dicte unas medidas cautelarísimas (medida provisional adoptada por circunstancias de especial urgencia mediante un procedimiento extraordinario y sumario sin oír a la parte contraria) como si hablásemos de un peligro terrible, cuando, en realidad, nada lo justifica. Ante la opinión pública, Uber vuelve a ganar y a ser percibido como el débil, y los taxistas vuelven a perder.

No se me ha perdido nada en defender a Uber: tienen muy buenos abogados, mucho dinero para pagarlos, y se defienden muy bien ellos solos. En cambio, como ciudadano español, mucho más que ver a Uber ofreciendo sus servicios, me preocupa que se puedan imponer medidas extremas sin que exista una justificación clarísima y evidente (un peligro muy claro para los usuarios o unas pérdidas económicas desmesuradas, circunstancias que obviamente no concurren en este caso). Y me preocupa mucho más que mi proveedor de acceso a internet ejecute bloqueos con esa premura y me prive de mi libertad de acceder a la página web que me dé la gana. Uber será ilegal cuando un juez lo diga, no mediante unas muy difícilmente justificables medidas cautelarísimas, sino mediante un veredicto, y cuando se haya apelado este hasta las instancias que se estimen oportunas. En una democracia supuestamente consolidada, ese tipo de inseguridades jurídicas no deberían de existir.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Uber, Spain and the unbearable lightness of the law

Sony y The Interview: haciendo las cosas mal hasta el final

Escrito a las 1:41 pm
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The Interview posterCon el estreno de “The Interview“, Sony Pictures ha vuelto a demostrar que se trata de una de las empresas más torpes, absurdas e inoperantes del mundo. En todos los sentidos.

Al triste episodio de su robo de datos – algo de lo que nadie está a salvo, aunque en el caso de Sony ha evidenciado unas muy pobres prácticas de seguridad – ha unido unas reacciones completamente absurdas intentando intimidar a todos aquellos que publicasen datos obtenidos a raíz del incidente, ha unido una cadena de malas decisiones absolutamente fulgurante: primero, suspenden el estreno de su película y afirman no tener planes para ningún otro tipo de explotación de la misma, provocando que todos nos planteemos si a partir de ahora toda aquella película que resulte incómoda a alguien va a tener que suspenderse, y molestando incluso al mismísimo Presidente de los Estados Unidos.

Después, para hacer las cosas aún peores y tras un periodo de decisiones erráticas y desconcierto, demuestran no tener ni maldita idea de cómo organizar un estreno online, careciendo completamente del expertise necesario para llevar a cabo algo que lleva años evidenciándose como un paso imprescindible para entender el futuro de la industria. Finalmente, terminan por recurrir… a Google. Sí, sí… a esa misma Google que ahora, gracias a información filtrada a partir del robo sufrido por Sony, sabemos que se estaban dedicando a trazar megalómanos planes para aniquilar. Qué curiosa ironía, ¿verdad?

Y finalmente, Sony pone tantas restricciones a Google en términos de fijación de precios y ventanas geográficas, que la película se convierte en un éxito… en las redes P2P, con más de setecientas cincuenta mil descargas y subiendo rápidamente. Lo que pudo haber sido una oportunidad para poner a prueba sistemas alternativos de estreno de películas a través de la red, lo que pudo convertirse, mediante la combinación adecuada de precio y disponibilidad, en un éxito logrado a partir de un evento mediático que había creado expectación en torno a una película mala, se convierte en una prueba más de que Sony, muchísimos años después de iniciarse el fenómeno P2P, sigue sin tener ni la más maldita idea de cómo reaccionar ante él.

Enhorabuena, Sony Pictures. Como empresa, eres seguramente la más ineficiente, torpe y absurda de muchísimos casos de malas decisiones empresariales que han podido estudiarse en escuelas de negocios de todo el mundo, en la opinión de un profesor de una escuela de negocios. Un consejo a los trabajadores de la compañía, a esos mismos que ahora la denuncian: cuando salgáis de ella y pretendáis volver al mercado de trabajo, ocultad esa línea en vuestro curriculum. No creo que a nadie le vaya a hacer ningún bien en ningún proceso de selección decir que trabajó en semejante compañía.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Sony Pictures and The Interview: a horrible mess from the opening scene to the closing credits

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