El Blog de Enrique Dans

Facebook y el efecto Woolworth

Escrito a las 1:36 pm
9

Facebook teme al efecto Woolworth - VozPópuliMario Moratalla, de Vozpópuli, me envió unas preguntas por correo electrónico sobre la madurez de Facebook, que este año ha cumplido los once años, y lo ha publicado hoy bajo el título “Facebook teme al efecto Woolworth“. 

La cadena norteamericana de tiendas Woolworth, las más famosas de las llamadas “five and a dime stores”, son un caso citado muy habitualmente en las escuelas de negocios: un caso de libro de envejecimiento de la base de clientes tras una total incapacidad de renovar su oferta y hacerla atractiva a nuevas generaciones, que hoy sirve como advertencia para muchas compañías que perciben efectos similares.

A continuación, las preguntas y respuestas que crucé con Mario:

 

P. Con 1.400 millones de usuarios en todo el mundo, parece que al crecimiento de Facebook en su propio canal le queda poco recorrido. No tiene más remedio que diversificar y así lo está haciendo con Instagram, WhatsApp y FB Messenger. ¿Cómo ves este viraje de Zuckerberg hacia otros canales?

R. La estrategia de Mark Zuckerberg tiene muchísimo sentido: comprar aquello que te genera disrupción. Los problemas de una estrategia así son, lógicamente, varios: el primero, que resulta enormemente caro. Y el segundo, que como hemos podido ver en el caso de Snapchat, no siempre funciona. Además, tienes que plantear que esas adquisiciones funcionen bien en la muy crítica fase de la post-adquisición: que el talento no abandone la compañía, y que realmente funcione a la hora de incorporar innovación.

P. La gente joven parece que opta por más privacidad, por menos exposición, por no compartir la misma red que sus padres. La actividad dentro de Facebook se estanca cuando no cae.

R. Claramente, Facebook ha alcanzado un punto en el que lo que más le puede preocupar el el llamado “efecto Woolworth”, aquellos grandes almacenes norteamericanos que cerraron por el progresivo envejecimiento de su base de clientes. La caída de actividad del segmento más joven es prácticamente un éxodo, y los factores que lo rodean indican que esos jóvenes no solo tratan de “evitar una red en la que están sus padres y abuelos”, sino que también rechazan un modelo publicitario de segmentación que les resulta inquietante, que les recuerda que están “siendo vigilados” constantemente. Frente a ese modelo, redes como Instagram, perteneciente a la propia Facebook, o Snapchat, que no pudo adquirir, parecen tener un encaje y una aceptación muy superior con ese segmento sociodemográfico.

P. Son las redes sectoriales o más segmentadas el futuro frente a una red global como Facebook?

R. El futuro parece estar en un concepto de “red sin red”, es decir, de contextos de diversos tipos que posibilitan la interacción social, pero que no son como tales una red social. Si examinas el modelo de uso de Instagram, por ejemplo, ves que sigue siendo una red para compartir fotografías, pero que en los comentarios de esas fotografías surgen hilos inmensos en los que se produce muchísima interacción social. Un modelo que lleva a una intensa caducidad: una vez hecho el comentario, aunque no lo borres, nadie vuelve a él, no se usa para nada pasada la interacción. El caso de Snapchat, con sus mensajes que se autodestruyen, es todavía más extremo en ese sentido.

P. Cómo se puede monetizar WhatsApp? Bajo mi punto de vista es el activo más grande que tiene ahora mismo la compañía y con más capacidad de crecimiento.

R. Sigo pensando lo mismo que comenté en el momento de su adquisición: WhatsApp no solo no se puede monetizar como tal sin alterar su naturaleza, sino que además es un mal producto, con un equipo técnicamente muy deficiente detrás, y con una dirección con rasgos muy preocupantes que a mí no me gustaría incorporar a ningún Consejo de Administración. Para mí, un precio completamente desproporcionado, pagado a cambio de un mal producto.

P.  ¿Quedará Facebook como un canal más comercial, más para empresas y marcas frente a otros más para personas?

R. La actividad de empresas y marcas en Facebook es claramente creciente, pero esa actividad no sería sostenible sin una participación fuerte de los usuarios como tales. Para las marcas, que los jóvenes abandonen Facebook es una gran preocupación, a la que tienen que hacer frente tratando de estar presente en otros canales si no quieren perder influencia con un segmento tan importante como el público joven. Las empresas y las marcas, junto con las noticias – que no dejan de ser el producto de otras empresas – generan una gran parte del contexto que alimenta la interacción en Facebook (el resto es la información producida por los propios usuarios o por su dinámica personal, como los cumpleaños o las fotos), pero ese contexto no serviría para nada si los usuarios pasan a un papel menos activo.

Sobre la economía española

Escrito a las 11:33 am
17

2015: un nuevo año para la incertidumbre - Forbes España (pdf)Raúl Alonso me pidió mi opinión para un artículo en la versión española de Forbes, titulado “2015: un nuevo año para la incertidumbre” (pdf), en el que incluye doce opiniones sobre las previsiones para la economía nacional.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que intercambié con él:

 

P. Qué previsiones maneja de la evolución de la economía española para el próximo 2015: crecimiento general, sectores locomotoras, coyuntura internacional…

R. No considero que la economía española tenga demasiadas posibilidades de desarrollo autónomo: nos hemos convertido en un país enormemente dependiente de su entorno, con muy poca capacidad de generación de ingresos derivados de actividades propias más allá del turismo y los servicios. Los sectores industriales pertenecen cada vez más a empresas extranjeras, y como país, estamos estratégicamente “pillados en el medio” entre aquellos capaces de ofrecer un nivel de especialización y una productividad elevadas, y los que simplemente brindan costes laborales unitarios bajos. Como estrategia económica de país, hemos hecho un auténtico desastre, y vamos a estar muchos años pagando las consecuencias.

P. Cuáles son las principales tres amenazas o incertidumbre para consolidar la mejora de la economía que desde determinados estamentos y organismos se viene anunciando en los últimos meses.

R. El principal problema de nuestro país es el desprecio absoluto a todo atisbo de modernidad. Un país en el que los lobbies empresariales tienen tanta llegada al gobierno, que pueden detener cualquier posibilidad de renovación del tejido productivo. El daño que sectores clásicos como las eléctricas, la banca, las discográficas o los periódicos producen a nuestro país promoviendo leyes restrictivas absurdas para intentar detener el avance de la tecnología limita muchísimo la capacidad de nuestro país para convertirse en líder en nada que sea mínimamente prometedor, y dificulta enormemente la atracción de inversión y de emprendedores. Somos un país que podría resultar muy atractivo, pero que sus gobernantes consiguen convertir en un entorno impredecible, con un nivel de corrupción elevado y un riesgo país superior al de otros países de su entorno comparable. Las principales amenazas para la mejora de la economía son la falta de innovación, el entorno político y la corrupción.

P. Del mismo modo, cuáles considera que son las tres principales fortalezas de la economía española tanto desde el punto de vista interno como externo.

R. Vivimos en un país intrínsecamente atractivo, por calidad de vida, clima y seguridad. Que teniendo esos factores no seamos capaces de atraer más inversión o de fomentar un tejido productivo que suponga una base real es un auténtico drama.

P. La revolución tecnológica a la que asistimos está cambiando la percepción del mundo y el modo de hacer las cosas en todos los ámbitos, considera que España y su tejido empresarial se ha subido a este tren o, por contra, volvemos a perder una oportunidad histórica de modernizar nuestra economía y sociedad.

R. Varias generaciones de políticos españoles han ignorado y despreciado el progreso tecnológico, se han negado a gestionarlo como una posibilidad real de creación de valor, y han supeditado su desarrollo a los intereses de otras industrias supuestamente más consolidadas. Políticos que, cuando hablan de tecnología, solo son capaces de ver amenazas, y jamás piensan en las oportunidades de desarrollo y de generación de riqueza que supone. Desgraciadamente, seguimos en manos de esos mismos políticos: cuestiones como el canon AEDE consiguen convertirnos no solo en el hazmerreír del mundo tecnológico, sino además, en un entorno hostil para el emprendimiento. En términos de formación, estamos perdiendo una oportunidad enorme discutiendo tonterías y haciendo reformas absurdas que ignoran la tecnología, que limitan la posibilidad de los jóvenes para aprender. Las universidades son, en términos generales, un auténtico desastre, y tenemos una dramática carencia de vocación por lo que podríamos definir como las carreras del futuro. Con esos elementos, que en España tenga lugar algún tipo de revolución tecnológica sería un auténtico milagro.

España, sin conductor

Escrito a las 11:55 am
23

España, sin conductor - Expansión (pdf)

Mi columna de esta semana en Expansión se titula “España, sin conductor” (pdf), y utiliza el caso del liderazgo en el desarrollo de la tecnología relacionada con el vehículo de conducción autónoma para ejemplificar hasta qué punto es importante que en nuestro país no exista una política de desarrollo tecnológico mínimamente coherente, que englobe I+D, educación y un marco legislativo adecuado.

El desarrollo tecnológico en España no solo no se fomenta, sino que se intenta constantemente desincentivar. No hay más que ver las últimas políticas que han puesto literalmente a España en el mapa de los países enemigos de la tecnología: el país que provoca una absurda e imposible norma que inventa un inexistente “derecho al olvido”, el que echa a patadas a Google News, el que se inventa leyes de laboratorio para tratar de impedir el desarrollo de Airbnb, el que impide el funcionamiento de Uber torturando hasta el límite unas medidas cautelarísimas, el que desincentiva la implantación de la energía solar a pesar de ser uno de los países con mejores condiciones para su desarrollo, en el que acceder a determinadas páginas web puede convertirte en delincuente, o en el que ser emprendedor puede salirte escandalosamente caro. El país del “por si acaso”, en el que siempre hay una ley que cambiar para proteger al incumbente de cualquier desarrollo tecnológico que sea susceptible de amenazar su tranquilidad.

Una ausencia de una política tecnológica coherente que ha llevado a España a figurar entre los países que más dificultan la innovación, los más proteccionistas en cuanto a su economía digital, junto a China, India, Nigeria, Rusia e Indonesia, según el think tank estadounidense The Information Technology and Innovation Foundation (ITIF).

Los vehículos autónomos son solo un ejemplo más, entre muchísimos que podrían ponerse. Recortes demenciales de presupuestos de investigación, problemas legislativos, ausencia de líneas prioritarias en función del desarrollo tecnológico, y todo un caos que lleva a pensar en un futuro para nuestro país verdaderamente complicado en términos de creación de valor y de desarrollo de una sociedad de la información capaz de generar empleo cualificado. Sin duda, una receta para el desastre.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

España, sin conductor

El gobierno alemán ha anunciado la inmediata aprobación de un marco legal para permitir la circulación de vehículos de conducción autónoma. Las prisas no son por la disponibilidad de esa tecnología, que tardará aún cuatro o cinco años en ser operativa a precios razonables, sino con la imperiosa necesidad que la fortísima industria alemana del automóvil tiene de ser líder en ella. 

Mientras los alemanes se afanan por hacer pruebas en carretera y los primeros modelos autónomos de Mercedes-Benz y Audi son presentados no en ferias del automóvil sino tecnológicas, los norteamericanos de Google llevan ya varios millones de kilómetros recorridos con vehículos Prius modificados y, desde hace poco, con su propio modelo, fabricado en la cuna de la industria automovilística del país, Detroit. 

Al tiempo, la también norteamericana y bien capitalizada Uber anuncia una alianza con la universidad de Carnegie Mellon para desarrollar vehículos autónomos que sustituyan a los conductores de su flota, con intención de convertirse en la expresión del transporte como servicio

¿Qué lecturas podemos hacer de todo esto? Primera: si va a tomar decisiones sobre dónde vivir o qué automóvil comprar, tenga en cuenta que la tecnología que permitirá a los vehículos conducir solos está literalmente a la vuelta de la esquina. Conducir dejará de ser “cosa de personas”, pasará a ser “cosa de máquinas”, y seguramente, en lugar de poseer automóviles, los alquilaremos temporalmente.

Y segundo, que las decisiones tecnológicas impactan cada vez más la competitividad futura de los países. Estados Unidos y Alemania quieren competir fuerte en ese futuro, lo que conlleva decisiones legislativas, de educación y de muchos otros tipos. ¿Ve alguna mentalidad similar en España? No, para ese futuro, no tenemos conductor. 

 

This article is also available in English in my Medium page, “Spain: nobody is behind the wheel

Quedar en la comisaría…

Escrito a las 9:49 am
10

IMAGE: Sheila Johnson - 123RFA través de Slate veo una noticia que refleja una interesante cooperación entre lo público y lo privado: a raíz de la popularización de servicios de intercambio y comercio entre particulares tales como Craigslist en muchas ciudades norteamericanas, han surgido problemas derivados precisamente de la naturaleza de esas interacciones: una cosa es poner en la página aquello de lo que te quieres librar o aquello que quieres obtener, y otra encontrarte con alguien que no conoces de nada, en un lugar que puede haber escogido él y en el que puedes no haber estado nunca, y con el que en algunas ocasiones vas a tener que discutir sobre el estado del objeto o las condiciones del intercambio.

Esta potencial situación incómoda, unida a la aparición de algunos casos de delincuencia específicamente asociada con este tipo de momentos o de uso del servicio para pasar dinero falsificado, ha llevado a los departamentos de policía de algunas ciudades norteamericanas a ofrecer un servicio que resulta cuando menos curioso: poner el hall de sus comisarías a disposición de usuarios de estos servicios para que puedan quedar allí para llevar a cabo el intercambio.

El hall de una comisaría permanece abierto a todas horas, tiene una evidente percepción de lugar seguro debido a la permanente monitorización mediante cámaras y presencia policial, y además, disuade automáticamente a cualquier persona con intenciones delictivas o que pretenda, por ejemplo, vender objetos robados o de dudosa procedencia. Para la policía, el uso de su espacio se interpreta como un servicio al ciudadano más que como un servicio a una empresa privada, y realmente, carece de un coste asociado como tal, más allá de una mínima supervisión.

Por el momento, cuatro ciudades norteamericanas han comenzado a ofrecer este tipo de servicio “find a safe place”, “encuentra un lugar seguro”. Con servicios de este tipo en marcado auge, la idea podría fácilmente extenderse a otras ciudades o países: en el fondo, es una manera de acercar la policía al ciudadano y de generar una percepción de confianza positiva frente a la imagen para algunos intimidatoria de las comisarías. La actitud de los ciudadanos frente a la policía suele considerarse una métrica interesante del nivel de desarrollo de las sociedades, con una evolución desigual que oscila entre la generación de confianza y la actitud positiva, y el miedo o la prevención. Veremos si la policía española, caso de estudio a nivel mundial por su uso de Twitter para acercarse a los ciudadanos con sus casi 1,4 millones de seguidores, se quiere animar con algún servicio similar…

 

This article is also available in English in my Medium page, “Let’s meet at the police station…

Si quieres cambiar cosas… vas a tener que romper cosas

Escrito a las 10:58 am
22

IMAGE: Everythingpossible - 123RF“El problema de esta compañía es la falta de cultura innovadora”, dijo el CEO mientras pedía a su secretaria que le imprimiese los correos electrónicos del día para revisarlos y sacaba su pluma del bolsillo para firmar las actas de una reunión…

De acuerdo, la situación corresponde a una simple imagen mental dramatizada, pero no deja de ser habitual: directivos que afirman buscar una cultura innovadora, una orientación proactiva de su compañía hacia eso que llaman “las nuevas tecnologías” – cuando en realidad suelen referirse a productos y servicios que fueron creados generalmente hace ya varios años… ¿cuánto tiempo tiene que estar una tecnología entre nosotros para que algunos le quiten el calificativo de “nueva”? – pero que no son capaces de plantearse el abandono de algunos de los elementos más rancios y anticuados de su cultura.

Lo primero que tienes que tener claro si hablas de innovación es si realmente quieres que tu organización sea innovadora. Gestionar organizaciones verdaderamente innovadoras es un verdadero dolor de cabeza. Frente al concepto clásico de compañía en la que cada uno tiene su trabajo, sus responsabilidades bien delimitadas, su esquema jerárquico, sus dependencias y sus papeles bien asignados, las organizaciones innovadoras son una especie de rebaño de gatos imposibles de pastorear en la que cada día, un chalado viene con una idea que ha leído en no-sé-dónde o que ha escuchado a no-sé-quién y que, en su opinión, hay que empezar a poner en marcha pasado mañana. Una auténtica locura. Si eres un directivo “de los de antes”, de los que miran lo que pasa fuera de los protectores muros de su empresa con la ceja levantada y una elevada dosis de escepticismo, es muy posible que “eso de la innovación” sea, en realidad, una simple pose, “soy innovador” como quien dice “visto a la moda”, pero cuyo desarrollo real e implicaciones seguramente te quieras pensar un par de veces. Después de todo, ya tienes una edad, la vida es corta, y haciendo lo mismo que haces hasta ahora, es más que posible que llegues hasta el momento de tu jubilación (juro haber escuchado esa frase de algunos directivos más de una y de dos veces).

Pero si, después de analizar la cuestión, realmente quieres convertir tu compañía en innovadora, ten en cuenta una cosa: no hay forma de cambiar las cosas sin romper algunas cosas. No puedes pedir a las personas que trabajan contigo que sean innovadores, si la compañía en la que pasan las horas trabajando lleva casi desde su fundación haciendo siempre las cosas igual. Sencillamente, no es coherente. No tiene sentido. No va a funcionar.

Las empresas, todas las empresas, tienen un enemigo común: se llama isomorfismo. La definición académica del isomorfismo, procedente del ámbito de la sociología, es “la tendencia de las organizaciones a parecerse cada vez más en sus estructuras y procesos a su entorno normativo. Todos los bancos tienden a parecer un banco, todas las compañías eléctricas suelen ser muy similares, todas las universidades son prácticamente idénticas entre sí, y todas las empresas fabricantes de automóviles parecen cortadas por el mismo patrón. Si nos teletransportasen de alguna manera a las oficinas de cualquiera de estas empresas, no nos costaría mucho decir rápidamente en qué industria estamos, porque casi todas las empresas que la conforman responden a infinidad de estereotipos comunes y tienden a parecerse mucho entre sí.

Cuando realmente aparece alguna que hace las cosas de distinta manera y consigue superar de alguna manera las barreras de entrada establecidas, suele destacar. Tesla destaca en la industria de la automoción porque se parece muy poco a todo el resto de la industria, y es lo que la inmensa mayoría de los observadores consideraría con toda propiedad una empresa innovadora.

Por supuesto, el isomorfismo no surge por casualidad. Se trata, por un lado de una búsqueda de la eficiencia, de la optimización: se tiende a consolidar una manera de hacer las cosas porque parece la más lógica, la más eficiente. La más lógica y eficiente, claro… en un determinado momento, y a la luz de los avances de la tecnología en un momento histórico determinado. Por otro lado, el isomorfismo proviene de fuerzas de la propia industria, de infinidad de normativas, de procesos de normalización y estandarización, o simplemente, de la incorporación progresiva de directivos y trabajadores que provienen de otras empresas de la industria, en una suerte de “promiscuidad” o “entrecruzamiento genético” que termina por hacer que las características de las empresas en una industria confluyan entre sí hacia un prototipo común, un estándar aceptado.

Si quiere cambiar cosas, si de verdad quiere facilitar el desarrollo de una cultura innovadora, tendrá que romper cosas. Tendrá que identificar el isomorfismo y desafiarlo, para evitar que su empresa se parezca a todas las demás. Identificar a todas esas personas que contribuyen a que las cosas se hagan siempre igual: los que se niegan a probar cosas nuevas, los que se acomodan, los que están convencidos de que ya lo han visto todo… los devotos de la cofradía del isomorfismo. Si no quieren cambiar, demuéstreles que en esa compañía y bajo su dirección se van a encontrar con una inequívoca vocación de cambio: nada de complicidades, de privilegios para “los de toda la vida”, ni de excepciones consolidadas por antigüedad. Si quiere ser innovador, no privilegie el mantenimiento de las viejas estructuras, porque cada una de esas excepciones será una roca en el camino de la coherencia.

Si quiere que su empresa sea innovadora, le va a costar mucho más que lo que cuesta decirlo. Va a tener que romper cosas. Empiece a hacerlo. Hoy mejor que mañana.

 

(This article was previously published in English at Forbes, “If you wanna change things, you gotta break things

Sobre bebés tecnológicos

Escrito a las 9:21 pm
13

Sin certezas sobre el bebé tecnológico - La Vanguardia (pdf)Celeste López, de La Vanguardia, me llamó por teléfono ayer para comentar los resultados de un estudio publicado por Pediatrics en el que se cuestiona la idoneidad del uso de dispositivos como forma de entretenimiento para niños, y hoy me cita brevemente en su artículo titulado “Sin certezas sobre el bebé tecnológico” (pdf).

Con este tipo de estudios siempre suele pasar lo mismo, y en ese sentido me pareció positivo el tono crítico y equilibrado que Celeste ha dado a su artículo: se toma un estudio que pone en duda la idoneidad de usar los dispositivos como “apaganiños”, y se tiende a generalizar hasta pretender afirmar que esos dispositivos son de alguna manera perjudiciales para los niños. Al final, se tiende a convertir esos estudios en una especie de arma para tecnófobos, que ven sus temores supuestamente refrendados y alejan a los niños de un aprendizaje que sin duda representa una ventaja de cara a la adaptación al entorno en el que van a vivir en el futuro.

No tengo absolutamente ninguna duda de que todos los juegos interactivos con pantalla, teclado y ratón con los que me hija se pasó horas jugando entre los dos y los seis años jugaron un papel importante en su educación y en el desarrollo de sus habilidades. Por supuesto, si hubiese utilizado ese ordenador como “apaganiños” o como “baby sitter”, habría cometido un error: todas las herramientas pueden ser buenas o malas en función de cómo sean utilizadas. Como padres, tratamos en todo momento de que nuestra hija tuviese acceso y familiaridad con cualquier tecnología que aterrizase en casa, y jamás nos hemos arrepentido de ello. Pero además, hay que marcar una cierta precaución en estos temas en función de la velocidad de su evolución: estamos intentando evaluar la idoneidad del uso de estos dispositivos cuando una buena parte del entorno de los niños no se encuentra aún completamente adaptado a su aprovechamiento, lo que genera una disfunción que genera problemas aparentes, pero que en realidad no tienen por qué serlo. Prefiero niños adaptados al uso de la tecnología aunque generen algunos problemas de adaptación en su entorno, que niños alejados de esos dispositivos y privados de su uso en un momento fundamental de su desarrollo.

Sobre el retargeting

Escrito a las 1:44 pm
10

RemarketingDesde EiTB, la televisión vasca, me pidieron una breve entrevista acerca del retargeting, y los principales temas en torno a él, que para mí giran en torno a la calidad desigual con la que se lleva a cabo y la sensación de persecución y ausencia de privacidad que en ocasiones genera. La pieza se titula “El comercio eléctronico recurre al ‘remarketing’ para recuperar clientes“.

 

 

La cuestión de la calidad tiene que ver con el planteamiento de muchas acciones de este tipo, que al carecer en ocasiones de una evidencia de compra debido a la multicanalidad o a otros factores, continúa ofreciendo el mismo anuncio al usuario intentando por todos los medios recuperar y cerrar una transacción que, en realidad, ya se produjo. El caso clásico que he experimentado en varias ocasiones es, por ejemplo, entrar en un comparador de viajes para ver un hotel en Amsterdam, seleccionar un hotel y cerrar la transacción directamente con él (en su página o por teléfono), y que a partir de ahí, sigas recibiendo publicidad de hoteles en Amsterdam allá por donde vayas, que en muchas ocasiones no hace más que fastidiarte porque ya tienes una reserva de hotel y, realmente, ya no estás “en mercado”.

El otro problema proviene de la percepción de privacidad: es en este sentido donde me preocupa el comentario del responsable de la empresa que aparece en la pieza, en el que afirma que “nosotros lo vemos más como una ayuda al cliente para completar su compra, no como un problema para él, es una ventaja”. Ese es, para mí, el principal problema: con todo el respeto del mundo, el cómo lo vea la empresa o su responsable es completamente irrelevante. Que lo quieran plantear como ayuda o ventaja no tiene la más mínima importancia, lo verdaderamente importante es cómo es percibido al otro lado por el usuario. Ahí es donde tiendo a ver cierta falta de sensibilidad, y un componente que es el que, en último término, está llevando a toda una generación a huir de redes como Facebook por la acusada sensación de que están vigilados, no solo por sus mayores, sino también por ese mismo sistema que segmenta constantemente la publicidad en función de su navegación, sus búsquedas o sus Likes. Para esa generación, recibir publicidad en modo “persecutorio” o recibir un correo electrónico porque dejó una transacción a medias es, en muchos sentidos, un espanto, un recordatorio de que todo lo que hacen y escriben está siendo constantemente monitorizado.

Obviamente, no trato de demonizar injustificadamente un medio que puede tener su utilidad y tasas de conversión positivas, pero sí invitar a la reflexión sobre esos temas, que considero especialmente importantes de cara a su evolución futura y a su desarrollo en las generaciones más jóvenes.

Sobre la industria del cine y la red

Escrito a las 1:18 pm
21

Internet y el cine: ¿una historia de amor? - The Way Out Magazine (pdf)Paula de Aguirre me envió algunas preguntas por correo electrónico para su reportaje “Internet y el cine: ¿una historia de amor?” en The Way Out Magazine, en el que intervienen además Jaume Ripoll, cofundador de Filmin, el abogado Carlos Sánchez Almeida, el director de contenidos de Yomvi, Pablo Romero, y el director de negocios de Filmax, Carlos Rojano.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que cruzamos:

 

P. ¿Crees que existe actualmente en España una oferta lo suficientemente amplia de contenido audiovisual online a un precio competitivo y que satisfaga los gustos de los consumidores? En caso de que la respuesta sea “No”, ¿Crees entonces comprensible que los usuarios acaben recurriendo a plataformas de enlaces o descargando torrents?

R. La oferta en España es sencillamente ridícula: la industria se empeña en decir que “hay muchas plataformas”, cuando la realidad es que para obtener un catálogo mínimamente representativo, un usuario tendría que estar registrado en todas ellas. La visión de las ventanas de explotación es rígida, inmovilista, y centrada en mantener el status-quo a toda costa. Existe un empeño irracional en impedir la presencia de una plataforma verdaderamente competitiva, con un catálogo completo y unos precios que de verdad disuadan el recurso al torrent. Por otro lado, la persistente actitud de la industria, que insiste en un absurdo discurso de criminalización y de insulto al usuario, genera una reacción de antipatía que es responsable de un clima general muy poco favorable.

P. Respecto a normativas en otros países, ¿Crees que en España hay una legislación coherente que fomente nuevos modelos de negocio en la industria audiovisual?

R. La legislación española es lo peor que puede haber: es incoherente e impredecible. Cuando no cambia por la presión de un lobby norteamericano o de la embajada de los Estados Unidos, lo hace en virtud de la llegada que figuras como Enrique Cerezo o Jose Antonio Lara tienen sobre determinados ministros o secretarios de Estado. Al final, tenemos una situación en la que los jueces ya están oficialmente al margen, donde las decisiones las toma un órgano dependiente del ejecutivo (con todo lo que ello conlleva), y en donde cualquier plataforma emprendedora sabe que, en cuanto tenga un mínimo éxito, amenace aunque sea de manera teórica el status quo, y haga un poco de ruido, va a encontrarse con la policía llamando a su puerta. Nada desincentiva más que la incertidumbre, y en España llevamos ya varios gobiernos que, en este tema, legislan sin ningún tipo de criterio, básicamente según les da el viento.

P. Desde fuentes oficiales o lobbies de la industria audiovisual se culpabiliza del descenso de visitas a las salas de cine a la piratería. ¿Qué piensas al respecto?

R. Es un argumento completamente absurdo y del siglo pasado. El descenso de visitas a las salas de cine tiene que ver con unos niveles de precio claramente inadecuados (no hay más que comparar precios con otros países en términos de PPP, Purchase Parity Power, para verlo claramente), con unas ventanas de explotación excesivamente rígidas, y con unos retrasos en la llegada de muchas películas que hacen que muchos espectadores prefiramos la versión original en lugar de esperar al debut en las salas y ver como mil análisis y comentarios en todo tipo de prensa internacional nos revienta la película. En televisión comercial, con el caso de las series, el caso es todavía más claro: las descargas provienen del retraso que las cadenas españolas muestran en la emisión de series punteras de otros mercados, y cada vez que alguna cadena hace el esfuerzo para emitir capítulos de esas series a los pocos días de su emisión en su mercado original, las descargas se reducen enormemente. Pero ese dato, en cambio, nunca es comentado por la industria.

P. ¿Cuáles crees que son las principales causas por las que en España en servicio de VOD no esté tan extendido como en Estados Unidos con Netflix? ¿Crees que hay falta de información sobre plataformas de pago o que es un problema de educación?

R. Es un problema de desarrollo de plataformas con un catálogo amplio y precios competitivos. Una miopía de la industria que prefiere escudarse en una supuesta “maldad” de los usuarios para pedir auxilio al gobierno de turno y no innovar.

P. ¿Por qué crees que un servicio como Netflix no termina de aterrizar en nuestro país?

R. España fue uno de los primeros mercados que Netflix se planteó en todo el mundo, debido precisamente a la clara evidencia de que se trata de un mercado completamente desabastecido. Sin embargo, Netflix necesita, para ser viable, acuerdos con creadores de contenidos domésticos, y en el caso de nuestro país, estos creadores trataron de imponer condiciones a Netflix que desincentivaron completamente su aterrizaje. Netflix pasó de ver el mercado español como una de sus prioridades, a descartarlo casi completamente, pero no fue por la incidencia de las descargas, sino por la actitud de los productores de contenidos españoles.

P. Según entiendo, existe una comisión en el gobierno que decide qué portales son infractores de derechos de propiedad intelectual y cuáles no. ¿Qué autoridad tendría entonces el poder judicial al respecto?

R. El sistema es una manera de dejar a los jueces al margen, precisamente porque los jueces, interpretando adecuadamente las leyes, resolvían de maneras que no gustaban a la industria. La actual situación es un engendro en sí mismo, un monstruo que instituye una comisión dependiente de un gobierno – con todos los peligros que ello tiene si el gobierno resulta impulsar ideas en un sentido o en otro – y que carece de un criterio mínimamente respetable. Si se aparta a los jueces porque no gustan sus resoluciones y se deja de lado la separación de poderes, ¿qué cosa buena se puede esperar?

 

ACTUALIZACIÓN: siguiendo una muy buena práctica de transparencia, The Way Out Magazine publica los textos íntegros de todas las entrevistas del reportaje.

Feedly, la búsqueda y la capa social

Escrito a las 3:41 pm
16

Feedly Power SearchVaya por delante: me gusta Feedly. Me encanta, en realidad. Además de ser una herramienta absolutamente fundamental en mi productividad (sería completamente incapaz de mantenerme al día de lo que publican más de cincuenta páginas de una manera mínimamente ordenada sin Feedly), me gustó muchísimo la forma en la que aprovechó el hueco dejado por la absurda retirada de Google Reader, la manera en la que puso por delante los intereses de sus usuarios a la hora de ir desarrollando tanto su funcionalidad como su modelo de negocio, y me fascina la dedicación con la que tratan la interacción con esos usuarios. Todos y cada uno de mis “momentos de la verdad” en conversaciones con personas en Feedly, en ocasiones iniciadas por ellos y en otras por mí, han sido una auténtica delicia.

Feedly es, sin ninguna duda, la página en la que invierto más tiempo y la clave absoluta de mi productividad. En general, tiendo a ver los lectores RSS como una de esas herramientas que no consigo explicarme por qué no son utilizadas por todo el mundo. Creo que cualquier usuario, desde el más profesional al más casual, puede beneficiarse del hecho de tener una serie de fuentes de información, páginas y alertas configuradas de forma ordenada en un lector de feeds. Cada vez que explico el concepto en una clase, veo a mis alumnos interesadísimos, aunque posteriormente pueda ver como únicamente algunos de ellos se convierten en usuarios habituales.

Recientemente, he empezado a probar dos prestaciones que Feedly ha ido presentando: la primera de ellas es una incipiente función social, Collection sharing, que me permite hacer públicos los sitios que sigo, o al menos, los que he decidido hacer públicos situándolos en carpetas compartidas. Es una función que está todavía en beta, pero que me resulta enormemente cómoda a la hora de proponer a mis alumnos fuentes de información: además de publicar mis propias suscripciones, puedo abrir carpetas a modo de “bibliografía viva” de un tema específico, en las que suelo incluir feeds generados por búsquedas en Google News, a modo de clipping de noticias de una compañía o de una palabra clave concreta en tiempo real. Me refiero a Collection sharing como una incipiente función social porque me parece un desarrollo que culminará cuando una de mis carpetas compartidas pueda ser el equivalente del actual “Saved for later”, un sitio en el que situar las noticias que me han parecido interesantes, como actualmente hago mediante servicios como Flipboard o Pinterest, lo que supondría prácticamente revivir las añoradas funciones sociales que algunos usuarios con cierta solera todavía recuerdan de Google Reader.

La segunda función que he empezado a probar y me tiene completamente fascinado es Power Search: un ambicioso buscador que permite indexar todo el historial de tus feeds, refinar la búsqueda restringiéndola por aparición del término en titular, contenido o autor, filtrando en función de popularidad o por formato (vídeo, audio, documento, etc.), y con la posibilidad de extender la búsqueda más allá de los feeds que tenemos en nuestras suscripciones. Desde que presentaron la función el pasado 27 de enero, se ha convertido en una de las herramientas de búsqueda fundamentales que utilizo para documentar mis artículos.

Pero más allá de este tipo de desarrollos, que lógicamente demandan mucho tiempo y recursos en una pequeña startup de unas diez personas como DevHD, desarrolladora de Feedly, lo que veo es que Feedly posee un fuerte potencial para convertirse en una de las herramientas de lectura social que están empezando a tener fuerte desarrollo en las compañías que aspiran a crear y mantener una actitud innovadora. El año pasado presenté ese supuesto a mis alumnos del International MBA en forma de examen, y recientemente he tenido la oportunidad de comentar el tema con la compañía: Feedly como forma de crear carpetas individuales en las que los empleados siguen fuentes de información interesantes para su trabajo, con posibilidad de almacenar información relevante, reenviarla, publicarla o compartirla. Un tema del que estoy seguro que volveremos a hablar dentro de poco.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Feedly: searching and the social layer

Sobre los resultados de Facebook

Escrito a las 1:16 pm
28

Facebook ganó 910 millones en Europa pero sólo pagó 60.000 euros de impuestos en España - VozpopuliMe crucé un par de mensajes con Mario Moratalla, de Vozpópuli, comentando sobre los resultados del cuatro trimestre de 2014 presentados por Facebook la semana pasada, y decidió utilizar algunas partes de nuestra conversación en la noticia que publicó ayer, titulada “Facebook ganó 910 millones en Europa pero sólo pagó 60.000 euros de impuestos en España“.

Mi posición con respecto a este tema fiscal destacado en el titular sigue siendo exactamente la misma que he manifestado en otras ocasiones: a las empresas únicamente se les puede exigir que paguen los impuestos que tienen que pagar estrictamente de acuerdo con la ley. Si gracias a una optimización fiscal agresiva consiguen reducir ese pago de impuestos hasta tasas efectivas mínimas, siempre que se atengan a la ley, es algo que están haciendo bien con respecto a la función principal de toda compañía: generar valor para sus accionistas. Si no nos gusta o nos parece injusto que esos procesos de optimización fiscal ocurran, lo único que se puede hacer es cambiar las leyes que lo permiten, no protestar porque las empresas cumplen la ley de manera estricta y aprovechando todas las posibilidades que ésta les genera. Y por supuesto, como ya he dicho en otras ocasiones, esta optimización fiscal no es practicada únicamente por empresas de internet, sino por todo aquel que se encuentra en situación de hacerlo.

También hablé con Mario acerca del modelo publicitario de Facebook, intentando fundamentalmente clarificar esos mitos tan arraigados sobre supuestas “ventas de datos” a terceros:

No, las bases de datos no se venden a nadie. Nunca nadie vende una base de datos. Es ilegal, y además, no se hace por una razón muy sencilla: si la vendes, no la puedes explotar tú. Lo que se hace con las bases de datos es explotarlas uno mismo, es decir: ofreces a cualquiera que quiera ofrecer publicidad la posibilidad de que filtre tu base de datos en función de una serie de criterios, que decida la forma de pago (si por impresiones o por clics, por ejemplo), y que lance su mensaje con su creatividad (limitada por unas reglas rígidas), pero ese alguien nunca recibe una lista de nombres ni nada por el estilo. Simplemente decide con qué variables quiere filtrar. La base de datos no sale en ningún momento de Facebook (ni de Google, ni de ninguna empresa de ese tipo), ni se entrega a nadie. 

La plataforma es utilizada por muchísimas compañías: precisamente lo que Facebook ha conseguido es que su publicidad sea utilizada por compañías de todos los tamaños, en todo el mundo. No son acuerdos comerciales ni son secretos, es simplemente su producto, lo que Facebook vende. Tú mismo podrías hacer publicidad en Facebook, es razonablemente sencillo, un proceso en el que se aprende un montón porque vas viendo cuántos usuarios hay en función de las variables que escojas, cuántas impresiones verían de tu anuncio, etc. Pero vamos, que en general, no tiene mucho de siniestro, es simplemente una forma de convertir atención en dinero :-)

Con respecto a los resultados de Facebook, lo que más llamativo me resulta, aparte del impresionante desarrollo de los ingresos vinculados al móvil y al vídeo, es el impresionante esfuerzo de la compañía por exprimir sus fuentes de ingresos en un momento en que el crecimiento de la base de usuario se ha ralentizado sensiblemente. La empresa sigue creciendo porque opera en muchos mercados con pautas de desarrollo marcadamente diferentes, pero la ya conocida caída de algunos demográficos parece hacer mella en el crecimiento en sus mercados principales, en los que el total de usuarios únicamente ha crecido un 0,97%. El problema de que tus ingresos crezcan veinticinco veces más que tu base de usuarios es la posible saturación, tanto de anunciantes como de usuarios: la empresa sigue ganando dinero, excediendo las previsiones de los analistas y con recursos como para hacer ambiciosas apuestas de futuro, pero parece acercarse a una madurez que, vista a la luz del contexto y la experiencia de otras redes sociales que triunfaron anteriormente, no está exenta de desafíos importantes.

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens