Mi columna de esta semana en Invertia se titula «La inteligencia artificial descubre el mundo físico» (pdf), y trata sobre una idea que me parece particularmente interesante: qué ocurre cuando la inteligencia artificial deja de limitarse a observar el mundo a través de los datos que generamos los humanos, y empieza, literalmente, a poder experimentarlo por sí misma. Mi excusa para hablar de ello es la próxima salida a bolsa de Unitree en Shanghai, una compañía que se ha convertido en uno de los nombres más visibles de la robótica china, y cuya evolución permite entender hasta qué punto los robots humanoides están dejando de ser una curiosidad destinada a hacer demostraciones espectaculares para convertirse en una plataforma tecnológica con implicaciones ...