Hay tecnologías que no anuncian una revolución: la imponen. No lo hacen con promesas grandilocuentes, sino con pequeños detalles técnicos que, leídos con atención, resultan profundamente inquietantes. Mythos, el modelo de Anthropic, pertenece claramente a esa categoría. No porque «sepa programar mejor» o porque «entienda mejor los sistemas», sino porque introduce algo mucho más incómodo: la posibilidad de industrializar el hacking.
La clave no está en lo que dicen los titulares, sino en lo que la propia Anthropic reconoce en su documentación. En su system card, la compañía admite que el modelo ha demostrado la capacidad de descubrir y explotar vulnerabilidades de día cero de forma autónoma en sistemas operativos y navegadores principales. No estamos hablando de ...