Los chips son el nuevo petróleo

IMAGE: Chips as oil (CC0)

El mayor fabricante de chips del mundo, la taiwanesa TSMC, que había hecho públicas el pasado julio sus expectativas de que la crisis de los chips comenzase a remitir en este trimestre, anuncia ahora un incremento de sus precios de un 10% para los chips más avanzados y de un 20% para los de generaciones anteriores, que podría representar un encarecimiento de muchos de los productos que los incorporan.

Hace algunos meses, el New York Times tituló que los chips eran el nuevo papel higiénico. En realidad, la analogía correcta sería compararlos con el petróleo: una industria con relativamente pocos productores, con un liderazgo clarísimo por parte de una sola compañía (TSMC fabrica el 92% de los chips más sofisticados, y el 60% de otros más sencillos), con una significativa ventaja tecnológica sobre las demás, y cuyo precio afecta a una amplísima gama de productos.

La actual crisis de los chips o chipaggedon, provocado por una conjunción de circunstancias entre las que se cuenta la pandemia o la guerra comercial iniciada por el anterior presidente norteamericano, Donald Trump, ha provocado descensos en la producción de numerosos productos, sobre todo de aquellos que contaban con cadenas de suministros más basadas en metodologías just-in-time, como los automóviles, y ha generado cuantiosos beneficios para las compañías dedicadas a su fabricación. Con la excepción de Tesla, una compañía más tecnológica que de automoción que fue capaz de reescribir su software para mantener su producción, la gran mayoría de las compañías de automóviles se han visto obligadas a parar sus fábricas y a reducir incluso sus inversiones en publicidad en todo el mundo.

Pero más allá de las cadenas de suministro, la evolución de la tecnología y de la fabricación de chips está afectando incluso a la geopolítica: los Estados Unidos anuncian inversiones de hasta 52,000 millones de dólares para construir entre siete y diez fábricas en su país, la norteamericana Nvidia intenta adquirir ARM y ve la operación sometida a estudio por el gobierno británico, mientras el gobierno chino apoya fuertemente a su industria para que avancen en su tecnología y lleva a cabo adquisiciones estratégicas para intentar acceder a algunas de las tecnologías que Occidente intenta mantener fuera de su alcance. Y todo ello con una pujante Corea del Sur, y con la sombra de una China que en ningún momento ha renunciado a reunificar Taiwan, y que, de hecho, lo considera un paso fundamental de cara a lo que denominan «el rejuvenecimiento de la nación».

Hablamos de una industria sumamente compleja, en la que un mísero nanómetro define una inmensa ventaja tecnológica, y en la que las materias primas se encuentran tan solo en lugares contados, donde las compañías que diseñan la arquitectura de los chips son diferentes de aquellas que diseñan y fabrican la maquinaria especializadísima para manufacturarlos y también distintos de los que los integran, los que los ensamblan o los que los prueban. Pero el resultado es un producto que tiene efecto sobre una gama amplísima de productos de todo tipo, que progresivamente han ido incorporando más y más chips de todo tipo. Un auténtico reflejo del nivel de sofisticación que ha alcanzado nuestra sociedad, nuestros productos o nuestras cadenas de suministro, y de la dependencia que podemos llegar a tener de uno de los productos que las componen.

Que en pocas décadas hayamos pasado de que el producto más estratégico del mundo sea un líquido maloliente extraído de las profundidades de la tierra a que lo sea algo tan complejo como los chips no deja de ser algo que, como mínimo, merece una cierta reflexión.


This article is also available in English on my Medium page, «Chips are the new oil«


7 comentarios

  • #001
    Pubaro - 26 agosto 2021 - 18:40

    Con estas noticias que describen los procesos de fabricacion de los chips, de ASML, TSMC, Intel y pocas demas, con maquinarias cada vez mas complejas y complejas, hardware y software muchisimo mas dificil de hacer que hasta donde se ha llegado hoy por ejemplo en carrera espacial que es muy poca cosa tecnologica e industrial en comparacion con las grandes industrias informaticas y electronicas, que unas cuantas juntas, Microsoft Google Facebook, Intel IBM Sansung etc ya tienen mas actividad economica que todo el PIB de paises como Italia, Rusia o España osea mas de dos billones facilmente

    Pues siempre te sorprende que los que vienen en patera se traen su movil o pc, que en cada familia normal haya unos cuantos ordenadores, moviles ,consolas pantallas mp3 etc, aunque sea porque logren tiradas de miles de millones de cada producto literalmente, es increible lo fabrican y venden como si nada con total aparente facilidad, Nigeria ya iba por los 120 millones de internautas aunque cada vez vaya peor en subdesarrollo, economia y todo, y estas noticias de «las guerra del chip» de ahora parece que van a venir a cargarse todo esto un poco y vuelva a ser mas caro y para menos gente otra vez y la historia vaya para atras

  • #002
    menestro - 26 agosto 2021 - 20:10

    ehhr. no es exactamente así…

    Hay que distinguir entre las Foundries, que son las plantas de manufactura, y los fabricantes Fabless, es decir, lo productores de chips de que no disponen de una planta de manufactura.

    En este caso, de lo que se carece es de «refinerías» donde producir y ensamblar los diseños de los fabricantes, con capacidad suficiente para abastecer el mercado.

    Esto sucede así, porque se ha desvinculado el diseño y producción «fabless» de los chips de su manufactura, por suponer un coste asociado muy elevado para los productores de chips, que lastraría su negocio principal, al asumir el mantenimiento de plantas industriales para su propia producción.

    Una «Fundición de chips» es casi una industria totalmente autónoma y que supone una inversión inasumible para los productores de lógica de chips. Así, una «Foundry» es un outlet que manufactura para diversos fabricantes, haciendo esa inversión rentable.

    Lo que ha producido la escasez es un incremento en la demanda, al seguir creciendo el mercado de chips y no crearse nuevas plantas de manufactura, lo que se ha visto agravado por los embargos comerciales a los productores chinos a causa de la guerra comercial de EE.UU.

    Silicio hay en abundancia y es barato. Y el diseño y producción, como su propiedad intelectual, reside en empresas Europeas y Norteamericanas. Pero no se puede atender la producción de esos chips.

    Es una industria de conveniencia, donde la especialización marca la rentabilidad de esa producción. Un nanómetro, ahora, marca la diferencia entre liderar o no el mercado de la telefonía móvil.

    No es una cuestión de escasez de materia primas, sino de inversión en la manufactura y el reparto de costes. Ningún productor de chips quiere fabricar para la competencia con su propia tecnología y procesos, otorgando esa ventaja e inversión a otro competidor.

    Sería absurdo.

    Es una cuestión de competencia estratégica. Quién, invierte en fabricar la caña de pescar y en qué mercado y pescadería se vende el pescado.

    La regulación de los gobiernos y la estrategia comercial y diplomática que conllevan esas inversiones no ayudan a la labor.

    Precisamente, es un buen ejemplo de mercado donde las reglas de la competencia suponen una barrera de entrada insalvable, y que justifica cierta monopolización funcional en la industria.

    (En realidad, sucede lo mismo con otras industrias, donde el monopolio es una parte funcional y necesaria de la dinámica del mercado. Pero es una palabra que se ha «demonizado» en los medios.)

    • Enrique Dans - 26 agosto 2021 - 20:29

      Hay un análisis muy bueno y muy completo del tema en este artículo de Claudio Feijoo y Ángel Gómez…

      • Javier - 27 agosto 2021 - 00:21

        Lo acabo de leer. Soberbio

      • menestro - 27 agosto 2021 - 14:25

        No lo había leído, pero Claudio Feijoo lo explica con mucho acierto y claridad, elaborando cada uno de los aspectos de un tema más complejo de lo que parece a simple vista, y que va más allá de un problema de suministro.

        Uno de los puntos clave es el CapEx de la inversiones tecnológicas y cómo se ha desarrollado una industria «desacoplada» del producto final. Lo que era el modelo económico ideal para el desarrollo de la industria tecnológica, hasta que se convirtió en una pieza estratégica en el tablero geopolítico.

        En un análisis de Counterpoint lo ponen también de relieve.

        A Mega Wave of Capex Cycle Starts in Logic Semiconductor Industry

  • #006
    LEON - 27 agosto 2021 - 13:26

    La pregunta que se plantea en estos momentos, es ¿cuán cerca del límite estamos?.

    Se sabe que la tecnología actual está muy cerca de su límite, con geometrías del orden del nanómetro, encontrándose con fenómenos cuánticos que impiden avanzar mas por ese camino, al igual que en su momento el reloj de los procesadores se detuvo abrúptamente en el entorno de los 3GHz.

    Como en otros casos, cuando un límite no puede ser superado, entran otros actores y rápidamente el precio cae al tiempo que aparecen procesos mas simples que permiten disparar la producción.

    La alternativa en el área de la computación, que es solo una parte de la producción, promete ser la computación cuántica pero su desarrollo está teniendo un alarmante parecido al de la generación de energía mediante la fusión nuclear, muchas expectativas y pocos resultados.

  • #007
    Xaquín - 27 agosto 2021 - 15:46

    No cabe duda que el artículo recomendado está que se sale, pero me voy a permitir quedarme, para el comentario, con la comparación by NYT.

    Porque, a fin de cuentas, un chip no deja de ser como un papel higiénico, que muchos usarán para limpiar el cerebro, creyendo que funcionará mejor que con los circuitos neuronales naturales.

    De hecho, dentro de poco empezarán a querer los adictos a la cirugía estética, enloquecer por el último grito en chips incorporados, que te hagan «pensar», rodeadas las neuronas artificiales, de láseres y músicas celestiales diversas.

Dejar un Comentario

Los comentarios están cerrados