La caída de las tecnológicas

IMAGE: Glassdoor - Best places to work 2020

A lo largo de los años desde su creación en 2007, Glassdoor, la página que permite a los empleados de compañías en los Estados Unidos proporcionar anónimamente datos sobre el trabajo en sus compañías e incluso compartir sus datos salariales, se ha convertido en toda una referencia de indudable valor, que muchos candidatos consultan a la hora de considerar ofertas laborales. La imagen que el ranking anual de Glassdoor ofrece de las compañías es, sin duda, un elemento fundamental para las compañías cuando se trata de atraer o retener talento.

En su edición de 2020, el ranking de Glassdoor refleja una tendencia que, por criticable o no que pueda ser su metodología, resulta indudable: la caída de la práctica totalidad de las grandes compañías tecnológicas. Con la excepción de Microsoft, la única que asciende puestos, podemos ver a Google cayéndose del top 10, a Facebook perdiendo nada menos que 16 puestos, o a Amazon que, este año, ni siquiera llega a entrar en la lista de las cien primeras.

El resultado del ranking Glassdoor de 2020 parece confirmar varios de los elementos que se han comentado últimamente: la caída de Google desde los tiempos en que era aquella mítica compañía en la que todo el mundo deseaba trabajar, hasta su actual proceso de progresiva «normalización» para convertirse en simplemente «una compañía más», investigada por las autoridades laborales para asegurar que respeta la libertad de expresión de sus empleados, que no los despide por causas arbitrarias o que no persigue la sindicalización; o la de una Facebook en la que la progresiva caída de la moral de sus empleados y de la confianza de sus usuarios llega ya hasta el patético punto en el que la compañía ofrece a sus empleados la ayuda de un chatbot para que puedan responder a preguntas difíciles sobre las actividades de la empresa.

¿Qué ha pasado en las compañías tecnológicas? Los viejos profesores en las escuelas de negocios aún recordamos perfectamente la época en la que nuestros alumnos, de manera abrumadora, querían, tras graduarse, trabajar en consultoría o en empresas financieras, esas mismas que ahora los sustituyen por algoritmos. Tras aquella época, que terminó de manera abrupta con la caída de Lehman Brothers y la crisis económica, las grandes estrellas de la fiesta pasaron a ser, indudablemente, las compañías tecnológicas: todos los alumnos brillantes aspiraban, tras la graduación, a trabajar en ellas, y si llevabas como invitado a tu clase a un ex-alumno o a un directivo con experiencia en esas compañías, te convertías en su héroe. Ahora, el cuestionamiento de las compañías tecnológicas ya no solo se nota en el ranking de Glassdoor: se percibe en todas las discusiones en clase. Y curiosamente, la sensación empeora a medida que los alumnos disminuyen en edad, algo que no parece indicar nada bueno.

Mientras la sociedad se plantea cómo regular el poder de las grandes tecnológicas, el cuestionamiento parece llegar al mismísimo Silicon Valley: Elizabeth Warren, la candidata demócrata que más ha hecho bandera de la necesidad de romper esas compañías, es la que más apoyos recibe entre sus propios trabajadores.

El nuevo ranking de Glassdoor no ofrece demasiadas claves sobre qué tipo de compañías podrían suceder a las grandes tecnológicas en la admiración de la sociedad. El resultado de este año es un confuso batiburrillo de compañías de todo tipo, desde compañías de software como HubSpot, que se sitúa en la primera posición y destrona a una Zoom que desaparece de la lista, hasta consultoras, aerolíneas o empresas de hamburguesas, sin un elemento de continuidad claro o aparente. Sin duda, vivimos un momento de transición que aún ofrece muy pocas pistas sobre lo que viene. Pero la caída de las grandes tecnológicas es, sin duda, un elemento muy preocupante, por lo que conlleva pasar de ser ese elemento central en la cultura popular lleno de oficinas coloristas, futbolines, masajes y snacks a todas horas, para convertirse en «empresas de toda la vida» o incluso, en algunos ámbitos, en referencias perjudiciales o negativas.

Cuando trabajar en Google o en Facebook ya no te convierte en el héroe de tus amigos sino en algo muy distinto, cuando hasta los fundadores abandonan el barco y tu propia compañía tiene que intentar proporcionarte argumentos para que te defiendas de acusaciones hostiles, es que algo ha cambiado. Es que algo, claramente, ha salido mal.


This article was also published in English on Forbes, «The rise and fall of the technology companies«

この記事は日本語でも出版されました, «失墜する大手テック企業人気 希望就職先ランキングで急落«


12 comentarios

  • #001
    Xaquín - 11 diciembre 2019 - 18:50

    Usando algo de proporcionalidad inversa, me atrevería a decir que la democratización de internet le hace más pupa a unha tecnológica, basada en la comunicación digital, que a una extractora de petróleo o una fabricante de coches. Aunque en este segundo caso tenga un handicap digital, debido al fuerte componente digital que está teniendo la automatización del coche.

    A mayor democaratización menor tiempo de preámbulo edénico. La realidad se impone, mientras no cambie esa realidad. Algo parecido a las comunas rodeadas de urbanismo fagocitador.

    La latencia del cerebro humano, en modo «espera», tiene una demoledora data de caducidad.

  • #002
    Gorki - 11 diciembre 2019 - 18:54

    Lo lógico es que el puesto lo ocuparan esas compañías que dices buscan la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y no el beneficio para los accionistas.

    Aparte de contadas ONG’s, no conozco ninguna compañía que tenga ese ideal, pero si tuviera 25 años y fuera un poco mas idealista de lo que he sido siempre, estoy seguro que me encantaría trabajar en una empresa así.

  • #003
    Lua65 - 12 diciembre 2019 - 10:32

    Esperaba un articulo asi y bien documentado (como siempre) :)

    Igual la «cultura de empresa» (la «tradicional»), se ha ido al garete. Como lei en un articulo reciente: empresas que parecen sectas… «si no piensas, ni sientes, ni te comportas como ellos. No eres de los suyos:»

    Creo que se ha pasado del entorno «amigable», donde un jefe podia escuchar tus problemas laborales (incluso personales) y se buscaba soluciones, a otro donde simplemente eres una pieza de la maquinaria que se puede sustituir con facilidad.

    Indudablemente, eso tiene que afectar, desde los empleados, hasta el rendimiento y consiguiente beneficio.

    Yo he sido «obligado» a ir a cenas de empresa y «colegueos»con los otros empleados porque, decian, fomentaban el espiritu de equipo, incluso en una, teniamos una vez cada tres meses, sesiones de motivacion entre empleados que se compensaban con fines de semana gratis para los mas «proactivos».
    Puedo asegurar, que de esas sesiones, saliamos mas cabreados de lo que entrabamos…

    Por mi experiencia laboral, cada vez trabajo en empresas mas «pequeñas», y gano calidad de vida. No me veo trabajando en una gran tecnologica por mas envidia que eso pudiera despertar. Cuando en su momento me decian «que suerte tio», yo me callaba un «no sabes las ganas que tengo de acabar el contrato».

    Como bien dices, si los mismos «jefes» abandonan su barco, algo no funciona… es un indicativo de mala salud de la compañia.

    • Gorki - 12 diciembre 2019 - 11:16

      Confirmo. No hay mayor coñazo que las fiestas de confraternización con otros empleados,

      Yo siempre he salido al mediodía a comer acompañado de algunos compañero de trabajo, porque simplemente no me gusta comer sólo, pero eran personas con las que empatizaba con facilidad, pero «confraternizar» con un señor simplemente porque trabaja en la misma oficina que tu, es una tontería de a folio.

      • Lua65 - 12 diciembre 2019 - 11:52

        Nuestra «obligacion» iba mas alla… nos sentaban separados en mesas de otros equipos con los que no habias hablado en todo el año… :)

        Imaginate las tres horas de la cena + el puñetero «amigo invisible» y que no fueras «jefe de seccion» que encima, te tocaba brindis/discurso.

        A comer si que iba con los mas cercanos, quizas por tu mismo motivo, pero no pocas veces me largaba solo… bastante con aguantar 8h para encima el poco tiempo del mediodia, seguir hablando de trabajo

  • #006
    Daniel Terán - 12 diciembre 2019 - 11:52

    ¿Dónde querrá trabajar todo el mundo en el futuro? En aquellas compañías con un horarios de, por ejemplo, seis horas en lugar de ocho.

    • Gorki - 12 diciembre 2019 - 22:21

      Siempre que el sueldo sea de ocho horas y no de seis.

      • Daniel Terán - 13 diciembre 2019 - 13:05

        Siempre. El sueldo es relativo :)

  • #009
    Juan Carlos - 12 diciembre 2019 - 12:11

    Hola a todos.-
    Posiblemente es que esas grandes corporaciones nos ven como algoritmos, que se dedican desarrollar tu trabajo en modo sistemático, cual cadena de montaje, ofrecían el paraíso con el paso del tiempo acabas quemado.-
    No conozco las condiciones por dentro de las mismas 100% tratan a sus colaboradores parte de una gran familia y mas. Como todo en esta vida uno a veces necesita resetear y buscar otros horizontes

  • #010
    ana - 13 diciembre 2019 - 09:26

    Creo que la biotecnología y la investigación en nuevos medicamentos puede tener un gran tirón en las próximas décadas. La salud siempre será lo primero y más en una sociedad cada vez más envejecida.

    Trabajar en una BIO desarrollando un fármaco que puede salvar vidas… ¿Hay algo más satisfactorio que eso?

  • #011
    Javier Abascal - 13 diciembre 2019 - 11:11

    Llamame español pero esto de glassdoor suena a todo menos a trnsparencia. Un sitio donde te tienes que identificar para poner bien a tu empleador suena a yesman. Además nada más entrar resulta que te ofrecen trabajo…. Nada que ver a la extinta trabajobasura.com, en el que curiosamente aparecen en las tops las clásicas carniceras como Accenture, manpower. En fin que credibilidad cero a la web de marras. Y sobre un edificio con cimientos tan endebles, pocas conclusiones sanas se pueden hacer.

    Tampoco la extinta trabajobasura era un lechado de virtudes más bien una cueva de trolls. Así que todo es mejorable.

  • #012
    ruizdequerol - 13 diciembre 2019 - 17:58

    Creo que se podría aplicar a muchos de los «líderes» de estas empresas lo que Max Weber escribió en su clásico sobre ·el espíritu del capitalismo»:

    «Especialistas sin espíritu, gozadores sin corazón: estas nulidades se imaginan haber ascendido a una nueva fase de la humanidad jamás alcanzada anteriormente.»

    Inteligencia diital sin inteligencia social.

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