Mensajería instantánea: ni tan inocente, ni tan personal

IMAGE: Typography images - CC0 Creative Commons Con las redes sociales habituales y la publicidad bajo intenso control y escrutinio en los procesos electorales de cada vez más países del mundo, se multiplican las evidencias que apuntan a que los interesados en la manipulación de los ciudadanos están orientando cada vez más sus esfuerzos hacia una nueva herramienta, teóricamente más personal y sobre la que resulta mucho más difícil ejercer un control efectivo: la mensajería instantánea.

Diseñada inicialmente como medio de interacción personal, para conversaciones entre conocidos, la mensajería instantánea ha evolucionado para convertirse, en muchos casos, en una herramienta grupal a través de la que circulan y se difunden todo tipo de mensajes. Tras el papel aparentemente destacado de Facebook Messenger en la difusión de rumores y mensajes de odio racial en la crisis humanitaria de los Rohingya en Myanmar en 2017, Facebook ha decidido introducir opciones que permiten a los usuarios reportar conversaciones a través de la herramienta, con categorías como acoso, discurso de odio o suicidio, en un intento por ejercer un mayor nivel de control sobre una herramienta que, como tal, no es propiamente una red social, sino un canal de comunicación que ha excedido los límites de lo que originalmente era la comunicación interpersonal.

En el mismo sentido, algunos artículos apuntan al papel central que WhatsApp parece estar jugando en la campaña electoral de las próximas elecciones indias: una gran cantidad de grupos con elevados niveles de popularidad, partidos creando infraestructuras en las que sus miembros se responsabilizan de influenciar el voto de determinados grupos de personas, y difusión de mensajes que, por hallarse en principio dentro de un canal restringido a la comunicación privada, pueden exceder el tono o evitar el control que en principio se ejerce sobre la propaganda electoral o los mensajes de campaña tradicionales. En la práctica, una forma de tratar de influenciar el voto indeciso mediante una herramienta cuyas conversaciones discurren en un entorno cifrado al que ni siquiera la propia compañía tiene acceso, y que por tanto tendría necesariamente que partir de la propia denuncia del receptor del mensaje de cara a posibles acciones de control.

Cada vez son más las personas que consideran los grupos de mensajería instantánea como foros en los que reciben y comentan noticias de todo tipo. En realidad, como todo contexto social, hablamos de un canal a través del que pueden plantearse y escalarse acciones de ingeniería social, con el problema de que, en este caso, el control es todavía más difícil que en el caso de las redes sociales tradicionales. Grupos en los que habitualmente existe un contacto personal con algunos de los miembros, que típicamente reflejan y amplifican las creencias de sus participantes, y en los que los interesados en llevar a cabo procesos de manipulación pueden introducirse de manera relativamente sencilla, circular noticias falsas o mensajes inflamatorios, y poner en práctica todo tipo de técnicas de ingeniería social. Mientras en una red social resulta relativamente sencillo, para el gestor de la red, evaluar la difusión o el alcance de una campaña o acción publicitaria, en una red de mensajería instantánea este tipo de acciones de evaluación podrían resultar prácticamente imposibles.

La solución a este tipo de procesos no está, me temo, en un control de los canales que, en casos como el de la mensajería instantánea, se antoja prácticamente imposible. La solución hay que buscarla a más largo plazo, casi generacional, mediante procesos que, introducidos en la educación, ayuden a la creación de criterio, a la generación de prácticas como la verificación de fuentes, la depuración de mensajes, el contraste o el reconocimiento de procesos de manipulación: solo una sociedad que se prepare adecuadamente contra este tipo de procesos de intoxicación colectiva puede considerarse madura a la hora de desenvolverse en la era de unos medios sociales que han sido vistos por muchos como una auténtica oportunidad. Tras la experiencia de unas elecciones norteamericanas convertidas en prueba máxima, y previamente ensayadas en múltiples procesos electorales en otros países, ahora llega la enésima edición: la introducción en la ecuación de las herramientas de mensajería instantánea: algunos usuarios en India afirman estar expuestos a mensajes de contenido político prácticamente cada minuto, con contenidos que van desde las puras soflamas hasta las encuestas falsas con intención de dinamizar el voto, en un contexto en el que, además, el refuerzo social se construye en base a personas conocidas, a familiares o a amigos, lo que dificulta un eventual abandono del grupo. Un proceso que, mucho me temo, solo puede ir a más, y en el que las acciones de control se antojan sumamente complejas. La única solución es llevar a cabo más trabajo de información, más advertencias, más esfuerzos por evitar que los ciudadanos consideren un único canal como fuente infalible de conocimiento, en un proceso en el que muchos no creen aquello que tiene más sentido o más posibilidades de ser verdad, sino simplemente aquello que refuerza sus tesis o sus creencias. Y en este sentido, las herramientas de mensajería instantánea podrían estar convirtiéndose en toda un arma de manipulación masiva con importantes posibilidades de cara a próximos procesos electorales.

Nada es más fácil que manipular a aquel que prácticamente busca ser manipulado.

 

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “Instant messaging: not so innocent and not so personal” 

 

12 comentarios

  • #001
    Krigan - 15 mayo 2018 - 09:06

    Creo que la última frase del artículo lo dice todo: “Nada es más fácil que manipular a aquel que prácticamente busca ser manipulado.”

    ¿Conocen a algún periódico que no siga alguna línea política? No existen los periódicos políticamente neutros, la gran mayoría de la gente lo que quiere es que le confirmen sus prejuicios.

    Responder
    • JESÚS - 16 mayo 2018 - 12:41

      En esto Enrique es ingenuo o pretende aparentarlo, ¿qué hay de nuevo en el intento de manipulación en redes sociales o herramientas de mensajería instantanea, con respecto al que periódicos, radios y televisiones llevan años realizando? Cambian los instrumentos y permanecen las actitudes…

      Responder
      • Enrique Dans - 16 mayo 2018 - 12:47

        Eres libre de leer el periódico o ver la tele que quieras. Pero en las redes sociales y herramientas de mensajería instantánea, no lo eres, las quieres tener, porque si no las tienes te pones en una situación de exclusión digital que no tiene sentido. Los periódicos, radios y televisiones son claros: tienen una línea editorial y la siguen. En las redes sociales no, lo que estamos viendo es otra cosa, muchísimo más sibilina, manipuladora y malintencionada, basada no en una línea editorial, sino en una estrategia deliberada de identificar a determinadas personas más sensibles a determinados argumentos, y manipularlos mediante noticias falsas para cambiar el sentido de su voto. NADA QUE VER. Perdona, pero el que estás siendo completamente ingenuo creyendo que es lo mismo o que es mínimamente comparable eres tú.

        Responder
        • JESÚS - 16 mayo 2018 - 13:00

          Más allá de la herramienta utilizada, no veo ninguna diferencia fundamental en intentar manipular a través de una radio, televisión o periódico a intentarlo por herramientas digitales. La única defensa es la eduación, capacidad de discernimiento y el sentido común.
          Por otro lado, el ataque sistemático a un presidente democráticamente elegido y la descalificación sistemática a sus votantes y defensores creo que te hace perder objetividad en el análisis de ciertos temas. Una persona inteligente, formada y culta puede haber votado libremente a Trump o haberlo defendido y no merece tu descalificación continua.
          Te leo diariamente desde hace 7 años y te respeto enormemente, pero creo que te equivocas en esos juicios de valor.
          Un saludo Enrique.

          Responder
          • Josep LLuis - 19 mayo 2018 - 10:04

            Los votantes de Trump son mayormente los desheredados, la mayoritaria clase media americana que fue enviada al arrollo después de sucesivas crisis capitalistas, su voto tiene razones histórico-sociales. La “sorpresa” ha sido que los emporios mediáticos tradicionales de manipulación política se han visto sobrepasados por las redes sociales.
            El acoso, los bloqueos,el aislamiento y chaparrón mediático desde los medios tradicionales, sataniza a la vez refuerza a los lideres políticos en su entorno, pero…quizás se pretende (como en tantos otros conflictos) no resolver el problema nunca y sacar provecho de ello:
            Facebook pacta con el lobby financiado por empresas de armas que impulsa la teoría de la injerencia rusa

  • #006
    Gorki - 15 mayo 2018 - 09:41

    …. en las que sus miembros se responsabilizan de influenciar el voto de determinados grupos de personas,….

    Algo que se ha hecho siempre parece nuevo si se hace en un soporte digital. Pedir a los partidarios de un partido que hagan publicidad del partido entre sus amigos y allegados es algo que se debe haber estado haciendo desde a Grecia Clásica.

    El que ahora se haga por WhatsApp no va a cambiar la esencia de algo que ha ocurrido siempre, que un pariente o amigo tuyo que es partidario de un partido te de la tabarra con el tema. ¡Pues claro que se vana utilizar las el WhatsApp y Facebook y Twitter para hacer campaña política! ¿Y por qué no?!,

    Responder
    • Pepe - 15 mayo 2018 - 12:24

      El tema es que la mensajería privada, entendiéndola en grupos cerrados, amparándose en la privacidad permite el uso de argumentos mucho más radicales, extremistas, sectarios y adoctrinantes que los que se utilizarían en un medio público, como sería soltar sentencias en prensa-radio-tv, o twitter en abierto, o cosas que no se atreverían a decir en un mitin con cámaras de tv grabando.

      Por otra parte, el argumentario del político siempre va varios pasos por delante de su “clientela”, y si ya es difícil hacerlos confesar o ceder en un debate-conversación en tiempo real dónde se les podría pillar en un renuncio, no digo nada de un medio privado y donde cada frase, cada respuesta, el comportamiento del grupo, se pueden analizar y la manipulación se va modulando y soltando según convenga para amansar el rebaño.

      El familiar o conocido político puede venir con la lección sabida de casa y tratar de convencerte, en el caso de la mensajería instantánea, puede haber todo un sistema tecnológico detrás analizando todas tus respuestas y las de los otros miembros del grupo, segmentando vuestros perfiles entre receptivos y no receptivos, progresistas o moderados, nivel de aceptación de propuestas, para que cada siguiente mensaje poco a poco te lleve a donde ellos desean. Todo ello en un grupo “privado”, por lo que ni cookies, ni rgpd, ni ley mordaza…

      Responder
      • Gorki - 15 mayo 2018 - 15:25

        Absolutamente de acuerdo. el argumentario que te llega por ese canal es mucho más sectario, Pero es que asi estaba llegando, O acaso tu no tienes el tipico “cuñao” que te da la vara en todas las elecciones.

        Yo me pregunto, porque, si siempre nos ha parecido normal, que los partidos manden a sus forofos a llamar “puerta por puerta”, nos escandalizamos cuando en vez de llamar al timbre de tu casa, te envía un WhatsApp

        En efecto así se valió Trump para llegar a la presidencia USA, pero hay que preguntarse por qué la “lista” de Clinton no utilizó ese medio. si era tan sencillo ganar así una elecciones. Estoy seguro que Trump no sólo ganó por eso, sino porque tenía un mensaje con “gancho”, y no su contrincante, que solo ofrecía continuismo, o sea mas de lo mismo, Y es cierto gasto su dinero de campaña para hacerse oír muy sabiamente por todos los canales no solo por redes sociales.

        El mensaje “American First”. me llegó hasta a mi. que no voto en USA, En cambio sigue siendo un arcano, que es lo que ofrecía Clinton para hacer la vida mas agradable a los americanos,

        Estamos hpervalorando las RRSS y olvidándonos que lo importante no es el canal, sino tener algo que contar que cale al público.

        Responder
  • #009
    Carlos Quintero - 15 mayo 2018 - 21:41

    No sé, a mí todo esto me suena surrealista. No que alguien intente hacerte llegar su propaganda por todos los canales posibles, sino que alguien se deje. En mi caso corto de raíz cualquier mensaje que me llegue de algún familiar por algún canal directo porque le ha parecido “interesante” que me entere: correos de mi padre con noticias que lee en los periódicos (normalmente de tipo alarmista), mensajes de WhatsApp de mi suegra con bulos que no se ha molestado en verificar, etc . Ahora ya no tengo WhatsApp, pero cuando tenía no pertenecía a ningún grupo ni quería pertenecer, y si me veía obligado (ej: organización de un evento) me salía en cuanto ya no tenía sentido. En general encuentro tremendamente molestas las notificaciones de todo tipo de cosas que a otros les parece que son notificables (Twitter, Facebook, LinkedIn, etc.) por lo que las tengo desactivadas y tiendo a ir yo a los contenidos cuando me interesa en lugar de que me lleguen a mí. En definitiva, solo uso la mensajería instantánea para comunicaciones personales. No concibo usarla para que me llegue bazofia.

    Responder
    • Krigan - 16 mayo 2018 - 07:23

      Sí, yo también tengo bastante tendencia a desactivar las notificaciones, y pienso que hay demasiado empeño en notificarte cosas como sea.

      Con excesiva frecuencia me encuentro con notificaciones que se supone que yo ya había desactivado, e incluso he llegado a quitarle a algunas apps en Android el permiso de notificar, dado que las opciones de la propia app eran insuficientes, o cosas peores (notificaciones que vuelven a estar activas tras una actualización, publicidad a través de notificación, y un largo etc).

      Responder
  • #011
    Pau Hortal - 16 mayo 2018 - 08:03

    De nuevo genial. En cualquier caso la capacidad de influencia se fundamenta en el nivel de formación y la madurez de las personas a las que intentamos influenciar. Nos queda un largo camino por recorrer. Un abrazo. Pau

    Responder
  • #012
    Abogados Málaga - 21 mayo 2018 - 16:35

    Gran articulo. El problema no esta en el control de los canales, sino mas bien en la educacion y respetos de quienes los usan.

    Como bien has dicho “Nada es más fácil que manipular a aquel que prácticamente busca ser manipulado”

    Un saludo.

    Responder

Dejar un Comentario

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

 

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: A ABBR ACRONYM B BLOCKQUOTE CITE CODE DEL EM I Q STRIKE STRONG IMG