Sobre ordenadores en clase

IMAGE: Cathy Yeulet - 123RFUn nuevo estudio pretende la vuelta al papel y al bolígrafo en las clases, argumentando que los ordenadores resultan una distracción y que la consecuencia es una peor comprensión del material explicado. La pretensión coincide con fuertes discusiones que llevan años teniendo lugar en el ámbito académico sobre ese mismo tema, en las que he tenido que ver a personas como mi admiradísimo Erik Brynjolfsson, manifestarse de manera entusiasta en ese mismo sentido, en un tema con el que no puedo estar más en desacuerdo (obviamente, admirar mucho a una persona por su contribución en un tema no implica estar de acuerdo con él en todo).

Pretender que volvamos al papel y al bolígrafo en pleno siglo XXI no puede ser un error más grave, y una prueba de que los estudios que pretenden evaluarlo están, sencillamente, mal diseñados. Es completamente absurdo. Cuando además se mezcla con ideas absurdas como el papel de la escritura en la psicomotricidad fina, unas habilidades que se desarrollan de manera mucho más eficiente con otro tipo de trabajos o ejercicios, la consecuencia es una cuadrilla de profesores pretendiendo eliminar de las clases la herramienta más poderosa y eficiente que hemos tenido nunca para replantear la educación, y una pretensión de seguir enseñando como lo hemos hecho siempre, con apuntes y clases magistrales, porque curiosamente, de forma “misteriosa”, es la manera que mejor funciona en las pruebas diseñadas para evaluar únicamente ese tipo de educación. Y cuando las métricas están mal, las conclusiones son sencillamente erróneas.

En efecto, los ordenadores en una clase pueden ser una fuente de distracción. Por supuesto que pueden serlo. Un ordenador es un dispositivo multifuncional, que permite hacer de todo, que aúna funciones de comunicación, con otras de entretenimiento y con infinidad de propósitos susceptibles de generar estímulos poderosos capaces de deteriorar la concentración en una clase. En ese sentido, tenemos que tener en cuenta que estamos evaluando a alumnos que nunca fueron adiestrados para utilizar un ordenador en clase, que lo usan porque a ellos les pareció cómodo tomar notas mediante el teclado frente a hacerlo a mano, algo en lo que están completamente en lo cierto: tomar notas de manera analógica implica un esfuerzo incómodo que genera un material que está en un soporte fósil, que no puede ser compartido más que mediante métodos tan arcaicos como hacer fotocopias, del mismo modo que lo hacía yo en mi carrera hace varias décadas. Pretender que sigamos así, tomando notas con papel y bolígrafo para fotocopiarlas y dejárselas a nuestros amigos me parece un insulto a la inteligencia, y una limitación enorme en la manera de entender la educación.

El problema de la falta de adiestramiento formal en el uso de un ordenador en clase es que todos los que lo utilizan han aprendido por su cuenta, y en general, lo hacen mal. Utilizar un ordenador en clase debería conllevar una cierta disciplina, una eliminación de las notificaciones, un intento de concentrarse en la función para la que se está pretendiendo maximizar el rendimiento. Debería implicar también un uso bidireccional: si se pretende utilizar un ordenador en una clase diseñada de manera unidireccional, en formato magistral, con un profesor contando cosas y los alumnos escuchando, el resultado es posible que no sea bueno, por multitud de factores. Pero es que las clases hace ya muchísimos años que deberían haber abandonado el formato magistral, el de la mera transmisión de información unidireccional entre profesor y alumno. El material debería ser facilitado al alumno nunca como apuntes, porque los apuntes son la negación del sentido común: si lo que quieres es que tus alumnos tengan unas notas de lo que les quieres contar… ¡entrégaselas en un maldito enlace, no les obligues a copiar lo que dices, porque el mero acto de copiar distrae con respecto a la comprensión de lo que les estás contando! Pídeles que se concentren en tu explicación, que te interrumpan cada vez que no entiendan algo, y que no se distraigan tomando notas, porque las tienen en la página del curso. Déjate de “dar apuntes”, que no es más que una actitud fósil que proviene de cómo se daba clase cuando la información era difícil de obtener y compartir. Abandonemos de una maldita vez esa tontería de “si lo copian en clase lo retienen mejor”, porque de hecho, que “retengan”, es decir, que “memoricen”, jamás debería ser la variable más importante. ¡Dale la vuelta a la maldita clase, utiliza el valioso tiempo de interacción para eso, para interaccionar, no para que pierdan miserablemente el tiempo copiando apuntes absurdamente!

Memorizar está enormemente sobrevalorado. De nuevo, una actitud que proviene de cuando la información era difícil de obtener porque había que desplazarse para ello, y que tendríamos que, en plena era Google, redefinir completamente: la memoria se alimenta con algoritmos RFV (recordamos lo más Reciente, lo más Frecuente y aquello a lo que más Valor atribuimos), y pretender forzar esos algoritmos pasando horas con los codos hincados ante unos apuntes es, sencillamente, antinatural y absurdo, no lleva a nada bueno. Nadie es mejor profesional de nada por saberse de memoria unos conocimientos determinados, y lo que la educación debería fomentar es que se entendiesen las cosas y se supiesen recuperar de un archivo al que tenemos acceso en todo momento con un simple dispositivo: lo verdaderamente importante, lo que necesitamos constantemente, ya se memorizará solo por reiteración en su uso. No, los jueces, los notarios y los registradores de la propiedad no son mejores por haberse pasado una media de cuatro años encerrados en su casa estudiando el temario y renunciando a todo tipo de vida social – y posiblemente a los esquemas más básicos de higiene personal – para superar una oposición. Son mejores profesionales no cuando memorizan más, sino cuando entienden mejor la base de lo que estudian: por qué una ley es como es, por qué evolucionó como evolucionó, cuándo tiene sentido aplicarla y cuándo resulta absurdo, qué excepciones tienen y de dónde vienen… hasta algo tan preciso como el Derecho tiene muchísimo que aprender de las nuevas necesidades metodológicas de la enseñanza.

El problema es pretender evaluar el ordenador, de nuevo, una herramienta poderosísima, midiéndolo erróneamente mediante tests basados en la retención de información. Es un error, empezando porque esa clase que pretendimos evaluar ya estaba, de por sí, completamente mal planteada, era obsoleta en su concepción, y no se adecuaba en absoluto a lo que deberíamos pretender como fin de la educación. Mientras sigamos evaluando así, por supuesto, nos quejaremos de que el alumno retiene menos cuando usa un ordenador que, además, ni siquiera le hemos explicado como utilizar para extraer rendimiento de sus clases, y pretenderemos que sigan tomando notas con papel y bolígrafo. ¿Por qué no con escritura cuneiforme? Seguro que el esfuerzo requerido para copiar las enseñanzas con un punzón sobre una tabla de arcilla hace que después lo memoricen mucho más…

No podemos partir de la idea de que el fin de una clase es que los alumnos salgan de ella con unas notas que reflejen lo que dijo el profesor, porque eso, sencillamente, no tiene ningún sentido. Obviamente, si instruimos a los alumnos en la toma de apuntes y de ello dependen sus posibilidades de preparar un examen, se pasarán toda la clase copiando o tecleando, y como los del chiste reproducido por mi querido Erik, copiarán todo lo que se les dice, sin siquiera procesarlo por su cerebro. Es un problemas de expectativas, de lo que les hemos dicho que pretendemos de ellos. Pero no, el fin del aprendizaje no es que escriban muy rápido, ni que tomen apuntes: son otras cosas, y se maximizan con otros métodos.

Es terriblemente difícil hablar sobre educación con quienes piensan que todo está bien y que tenemos que preservar la esencia de cómo se ha hecho durante siglos, porque la gran verdad es que la educación es un maldito desastre, es muy poco eficiente, y está basada en tristísimas rutinas que detraen mucho más valor del que realmente aportan. La educación necesitaría un replanteamiento tan radical, que lo que quedaría después de pasar por el mismo sería algo completamente diferente, procesos diseñados de manera completamente distintas, muchísimo más centrados en elementos que de verdad harían que las personas aprendiesen y se formase mejor, no se limitasen a ser capaz de repetir mantras obsesivamente durante un examen y, como mucho, una semana después. Mientras no replanteemos eso, pretender eliminar los ordenadores – o no plantearse siquiera ponerlos – porque “dificultan la retención” es de una irresponsabilidad brutal. A este paso, las instituciones educativas terminarán siendo lugares separados y aislados del resto del mundo, donde los alumnos no pueden entrar con “esos artefactos maléficos del diablo” porque “se distraen”, y donde les implantaremos un nuevo sistema operativo cerebral para disminuir sus capacidades y que piensen como pensaban hace mucho tiempo. Una soberana estupidez. Por favor, como principio general sin excepción necesitamos más ordenadores y dispositivos en clase, no menos, y de paso, replantearnos cómo damos clase y si conceptos como el tomar apuntes, la retentiva y muchos otros, en pleno siglo XXI, siguen teniendo algún tipo de sentido.

 

 

 

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52 comentarios

  • #001
    Tomás González - 27 noviembre 2017 - 15:09

    Propongo un artículo para seguir a las instituciones que lo están haciendo bien, en quién nos tenemos que fijar.
    Lo del cambio de perspectiva a nivel político lo doy por desestimado, por lo menos en el panorama actual.
    Un saludo

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  • #002
    marcelo - 27 noviembre 2017 - 15:52

    a mi se me hace complicado concebir un aula con 30 o 40 personas (o 200, como he llegado a ver) aporreando sus portátiles al unísono, debe ser una insufrible sinfonía cacofónica. Completísimamente de acuerdo con el artículo, los apuntes analógicos o digitales son un anacronismo a eliminar de las aulas, al igual que los obsoletos libros de papel, yo recuerdo básicamente mi paso por la universidad como un ridículo e interminable dictado. Hasta los ordenadores sobran, una pantalla grande para el profesor y tablets para los alumnos.

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    • Enrique Dans - 27 noviembre 2017 - 16:02

      Cincuenta personas en un aula del IE, con mayoría de dispositivos Apple, no son especialmente molestas ni ruidosas. Los teclados de los portátiles de Apple son bastante silenciosos, y decididamente mucho más que los Lenovo o que muchos PCs. Pero en gran medida se debe, como tú precisamente indicas, a que los alumnos no los están usando para tomar apuntes, sino para otras cosas: buscar más información sobre lo que el profesor dice, hacer búsquedas relacionadas que les ofrezcan oportunidades de participar o de comentar otros aspectos sobre lo que se está hablando, proporcionar datos adicionales, etc. En algunas clases utilizamos un Chromecast para que el alumno pueda participar no solo de viva voz, sino también enviando el contenido de su navegador a las pantallas comunes, y eso da más posibilidades a la hora de compartir información y la experiencia de aprendizaje. Pero claro, si es para tomar apuntes, con el ritmo ese cansino de la mecanografía, el ruido se convierte, lógicamente, en más molesto…

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      • Antonio Luis - 27 noviembre 2017 - 22:38

        Pues me vas a disculpar. No encuentro argumentos para que en un centro educativo se promocionen subliminalmente productos de una empresa elitista, que vende cadenas digitales con las que amarran a sus clientes y cuyos precios no reflejan su valor real, si no la pertenencia a un grupo privilegiado.

        No es este el mundo que quiero para mis hijos. Hay teclados que, aún siendo algo más ruidosos, transmiten otros valores.

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        • Enrique Dans - 27 noviembre 2017 - 22:42

          ¿????? Estás mezclando entradas, me temo. En esta entrada no digo nada de Apple, solo de ordenadores y smartphones, sin mención a ninguna marca. En el caso del IE hay predominio de Apple, sí, pero eso no tiene nada que ver con que el IE, como tú dices, los “promocione”, ni mucho menos. Cada uno trae el dispositivo que buenamente le viene en gana, y que predomine Apple es cosa de los alumnos, no nuestra. No saques conclusiones que no se corresponden con lo que yo he escrito, por favor.

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          • José Luis - 28 noviembre 2017 - 07:58

            Si que habla de marca:
            “…Los teclados de los portátiles de Apple son bastante silenciosos, y decididamente…’

    • Miguel - 27 noviembre 2017 - 18:50

      Coincido plenamente en que el aprendizaje debería estar enfocado en otras cosas y no en un dictado absurdo, pero entonces no hace falta ni papel y lápiz ni tampoco un portátil. Simplemente ojos, orejas y boca para ver, escuchar y preguntar. 50 personas aporreando teclados es un absurdo, más aún que 50 personas escribiendo, ya que al menos escribir no hace ruido. El pretexto de que el portátil tiene que servir para buscar información adicional no lo compro. Durante 1h de clase, si estamos a lo que cada uno ha buscado por Internet, se nos va el tiempo en suspiros. Buscar algo por internet, leerlo, comprenderlo y tratar de intervenir… el profesor ya está a 100 millas y en otro tema.

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      • Enrique Dans - 27 noviembre 2017 - 18:58

        Pues en mis clases – que son de hora y veinte minutos – funciona perfectamente, ¿tú has tenido problemas cuando das clase por eso? En mis clases, los alumnos utilizan la red para documentar cosas que estamos comentando, y da unos resultados muy buenos, precisamente los que busco: el desarrollo del razonamiento crítico. Es que nunca he pensado en una clase como “un profesor contando lo muchísimo que sabe a cuarenta o cincuenta alumnos”… primero, porque mis alumnos son buenísimos y saben mucho, y segundo, porque nunca he pretendido ser el que más sabe de nada, y menos de Innovación!

        Y repito: si no se usan para tomar apuntes, el supuesto “ruido atronador” de los teclados es un mito absurdo y sin sentido.

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        • Miguel - 27 noviembre 2017 - 19:20

          De acuerdo en que no debe ser un profesor contando lo que sabe, sino que hay que usar el razonamiento crítico, lo que no veo tanto es que puedas hacer un paréntesis para buscar algo en internet, leerlo, comprenderlo, contrastarlo con lo que ha dicho el profesor y “volver a la clase” e intervenir, ya que en el tiempo que lleva eso te has podido perder muchas cosas, puede que incluso la respuesta a lo que vas a preguntar. Y lo de los teclados aporreando también de acuerdo, lo de tomar notas es una tontería, solo para navegar el ruido es mucho más contenido.

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          • Enrique Dans - 27 noviembre 2017 - 19:30

            Mi impresión es que lo que hacen los alumnos es tirar de recursos que ya conocían anteriormente o habían leído, no creo que se pongan a leer y comprender un artículo desde cero durante una clase. Por eso las clases en el IE parten de una preparación del alumno – sea sobre un caso, sobre una temática determinada, sobre unas preguntas sugeridas o sobre un conjunto de enlaces – y eso hace que sean muy variadas: el que tiene más experiencia en finanzas, tiende naturalmente a leer más sobre aspectos financieros, el abogado tiende más a temas con implicaciones legales, el de marketing habla de cuestiones relacionadas con la comercialización, etc. Eso, unido al origen diverso de los alumnos, genera discusiones muy interesantes y en las que se aprende un montón. Obviamente, este tipo de cosas no ocurren en los institutos de enseñanza media españoles, pero eso no quiere decir que no debamos preparar a los alumnos para aprender a sacarle partido al portátil en un entorno como el de una clase…

  • #011
    Ernesto Cardenas - 27 noviembre 2017 - 15:55

    Concuerdo en parte, muchas tareas de aprendizaje se ven aceleradas y potenciadas por el uso de computadoras en clase.

    Mi temor va por el lado del aprendizaje, en que si bien el uso de la PC ayuda a hacer mas dinámico el plasmar de mejor manera tópicos como la geometría, siempre debe haber un momento en que el estudiante debe ser capaz de plasmar en su mente los conceptos abstractos y plantear una solución, desafortunadamente muchos enfoques tienden (con PC o no) a pasar a elementos “concretos” todo el contenido matemático, impidiendo que el alumno desarrolle su pensamiento abstracto…. otro tanto si digo cuando hay quienes sin calculadora no son capaces de sacar una cuenta…

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  • #012
    Manel Sayrach - 27 noviembre 2017 - 16:54

    Hola,
    Meter tecnología en el aula para hacer lo mismo que antes de introducirla es el error más habitual que he podido observar en tantos centros…
    Cuando lo que se requiere es meditar y reflexionar el sentido de la misma en la educación. ¿Que nos permite hacer, construir, crear, alcanzar…. que sin su uso sería imposible?
    En ese sentido recomiendo dar una ojeada al modelo que propone Rubén Puenteduta de SAMR
    https://ticasak.wordpress.com/2013/03/29/model-samr-per-integrar-les-tic-a-laula/
    Saludos
    Manel ;-)

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  • #013
    Pit - 27 noviembre 2017 - 16:57

    Yo creo que hay mucha diferencia entre dar clase a alumnos de un máster en una escuela de negocios y a alumnos de un grado universitario, y no digamos ya de instituto.
    Los primeros invierten su propio dinero, mucho, por propia. elección. Además son en su mayoría adultos con otras obligaciones y responsabilidades que saben que su tiempo es oro e intentan aprovechar el máximo el tiempo en el aula.

    En un grado universitario, en buena medida los chicos siguen siendo adolescentes, con alto grado de inmadurez, y los estudios se los pagan los padres.. Su tendencia a la procrastinación es alta y su motivación muy inferior a la de los alumnos del IE

    Digo esto porque aún coincidiendo con Enrique en que el escenario de prohibición es un error, creo que no es nada evidente el proceso de hacer que un aula de primero de Económicas con 100 chicos usando sus portátiles suponga una mejora en el proceso de aprendizaje.

    Eso sí, dar los apuntes por adelantado debería ser obligado, con portátiles o sin ellos.

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  • #014
    Gorki - 27 noviembre 2017 - 17:18

    Fmaocho, 74 años. En Primaria e hicieron escribir con palillero , plumilla y tintero, porque eso era lo que hacia que tuvieras buena letra, Costo mucho convencer al profesorado que me dejaran utilizar una pluma fuente, Al final se impuso el sentido común y me dejaron utilizar una pluma, la mía fue Parker.
    Posteriormente se inventó el bolígrafo, durante años se prohibió el uso en le colegio, al final se permitió: yo tuve un Cross, aunque mas frecuentemente utilizaba los BIC.

    En el dibujo lineal había que utilizar tiralíneas y tinta china, costó un triunfo que nos dejaran utilizar un Rotring, pero al final se impuso.

    En la universidad no te dejaban utilizar calculadora, había que utilizar regla de cálculo. Yo tuve una Texas Instruments. Acabé la universidad antes de que se divulgaran los PCs, seguro que estuvieron prohibidos o mal vistos durante bastante tiempo.

    Estoy seguro que lo próximo que prohibirán sera el uso de Inteligencia Artificial.

    Mientras no se demuestre lo contrario, el profesorado va como poco una generación por detrás de la sociedad. A mi me obligaron a estudiar latín y francés, cuando la sociedad demandaba inglés. Ahora, cuando ya se han inventado los pinganillos traductores, a mis nietos les obligarán a estudiar inglés y lengua autonómica, cuando lo que la sociedad demanda es que sepan lenguajes de programación.

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    • Ernesto Cardenas - 27 noviembre 2017 - 18:53

      Buena reflexión, pero debemos acotar que la introducción de las calculadoras programables incentivo el poner problemas (en mi caso Calculo Numérico e Ing. Económica) de complejidad mayor que solo se resolvían con la ayuda de una HP o similar…

      Dicho esto, las calculadoras no son de gran ayuda si lo que te piden es demostrar un corolario o teorema de calculo diferencial o integral, debido a la necesidad del razonamiento abstracto que comentaba mas arriba… así que tocara acotar los ámbitos de uso de la tecnología y validar que objetivos de aprendizaje se requiere…

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  • #017
    Asier - 27 noviembre 2017 - 17:29

    Es un tema complejo, dependiendo del contexto puede tener sentido limitar el uso del ordenador en ciertas ocasiones. No es lo mismo una universidad puntera que cuesta un riñón y a la que van algunos de los mejores alumnos, donde la educación y las ganas y el interés de aprender se les presupone a los alumnos que una clase de secundaria en cualquier escuela.

    Cuando tienes una pantalla delante de ti con conexión a Internet, la tentación de entretenerte con algo que no sea la explicación del profesor o la actividad en curso es muy grande. El profesor se encuentra ante el reto de contar/hacer algo (o que los alumnos hagan algo, claro) que sea al menos tan interesante/entretenido como lo que los alumnos pueden encontrar delante de la pantalla: es mucha presión. Pedirles a los alumnos que en un momento dado apaguen los ordenadores para atender una explicación o hacer cierta actividad no me parece descabellado. Y estoy 100% a favor de introducir todas las nuevas tecnologías en las aulas, pero sobre todo a ciertas edades creo que hay que limitar su uso.

    Totalmente de acuerdo en que hay que evitar que los alumnos tengan que tomar apuntes.

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  • #018
    JJ - 27 noviembre 2017 - 18:44

    Hay que acabar con los portátiles, tablets y móviles en el aula para que los niños y adolescentes no puedan usar el WhatsApp o jugar al Candy Crush.

    O quizás los tablets se pueden dejar porque no hacen ruido con el teclado. O incluso los portátiles, porque, me consta que los Lenovo han mejorado muchísimo en ese sentido.

    Sobre el uso de la Inteligencia Artificial en el cole:

    IA en la escuela de Viladecans

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  • #019
    Xaquín - 27 noviembre 2017 - 18:57

    Clase magistral, apuntes…. son tumores evidentes (no para la mayoría del profesorado!) del sistema educativo de cualquier país. Hai excepciones evidentes, pero que se toman como “burbujas”.

    En España no damos entrado en el Renacimiento (en muchos aspectos). Hay casos de profes que acogemos la jubilación con júbilo, amando como amamos la educación.

    Porque el sistema, sobre todo administración y parte del profesorado (algo los padres) nos hicieron imposible una educación interactiva, donde el profe tiene que dirigir un intercambio de información (incluidas simplezas infantiles) para avanzar en eso que se llama proceso de aprendizaje. Un aula interactiva en un centro educativo español sufre las consecuencias de un entorno desfavorable, que la hace incapaz de funcionar.

    Así montado el proceso de aprendizaje, tal como el famoso “procés”, solo es un relato montado por una camarila para que una masa de alumnado se convenza de que eran casi tontos y la sabiduría se le ofrece en el altar (o tarima) del experto pedagógico (tal como pasa con el experto político!). El alumnado está para aportar su pasiva dependencia, por muy natural que pueda ser su adolescente rebeldía.

    En estes momento además hay un complejo inadmitido de “rey desnudo” por parte de una mayoría del profesorado… mientras que los ojos del alumnado (no nativos digitales, pero sí manipuladores digitales y no tontos) pueden ver sus desnudeces tecnológicas bastante fácilmente.

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    • Manel Sayrach - 27 noviembre 2017 - 20:16

      Hola Xaquin,
      Muy de acuerdo con lo que comentas. Salvo el penúltimo párrafo donde expones una comparación o simil que nada tiene que ver con el tema y ni viene a cuento…
      Si en cambio podríamos apuntar la creciente corriente de cambio o “procés” de renovación educativa, que de forma generalizada se va extendiendo aquí en Cataluña. Basados principalmente en ofrecer otro enfoque métodológico, espacios de aprendizaje, agrupamientos, etc. y en el que el uso de las TIC en algunos casos ejerce de catalizador de esas propuestas.
      Afortunadamente cada vez más, como aludías, son mayor el número de centros que se percatan de su desnudez y necesidad de sumarse al cambio.
      Un saludo,
      Manel

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  • #021
    Boca Rana - 27 noviembre 2017 - 19:55

    Me temo que esta vez te has deslizado por el sexgo de tu propia experiencia, la utilidad o no del ordenador en clase depende más de la edad que de otra cosa.

    Sin duda, en un programa de postgrado, el ordenador es fundamental pero en los niveles más bajos, infantil, primaria y buena parte de la secundaria, el lápiz y el papel (aunque sean electrónicos) son muy importantes.

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    • Enrique Dans - 27 noviembre 2017 - 20:05

      Me gusta lo del “sexgo”, preguntaré a mi mujer a ver si me cae algo ;-)

      Ya en serio… en niveles inferiores he procurado leer bastante sobre el tema, y de verdad que lo del desarrollo de la psicomotricidad fina está enormemente sobrevalorado: se desarrolla de manera mucho más práctica y ventajosa pintando y haciendo trabajos manuales que tomando apuntes. No quiere decir que los niños no tengan que saber escribir, pero precisamente lo que hacemos con los apuntes es destrozar nuestra caligrafía! Los profesores con los que hablo del tema – algo más que hablar, en realidad, porque llevo tiempo estudiándolo en una actividad de la que ya daré detalles más adelante – piensan que es imposible permitir, por ejemplo, los smartphones en el aula y que los alumnos se distraerán completamente, pero cambian de opinión cuando adaptan sus clases y contenidos para optimizar su uso, y hay muy buenas experiencias al respecto! Te recomiendo que lo pienses “in the big picture”, proyectando hacia el futuro: te puedo asegurar que en una década, todos los niños estarán utilizando sus smartphones y dispositivos en clase de manera rutinaria, y que lo único que lamentaremos será no haber empezado antes. ¿Te imaginas un entorno educativo en el que la tecnología no tuviese lugar y que aislase a los niños del entorno en el que viven? Es simplemente absurdo.

      Responder
      • Boca Rana - 27 noviembre 2017 - 20:16

        Tienen razón en lo del sexgo…

        No he hablado, ni me refería, a la motricidad fina (aunque la escritura en cuanto a usar esa motricidad en un contexto muy rígido y repetitivo pueda ser un buen ejercicio), me refería a las clases tradicionales y casi exclusivamente en los niveles más básicos de la educación.

        Es algo así como las calculadoras, para aprender “las cuatro reglas” son contraproducentes pero después son fundamentales.

        En lo que si estoy de acuerdo es en la necesidad de aprender a usar las herramientas digitales y también estoy muy de acuerdo en la necesidad de que todo el mundo sepa algo de la tecnología que le rodea, aunque no sólo la informática.

        Responder
      • Manel Sayrach - 27 noviembre 2017 - 20:29

        Boca Rana,
        El escenario que apunta Enrique ya está aquí, aunque no se vea o no se quiera ver. Y en educación está pillando a muchos con las tareas por hacer… Ahora mismo la tecnología tiene que convivir con medios y recursos tradicionales, y se hace difícil aventurar los futuros escenarios de aprendizaje, pero donde abundará la tecnología creo que es indudable.
        Acabo de salir de dar una formación de introducción de las tabletas en infantil. La sensibilidad y expectativas de l@s maestr@s era dispar. Pero ningun@ dudaba que sus alumnos van a vivir en un entorno tecnológico elevado y hay que enseñarles a interactuar con ese entorno de forma activa y no como simples espectadores o consumidores pasapantallas…

        Responder
        • HastaDNDvamosAllegar - 28 noviembre 2017 - 18:51

          Es indudable de que el uso de la tecnología va a seguir aumentando y la complejidad de las máquinas que tendrán que usar nuestros descendientes crecerá exponencialmente… pero hay una falacia “muy comercial” en que cuánta más tecnología mejor para todos sobre eso debe haber una reflexión sincera.

          La tecnología no es realmente buena, sino CONVENIENTE. Los predicadores tecnológicos se cabrearán conmigo pero es cómo decir que el fuego es bueno, cuando en realidad nosotros le damos su uso conveniente y a menudo UN MAL USO.
          Queremos sustituir el papel por pantallas retroiluminadas, lo hacemos todos los días… pero si me preguntas a cualquiera si prefiere estudiar con luz natural o con luz de la bombilla, nadie te va a decir que prefiere la luz de la bombilla por sí misma.
          La luz de la bombilla que alumbra en la pantalla retroiluminada en la que leo el mensaje que estoy escribiendo, por ser de noche y no disponer de otros medios es lo que, sin ser bueno para mí ni para mí bolsillo, CONVIENE USAR para llevar a cabo éste propósito.

          ¿Se podría vivir bien sin usar el fuego para cocinar o calentarse? Habría que hacer un estudio en el tema culinario… Estamos demasiado acostumbrados a comer lo que queremos porque podemos cocinarlo.
          Claramente hay zonas de la Tierra en que no necesitarás calentarte en ninguna época del año.
          La tecnología es fuego en nuestras manos… Hay que saber que no es buena por sí misma sino que le damos usos convenientes y que hay que saber usarla.

          Responder
    • Boca Rana - 27 noviembre 2017 - 20:06

      Abundando en esto, una analogía, ¿Cómo funcionan la mayoría de sistemas de inteligencia artificial?

      Una vez que tienes el programa, lo primero que se hace es alimentar el sistema con montones de datos (memorizar), después, ya se deja a programa que “investigue” por su cuenta, las personas necesitamos lo mismo, montones de datos, de las clases aburridas, de las clases divertidas, de la tele, de los libros, de los juegos, etc.

      Quizás a la escuela le falte un carácter un poco más lúdico, no en vano los mamíferos aprenden jugando, pero las clases aburridas también hacen falta en los niveles básicos.

      Responder
      • Luis Hernández - 28 noviembre 2017 - 09:38

        No hay indicador más claro de que algo en una clase no va bien, que el que ésta sea aburrida.

        Responder
    • Luis Hernández - 28 noviembre 2017 - 09:25

      Voy a comentar una anécdota. Cuando trabajaba de profesor de secundaria, una profesora de primaria me comentó desesperada si se me ocurría algo para ayudar a los niños a prender las tablas de multiplicar.
      Programé un pequeño juego donde había que “atrapar” la solución a una multiplicación en la pantalla, de entre varias que se movían, cambiaban de tamaño o se escondían para volver a aparecer en un paisaje de colores. El problema fué que los niños se peleaban para jugar en el único ordenador que había en clase.

      Responder
  • #029
    Juan - 28 noviembre 2017 - 03:10

    El año pasado estuve dando clases en bachiller y fp. Siempre había defendido el uso de la tecnología hasta que vi como era en la práctica.
    Me he encontrado alumnos que no saben memorizar nada, pero es que tampoco saben buscar la información que necesitan. De hecho, ni saben copiarse entre ellos sin que se note, ni redactar un par de líneas de texto, reponden preguntas con copia y pega. Son incapaces de mantener la concentración y están enganchados a mil juegos que los distraen. Y tampoco pueden aburrirse ni un minuto que empiezan a quejarse.

    Les adapté las prácticas para que aprendieran Gimp haciendo un meme con su cara en el cuerpo de Cristiano, de Messi o de quien quisieran. Les enseñé Scratch para un Pong, HTML para que hicieran una web sencilla y algo de CSS. Pero cosas que aprenden en un momento se las olvidan al día siguiente. Y en cuanto pueden desconectan.
    Quizá donde das clase hay interés por parte del alumnado y el ordenador sea una herramienta, pero en los insitutos es más una distracción. Asumo que no van a usar el ordenador para hacer lo que deben todo el tiempo, yo tampoco lo hacía y a ratos desconectaba, pero es que lo raro es que atiendan. Me he encontrado alumnos en FP de Informática a punto de acabar que eran incapaces de entender la jerarquía de un sistema de ficheros (cuando tienen sistemas operativos todo el año), incapaces de comprimir en zip una carpeta y uno me preguntó incluso cómo se hacía click derecho.
    Quizá sea una buena herramienta dependiendo del perfil, o quizá no dispongamos de las herramientas y materiales necesarios. Y a veces un boli y un papel tampoco es tan malo. Yo lo sigo usando como herramienta para vocetos y notas cuando estudio o programo.

    Responder
  • #030
    Luis Hernández - 28 noviembre 2017 - 09:15

    En educación todo depende de como se definan los objetivos y se plantee la metodología.
    Al final, decidir si algo es mejor o peor cuando se tienen objetivos diferentes en mente, es como comparar naranjas con ladrillos.
    Yo he llegado a la conclusión que es un problema de imaginación: simplemente, muchas de las personas involucradas en la eduucación, no son capaces de imaginar un sistema tan radicalmente diferente como haría falta. Buscan una mejora incremental cuando se trata de crear algo completamente nuevo.
    Personalmente, al igual que ocurre en otras áreas, creo que el cambio vendrá forzado desde otros ámbitos no vinculados al educativo. Aunque las empresas tecnológicas, están ofreciendo herramientas muy interesantes (como Google Expeditions por ejemplo), hace falta un marco metodológico completo con el que sólo algunos profesionales se atreven a experimentar.

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  • #031
    Javier Cuchí - 28 noviembre 2017 - 09:42

    Sexgos aparte ;-) tiendo a estar de acuerdo con #20 y con otros que apuntan a que no puede hablarse de tecnologías y enseñanza como si ello constituyese una única dimensión. No es lo mismo hablar de Primaria que de Secundaria, que de Bachillerato, que de los distintos niveles universitarios (porque, ya puestos, no se imparten/deben impartir igual las materias ordinarias de un grado cualquiera que el contenido de un máster).

    La tecnología debe estar presente en todo nivel educativo, pero teniendo también en cuenta que en unos niveles el uso de la tecnología es una competencia que debe adquirirse y, en otros, es ya un requisito de eficiencia mínima.

    Los escolares deben trabajar con tecnologías, ciertamente, pero eso no implica necesariamente que deban tener un portátil permanentemente en marcha delante de sus narices; y negar la necesidad de ese portátil (o tableta, o lo que sea) no implica tampoco decantarse por la clase magistral tradicional y obsoleta (bueno, ojo: no siempre es obsoleta, pero eso es un nivel de debate que nos aparta del eje de este). Conozco profesores (maestros, me gusta más llamarlos si hablamos, como hago ahora, del ámbito escolar) que hacen virguerías con los móviles de los chavales, pero eso no implica que los tengan todo el día con el móvil en la mano. Simplemente -y entre otras cosas- les instruyen en cómo el móvil no sirve sólo para jugar a lo de las frutitas o para chatear con los colegas, sino que puede ser un estupendo instrumento de trabajo.

    Como nos enseñaban en la mili (a los que la hicimos) lo primero que hay que hacer es adaptarse al terreno y, lo segundo e inmediato, es aprovecharlo. Pero a mí nunca me dijo el sargento que tuviera que comérmelo :-D

    Responder
  • #032
    Santi - 28 noviembre 2017 - 09:52

    Para mi gusto, el articulista abunda en el empleo de adjetivos descualificativos sin articular sólidamente las razones, ofrece pocos datos que las apoyen. Y en cambio abusa del condicional al describir cómo debería ser la educación, sin, de nuevo, apoyar sus deseos en algo más que conjeturas muy subjetivas sobre el potencial de los ordenadores como algo muy genérico, que suena a dogma de fe.
    Siento proximidad conceptual con la línea de pensamiento que ver en los ordenadores una herramienta de enorme potencial en la educación. Creo que la cultural visual, el Homo Videns que describió Sartori dos décadas atrás, está predestinado a utilizar soportes visuales también en el aprendizaje (no solo en el entretenimiento), y oponerse a ello me parecería ir contracorriente. Pero de ahí a descualificar el sistema educativo sin argumentos hay un paso demasiado importante. No veo, por ejemplo, nada malo en estimular la memoria, como un mecanismo más de la mente humana. No me refiero a memorizar con el único propósito de memorizar, y cuanto más mejor. Pero sí creo que se debe mantener el aprendizaje y desarrollo de esa capacidad, porque es importante que los seres humanos sean autosuficientes, y que los ordenadores sean complementos estupendos a sus facultades, capacidades y necesidades.
    Aprender a escribir, caligrafía, es un ejercicio manual que permite desarrollar habilidades al ser humano. El hecho que con los ordenadores se pudiese prescindir de escribir no significa en sí mismo que debamos prescindir de aprendre a escribir. Es solo un ejemplo, pero crucial. Si dejamos de hacer todo lo que “podemos” dejar de hacer gracias a los ordenadores, los seres humanos perderemos mucho autonomía. Y ya sabemos que siempre hay otros seres humanos dispuestos a sacar partido de ello.

    Responder
  • #033
    acerswap - 28 noviembre 2017 - 12:14

    Lo primero que hay que preguntarse es para que sirve una clase, y eso es muy distinto en los niveles educativos.

    Si se considera que una clase es el sitio “donde se va a estar”, como ocurre en la educacion obligatoria, el uso del ordenador es mas que perjudicial, ya que es una fuente adicional de distraccion sobre una rutina aburrida (no, no es posible mantener la atencion de la audiencia durante todo el periodo escolar).

    Si se considera que una clase es mas como una conferencia o una ponencia, el ordenador es una forma de tomar apuntes y compartirlos, pero no aporta mucho mas que el papel y las fotocopias mas alla de la inmediatez. Quizas a la hora de buscar rapidamente una informacion, pero poco mas.

    Si se considera como un coloquio guiado por un experto con mucha interaccion y en el que es posible matizar, rebatir o ampliar informacion es una herramienta muy util.

    El caso es que hay mas clases que siguen el primer esquema que clases que siguen el ultimo, y no todas las materias se prestan a determinados esquemas.

    Responder
  • #034
    HastaDNDvamosAllegar - 28 noviembre 2017 - 16:52

    Es una pena que los sistemas de OCR que cualquiera puede usar funcionen tan mal. El reconocimiento de voz está mejorando pero no se puede aplicar en clases compartidas porque se convertirían en gallineros y por tabú.
    La ventaja de informatizar los apuntes está más en la búsqueda de términos textuales con rapidez que en la comodidad de tener cien libros en la palma de tu mano… Si tuvieras una réplica de cada libro que necesitas en tu casa y en la biblioteca o trabajo no verías la comodidad.

    La ciencia nos trae avances pero somos torpes midiendo su coste: una pantalla, más si es “inteligente”, te distrae, aprendiendo a usar el nuevo dispositivo o confundido por su gran complejidad, si lo dominas puedes perder el tiempo en la interacción o tener acceso a demasiada información que no es pertinente.
    Después está el coste económico, la obsolescencia programada, la capacidad por terceros de que puedan rastrear lo que tú has hecho con el dispositivo y ponerte de acuerdo con tu conciencia ecológica…

    Responder
  • #035
    Luis - 28 noviembre 2017 - 17:08

    Totalmente de acuerdo en tu diagnosis Enrique. La discusión no se reduce a portátil si o no, sino cómo avanzamos hacia una forma más efectiva de enseñar y aprender, con la tecnología disponible

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  • #036
    Jose - 29 noviembre 2017 - 00:22

    Hola Enrique y saludos también al resto de lectores:

    En primer lugar gracias por mantener este blog, publicas artículos muy interesantes y didácticos.

    Como a ti, me ocurre que, pese a que valoro mucho tu opinión y coincido con ella en general, en este caso en particular no estoy de acuerdo con tu postura. He querido escribir este comentario para expresar mi opinión y añadir otro punto de vista a este debate tan controvertido.

    El paper que menciona la periodista a la que el profesor Brynjolfsson hace referencia arroja unos resultados que me parecen muy interesantes. Básicamente concluye que los estudiantes que utilizan el bolígrafo y el papel para tomar notas en clase tienen una capacidad de aprendizaje mayor que los que escriben sus apuntes en el ordenador. No se trata solo de que recuerdan hechos mejor que los otros alumnos, sino que aprenden mejor los conceptos. Para probarlo les hicieron distintos tipos de preguntas, no solo para ver si recordaban ciertos hechos, sino también para saber si entendían los conceptos que se trataban en la charla.

    Según el articulo, esto se debe a que los estudiantes que utilizan el ordenador son capaces de escribir más rápido y, en consecuencia, vuelcan el contenido sin pensar, no porque se distraigan utilizando el ordenador. Al contrario, los que escriben con papel y bolígrafo no copian fielmente sino que reescriben con sus propias palabras y destacan lo más importante, todo gracias a un proceso de interiorización que les ayuda a asimilar mejor la materia. Los autores observaron este comportamiento también en el segundo experimento, en el que se les decía expresamente a los alumnos que no copiasen fielmente sino que escribiesen con sus propias palabras, lo que revela que el uso del ordenador puede provocar esta tendencia.

    Un resultado que me ha llamado mucho la atención es que, a pesar de que los estudiantes que toman los apuntes con ordenador consiguen copiar mejor el contenido de los discursos, de forma que se parece más a la transcripción, dan mejores respuestas tras la charla que después de haber estudiado sus propios apuntes durante una semana, al contrario que los alumnos que utilizan bolígrafo y papel. Esto puede llevar a pensar que, quizá, aunque desde un primer momento hubiesen tenido acceso a la transcripción de la clase, habrían dado peores respuestas. Me parece que los autores comentan que este resultado es contradictorio y extraño, pero no deja de ser curioso.

    Creo también que es muy significativo el escenario y el modo en que se han hecho los experimentos: los alumnos fueron elegidos al azar; los ordenadores no tenían conexión a Internet para evitar las distracciones; si no me equivoco, también se instruyó a los participantes para que utilizasen el ordenador únicamente con el fin de tomar notas, de nuevo, para evitar las distracciones; por último, a los estudiantes se les asignaba aleatoriamente el ordenador o el bolígrafo y había algunos que tenían costumbre de emplear el medio que se les había asignado y otros que al contrario.

    No discuto que exista otra manera mejor de enseñar que las clases magistrales hecha posible por el desarrollo de la tecnología —espero que la haya—, sin embargo, quiero apuntar que no conozco y —me gustaría mucho descubrir si alguien puede darme una referencia— ningún artículo que demuestre que el aprendizaje obtenido utilizando nuevos métodos sea superior al que se obtiene en las clases magistrales que, por otra parte, es una metodología que se ha mantenido durante mucho tiempo, al parecer, por su eficacia. Entiendo que cada profesor desarrolla el método que mejor resultados le proporciona, pero no por eso dicho método tiene que ser el más efectivo en términos generales. Como digo, me gustaría conocer alguna investigación al respecto y espero que se hayan hecho avances en este sentido.

    En defensa del profesor Brynjolfsson y como conclusión diré que, si emplea las clases magistrales como método de enseñanza, que no lo sé, a tenor de los resultados publicados en el paper es inteligente prohibir el uso de ordenadores en sus clases. A falta de descubrir un método de enseñanza más efectivo y que aproveche mejor el uso de la tecnología, en base a esos resultados, puede afirmarse que el uso de ordenadores para tomar notas en clase es contraproducente.

    Saludos,

    Jose

    Responder
    • Enrique Dans - 29 noviembre 2017 - 00:33

      No. Puede decirse que el uso de ordenadores es contraproducente CUANDO SE EVALÚA MEDIANTE EXÁMENES, que no tiene por qué ser una representación adecudel aprendizaje. Es más, yo sostengo que NO LO ES, que los exámenes son una basura inútil que no refleja nada más que la capacidad de retención memorística, no el verdadero aprendizaje. Si medimos mal, el resultado nunca será correcto.

      Responder
      • Javier Cuchí - 29 noviembre 2017 - 08:19

        Lo de los exámenes tampoco es unívoco. Hay ocasiones en que los exámenes sólo sirven para evaluar la capacidad de retención memorística (por ejemplo, los que tuvo que pasar mi hija mayor en el grado de Historia) y otros que sirven para evaluar la capacidad de análisis o de sentido crítico del alumno (por ejemplo, los que está pasando mi hija menor en el grado de Filología Hispánica). Es verdad que lo idóneo sería que el profesor pudiera evaluar a sus alumnos simplemente en función del desarrollo de unas clases o sesiones en las que el profesor y el alumno interactuaran constantemente, pero eso es inviable en clases con más de 10-15 alumnos. Yo sí me puedo permitir ese lujo en los cursos de educador de tiempo libre juvenil, algunas de cuyas clases imparto una docena de veces al año, porque tengo ese aforo, pero eso es pura ensoñación con los medios de la universidad pública española (y en bastantes de las privadas).

        Y esa imposibilidad de sentido unívoco en las tecnologías, se suma también a la materia y a la forma de impartirla. No exige la misma tecnología, ni el mismo uso de ésta, ni la misma forma de impartir la materia una clase de Derecho romano que de Geometría descriptiva en Arquitectura. Es que estamos hablando en términos generales de cosas que no pueden tratarse en términos generales.

        Responder
      • Manel Sayrach - 29 noviembre 2017 - 08:24

        “Dime como evalúas y te diré que enseñas” (o que no…) ;-)

        Responder
        • Jose - 29 noviembre 2017 - 18:32

          No creo que la única finalidad de un examen sea la de evaluar la capacidad de memorizar. Como Javier, opino que hay distintos tipos de examen y que en algunos de ellos se evalúan otras habilidades del alumno. Aunque entiendo lo que quieres decir Enrique y en parte estoy de acuerdo: en una era en la que la información está al alcance de la mano, ¿qué sentido tiene memorizar? Es necesario enseñar y entrenar otras habilidades. De todos modos, habría que demostrar qué tan buenos o malos son los exámenes para evaluar el conocimiento, quizá, con otro experimento que evaluase la capacidad del alumno de manejarse en un caso práctico.

          Por otra parte, para generarnos un criterio propio creo que es necesario tener un conocimiento. ¿De qué otra manera vamos a determinar si una información es veraz, relevante o útil? Contrastando varias fuentes…, tal vez. En este sentido creo que hubiese sido interesante un cuarto experimento en el que los alumnos respondieran a las preguntas con la ayuda de un dispositivo con acceso a Internet o a las transcripciones de las conferencias.

          Y, quizá, otro factor, este quizá secundario, sea la capacidad de respuesta. En una situación crítica, de antemano, una persona que conozca el modo de actuar lo hará más rápido que otra que tiene que buscar los detalles o tiene que ayudarse de un dispositivo electrónico. Además, en caso de fallar la tecnología, una posibilidad no tan remota, la primera persona seguirá siendo capaz de actuar.

          Responder
    • JESUS ROS - 6 diciembre 2017 - 02:20

      Aquí se ha abierto un debate que es tan poliédrico, que resulta complicado sintetizar una opinión, o incluso escoger uno de los muchos temas queaparecen.
      Hay una idea que considero sería bueno aclarar. Aquí se plasman una gran cantidad de prejuicios y tópicos sobre la tarea de enseñanza-aprendizaje que desarrollamos en las aulas. Son tantos que resulta , cuando menos, triste que se valore en tan poco la tarea de los docentes.
      La contraposición inicial, tan tajante, me resulta muy simplista. Ningún instrumento que ayude a la enseñanza-aprendizaje tendrá virtualidad si se desconocen los diferentes estilos de aprendizaje que tienen en particular cada alumno. Si no se tiene claro qué, cuándo, cómo y para qué se ha de producir el proceso de enseñanza-aprendizaje dará igual tener un ordenador, un bolígrafo o un tractor; la tarea será baldía.
      O la docencia camina hacia la individualización o ,sean cuales sean los instrumentos, nos seguiremos moviendo en la mediocridad, restringiendo oportunidades para muchos y dejando yermos talentos de otros tantos. Sí, el sistema servirá a aquellos que mejor se adecúen a él, serán los que alcancen mejores calificaciones pero no necesariamente quienes adquieran las competencias claves para desarrollar una mente crítica, capaz de ser independiente en sus aprendizajes y/o eficientemente memorística.(Hay más parámetros a considerar).
      Que la escritura con la mano y la lectura comprensiva son instrumentos claves; no hay ninguna duda. Cuantos mas sentidos se vean implicados en nuestro proceso de aprendizaje más y mejor conceptualizamos. La inteligencia y el asumir de una manera eficiente nuevas informaciones está muy relacionado con la capacidad de conceptualización. Sin conceptos nadie puede ser crítico. Los procesos de conceptualización, ligados a los estilos de aprendizaje de cada alumno, han de ser manejados por el profesor para acompañar al alumno en su camino hacia la autonomía intelectual.
      Sin lo dicho, de poco sirve el ordenador. Cuando los alumnos han de llegar a unos conocimientos a través de la lectura, comprensión y síntesis de cuatro documentos que aparecen en la pantalla, es fácil que lleguen hasta la nada, una nada semejante a la que pueden llegar oyendo una clase magistral sin entonación, estructuración, reflexión sobre los conceptos básicos, etc
      Si se trabaja con el ordenador en él ha tenido que meterse el profesor y adecuarlo a los objetivos de aprendizaje y a los estilos de aprendizaje del alumno que lo va a utilizar. Aquí el ordenador tiene una enorme potencialidad para acercarse a la individualización de la enseñanza-aprendizaje; éste es el cauce fundamental en el que el ordenador resulta ser un instrumento muy valioso en el aula.
      En definitiva, los instrumentos se convierten en útiles -todos- en función del cómo y para qué se utilicen.

      Responder
  • #042
    Michel Henric-Coll - 29 noviembre 2017 - 10:46

    No tengo opinión sobre los argumentos del uso del boli y papel, pero desde luego, no concibo tomar apuntes que no sea de esta forma.

    Aunque uso ordenadores desde 1978, hasta haber diseñado y creado uno que se vendió a miles de ejemplares en Francia, solo posrán servirme para tomar apuntes cuando se usen con un lápiz sobre una pantalla totalmente comparable al papel.

    Porque (1) desde estudiante, vengo usando un sistema de estenografía muy personal que un teclado de ordenador nunca podrá permitir, y con el que gano mucho tiempo al tomar notas.

    (2) tomo apuntes en dos dimensiojnes, no de una forma secuencial. Los divio espacialmente en la hoja, organizando temas e ideas conforme el ponente los va soltando. Y el ordenador no lo permite.

    Que los que quieren usar el ordenador lo hagan si quieren, pero obligar a los estudiantes a hacer es otra dictadura de los hemisferios izquierdos, secuenciales por naturaleza, que siempre opinan que lo mejor para ellos tiene que ser lo mejor para todos.

    Responder
    • Enrique Dans - 29 noviembre 2017 - 13:52

      De nuevo, porque estás concibiendo el fin de la clase como “salir de ella con buenos apuntes”, y eso es – a mi juicio – una barbaridad. Si el fin de la clase es ese, pide al profesor que edite los mejores apuntes y tenlos ya contigo sin tener que escribirlos tú, que es un procedimiento absurdo. Usa la clase para concentrarte en entender, en discutir, en resolver dudas, y deja los apuntes para un profesional que los edite perfectamente con una letra bonita, con ilustraciones, y hasta con enlaces adicionales por si quieres profundizar. Los apuntes no son el fin de la enseñanza, son el medio… y un muy mal medio.

      Responder
      • Michel Henric-Coll - 29 noviembre 2017 - 22:16

        ¿Y tu crees que los ordenadores son la mejor forma de concentrarse en entender, discutir, resolver dudas?
        Estoy totalmente de acuerdo sobre lo que piensas de los apuntes, por eso no quiero de máquinas de fabricar apuntes, como los ordenadores.
        El papel y boli me permiten garrabatear un dibujo, trazar flechas para relacionar conceptos, usar libremente el espacio papel para organizar, o preparar preguntas para el ponente.
        Pero si quieres apuntar con un ordenador, te dejo. Solo pido que nadie nos obligue a usar “SU” mejor forma.
        (Ya lo intentó Fredrich Taylor, y ya vemos las consecuencias)

        Responder
        • Enrique Dans - 29 noviembre 2017 - 23:03

          ¿Yo? Yo nunca te obligaría a nada, hombre, nada más lejos de mi intención. En mis clases la gente toma notas como quiere, simplemente intento que se den cuenta de que tomar notas en papel tiene poco sentido, y eso hace que la mayoría acabe utilizando en ordenador. En el examen usan el ordenador todos porque tienen posibilidad de acceso a la red y, obviamente, quieren utilizarla. Y eso sí, no acepto ni exámenes ni trabajos en papel bajo ningún concepto, y jamás se ha quejado nadie por ello…

          Responder
  • #046
    Pablo Conde - 29 noviembre 2017 - 21:33

    Hace bastante tiempo que “canta” la relación Dans/Apple… al margen de ser su asiduo lector.

    Responder
    • Enrique Dans - 29 noviembre 2017 - 21:39

      Pues no sé qué “te canta”. No tengo NINGUNA relación con Apple. Tan fácil como eso: NIN-GU-NA. No se me ocurren marcas con las que tenga menos relación. ¿Algo más?

      Responder
  • #048
    Carlos - 29 noviembre 2017 - 23:11

    Concido en que, lo que en teoría es una experiencia enriquecedora, utilizar la tecnología para complementar las explicaciones, acaba convirtiendose en muchos alumnos despistados perdiendo el hilo de la materia.
    En mi opinión falta madurez en muchos de los alumnos y permitirles utilizar un ordenador portátil es una mala idea.

    Responder
  • #049
    Romuald - 30 noviembre 2017 - 02:52

    Hola muy buenas noches Enrique.

    Como estudiante me siento totalmente desilucionado con la idea de que quieran volver al lapiz y al papel, es una verdadera burrada pensar en hacer esto. No saben la comodidad que da tener su laptop y escribir todas las notas con ellas e incluso tener información a la mano, más allá de un montón de hojas.

    Responder
  • #050
    Alka - 1 diciembre 2017 - 10:42

    En la instrucción, todo depende de cómo se caracterizan los objetivos y se considera el enfoque.

    Por último, elegir si algo es mejor o más lamentable cuando tienes diversos objetivos en la parte superior de la lista de prioridades, se asemeja a naranjas y bloques contrastantes.

    He llegado a la conclusión de que se trata de una cuestión de energía creativa: esencialmente, una gran parte de la población general asociada con la capacitación no está preparada para imaginar un marco tan profundamente único como sería necesario. Buscan un cambio incremental con respecto a hacer algo totalmente nuevo.

    En realidad, como ocurre en diferentes zonas, confío en que el cambio estará restringido desde diferentes zonas no conectadas al entrenamiento. A pesar del hecho de que las organizaciones de innovación están presentando instrumentos excepcionalmente intrigantes (por ejemplo, Google Expeditions, por ejemplo), necesitamos una estructura metodológica total con la que solo unos pocos expertos se disponen a explorar.

    Responder
  • #051
    Fernando - 1 diciembre 2017 - 23:52

    Coincido en parte con el autor. No creo que se pueda generalizar. Cada asignatura y cada etapa de aprendizaje son distintas. Incluso cada grupo de alumnos.

    Los ordenadores son un herramienta muy poderosa pero hay que saber adaptarlos al objetivo de aprendizaje. Coincido que es ridículo tomar apuntes al dictado, pero tanto a mano como con el ordenador. Las clases deben cambiar pero eso exige un esfuerzo por parte del docente y del alumno.

    Responder
  • #052
    Patricia - 4 diciembre 2017 - 21:38

    Muy de acuerdo en lo de que memorizar no tiene ningún sentido en la era Google y que se ha de poner el foco en enseñarles a obtener información fiable de internet porque esto también hay que aprenderlo (los niños lo hacen fatal).
    No tanto en el apartado de que los apuntes distraen. Siempre y cuando no te refieras que te dicten una lección, el tomar apuntes de lo que se habla te ayuda a sintetizar las ideas y a entenderlas con tus palabras.
    Y respecto a que los ordenadores distraen lo dirán aquellos profesores que no han seleccionado una herramienta, ni diseñado una actividad ni conducido a los niños a través de ella en su realización. Lo dirán aquellos que simplemente les dan un ordenador y pretenden que los niños se pongan a crear trabajos sin ninguna guía.

    Responder

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