Cuando la tecnofobia perjudica a terceros: el FRACASO de la innovación

blogsclasenoAunque tarde, no podía dejar de escribir sobre este tema: una escuela concertada vasca, la Orue Eskola, escribe una carta de despido a uno de sus profesores en la que especifica como razón el «haberse basado en el uso del blog como motor de la asignatura». La noticia aparece en El Correo Digital, «Una ikastola expulsa a un profesor por usar los ‘blogs’ como método de enseñanza«, y analizada con interesantísimo nivel y detalle en AulaBlog, «Despedido un docente por utilizar el blog en el aula«, que incluye además la carta en cuestión. Ignoro el contexto completo de este despido y es cierto que en demasiadas ocasiones, sucesos de este tipo esconden en realidad otras razones imposibles de analizar aquí, tales como posibles diferencias laborales, luchas de poder u otras razones no relacionadas estrictamente con el uso de la tecnología, pero el asunto, sin duda merece un comentario.

La escuela reconoce el despido como improcedente y calcula la indemnización al profesor aplicando el máximo legal, pero ello no quita hierro a la cuestión fundamental: la idea de FRACASO. FRACASO con mayúsculas, FRACASO destacado, FRACASO evidente y notorio. FRACASO es el que, en el contexto de una educación sometida al mayor cambio experimentado en siglos de historia, renuncia a la experimentación metodológica de un profesor en una asignatura cuando sus alumnos lo evaluaban positivamente con un 7.8 sobre 10 y cuando su experiencia podía ser utilizado como vehículo de innovación para otros. FRACASA duramente el administrador de la escuela en cuestión al prescindir de los servicios de un profesor porque «su metodología no se ajusta a los parámetros establecidos por la normativa en vigor», como si la normativa fuese un rígido corsé metodológico del que bajo ningún concepto se puede salir. FRACASA el Gobierno Vasco por financiar con dinero público una escuela que castiga a quien pretende innovar con criterio, enviando un mensaje de miedo, de inmovilismo y de «quieto todo el mundo, porque el que se mueve no sale en la foto». FRACASAN aquellos que deciden acudir a ese centro esperando una educación adecuada, y no formulan ningún tipo de protesta cuando aquel que intentaba innovar en la transmisión de dicha educación es apartado de la docencia. FRACASAN los compañeros del profesor, que deciden, por miedo o incompetencia, ponerse silenciosamente del lado de quien reprime la innovación.

El verdadero FRACASO en educación tiene lugar cuando los afectados dejan de ser únicamente los protagonistas de un lado de la tarima, profesores y escuelas, y empiezan a ser los del otro lado: los alumnos. En este caso, el FRACASO lo es porque una serie de alumnos dejarán de tener exposición a una metodología a la que podrían extraer un gran partido en su desarrollo profesional. Obviamente, la persona que suceda al profesor despedido se cuidará mucho de adoptar una metodología basada en métodos innovadores, y se limitará a hacer lo que el administrador del centro opina que debe hacerse con la tecnología: utilizarla para hacer exactamente lo mismo que hacíamos antes de tenerla. FRACASO son las escuelas que plantean las pizarras digitales como gran avance de la educación, cuando después las usan para lo mismo que usaban una pizarra convencional y las limitan a ser «pizarras con esteroides y que no manchan los dedos». FRACASO es ese profesor que recrimina a sus alumnos el uso de la Wikipedia, ignorando uno de los mejores recursos educativos que existen debido a cuatro anécdotas estúpidas que escuchó una vez de fuentes escasamente rigurosas. FRACASO es ignorar los ingentes recursos abiertos de la red y optar por repositorios cerrados de información en forma de libro, sea electrónico o físico. FRACASO es pretender seguir siendo «el profesor que todo lo sabe» y ejerce su autoridad, en lugar de un moderador o supernodo que pone en común los recursos aportados por cada uno de los alumnos.

FRACASO. La teoría dice que del FRACASO se aprende. A ver si tenemos oportunidad de verlo.

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