La Comisión Europea ha vuelto a hacer lo que demasiadas veces hacen los reguladores ante una industria tóxica: identificar correctamente el problema, describirlo con precisión quirúrgica… y quedarse a mitad de camino. Sus conclusiones preliminares bajo la Digital Services Act señalan que Facebook e Instagram incorporan diseños adictivos que dañan el bienestar físico y mental de los usuarios, especialmente de los menores. La lista resulta grotesca por lo conocida: reproducción automática, desplazamiento infinito, recomendaciones hiperpersonalizadas y controles parentales insuficientes. Bruselas plantea desactivar por defecto el autoplay y el scroll infinito, introducir pausas efectivas y hacer menos adictivos los sistemas de ...
