La investigación abierta por una coalición de fiscales generales de cuarenta y dos estados norteamericanos contra OpenAI no debería sorprender a nadie. Lo sorprendente es que haya tardado tanto. Durante años hemos hablado de los problemas de ChatGPT como si fueran anécdotas: respuestas inventadas, citas inexistentes, recomendaciones absurdas o conversaciones que terminan derivando hacia conclusiones extrañas. Pero cuando esas supuestas anécdotas afectan a cientos de millones de usuarios, dejan de ser anécdotas para convertirse en un problema de responsabilidad.
La citación judicial solicita información sobre tratamiento de datos personales y sanitarios, protección de menores, sistemas de entrenamiento, publicidad, retención de usuarios y, ...