Desde que llegó a la Casa Blanca, Donald Trump ha intentado frenar el crecimiento de los vehículos eléctricos: su administración ha eliminado los créditos fiscales federales a su adquisición, ha rebajado las normas de eficiencia y ha incrementado las barreras comerciales que limitan la entrada de vehículos extranjeros. El resultado ha sido claro: los ciudadanos estadounidenses disponen de una oferta muchísimo menor de vehículos eléctricos y los pagan mucho más caros, lo que ha hecho que sus ventas caigan en un 30.7% hasta septiembre, justo en el momento en que más se encarece la gasolina.
Sin embargo, las cosas no son así en el resto del mundo. En los países civilizados, la guerra con Irán iniciada por Donald Trump y el consiguiente ...