He pasado los últimos meses escribiendo sobre lo que considero el problema central de la inteligencia artificial empresarial. No los modelos. No los prompts. No las ventanas de contexto. Ni siquiera los agentes: la arquitectura.
A lo largo de una serie de artículos, he defendido que los grandes modelos de lenguaje nunca fueron diseñados para dirigir empresas. Las empresas operan mediante memoria, contexto, estado, restricciones, permisos, incentivos, workflows y bucles de retroalimentación. Los modelos de lenguaje operan prediciendo el siguiente token.
Ese desajuste explica una cantidad sorprendente de lo que vemos hoy. Explica por qué la adopción de inteligencia artificial empresarial está tan extendida mientras la transformación del negocio sigue siendo esquiva. Explica por qué las organizaciones ...