Durante años, Google construyó algo extraordinariamente valioso: no solo un producto, sino un hábito cognitivo global. Buscar en Google no era simplemente acceder a información: era confiar en que esa información estaba razonablemente ordenada y filtrada. No era perfecta, de acuerdo, pero sí era suficientemente fiable como para servir de punto de partida. El trabajo de verificación, obviamente, lo tenía que hacer uno mismo (y muchos no lo hacían), pero esa confianza, acumulada durante décadas es el verdadero activo de la compañía. Y ese es precisamente el activo que hoy está en juego.
La introducción de los AI Overviews marcó un cambio profundo en la naturaleza del buscador. Sobre todo, porque Google dejaba de ser un intermediario para convertirse, cada vez más, en un ...