La noticia de que Meta va a instalar en los ordenadores de sus empleados estadounidenses una herramienta capaz de registrar movimientos de ratón, clics, pulsaciones de teclado y capturas ocasionales de pantalla para entrenar sus modelos de inteligencia artificial no es simplemente una anécdota más sobre la obsesión de Mark Zuckerberg con la inteligencia artificial. Es, más bien, una magnífica radiografía del momento en que nos encontramos: la empresa ya no solo quiere medir lo que hacen sus empleados, sino convertir la forma en que lo hacen en datos para automatizarlo.
La iniciativa, llamada Model Capability Initiative, no ofrece posibilidad de exclusión en los portátiles corporativos. La frase clave la ha dado Andrew Bosworth, CTO de la compañía: el futuro que ...
