La cancelación de Sora no parece el típico cierre de producto fallido, sino algo bastante más revelador: una renuncia estratégica. OpenAI no ha apagado una aplicación marginal, sino una de sus apuestas más visibles, más virales y, en teoría, más alineadas con el imaginario popular de la inteligencia artificial generativa. Y lo ha hecho apenas unos meses después de presentar a bombo y platillo un acuerdo con Disney que incluía una licencia de tres años, más de doscientos personajes y una inversión prevista de mil millones de dólares, aunque condicionada al cierre definitivo de la operación. En el anuncio conjunto de diciembre, ambas compañías hablaban de «uso responsable», de protección a los creadores y de nuevas experiencias para Disney+. ...