Llamamos Recursive Self-Improvement o RSI a un sistema de inteligencia artificial capaz de participar en su propia mejora de manera iterativa: propone cambios, los prueba, evalúa si funcionan y conserva lo que mejora su rendimiento para volver a empezar. Para un lector no técnico, la idea es sencilla: una máquina que no solo resuelve tareas, sino que aprende a afinar el modo en que resuelve esas tareas.
Para un lector experto, la definición útil exige más precisión: no basta con que un modelo use herramientas o escriba código, sino que debe existir un bucle de optimización endógeno, medible y relativamente autónomo, en el que el sistema contribuya a mejorar componentes del propio sistema, de su scaffolding o incluso, en el límite, ...