A veces la realidad tiene un sentido del timing difícil de mejorar. Meta anunciaba esta semana un nuevo paquete de stock options para sus ejecutivos, condicionado a que la compañía alcance una valoración de 9.4 billones de dólares en 2031, desde los aproximadamente 1.5 actuales. Horas después, despedía a cientos de empleados. Y apenas unas horas más tarde, un jurado en Los Angeles declaraba a Meta y a YouTube responsables por negligencia en un caso centrado, precisamente, en el evidente carácter adictivo de sus productos.
La secuencia es casi pedagógica. Por un lado, una compañía que intenta proyectar una confianza casi delirante en su futuro. Por otro, la realidad: despidos, incertidumbre, y lo más importante, un sistema judicial que empieza a ...
