Mi columna de esta semana en el diario económico de El Español, Invertia, se titula «Europa quiere soberanía tecnológica… pero sigue alquilando su futuro» (pdf), y trata sobre una idea que lleva ya tiempo circulando por Bruselas, pero que en los últimos meses ha dejado de ser una simple aspiración retórica para convertirse en una urgencia política, económica y geoestratégica: la de que Europa no puede seguir apoyando su economía digital, su administración pública y una parte creciente de sus infraestructuras críticas sobre tecnologías, plataformas y nubes que no controla. No estamos hablando ya simplemente de protección de datos, de multas a las Big Tech o de discusiones regulatorias más o menos sofisticadas, sino de una cuestión bastante más ...