Mi columna de esta semana en Invertia se titula «La próxima nómina será una factura de tokens» (pdf), y trata sobre una de esas transiciones que, como tantas otras en tecnología, tienden a malinterpretarse por completo en sus primeras fases: la evolución del desarrollo de software en la era de la inteligencia artificial generativa, y la manera en que el coste de programar empieza a desplazarse desde la nómina de los desarrolladores hacia la factura de tokens.
La idea parte de una predicción de Gartner que me pareció especialmente significativa: en 2028, el coste mensual de las herramientas de programación con inteligencia artificial podría superar el salario medio global de un desarrollador, algo que InfoWorld comentaba también en un artículo ...