Mi columna de esta semana en Invertia se titula «La IA no viene a liberarte: viene a intensificar tu jornada (y a convertirte en su profesor)» (pdf), y trata sobre una de esas verdades incómodas que el marketing tecnológico prefiere no mirar de frente: la promesa de que la inteligencia artificial «nos quitará trabajo» está derivando, en demasiados casos, en exactamente lo contrario. La dinámica que empieza a verse en empresas reales no es la de jornadas más cortas y tareas más humanas, sino la de una intensificación progresiva del ritmo, el alcance y la disponibilidad esperada, un auténtico overclocking, hasta convertir la productividad en una nueva línea base de exigencia.
La idea no es solo una intuición. Harvard Business Review acaba de ...