Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Travis Kalanick vuelve a la carga: cuando la disrupción deja de escribir y empieza a mover cajas» (pdf), y trata sobre la reaparición de uno de los personajes más incómodos, agresivos y, al mismo tiempo, más representativos de lo que significa de verdad la palabra disrupción. Travis Kalanick no fue simplemente el fundador de Uber: fue el ejecutivo que entendió antes que muchos que una tecnología aparentemente sencilla, combinada con una ejecución despiadada, podía poner de rodillas a un sector entero y forzar a reguladores, competidores y gobiernos a reaccionar siempre tarde y mal. Su nueva aventura, Atoms, parte de una idea muy clara: la gran frontera pendiente ya no está en automatizar lenguaje o ...