Artículos sobre ATT
Google y la legislación antimonopolio
Escrito a las 8:14 pm
Danny Sullivan, de SearchEngineLand, hace un interesantísimo ejercicio de ficción histórica planteando como sería el futuro si Google fuese afectada por la legislación antimonopolio y forzada a dividirse en varias baby-Googles, al estilo de lo que sucedió en la histórica escisión de AT&T en 1984. El impacto de dos leyes promulgadas en 2009, la SERA (Seach Engine Reform Act) y la IARA (Internet Advertising Reform Act) obliga a Google a dividirse en cinco compañías:
- Google Search Products se encarga de ofrecer servicios de búsqueda en la web, pero, en virtud de la SERA, se le prohibe poseer contenidos de cualquier tipo que puedan resultar listados en sus búsquedas. Adwords continuó siendo la principal fuente de negocio de Google. Yahoo! y Microsoft, así como una iniciativa de varios periódicos para desarrollar conjuntamente un servicio similar a Google News, fueron también víctimas de la SERA y obligados a desinvertir en determinadas iniciativas.
- AdSense se convirtió en la compañía encargada de comercializar publicidad a través de cualquier soporte, pero resultó duramente afectada por la llamada “ley anti-cajas negras”, que forzaba a cualquier proveedor de publicidad a exponer claramente la cantidad exacta que retenía como comisión en sus transacciones y el precio exacto al que éstas se llevaban a cabo. Esto permitió finalmente a los anunciantes conocer las comisiones de AdSense y la política de descuentos que aplicaba. Esto forzó una importante caída en las comisiones medias, aunque la mayoría de los anunciantes permanecieron en AdSense: para muchos era, a pesar de las comisiones de Google, el método más eficiente para generar ingresos.
- Google Cloud (Apps and Content) fue el resultado de una decisión estratégica de Google, conteniendo todo aquello que, según la compañía, no debía residir en un ordenador y lugar determinado, sino en una “nube” de ordenadores accesible desde cualquier lugar con una conexión. Pasó a contener Google Docs (recombrada como Cloud Office y compitiendo directamente con Microsoft), Gmail (renombrado como Cloud Mail, aunque las antiguas direcciones @gmail.com siguieron funcionando), Picasa (renombrada como Cloud Media Manager), Blogger y YouTube (que retuvieron sus marcas), Orkut (Cloud Connect) y GTalk (Cloud Talk). Google Reader y Google Notebook, tras cierta discusión sobre su carácter de búsqueda o de aplicación, terminaron integrándose también en Cloud. La financiación de estas aplicaciones continuó siendo mediante publicidad, aunque hubo una fuerte discusión, con Microsoft haciendo lobby en un papel relevante, acerca de si ésto podía suponer de algún modo una distorsión del mercado al permitir a la compañía competir con aplicaciones gratuitas con otras ya establecidas.
- Gmetrics, con Google Analytics (que había adquirido FeedBurner) y Google Checkout fue creada debido a las provisiones incluidas en SERA e IARA impidiendo que las compañías de búsqueda y publicidad pudiesen recopilar información analítica.
- Gommunication: la división más oscura de toda la escisión, con activos como la impresionante red de comunicaciones de fibra óptica que incluía cables transoceánicos, la licencia para comunicaciones en la banda de 700 MHz. en USA, así como licencias en la anterior banda de televisión analógica en el Reino Unido y en otras partes del mundo. Gommunications se formó para vender este tipo de servicios al resto de sus empresas hermanas, pero también a cualquier otra compañía que pudiese demandarlos.
El ejercicio intelectual proporciona una lectura interesantísima en la que reconocer las fuertes tensiones que implica la actual estructura de una de las empresas más sujetas a polémica del mundo, y más susceptible de entrar en este tipo de problemáticas en el futuro. Precisamente una de las preguntas de mi major field exam, en el medio de mi doctorado hace ahora nueve años, fue proponer una división similar para Microsoft, pregunta a la que respondí con un largo ensayo de cinco páginas con un ejercicio similar al ahora desarrollado para Google. Y no olvidemos que, como ya hemos escrito anteriormente, el camino hasta ser considerado un monopolio fue algo que llevó a AT&T casi cien años recorrer, mientras que a Microsoft le llevó tan solo veinticinco, y a Google… ¡unos nueve o diez!…
La FTC aprueba la compra de DoubleClick por Google
Escrito a las 4:13 pm
La Federal Trade Comission, FTC, aprueba la adquisición de DoubleClick por parte de Google, que había sido sometida a estudio por las posibilidades que tenía de representar una distorsión monopolística del mercado. Lo comenta el WSJ ($), “FTC Clears Google-DoubleClick Deal“.
A pesar del intenso trabajo de lobbying desarrollado por empresas como Microsoft o AT&T y de informes contundentes como el escrito por Scott Cleland, la transacción ha sido aprobada, y espera ahora la decisión de unas autoridades antimonopolio tradicionalmente algo más duras en sus apreciaciones que las norteamericanas: las europeas. La decisión de la Comisión Europea tiene de plazo hasta el 2 de Abril. La compra de DoubleClick por Google, seguida de las de RightMedia por Yahoo! y la de 24/7 Real Media por Microsoft determinarán gran parte del ecosistema en el que se desarrollará la inversión publicitaria en el futuro. En el caso de Google, que no cerrará la operación hasta que esté aprobada por las autoridades europeas, los potenciales problemas surgen tanto de la posición dominante y la concentración del sector, como del enorme acceso a datos personales que la empresa podrá tener cuando consolide todas sus propiedades distribuidas de manera ubicua por toda la red.
El P2P como herramienta de futuro para los ISP
Escrito a las 4:21 pm
Un artículo interesante en Wired, “P2P-2-ISP peace pipe could ease bandwidth crunch“, indica una tendencia interesante de la que ya hemos hablado anteriormente y se convierte en lectura obligada para cualquier responsable de ISP: colaborar con las empresas de P2P para buscar formas más eficientes de distribuir los contenidos, en lugar de perseguirlas e intentar dificultar o impedir el acceso de los usuarios a este tipo de tráfico. La lógica que subyace detrás del razonamiento es impecable: por un lado, el esquema de uso del P2P, en el que un usuario suele tender a estar permanentemente conectado y consumir un porcentaje mucho más elevado de su ancho de banda que el que su proveedor de acceso esperaba inicialmente, provoca lógicos problemas a una industria cuyo éxito radicaba, precisamente, en revender muchas veces un mismo ancho de banda teórico a muchos usuarios esperando que éstos jamás lo usasen de manera concurrente. Por otro, y de manera creciente, la mayor parte del tráfico que provoca problemas a los ISP ya no es, en realidad, tráfico P2P, sino contenidos como vídeos de YouTube y servicios similares que, precisamente, no emplean este tipo de protocolos. La presión que ejercen los sistemas de streaming y sus downloads progresivos es tal que a pesar del incesante incremento del tráfico P2P en Internet, el porcentaje que representa éste sobre el total a pasado de ser un 60% a un 35%.
Así las cosas, la Distributed Computing Industry Association ha auspiciado la formación de un grupo de interés, P4PWG, formado por empresas de P2P como BitTorrent, Pando Networks, Limewire y Kontiki (VeriSign), pero también por proveedores de acceso como Verizon y AT&T, y empresas de infraestructura como Cisco. Por el momento, el grupo ha puesto únicamente en la red dos documentos en pdf, un mission statement y un overview, pero se esperan más avances en el tema.
El valor de las barreras artificiales en tecnología
Escrito a las 11:47 am
A estas horas, se sabe ya prácticamente el todo el mundo: el iPhone ha sido desbloqueado. En la foto lo podemos ver mostrando en la parte superior izquierda de su pantalla la conexión a través de T-Mobile, uno de los principales competidores de AT&T en los Estados Unidos. El desbloqueo se ha conseguido de manera prácticamente simultánea por dos métodos diferentes: por un lado, un chaval de diecisiete años, George Hotz, armado con un soldador y algo de software, lo vi originalmente en el WSJ ($). Por otro, un grupo de hackers, iPhoneSimFree, que lo han contado a Engadget, donde se ha publicado un inequívoco vídeo al respecto. A partir de ahi, las noticias aparecen ya recogidas en todas partes (Slashdot, Wired, o en español en El Mundo). Mientras el primer sistema, el de George Hotz, resulta complejo (unas doce horas de trabajo) y poco accesible a personas con escasa formación tecnológica o habilidad con un soldador, el segundo es un procedimiento aparentemente sencillísimo que se completa en dos minutos únicamente ejecutando un programa, algo al alcance de cualquiera, y que además no puede ser legalmente perseguido en los Estados Unidos (siempre que se haga para uso personal y sin ánimo de lucro).
El desbloqueo, conseguido cinco días antes de que se cumplan los dos meses del lanzamiento del iPhone, merece una reflexión acerca del verdadero valor de las restricciones o barreras artificiales en el mundo de la tecnología actual: el valor de una barrera tecnológica artificialmente planteada es inversamente proporcional al número de personas que, por la razón que sea, tengan interés en romperla. En este caso, la barrera planteada por Apple y AT&T resulta, por un lado, especialmente atractiva: el iPhone es una especie de “objeto tecnológico de deseo” para medio mundo, pero sólo estaba disponible para una pequeña parte del mismo. Además, romper su protección viene acompañado de un cierto nivel de prestigio y buzz a todos los niveles para quien lo consiga. Y finalmente, las consecuencias legales son muy poco probables, incluso invocando esa torticera y aberrante ley llamada DMCA. En esas circunstancias, casi lo sorprendente es que se hayan tardado cincuenta y seis días en conseguir desbloquear el teléfono.
¿Consecuencias? Imagino que escasas. Por un lado, que unas cuantas personas aprovechen para hacerse con el iPhone en los Estados Unidos aprovechando un viaje o un amigo, y lo desbloqueen para su uso en operadores en otros países y con otros planes de precios. Pocas, teniendo en cuenta que el invento, aunque sea el sueño húmedo de la mitad de los geeks de fuera de los Estados Unidos (la otra mitad todavía se dedican a decir que no es para tanto y que toda la fama del iPhone no es más que marketing y humo calentito), supone sacarse entre quinientos y seiscientos dólares del bolsillo por un aparato no soportado en tu país y carente de garantía alguna. Por otro lado, hay quien insinúa un posible impacto en las duras negociaciones de Apple con la operadoras europeas, algo que, francamente, dudo mucho. En el estado actual de cosas, las operadoras verán esto como una cuestión menor al alcance de pocas personas - aunque no sea así - quitarán importancia al tema, y seguirán echando las cuentas correspondientes al lanzamiento masivo del terminal que más expectativas ha despertado desde que existe la telefonía móvil, esperando además algún fix por parte de Apple que, aunque vuelva a ser reventado en poco tiempo, les permita al menos prolongar temporalmente la impresión de tener una barrera de entrada. Pasará un cierto tiempo, probablemente años, antes de que empecemos a tener claro en nuestras cabezas y en los modelos de negocio corporativos el escaso valor de las barreras tecnológicas artificiales en el mundo actual, en una meritocracia tecnológica con personas que pueden trabajar desde la comodidad de sus casas y coordinarse a todos los niveles a través de la red con absoluta facilidad.
Google podría pujar en la subasta de espectro radioeléctrico
Escrito a las 3:53 am
Google anuncia que podría estar dispuesto a ofrecer al menos 4.600 millones de dólares en la subasta de espectro radioeléctrico que la Federal Communications Commission (FCC) debe celebrar antes de Enero de 2008, siempre que se cumpla una condición que obligue a los adjudicatarios a alquilar un tercio del espectro obtenido a otras compañías dispuestas a utilizarlo para ofrecer servicios de acceso a Internet a alta velocidad en competencia directa con los existentes accesos vía cable o línea telefónica. Eso permitiría a los clientes utilizar software y equipos de su elección sobre redes competitivas y abiertas, algo que corresponde en este momento a una clara demanda social.
La petición fue remitida al Chairman de la FCC, Kevin Martin, por el CEO de Google, Eric Schmidt. La semana pasada, AT&T cargó contra Google por demandar estas condiciones, afirmando que la intención de la compañía era desvalorizar la subasta para así obtener una porción de espectro a precios más baratos, privando al erario público de unos sustanciosos ingresos (se prevé que la subasta podría generar en torno a los veinte mil millones de dólares). Por el momento, aunque las condiciones delineadas por la FCC la semana pasada no incluyen específicamente las condiciones solicitadas por Google, sí incluyen una provisión, la de open access, que garantiza que los usuarios podrán adquirir los dispositivos inalámbricos y el software que deseen y utilizarlo sobre las nuevas redes, que podría considerarse que cumple parcialmente lo solicitado por Eric Schmidt.
En cualquier caso, plantearse un escenario en el que compañías de Internet compiten con las empresas de telecomunicaciones de toda la vida para ofrecer directamente servicios de conectividad al público resulta, como mínimo, bastante provocativo. En este caso, el movimiento de Google parece una maniobra brillante: poner mucho dinero encima de la mesa con el fin de convencer a la FCC para que posibilite una wireless web mucho más adecuada, competitiva y, en resumen, más como todos sabemos realmente que debería ser si no estuviese en manos de unas operadoras que han sido claramente avariciosas e ineficientes en el desarrollo del modelo. El desarrollo que plantea Google proporciona a la empresa, sin duda, acceso a muy interesantes modelos y oportunidades de negocio, pero también genera un escenario con más elección y libertad para unos clientes que llevamos tiempo queriendo que las redes inalámbricas se desarrollen en virtud de su verdadero alcance y posibilidades.
Google y el monopolio
Escrito a las 8:47 am
Se hace eco el WSJ ($) de una serie de declaraciones de compañías de Internet y media como Microsoft, Time Warner, AT&T y otras en las que solicitan a las autoridades anti-monopolio que examinen cuidadosamente la operación de adquisición de DoubleClick por parte de Google, la más grande acometida por la compañía, recientemente cerrada en 3.100 millones de dólares en cash. Julio Alonso publicó en Merodeando un muy buen análisis sobre la noticia el mismo día de la operación.
Según los rivales de Google, la operación concentraría en un sólo proveedor más del 80% del mercado de publicidad en Internet, dado que mientras Google controla una parte enormemente relevante de los anuncios en motores de búsqueda y contextuales relacionados, DoubleClick tiene también una posición notablemente dominante en los anuncios gráficos. Una concentración semejante reduciría de manera peligrosa las opciones de las que un sitio web dispondría para la provisión de publicidad en la red, dando a Google una posición dominante como broker casi exclusivo en este mercado. Por su parte, Google afirma su confianza en que, aunque las autoridades antimonopolio actúen de oficio dada la cuantía de la operación, la operación pasará el trámite sin problemas porque da lugar a “un mercado vibrante y saludable para la publicidad en la red”.
AT&T ha sido, históricamente, una de las empresas que más problemas ha tenido con las autoridades antimonopolio, que llegaron a determinar incluso la escisión de la compañía en 1982 en un proceso larguísimo en el que participaron infinidad de profesores de escuelas de negocio como peritos de ambos lados. Microsoft ha recibido igualmente el azote de estas mismas autoridades en infinidad de ocasiones por prácticas de abuso de posición dominante en mercados en los que poseía cuotas superiores al 90%. Ahora, son dos de las compañías que acuden a estas mismas autoridades invocando protección contra Google… no cabe duda: los tiempos están cambiando.
Apple y los carriers: jugando duro
Escrito a las 12:41 am
Lo dijimos en su momento: el iPhone iba a tener un fuerte impacto sobre las reglas de juego del mercado de la telefonía móvil. La sola mención de un dispositivo con el tirón del de Apple provoca que los carriers, acostumbrados a dominar las negociaciones y a tomar decisiones sobre lo que un terminal debe o no debe tener, se plieguen de una manera sin precedentes a los deseos de la empresa de Steve Jobs.
Para muestra, basta con un botón: se revelan (WSJ - $) los términos de la negociación que culminó con la firma del contrato en exclusiva de Cingular para la distribución del iPhone, y ni las formas ni los términos del contrato tienen nada que ver con la habitual “tiranía” de los carriers sobre las empresas de dispositivos. Para empezar, Apple intentó negociar no con Cingular, propiedad de AT&T, sino con Verizon, número dos en el mercado USA, que rechazó los fuertes términos de negociación propuestos por Apple por ser excesivamente duros y dejar fuera de la discusión a sus socios de distribución más importantes, como Circuit City. Finalmente, tras las fallidas negociaciones, Steve Jobs se fue en persona al Four Seasons Hotel, en Las Vegas, a ver a Stan Sigman, CEO de Cingular, con un iPhone bajo el brazo, pocas semanas antes de proceder a presentárselo al mundo, y dispuesto a negociar duramente los términos del contrato. ¿Un fabricante de dispositivos imponiendo términos en la negociación? ¿Qué clase de mundo al revés es este? Pues efectivamente, así es. Y si no, veamos lo que ha acabado firmando Cingular, primer carrier del mercado USA, y en qué condiciones: en primer lugar, únicamente tres directivos de AT&T (Cingular) obtuvieron el “privilegio” de ver el iPhone antes de su presentación. La marca Cingular queda fuera del cuerpo del dispositivo: ni logos, ni sellos, ni nada de nada, únicamente una pantalla de arranque breve que después desaparece, como pudo verse en la presentación del pasado Enero. Además, y esto si que resulta completamente inédito, Apple recibe un porcentaje de los ingresos mensuales de los suscriptores de Cingular usuarios de iPhone, algo que cambia completa y drásticamente las reglas de funcionamiento del mercado de la telefonía móvil. En un mercado en el que habitualmente los carriers pueden tomar decisiones sobre cada detalle y función del teléfono, si llevará o no llevará WiFi, las características de memoria y procesador, etc., Cingular no ha tenido en todo el proceso absolutamente nada que decir. Cero control, en un proceso en el que además, Jobs se mostró completamente despreciativo acerca de las habilidades de la industria de la telefonía para entender las necesidades de sus clientes y las tendencias de la tecnología y el entretenimiento de la manera en que Apple lo hacía. Por ultimo, en un movimiento que desesperó a algunos ejecutivos de AT&T, Cingular no pudo incluir, como siempre ha hecho en todos los otros modelos de terminal, su propio software de acceso a Internet, descarga de politonos y otros servicios (el equivalente a Emoción o Vodafone Live), que quedan directamente fuera del dispositivo.
A cambio de tales exigencias, Cingular se ha dicho que obtiene una exclusividad de cinco años en la distribución del dispositivo tecnológico más anticipado y deseado de los últimos años, evitando además así el acceso de sus competidores al mismo. El iPhone, en virtud del acuerdo, sólo estará disponible para su venta a través de las tiendas Apple y Cingular, así como a través de las páginas web de ambas compañías. Con semejante nivel de control y de juego duro, Steve Jobs, que llevó personalmente las negociaciones como hizo anteriormente con las de las empresas discográficas antes del lanzamiento del iPod, ha querido evitar repetir experiencias como las del fiasco del Motorola ROKR, el primer teléfono con iTunes, que simplemente, “no se sentía como un teléfono Apple”, y que fue un completo fracaso. Con el iPhone, Apple ha anunciado sus previsiones de vender diez millones de dispositivos entre la puesta en el mercado en Junio de 2007 y el año 2008, con un precio que oscilará entre los $499 y los $599.
Sinceramente, me muero de ganas de ver como han sido las negociaciones en España, quién se ha quedado con el iPhone y a cambio de qué.










