El Blog de Enrique Dans

En la cárcel

Escrito a las 3:07 pm
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Enrique Dans en prisión - SolidariosSe me ocurren algunos a los que les gustaría que el titular “Enrique Dans en prisión” correspondiese a una noticia diferente :-) La semana pasada estuve en el Centro Penitenciario de Valdemoro, invitado por Solidarios, para dar una sesión sobre el desarrollo tecnológico a un grupo de unos treinta internos.

Una sesión en la que intenté dar una panorámica del escenario tecnológico actual, a un grupo que más allá de estar sometidos a penas de privación de libertad, están también sometidos a un régimen de aislamiento tecnológico prácticamente completo. El régimen penitenciario implica una incomunicación casi completa a través de la tecnología: ni teléfonos móviles, ni ordenadores, ni ningún elemento de comunicación están permitidos dentro de una prisión. La información se obtiene a través de medios tradicionales como periódicos, radio o televisión, lo que lleva a que la población reclusa no esté únicamente privada de libertad, sino además, condenada a un total ostracismo analógico.

Entender las razones para esta privación del uso de tecnologías puede ser razonablemente sencillo, pero también lo es darse cuenta de que, si entendemos que la función de las penas de privación de libertad debería ser fundamentalmente la rehabilitación del delincuente, la tecnología podría tener mucho que aportar en ello. Las oportunidades de cualificación que se ofrecen a los internos, por ejemplo, tienden a incidir en oficios tradicionales y alejados de la tecnología, cuando resultaría perfectamente posible ofrecer entornos no comunicados con el exterior en los que, utilizando elementos muy accesibles y de coste muy bajo, se ofreciesen posibilidades de cualificación en temas como la programación o la alfabetización tecnológica en general. Simplemente un servidor interno aislado del exterior con una copia periódicamente actualizada de Wikipedia y una serie de cursos a su disposición podrían marcar una gran diferencia.

Un entorno complicado, una sesión que puso a prueba muchas de mis (supuestas) capacidades didácticas, y una experiencia que agradezco un montón a Solidarios, y que espero repetir.

Columna de Expansión: “Discográficas y pruebas piloto”

Escrito a las 12:55 pm
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Discográficas y pruebas piloto - Expansión (pdf, haz clic para leer a un tamaño decente)En mi columna de Expansión de esta semana, titulada “Discográficas y pruebas piloto” (pdf), hablo sobre la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que reclamaba a la operadora gallega R que suspendiese el servicio de conexión a internet a un usuario al que identificaba únicamente por su nick y su dirección IP. Una sentencia que no será cumplida, al contestar la operadora, con impecable criterio, que no puede identificar a un cliente en función de esa información. 

Mi reflexión en la columna intenta seguir los supuestos fundamentos jurídicos de la sentencia: condenar a nada menos que el “destierro analógico” (¿se ha parado a pensar el juez o alguno de los fósiles vivientes que habitan las discográficas en lo que supone hoy en día excluir a alguien de la red?) a una persona que no ha podido defenderse porque no ha sido citada en el juicio, y pudiendo cometer con ellos todo tipo de errores. ¿Y si se conectaba desde casa de un amigo? ¿O desde su trabajo? ¿O si es una residencia de estudiantes? ¿Y los que viven con él? ¿Y si es un “listillo” que ha obtenido la contraseña del router de su vecino? Todo eso, por supuesto, les da igual, porque en realidad la conexión de un usuario no es importante para ellos… como no lo es el que el usuario podría seguir conectándose simplemente solicitando el servicio a otro operador, o bajando a un locutorio. Nada tiene sentido. Cuando se hacen leyes absurdas en función de la presión de un lobby, todo deja de tener sentido. Si una ley permite estas barbaridades, significa que debe ser derogada.

Por otro lado, ¿qué diablos pretendían las discográficas con esto? ¿Realmente les preocupaba ese usuario y sus acciones? No, en realidad, todo lo que buscan es la posibilidad de que, tras la “prueba piloto”, puedan recopilar listas enormes de nicks y direcciones IP de usuarios que enviar a las operadoras para que los den de baja. En el fondo de su enfermo raciocinio, la forma de “solucionar” sus problemas es crear un clima de miedo, de psicosis, aunque todas las investigaciones disponibles indiquen que esto no sirve para nada y que lo que de verdad contribuye a solucionar la cuestión de las descargas es poner a disposición de los usuarios todas las opciones posibles para obtener su producto.

A continuación, el texto completo de mi columna:

 

Discográficas y pruebas piloto

La Audiencia Provincial de Barcelona, respondiendo a una demanda de las principales discográficas, ha intentado obligar a la operadora de telecomunicaciones gallega R a que desconectase de la red a un usuario del que solo conocía su nick. La operadora se ha negado, afirmando que no puede identificar a un usuario que se encuentra tras un nick.

Jurídicamente, la sentencia no tiene desperdicio. No solo incurre en indefensión, al no citar en ningún momento al usuario afectado, sino que además, es completamente desproporcionada, al pretender condenar a un usuario (y a todo el que viva con él) a una pena que lo excluiría de derechos individuales como la libertad de expresión, libertad de información, acceso a la cultura, a aplicaciones de la administración pública, comercio electrónico, correo electrónico, o incluso a actividades laborales.

Pero lo interesante es pensar qué pretendían realmente las discográficas con esta “prueba piloto”. Lo que buscaban, claramente, era un procedimiento que les permitiese entregar a las operadoras un listado enorme de usuarios identificados por sus nicks, y hacer que fuesen expulsados de la red. Un clima de psicosis colectiva, un Apocalipsis digital que actuase como disuasorio.

Esa es la mentalidad de las discográficas. Convertir a las operadoras en policías privados a su servicio, y expulsar a usuarios de la red. En lugar de afanarse por poner sus productos a disposición de los usuarios en la red en condiciones ventajosas que disuadan a quienes los descargan irregularmente (que es el factor que se ha probado más eficiente para reducir esas descargas), lo que intentan es deportar al ostracismo analógico a quienes lo hagan. Aunque se haya demostrado fehacientemente que eso no sirve para nada.

Qué inteligentes. Tengo que acordarme de comprarles algún disco…

Pero… ¿qué significa exactamente “estar en LinkedIn”?

Escrito a las 5:30 pm
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LinkedIn everywhere

Vamos a hablar de una empresa indudablemente excepcional: más de diez años de trayectoria coherente, sin sobresaltos ni altibajos, sin adquisiciones grandilocuentes ni salidas de tono, la han situado ya no solo como líder en la categoría de las redes sociales centradas en lo profesional, sino casi como el único contendiente. Competidores regionales, nuevos desarrollos, ideas afines y vampiros varios han ido cayendo y viéndose minimizados ante el empuje de una empresa con las ideas claras y la capacidad de convencer a inversores de que los apoyen con su dinero.

Cada vez que inicio un curso en temas relacionados con social media, me pasa lo mismo: muchos participantes, particularmente a partir de determinada edad, me comentan que “ellos en las redes sociales no, pero que en LinkedIn sí que están, porque es un sitio serio“. Pero ¿qué supone exactamente estar en LinkedIn? ¿Qué nivel de presencia y qué uso de LinkedIn debemos plantearnos en función de nuestra agenda personal?

 

A medida que LinkedIn ha ido creciendo hasta alcanzar los más de 260 millones de usuarios, el significado de “estar en LinkedIn” ha ido cambiando muchísimo. Al principio, bastaba con tener una cuenta. Con poder ser encontrado en una búsqueda. Después, el requisito empezó a ser tener un perfil mínimamente digno, con una foto y algunos datos de tu evolución laboral. Hoy, “estar en LinkedIn” supone que tu página sea una versión ultradetallada de tu curriculum, con un párrafo escrito de cada uno de los cargos que has ocupado, qué hacías realmente en ellos, a cuántas personas gestionabas, qué presupuesto tenías, que objetivos, y preferentemente, uno o dos comentarios de personas que compartieron contigo la experiencia, fuese como compañeros, superiores, clientes, etc. Hoy, lo que espera alguien que te busca en LinkedIn no es encontrar una forma de contacto – que puede que también – sino ver con detalle qué es lo que has hecho, contado en un sitio en el que todos entendemos que se trata de poner tu trayectoria en valor.

LinkedIn es el sitio donde no solo estás al alcance de millones de profesionales, sino que además indexa fantásticamente bien. A poco que hagas, tu ficha pública de LinkedIn aparecerá en la primera página de tu ego-search. El mix de público-privado que manejes ahí tiene que ser consciente: nada de opciones por defecto. Si estás en búsqueda activa de empleo o en fase de prospección de clientes, debes abrir lo más posible, porque estarás alimentando con tu información procesos que dependen fundamentalmente de la reducción de la incertidumbre. Si prefieres, por la razón que sea, ser discreto, recorta la presencia pública en consecuencia, y afina tu definición de contactos hasta dejarla en lo que realmente deba ser.

No seas pesado. Lo que hace tiempo era aceptable, enviar mensajes a todos tus contactos en LinkedIn, hoy resulta a todas luces inaceptable salvo que tengas algo muy importante que decir (y si es un cambio de trabajo, no lo digas, ya lo hará LinkedIn por ti). Hacer spam es completamente inaceptable, y muchas veces conlleva que un porcentaje significativo de aquellos a los que sigues vayan a Red > Contactos, busquen el mensaje en el que los has spammeado, y hagan clic en Más > Elimina conexión. Si eres comercial, parte de la base de que los pecados cometidos por muchos de tu profesión llevarán a que muchos de los contactos que intentes hacer en LinkedIn sean rechazados… tendrás que buscar contactos de calidad, personas que no piensen que vas a usar ese contacto para mandarles basura variada.

Context-awareness: usa bien los tiempos. El momento de mandarle a alguien una petición de contacto en LinkedIn es cuando lo acabas de conocer o te acaba de dar su tarjeta, no cuando lo necesitas. La red se construye cuando toca, no cuando te interesa a ti porque estás buscando trabajo. Las peticiones de contacto deben sonar naturales: nos hemos conocido, y en lugar – o además – de intercambiar unos trozos de papel de alto gramaje que acabarán despistados en alguna esquina del despacho, nos ponemos en contacto en LinkedIn. Así, sí. En plan “nos vimos hace mil años, ya solo tienes una idea lejana de quien era, si es que  la tienes”, no. Si te doy clase, pídeme contacto cuando te estoy dando clase, no dos años después. Y por el amor de dios, si te he puesto una mísera B o una B-, demuestra un mínimo de sentido común y no me pidas una recomendación.

Actualizar, actualizar, actualizar. Por pura lógica. Si en tu perfil está tu foto de Primera Comunión, da mala imagen. Si aún tienes el pelo negro cuando hoy peinas canas, también. Lo de que “no pongo foto”, seas hombre o mujer, guapo o feo, olvídalo: un perfil sin foto es como un jardín sin flores o una rosa sin olores. Pero además de una foto actualizada, debemos plantearnos que la presencia en LinkedIn debe ser un continuo: cada proyecto, cada cuestión que hagamos con un mínimo de trascendencia o visibilidad pública, debe acabar ahí. Recuérdalo: como un curriculum, pero con esteroides, con todo el nivel de detalle que quieras. Aquello de “el curriculum de una hoja o dos como máximo” no aplica en LinkedIn.

No seas obvio: no, tener una presencia detallada y profusa en LinkedIn no implica que estés buscando trabajo. Implica que entiendes cómo se usa esa red. Los tiempos en que los departamentos de Recursos Humanos se dedicaban a mirar lo que ponías para ver si estabas en el mercado ya pasaron. Hoy, se trata de estar ahí, quieras moverte o no. Si esperas a actualizarlo a que llegue ese momento en que te pones en el mercado, malo. Los cambios bruscos mosquean. Mejor una evolución progresiva y natural.

Pide lo que hay que pedir: cuando necesites información, un contacto, lo que sea, pídelo. Sin convertirte en un pelma, pero sabiendo que una petición a través de LinkedIn suele recibir más atención que un correo convencional. Salvo, claro está, que te dediques a enviar estupideces de esas de “por favor, evalúa mi perfil profesional” a gente que no puede evaluar nada porque casi no te conoce. En ese caso, abstente. La sensibilidad sobre qué pedir y a quién pedirlo es una cualidad muy valorada en un profesional.

Sé detallista. Si una persona de tu red se cambia de trabajo o comenta algo que te lleve a dedicarle un ratito en tu pensamiento, díselo. A nadie le molesta recibir un comentario en LinkedIn sobre algo que ha puesto. No decir nada nunca a nadie te convierte en el vecino ese que nunca saluda, en un maleducado.

Comparte. Compartir noticias en tu perfil – de nuevo, con lógica y moderación – puede llegar a ponerte en la situación de ser considerado un buen content curator, alguien que te ayuda a mantenerte informado de lo que pasa en tu industria. No satures a los que te siguen con varias entradas al día. Si compartes, mejor que expliques, al menos en un par de líneas, por qué compartiste, qué ves importante ahí. O que compartas cosas que has hecho tú… no voy a explicar aquí lo importante que es, si tienes un blog o una página personal relacionada con tu ámbito profesional, darle salida en LinkedIn… todos sabéis que LinkedIn es uno de los principales referrals de tráfico de esta página. Eso sí, si cuando compartes no te contesta nunca ni el Tato, piensa si lo estás haciendo bien, si estás compartiendo lo que debes o con quien debes, o si estás siendo un cansino. Si te va bien, plantéate unirte a algún grupo especializado que te interese.

Grupos. Los grupos son una de las prestaciones con más empuje en LinkedIn, y es por algo. Si buscas consideración en una industria, únete a los grupos en los que esa industria comparte cosas. Fíjate quién los montó: te señalarán personas con llegada, cuyo nombre suele conocer casi todo el mundo. Comparte e interactúa, pero de nuevo, sin ser “el invitado pesado” ni “el perejil de todas las salsas”. Si estás en búsqueda activa, necesitas estar en los grupos en los que se mueven cosas relacionadas con la industria que te interesa.

Contactos: no se compite por número de contactos. Se compite por redes bien tejidas, por racionalidad, por ser capaz de responder de quienes están en tu red. Por tener contactos con sentido, de los que eres capaz de decir algo o con quienes sabes que te une algo. Tus clientes, tus proveedores, aquellas personas para las que tienes cara y ojos, es lógico que estén en tu red. Las relaciones internas en tu empresa también. Pero responder sí a todo contacto, ser promiscuo, solo sirve si eres un head-hunter, un profesor o algún otro tipo de perfil intensamente asimétrico. Si no, no tiene sentido ni dirá de ti nada bueno.

Marca personal. LinkedIn es el sitio perfecto para poner aquellas cosas que puedan contribuir a tu marca personal. Un artículo que te publicaron en algún sitio, un vídeo de una charla, un trabajo en el que te pusieron buena nota, un curso con una notaza (y en ese caso, aprovecha y pide un endorsement al profesor)… no seas modesto, no es el sitio de serlo. Pero tampoco seas atorrante.

Pulse. La estrategia de LinkedIn es claramente pasar de ser un sitio al que vas a ver cosas relacionadas con tu perfil profesional o el de otros, a ser un “destination site”, un sitio al que vas a leer noticias filtradas en función de tus intereses. Si lo haces bien, las noticias de LinkedIn deberían darte una idea de “lo que no debes perderte”, “lo que se comenta en mi industria” o “lo que dicen los que influyen en mi campo”. La adquisición de Pulse (noventa millones de dólares) ha sido de las más importantes que ha hecho la compañía, no es por casualidad. Ponlo en valor. Y sí, eso seguramente significa que LinkedIn se está convirtiendo en un sitio donde debas empezar a pensar en entrar todos los días.

Premium. Pagar por una presencia premium tiene sentido… cuando tiene sentido. Si estás en búsqueda activa, la posibilidad de enviar correos a personas que no estén en tu red puede ser algo que te lleve a amortizar lo que pagas muy rápidamente – pero de nuevo, no seas pesado ni pedigüeño. Si estás construyendo algo que requiere visibilidad y alcance, sea un objetivo de tu compañía o uno personal, pagar premium puede tener mucho sentido.

 

La presencia en LinkedIn, hoy, supone mucho más que haber rellenado hace tiempo una ficha de “hola, este soy yo” hace años, y muchísimo más que “esa red a la que voy para buscar trabajo”. ¿Cómo estás en esa red? ¿Que aparece de ti en ella, o en tu ego-search en los buscadores? ¿Estás seguro de estar poniendo en valor una red con tantas posibilidades? Y no, no me ha pagado LinkedIn ni me ha regalad nada (por no regalar, no me han regalado ni una maldita cuenta premium! :-)  Simplemente me he cansado de explicar todo esto a alumnos, ex-alumnos y personas con las que me cruzo en cursos y conferencias, y he querido aprovechar para poner mis argumentos por escrito…

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Yes, but what exactly does ‘being on LinkedIn’ mean?“)

Sobre la supuesta “primera desconexión de un usuario” en España

Escrito a las 12:02 pm
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IMAGE: Kirill Cherezov - 123RFAyer recibí llamadas de El Confidencial y La Voz de Galicia para hablar sobre la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que supuestamente obliga al operador gallego R a suspender la prestación del servicio de conexión a internet a un usuario identificado por su nick por haber intercambiado obras en redes P2P. Dejando aparte la “curiosidad” de que esta demanda se presente en la Audiencia Provincial de Barcelona, algo que ya de por sí debería dar lugar a numerosas suspicacias, la consecuencia de la misma ha sido una respuesta clara y directa de la operadora a través de su blog corporativo, en los siguientes términos:

“R recibió la sentencia del juzgado de primera instancia por la que se desestimaban íntegramente las pretensiones de los demandantes. Por tanto, en primera instancia R no fue condenada a hacer o realizar ninguna acción y, en consecuencia, no tenía ningún sentido personarse en el procedimiento judicial.

Ahora se ha dictado sentencia en segunda instancia por la Audiencia Provincial de Barcelona, que modifica la sentencia de primera instancia, obligando a R a suspender de forma definitiva la prestación del servicio de acceso a Internet al usuario que utiliza el nickname “nito75”. Ahora bien, esta obligación resultará de imposible cumplimiento, ya que en R no podemos identificar a ningún cliente que se encuentre detrás de ningún nickname, como es el caso.”

La totalidad de este episodio es de un nivel de esperpento solo digno de un país en el que las leyes relacionadas con la propiedad intelectual han sido modificadas de mala manera, al dictado de lobbies de presión, y sin seguir ningún tipo de lógica. Si a alguien le parece razonable que una serie de empresas o una agrupación de las mismas pueda tomar a toda una industria como rehén y utilizarla como su propia policía privada, exigiéndole que espíe a sus usuarios y que los desconecte de la red a su antojo, es que tiene un serio problema en la cabeza. Supongo que lo siguiente será exigir a los dueños de los bares que escuchen las conversaciones de sus clientes en la barra por si acaso cometen algo que alguien opine que puede ser punible.

La sentencia no solo obvia el hecho de que una dirección IP no es prueba suficiente para imputar un delito a su titular, sino que además da lugar a un cúmulo de barbaridades jurídicas: imputar a un usuario en función del nick que utiliza en la red implica que este usuario no va a ser citado a declarar, y que por tanto, cae en la más absoluta indefensión. Además, la desconexión de la red ha sido considerada ya en varias ocasiones como una pena absolutamente desproporcionada: en el dictamen del Supervisor Europeo de Protección de Datos del 22 de febrero de 2010, Peter Hustinx, se dice claramente que la desconexión

“… interferiría en los derechos individuales a la libertad de expresión, la libertad de información, el acceso a la cultura, a las aplicaciones de la administración pública a través de la red, al comercio electrónico, al correo electrónico y, en algunos caso, a actividades laborales.”

es decir, una especie de “condena al ostracismo” en pleno siglo XXI. Además, se estaría castigando de manera indiscriminada al supuesto acusado, a sus posibles familiares y personas residentes en su mismo domicilio en función de una acción que podría perfectamente haber sido cometida por un tercero que hubiese tenido acceso a la conexión en cuestión. El contenido de la sentencia es, sin ningún lugar a dudas, una aberración jurídica, técnica y de sentido común.

Me gustaría llamar la atención sobre las pretensiones de la parte denunciante: esas compañías que supuestamente esperan obtener una carta blanca para poder enviar a las operadoras interminables listas de usuarios identificados por el nick que utilizan en las redes P2P reclamando su desconexión. Pediría una pequeña reflexión sobre la moralidad de una industria que se cree autorizada a ir expulsando usuarios de la red, en connivencia con un poder político que le ha permitido dictar leyes a su antojo. El esperpento que hoy vivimos, al que afortunadamente la primera operadora afectada, R, ha sabido responder con criterio, no es más que una consecuencia de las muchas barbaridades llevadas a cabo en el supuesto nombre de la “protección a los creadores” (JA, JA, JA) por gobiernos de uno y otro signo. Artículos introducidos desde la trastienda y escritos por la propia industria de los contenidos, modificaciones hechas a toda prisa, aprobaciones subrepticias, ministras nombradas a dedo por la patronal de un sector, presiones diplomáticas que en realidad respondían a la acción de lobbies económicos, comisiones nombradas políticamente que operan al margen o por encima de los jueces, ex-políticos norteamericanos corruptos recibidos en Moncloa como si fueran héroes nacionales… todos aquellos polvos traen ahora estos lodos.

Una industria que dedica horas de tiempo y miles de euros en costas judiciales a intentar desconectar de la red a usuarios, a crear un supuesto clima de psicosis colectiva y de “te estamos vigilando”. Ahora ya sabes, vete y compra sus productos…

 

(This post is also available in English in my Medium page, “On the supposed ‘first disconnection of a Spanish user’ for copyright infringement“)

HP: sálvese quien pueda

Escrito a las 12:46 pm
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Windows 7 is back - HPNoticia de ayer: HP anuncia que volverá a sacar al mercado equipos con Windows 7, supuestamente “por petición popular”.

Un mensaje que tiene forzosamente que haber sentado muy mal en Microsoft: que Windows 8 no está teniendo el impacto en ventas que se esperaba es ya, más que un interrogante o una opinión, una clarísima evidencia. Para muchos, los drásticos cambios en usabilidad introducidos por Windows 8 han sido vistos, más que como un incentivo al cambio, como un auténtico escollo o problema que había que evitar, hasta el punto de que la propia compañía tuvo que responder resucitando elementos familiares como el botón de inicio.

En esta página, las entradas procedentes de sistemas con Windows 8 no suelen alcanzar el 5%, a pesar de los diecisiete meses que han transcurrido desde su lanzamiento. frente al habitual 30% que alcanza Windows 7.  En efecto, parece claro que ha habido casos de personas que han decidido retrasar su compra de ordenador para evitar el cambio a Windows 8, como ha habido quienes han tratado, en ese proceso, de encontrar máquinas con Windows 7.

Sí, todo esto es cierto. En ocasiones, una empresa puede tratar de cambiar muchas cosas, y encontrarse con que una porción significativa de sus clientes prefiere no cambiar, opta por quedarse en la interfaz que conocían. Parece claro que algo de eso hay en este caso: clientes que opinan que el cambio no es acertado, que la interfaz única todo a lo largo de la gama de productos no tiene sentido, que no le ven sentido si no es en una pantalla táctil, etc.

Pero, por otro lado, no debemos olvidar otras realidades claras: la primera, que este movimiento tiene lugar en un mercado de PCs sujeto a una crisis de proporciones épicas, y con una HP en el que es seguramente su peor momento tras varios años de gestión absolutamente caótica. Que además, la política habitual de Microsoft permite vender sistemas antiguos durante un plazo determinado, que en este caso y para Windows 7 termina en octubre de este año. Y que, nos pongamos como nos pongamos, HP sigue vendiendo muchísimos más modelos con Windows 8 que con Windows 7… uniendo portátiles y sobremesa, como unos 68 modelos con Windows 8 frente a cinco con Windows 7. En realidad, HP ha reducido el número de modelos que ofrece con Windows 7 desde los ocho que ofrecía el pasado agosto hasta los cinco actuales, y en ningún momento ha tomado una decisión de “y ahora vuelvo con”, sino que simplemente ha anunciado de manera novedosa una oferta que ya tenía, unos equipos que nunca dejó de ofrecer. Visto así, mucho me temo que lo de la “petición popular” hay que tomarlo con algunas precauciones.

¿La realidad? Que en una situación de caída brutal del mercado de PCs, HP está completamente desesperada por vender algún ordenador más, y en su desesperación, no deja ningún nicho por tocar, incluyendo el de aquellos que prefieren seguir con un interfaz conocido en lugar de cambiar al nuevo. Que sí, que Windows 8 ha defraudado, que los cambios de interfaz pueden haber sido posiblemente demasiado bruscos y no haber gustado a todo el mundo, y que la compañía no está en su mejor momento en un entorno en el que los competidores son poderosos y los cambios del entorno son complejos. Pero de ahí a que “los clientes vuelven mayoritariamente a Windows 7 porque rechazan Windows 8″ o a que “HP se vea forzada por el mercado a volver a ofrecer equipos con Windows 7″, pues hombre, tampoco.

En realidad, el anuncio de HP no refleja tanto la crisis de Microsoft, aunque haya elementos claros de la misma, como el “sálvese quien pueda” de la propia HP.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “HP: fending it for itself“)

Éxito y free-riding: una relación compleja

Escrito a las 5:39 pm
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IMAGE: Crazyzen327 - DeviantArtUna noticia más acerca de la correlación directa entre éxito económico y free-riding: el CEO de HBO, Richard Pepler, afirma que el hecho de que las contraseñas para acceder a su servicio desde la web, HBO Go, sean compartidas por varios usuarios no solo “no es un problema fundamental”, sino que además debe ser interpretado como un “terrific marketing vehicle”. Sí, servir ese ancho de banda a usuarios que no pagan por una cuenta de HBO sino que simplemente han pedido la contraseña a un amigo es algo que, indudablemente, cuesta dinero. Pero aún así, compensa, porque expone la marca a un volumen mayor de usuarios y les ofrece una oportunidad de convertirse en adictos a ella.

El ejemplo de Game of Thrones, serie creada precisamente para HBO, ya lo hemos comentado en unas cuantas ocasiones: un producto cuyo número de espectadores a través de canales irregulares excede el de aquellos que lo ven a través de la emisión tradicional de televisión, y que ve no solo cómo su director afirma que una gran parte de su éxito se apoya precisamente en las descargas, sino también cómo el CEO de Time-Warner, Jeff Bewkes, asegura que esas cifras son para ellos “mejores que un Emmy“.

¿Dónde puedes obtener las mejores y más fiables listas de popularidad sobre películas? En la sección que TorrentFreak dedica cada semana a dar cuenta de las más descargadas. No solo eso, sino que, si hacemos caso a los desarrolladores de juegos, veremos que las buenas críticas en torno a ese fenómeno, el de las descargas, resultan ser un factor con un peso muy positivo en las ventas.

¿Cuál es la verdadera razón y el indicador por el que Samsung tendría que preocuparse con respecto a su smartwatch, el Galaxy Gear? El hecho de que ningún falsificador chino se esté dedicando a falsificarlo. Si preguntásemos a la marca, muy posiblemente preferiría que cada vez que pasases por los mercadillos de Shanghai, cientos de vendedores te acosasen con su cantinela de “cheaper for you” señalando copias del Gear en sus pulseras… No nos engañemos: equiparar una venta de un bolso falsificado con el valor de los bolsos auténticos de muchas marcas de lujo es completamente insostenible y una completa falacia económica, fundamentalmente cuando sabemos que quien lo ha adquirido, jamás lo habría hecho a su precio regular. Cada vez que escuches la muy extendida estupidez de equiparar copias con ventas perdidas, puedes dejar de leer o cambiar de canal. Sí, las falsificaciones cuestan dinero a las marcas, pero por otro lado son un clarísimo indicador de su éxito. El verdadero problema para esas marcas, de hecho, sería que sacasen una colección o un modelo nuevos y nadie mostrase interés alguno por falsificarlos.

Cada día surgen más evidencias: el free-riding es una parte consustancial del éxito económico en una economía progresivamente digitalizada, un parámetro con el que mantiene una relación bidireccional, y que es preciso gestionar con muchísimo sentido común. Que deba perseguirse a quienes obtienen un beneficio económico a partir de la propiedad intelectual de un tercero sin revertir a ese tercero nada a cambio no implica que debamos meter ese sentido común en un cajón y cerrarlo bajo siete llaves, como algunos llevan haciendo desde finales de los ’90. O que no debamos revisar radicalmente todos los conceptos de propiedad intelectual. Por el momento, nos dedicaremos a contemplar cómo aquellos que lo entienden y lo gestionan bien obtienen gracias a ello los réditos correspondientes. Cada día más, competidores con mentalidad anticuada van viendo cómo el “enemigo” que dice frases que les irritan ya no es el blogger o el analista de turno, sino los compañeros de industria y profesión que entienden bien este fenómeno y que, gracias a ello, terminan por ganar más dinero – y más simpatías – que ellos.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Free-riding and success: a complex relationship“)

Twitter y la gestión de información

Escrito a las 5:47 pm
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Twitter experimentsYa he escrito en alguna ocasión acerca de los experimentos de Twitter con cuentas dedicadas a extraer valor a las tecnologías de recomendación, a combatir el llamado FoMO (Fear of Missing Out, o miedo a perderte algo), o al envío de información al usuario mediante mensajes directos, pero lo cierto es que a medida que pasa el tiempo, me van pareciendo cada vez más útiles.

En la ilustración he reunido mensajes directos recibidos de tres de los experimentos de Twitter a los que estoy suscrito: el primero es el más reciente, Achievements, una cuenta protegida con únicamente tres tweets: si solicitas seguirla y tu solicitud es aprobada, comienzas a recibir mensajes directos con estadísticas en las que se compilan datos como el numero de retweets, favoritos, menciones y follows que has recibido en las últimas veinticuatro horas, así como alertas acerca de aquellos tweets que han recibido un número anormalmente elevado de alguna de estas variables. Básicamente, algo que se podría extraer de la plataforma de estadísticas que la compañía pone a disposición de sus usuarios, pero enviado a través de un canal diferente que refuerza en muchos sentidos su valor.

El segundo, Magic Recs, inició su funcionamiento en septiembre de 2012, tiene ya más de 47.000 seguidores, y envía también a través de mensaje directo informaciones personalizadas basadas en la recomendación social, que se desencadenan cuando un cierto número de las personas a las que sigues coinciden en una acción determinada. En la ilustración pueden verse tres de las más habituales: cuentas que han sido seguidas por varias de las personas que sigues (en modo “tus amigos Tom, Dick y Harry han empezado a seguir esta cuenta… es posible que la quieras seguir tú también”), temas identificados por hashtags sobre los que varias de las personas que sigues están twitteando (Tom, Dick y Harry están hablando sobre este tema, a lo mejor te quieres unir a la conversación), o tweets específicos que han sido retweeteados por varios de tus amigos (es decir, “Tom, Dick y Harry han hecho RT a esto, a lo mejor lo quieres saber de qué va o hacerlo tú también”).

El tercero, Event Parrot, comenzó su actividad en octubre de 2012, tiene algo más de 36.000 seguidores, y utiliza igualmente el mensaje directo para enviar avisos de noticias que considera importantes, cosas que supuestamente no deberías perderte. Por el momento, he recibido noticias como la concesión del Premio Nobel de Literatura, el aviso de un próximo discurso de Barack Obama, un tiroteo en una escuela de Nevada, el anuncio del iPad Air, otro tiroteo en Pittsburgh, una misión de la NASA a Marte o el fallecimiento de Nelson Mandela, todas ellas con sus correspondientes enlaces a algunas de las fuentes más habituales para últimas noticias, hasta el momento ABC News, Breaking News, Associated Press, CNN, NBC y BBC.

Además, hay otros experimentos, como Magic Headlines, que proceden de circunstancias más ocasionales, como las hack weeks que desarrollan en la compañía, y que promete notificar al usuario cuando alguno de sus tweets son reproducidos (utilizando el formato embedded) en alguna página en la web.

Los experimentos de Twitter apuntan, en muchos sentidos, a un modelo de uso que refuerza la idea de la gestión de información: una Twitter reimaginada como el lugar en el que te informas de lo que pasa, o en el que aquellos a los que sigues – una lista en la que seguramente combinas amigos, personajes que te resultan interesantes por la razón que sea, medios y agencias de noticias, etc. – te sirven de filtro o de alarma para estar al día de lo que ocurre en el mundo. Una manera de desarrollar “sistemas de alerta temprana”, o de delegar en Twitter algo que antes, generalmente, nos llegaba a través de medios de comunicación como la televisión o la radio. Ahora, cuando algo pasa en cualquier sitio, lo normal es que siempre haya un par de ojos mirando con un smartphone en el bolsillo desde el que contarlo en Twitter. Además, la contrapartida inversa: una evaluación de la relevancia de lo que haces tú en tu cuenta, en forma de analíticas en modo push.

Sin duda, una deriva interesante, algunas herramientas que tal vez no conocías y te puede resultar interesante utilizar, y una manera de evaluar las posibilidades de esa red que conecta el mundo cada día más.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Twitter and information management“)

Hablando sobre Google, en EFE

Escrito a las 3:47 pm
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GoogleScreenshotAlgunos fragmentos de un intercambio de preguntas que mantuve por correo electrónico con Amaya Quincoces, de EFE, aparecen reflejados hoy en algunos medios nacionales (El MundoLa Información, El Confidencial, Expansión, entre otros) bajo el título “Google, a la conquista del futuro“, al hilo de las últimas adquisiciones de Google, sus planes, su estrategia, y cómo sus actividades exceden ya en mucho las clásicas del negocio de búsqueda y parecen abarcar cada vez más áreas.

A continuación, el intercambio completo de preguntas y respuestas que mantuve con Amaya:

 

P. Como ves la adquisición de Nest Labs por parte de Google? cuales parecen sus intenciones con esta compra? cómo puede usar Google los servicios de esta empresa?

R. La intención de Google es claramente ganar en cuota de usuario: cuando ya tienes más usuarios que nadie en tus productos, lo que intentas es que además, esos usuarios te entreguen la mayor parte de su tiempo e intensidad de uso a través de todas las categorías posibles. Que la mayor parte posible de las cosas que hagamos en nuestra vida las hagamos en contacto con un producto de la compañía. Si vas a acceder a información, accede utilizando su buscador o su red social. Si vas a conducir, conduce en su coche y con sus mapas. Si vas a superponer una capa de información a la realidad que tienes ante tus ojos, que sea información provista por ellos. La adquisición de Nest ofrece a la compañía la posibilidad de adentrarse en una categoría, la del home automation, que todo indica, tanto en función del nivel de actividad y popularidad en plataformas de crowdfunding como en citas de la industria como CES, que va a tener un gran protagonismo. Pero además, Nest le permite adquirir un equipo con gran experiencia y éxitos probados en diseño, una carencia habitual en Google, y que puede servirle tanto para esa categoría como para otra igualmente pujante, los llamados wearables, productos que llevamos encima, como gafas, relojes, brazaletes, etc.

P. ¿No se está adentrando en demasiados negocios totalmente dispares (envío de globos al aire, móviles, gafas, museos)?

R. Google siempre ha sido una compañía muy activa a la hora de explorar el entorno y de buscar áreas innovadoras. Con la madurez y el crecimiento, políticas como la que permitía a sus empleados dedicar el 20% de su tiempo a proyectos fuera de sus áreas directas de responsabilidad con el fin de buscar la innovación se están transformando para dar lugar a áreas de innovación especializadas como Google Ventures, aisladas del día a día de la compañía, y también vemos más adquisiciones destinadas a incorporar innovación, comprando compañías enteras bien como acqui-hires o como incorporación de tecnologías y nuevas áreas de desarrollo. En paralelo, vemos un cierto número de proyectos ambiciosísimos e hipermediáticos: automóviles que conducen solos, conectividad para zonas remotas en países pobres, prolongar la vida humana, etc. que aportan una “visión amable” de la compañía, un cierto clima general de “qué bueno que está Google para solventar los grandes problemas de la humanidad” con la que se intenta distraer de su cada vez más agresiva actitud monopolística.

P. ¿Cuál parece su estrategia de negocio? ¿Datos por encima de todo para tener control absoluto del usuario?

R. La estrategia de Google hoy es la misma que en su momento llevó a Microsoft a los tribunales: el bundling, agrupar productos para beneficiarse del éxito de los más populares y proporcionar soporte a aquellos que no lo son tanto o que cuesta más posicionar. Como compañía, Google está construyendo cada vez más productos “editorializados”, en los que actúa como editor de la información, y con ello le roba el terreno a todas las empresas que antes se dedicaban a intermediar con información de cualquier cosa: restaurantes, vuelos, hoteles… lo que quieras. Competir con Google es imposible, porque siempre puede usar el dominio que tiene en el buscador para conseguir poner sus productos por delante de los de un tercero, una estrategia que ejercita constantemente. Google ha pasado de ser una empresa que simplemente ejecutaba su estrategia, a convertirse seguramente en el competidor más agresivo que hemos visto jamás, y rodeado además del lobby más grande destinado a influenciar a las autoridades antimonopolio para intentar que los deje tranquilos. Muchas de las compras que ha hecho Google suponen tal concentración de mercado, que resulta increíble que las autoridades antimonopolio no hiciesen nada en su momento. La estrategia de Google es, básicamente, tener toda la información y estar en todas partes.

P. Aunque es difícil predecir el futuro, qué otros otras empresas y servicios podrían estar bajo sus planes de adquisición o desarrollo

R. Todas. La frase que mejor resume la estrategia de Google es la que utilizó en su momento Jeff Jarvis: “no importa a qué te dediques, Google lo acabará haciendo mejor que tú, y además gratis”.

P. ¿Resulta exagerado decir que Google se ha lanzado a la conquista del futuro?

R. Google se ha lanzado en pos de una visión megalomaníaca: algo así como “arreglar el mundo”, en todos los sentidos. Si algo no les gusta, sea en el sentido que sea, buscan los medios para lanzar una línea de investigación en ese sentido. Y eso, dados los medios que Google tiene a su alcance, puede suponer comprar una o varias compañías, fichar a los mejores académicos y especialistas, o influenciar a un gobierno para cambiar la legislación. No existen barreras. Naturalmente, eso supone un incentivo muy elevado para muchas personas que tienen visiones sobre el futuro, porque ven en Google la posibilidad de llevarlas a cabo con una enorme disponibilidad de medios, pero también supone que muchas líneas son abandonadas simplemente porque se pierde el interés, muchos productos son cancelados porque nadie manifiesta entusiasmo en la compañía por ellos, muchos usuarios son abandonados porque esos productos ya no están en las prioridades, y muchos emprendedores que en su momento fueron adquiridos se ven en una especie de cementerio de la innovación. Todo fenómeno tiene sus dos caras.

P. Google ha dejado de ser un buscador?

R. El buscador es el arma que Google emplea para situar muchos de sus productos. Sigue teniendo una enorme importancia, y sigue procurando un amplísimo porcentaje de los ingresos, pero ya no es lo que era. La inmensa mayoría de los usuarios que adoptamos el buscador de Google en su momento lo hicimos porque nos ofrecía una selección muy adecuada de la información en base a un criterio que considerábamos muy objetivo de relevancia, pero ahora la mayoría de los resultados que obtenemos corresponden a una editorialización de esa información en base a los intereses de Google. Lo que encuentras ya no es necesariamente lo más relevante, sino lo que a Google le interesa ponerte delante de los ojos.

P. ¿Qué es exactamente Google ahora?

R. Google ahora es la compañía más poderosa del mundo, la que más sabe de más usuarios, y la que más puede plantearse influir en los escenarios que visualicemos del futuro. Que ese futuro sea aquel en el que la mayoría de las personas queramos vivir o no lo sea es un problema diferente.

A vueltas con la neutralidad de la red

Escrito a las 11:33 am
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A vueltas con la neutralidad de la red - Expansión (pdf, haz clic para leer cómodamente)Mi columna de Expansión de esta semana se titula “A vueltas con la neutralidad de la red“, y habla sobre las posibles consecuencias del reciente fallo de un tribunal de apelación norteamericano que estimó que la Federal Communications Commission (FCC) se extralimitó al pretender obligar a Verizon a cumplir reglas contra la discriminación y el bloqueo de tráfico en su red.

No, esta sentencia no significa la muerte de la neutralidad de la red. Quien pierde, en principio, no es la neutralidad de la red, sino la FCC. Lo que la sentencia viene a decir es que si la FCC escoge no clasificar a los proveedores de banda ancha como common carriers, no puede aplicarles la legislación que corresponde a estos, y que, por tanto, no procede imponer esta a Verizon. Lo que la sentencia implica, por tanto, no es que la FCC no pueda imponer la neutralidad de la red, sino que en caso de decidir hacerlo, tiene que hacerlo bien, con la ley aplicada en la manera adecuada, posiblemente reclasificando a los proveedores de banda ancha. En realidad, que los tribunales reclamen a la FCC que sustente sus decisiones de la manera adecuada no deja de ser una buena noticia: lo último que interesa son organismos reguladores con poder omnímodo que los jueces no alcanzan a discutir.

A la FCC corresponde ahora el siguiente movimiento. Puede optar por la apelación al Tribunal Supremo, aunque en principio parece difícil que éste opte por una interpretación diferente, o puede tratar de imponer la neutralidad de la red dictando unas reglas distintas. La tercera opción, la de que la FCC abandone la idea de imponer la neutralidad de la red, comentada por algunos como posible dado el relevo en su cúpula, parece menos probable, aunque obligue a extremar la vigilancia. En efecto, Julius Genachowski era claramente más sensible a estos temas que Tom Wheeler (que en su “vida anterior” formó parte del lobby de las empresas de telecomunicaciones y televisión por cable), pero además de haber expresado ya su interés en preservar la naturaleza abierta de la red aunque sea por otras vías, se encuentra con la aparentemente clara determinación de Barack Obama al respecto.

Por el momento, la decisión ha supuesto un gran susto para Netflix, cuya masiva utilización de ancho de banda para la transmisión de vídeo conllevaría casi automáticamente que las empresas de telecomunicaciones le obligasen a pagar cargos adicionales si la neutralidad de la red no estuviese garantizada. Pero más allá de los posibles efectos para Netflix, lo fundamental es pensar en los efectos que veríamos para los que no somos Netflix. Qué pasaría si el tráfico que proviene de páginas normales, como esta que estás leyendo, gestionadas por particulares o pequeñas empresas que no pueden pagar los suplementos que las empresas de telecomunicaciones demandarían para circular por sus vías privilegiadas, se viesen restringidas a una “internet de segunda clase”, mientras las páginas de grandes empresas que sí pagan estos suplementos son servidas en condiciones prioritarias. Qué va a pasar con la innovación si todo aquel que tenga una idea que compite con algún proveedor o servicio establecido se encuentra con que nadie quiere invertir en ella, porque el terreno de juego no está nivelado y no se puede competir con aquellos que pueden pagar los privilegios que demandan las operadoras. O qué ocurrirá con todos aquellos que pretendan competir con los servicios ofrecidos por una operadora, o por cualquier empresa participada por estas.

No, la neutralidad de la red no ha muerto, al menos todavía. Pero la red de hoy ya no es completamente neutral: AT&T ya ofrece planes de datos esponsorizados para que aquellos proveedores que quieran que accedas a sus datos desde tu teléfono móvil puedan ofrecértelos sin que su consumo contribuya a agotar tu plan de datos mensual, lo que de hecho supone una discriminación del tráfico y un “si pagas, obtienes condiciones más ventajosas que los que no pagan”. Verizon trabaja en una manera de ofrecer a las aplicaciones que usan ancho de banda de forma intensa una salvaguardia de que su funcionamiento tendrá lugar sin cortes, algo que – en sentido negativo – ya podemos experimentar muchas veces cuando intentamos reproducir un vídeo de YouTube. En el mismo sentido, Akamai y Ericsson están desarrollando modos de transmisión preferenciales en movilidad para aquellas empresas que los quieran pagar. Todas esas tecnologías que algunos pretenden describir como “innovación” son, en realidad, “innovación negativa”, formas de romper la característica más importante de la red, la que indudablemente la ha llevado a ser lo que es hoy y a permitir el desarrollo que ha permitido: el principio de neutralidad.

Lo que el fallo de la corte de apelación norteamericana nos viene a decir es que resulta fundamental tomar conciencia de la importancia de la neutralidad de la red. Que defender la red de la codicia de las operadoras es, seguramente, una de las tareas más importantes que tenemos por delante. Que una red en la que las operadoras puedan arbitrariamente degradar o priorizar la transmisión de determinados datos deja de ser internet, y pasa a parecerse más a la televisión o a la radio, donde solo aquellos que pueden pagar una licencia tienen derecho a emitir. Un asunto con una importancia descomunal. En la preservación de la neutralidad de la red está, en gran medida, el futuro de internet.

A continuación, el texto de la columna:

 

A vueltas con la neutralidad de la red

El pasado martes, un tribunal de apelación norteamericano estimó la demanda de Verizon contra el mandato de la Federal Communications Commission (FCC) que obligaba a respetar la neutralidad de la red. Según el tribunal, la FCC se extralimitó al establecer las reglas que consagran la neutralidad de la red.

La neutralidad de la red es fundamental: define la esencia de internet. Internet es una red esencialmente neutral: todos los bits, vengan de mi página personal o de la página de una gran empresa, circulan a la velocidad que el canal les permite, sin prioridades. Si la conexión es  mala, los bits le llegarán muy despacio, pero de forma neutral: los míos, tan lentos como los de otros. Ese principio, que todos los paquetes de datos deben ser tratados igual, ha generado la igualdad de oportunidades que ha hecho de internet lo que es hoy.

Las operadoras, en cambio, pretenden que eso no sea así. Reclaman poder cobrar a las empresas porque sus bits vayan más rápido que otros, establecer prioridades. Eso  convertiría internet en algo diferente, con “autopistas” prioritarias para quien las pueda pagar, y “caminos de cabras” para el resto. Adiós a la naturaleza democratizadora de la red.

¿Significa esto la muerte de internet como la conocemos? No, porque queda el recurso al Supremo, y porque básicamente, no viene a decir que la FCC no pueda regular ese aspecto, sino que tiene que regularlo estableciendo unas normas adecuadas.

Obama ha afirmado seguir dispuesto a consagrar la neutralidad de la red como norma fundamental, a proteger la naturaleza de internet contra la ambición desmedida de las operadoras. No es mala señal. Es, decididamente, un asunto en el que nos jugamos mucho.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Back to the question of a neutral internet“)

La mano que maneja el correo…

Escrito a las 4:10 pm
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IMAGE: Amasterpics123 - 123RFResulta interesante pensar en el poder que se puede llegar a alcanzar con la gestión de una simple aplicación de correo electrónico. Atención: lo que sigue es una mera hipótesis, no acuso de nada a nadie, no afirmo que nadie esté específicamente haciendo nada, no tengo pruebas para ello.

Con todo, me llamó la atención ver, en una de las “intriguing things” que Alexis C. Madrigal suele publicar en The Atlantic, una referencia al efecto que había provocado en una de sus newsletters el hecho de que Gmail la hubiese clasificado como spam y le hubiese estampado un aviso en rojo en la parte superior de “Be careful with this message”: la tasa de apertura cayó del habitual 60% a un 25%, y prácticamente nadie hizo clic en ninguno de los enlaces suministrados. Está claro: un aviso de alerta en rojo puede llegar a ser muy convincente.

El origen de esa clasificación, el porqué el algoritmo, en su supuestamente inabarcable inteligencia, decidió etiquetar el inofensivo correo, que no solo no contenía ningún enlace perjudicial o mínimamente cuestionable, como potencialmente dañino es un oscuro misterio que solo Google conoce. Pero yo lo relacioné inmediatamente con lo que me sucede desde hace ya bastante tiempo con los correos procedentes de Amazon: en una cantidad alarmantemente elevada de ocasiones se van a la carpeta de spam. Vaya por delante que nunca he marcado un correo de Amazon como spam: los que recibo, los recibo porque quiero, porque si no fuese así, Amazon tiene perfectamente localizable en su página unas preferencias de correo que me permitirían anular esos envíos. Si algo está en principio alejado del concepto de spam es claramente Amazon. Además, muchos de sus correos me aportan información interesante: para un académico, las recomendaciones de libros pueden tener un gran valor – sobre todo si tienes un historial amplio de compras que permiten configurar tu filtro de preferencias adecuadamente – y otras comunicaciones, como las facturas de compra, la actividad en Kindle o los reportes de actividad de Associates, son elementos que necesito guardar para mis registros.

Probé añadiendo a Amazon a mi lista de direcciones. No funcionó. Intenté desmarcar como spam cada vez que veía un correo en esa carpeta. Tampoco. Incluso me encontré varias veces con un aviso que me proponía enviar ese resultado a Google para mejorar los resultados del filtro de spam. Ni así. En su momento, hace ahora un año, ya manifesté mis quejas a través de Twitter al Gmail team, pero no hubo respuesta. Y parece, además, que no soy el único al que le ocurre.

No, no digo que Google esté saboteando a Amazon utilizando Gmail para provocar un descenso en su tasa de apertura y en el clickthrough de sus enlaces. Pero sí conviene hacer una pequeña reflexión acerca del funcionamiento de algo tan aparentemente simple como una aplicación para gestionar el correo electrónico, y el poder que su manejo puede llegar a brindar. Incluso aunque consiguiese alguna forma de evitar que los correos de Amazon fuesen a la carpeta de spam, que posiblemente aún no las haya probado todas, caben pocas dudas sobre que, en el agregado de usuarios, una acción así llevada a cabo conscientemente daría lugar a un perjuicio notable sobre la eficiencia de las actividades comerciales de cualquier comercio afectado. El último dato difundido sobre el número de usuarios de Gmail corresponde a junio de 2012, y era de 425 millones de usuarios, una cifra perfectamente capaz de influir sobre las campañas de publicidad de cualquiera.

¿Es posible reclamar a Google transparencia o información completa en el modo en que funcionan los filtros de spam de Gmail? Probablemente no, porque suministrar dicha información implicaría facilitar a quienes pretenden abusar de dichos filtros para enviar spam hacerlo de una manera más ventajosa. Es curioso como funcionan este tipo de cosas: la condición que te impide ser transparente te da la posibilidad de abusar de dicha falta de transparencia.

El lanzamiento de Gmail el 1 de abril de 2004 fue un paso fundamental para Google: consiguió que muchos de los usuarios de sus servicios se acostumbrasen a usarlos tras pasar por un proceso de login, tras identificarse de manera voluntaria, paso obviamente indispensable para que el servicio tuviese sentido. Además, desde el punto de vista estrictamente competitivo fue un lanzamiento brutal, que multiplicaba por mucho las prestaciones de la oferta preexistente y lo hacía de manera gratuita, con la contrapartida de sazonar con publicidad relacionada con el contenido del mensaje el lateral derecho de la pantalla en la que estos eran leídos. Hoy, Gmail es con mucho la mejor manera de gestionar el correo: no he encontrado nada que le haga mínimamente sombra en prestaciones y fiabilidad. Su filtro de spam es generalmente muy bueno, tanto que no se me ocurre cómo podría trabajar si no lo tuviese. Pero no lo olvidemos: la mano que maneja el correo, puede ser la mano que domine el mundo…

 

(This post is also available in English in my Medium page, “The hand that rocks the mail…“)

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