El Blog de Enrique Dans

Los cambios de Reader y la capa social

Escrito a las 1:25 pm
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Como ya había anticipado, no comparto las críticas a los cambios introducidos en Google Reader. Hablamos, como dije no hace mucho, de la herramienta que más utilizo en la web y sobre la que pivota de un modo muy amplio mi manejo del ecosistema informativo. Y a pesar de ver hoy infinidad de críticaspeticiones y hasta obituarios, creo sinceramente y sin la menor intención de ser iconoclasta que Google, con los cambios que ha planteado, lo ha hecho bien.

No soy el único: al igual que Richard MacManus en ReadWriteWeb, Alternatives to Google Reader? Don’t bother, you’re not going anywhere…, opino que con la integración en +1, la capa social de Reader no solo no ha desaparecido, sino que se ha potenciado. Y que las protestas de hoy, que seguiremos viendo discutidas las próximas semanas, no son más que algo tan perfectamente comprensible como la sempiterna resistencia al cambio.

De acuerdo: todos sabíamos donde encontrar los compartidos por terceras personas en Reader. Estaban ahí, a mano, encima de nuestros feeds. Un clic, y veías qué habían compartido tus amigos, aquellos a los que habías decidido seguir. Pero del mismo modo en que esto era verdad, también lo es que la actividad de comentarios en esos compartidos era, por lo general, bastante baja, y que no tiene ningún sentido mantener dos sistemas completamente aislados y diferenciados para compartir socialmente. ¿Mi experiencia? El sistema de compartir información de Google+ funciona infinitamente mejor que como lo hacía el de Reader. Obtengo mucha más retroalimentación gracias a él. Y en cuanto la gente vea que se puede seguir compartiendo y comentando mediante el +1, y que eso se integra en una red como Google+, que contrariamente a lo que muchos parecen desear, está mostrando una actividad desmesurada y creciente – hoy superaré los cuarenta mil seguidores en Google+, con un crecimiento muy elevado, y con una actividad de comentarios y diálogo que ya la querría para sí cualquier otra red social – veremos si hemos ganado o perdido.

Mi impresión, a las pocas horas del cambio y faltándome todavía adaptar muchas cosas (a la derecha de esta página se mantiene aún mi listado “Mis fuentes diarias”, ahora fosilizado, a la espera de ser sustituido por la lista de mis últimos +1) y muchas metodologías de trabajo, es que el cambio es bueno. Que la suma de Google Reader más Google+ es completamente sinérgica y positiva. Que abre más el sistema, en lugar de cerrarlo. Y decididamente, que Google no ha “eliminado” la capa social de Reader, sino todo lo contrario: la ha potenciado.

Mis compartidos en Reader están ahora en esta página. O simplemente en mi perfil de Google+. Donde sinceramente creo que, en breve, recibirán más feedback y más visibilidad que la que tenian dentro de Reader. Posiblemente, eso implique que empiece a compartir las noticias que leo acompañadas por más juicios de valor, con una frase que indique por qué razón decidí compartir esa noticia en lugar de simplemente darle al botón correspondiente, aunque solo sea porque ahora sé que esa frase recibirá más visibilidad y podrá servir para dirigir o iniciar debates interesantes. Para mí, un cambio positivo, aunque brevemente me saque de mi “zona de confort” y me lleve a cambiar algunas cosas. Aún queda mucho que decir sobre cómo adaptaremos nuestros hábitos a la nueva herramienta y sus peculiaridades, además de existir, por supuesto, la posibilidad para quien la quiera de coger los trastos y migrar a otras. Pero mi impresión, para quien la quiera, es que estamos viendo un cambio que, en breve, probará tener un valor netamente positivo.

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RENFE y el misterio de la web que cerraba a las 23:45

Escrito a las 7:12 pm
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A través de Twitter, RENFE me solicita información completa acerca de uno de esos episodios casi de película de Berlanga que viví anoche a cuenta de su página web, y que paso a detallar.

Ayer por la tarde, tras un intercambio de correos con la organización de una conferencia (sí, cada vez es más habitual intercambiar correos sobre temas de trabajo un domingo), vi que habían asumido que, contrariamente a lo habitual, me encargaba yo de gestionar el viaje. Así que alrededor de las 23:40 de la noche, tras decidir que viajaría en tren, me metí en la web de RENFE. Vaya por delante que mi actitud hacia RENFE es sumamente positiva, que siempre que puedo opto por el tren frente al avión, y que tiendo a opinar, de manera general, que aunque el despliegue de infraestructuras es obviamente muy caro, hablamos de una inversión que hace que nuestro país, si no gana dinero “en” las infraestructuras, sí gane dinero “con” las infraestructuras (tema, en cualquier caso, de análisis mucho más complejo).

Tras intentar completar el proceso de compra y elegir asiento, recibí un “error  RC03: no se ha podido realizar la reserva de plazas” que no me daba pista alguna que me permitiese averiguar si la transacción se había completado o no. Ante el problema, decido llamar al teléfono que se indica en la web como “Información venta internet”, el 902 109 420, donde un caballero muy amable me indica que “el error proviene de la aplicación de elegir asientos, que está dando problemas”, y me pide que repita la operación sin elegir asiento y aceptando la elección del sistema. Le comento que no, que prefiero elegir asiento, así que le pido que me pase con el servicio de venta telefónica para realizar mi operación a través de ese canal. Tras pasarme con el servicio correspondiente, una señorita me indica que no puede proceder a la reserva, “porque el sistema cierra a las 23:45″. A la pregunta de si puedo hacerlo yo a través de internet, la respuesta es que no, que “el sistema está cerrado tanto para ellos como para mí”. Ante mi incredulidad de que un servicio web no esté disponible las 24 horas, no obtengo respuesta ni solución alguna, así que me resigno y pienso en repetir la operación a la mañana siguiente, cosa que he hecho sin ningún problema.

Eso sí: ante lo insólito y anacrónico de la respuesta “la web cierra a las 23:45″ y ante la apariencia de que, además, no solo cerraba, sino que echaba a patadas a quien estuviese en medio de una transacción, comenté el tema en Twitter, en Facebook y en Google+. En el primer caso, únicamente un mensaje de texto, “A-LU-CI-NA: la web de RENFE cierra a las 23:45. Y las transacciones que están a medias, las corta. Impresionante documento…”. En los otros dos casos, una explicación algo más completa, y un pantallazo del error.

La respuesta no se hace esperar: en el momento de escribir esto, en Twitter hay más de cien retweets. En Facebook, 150 likes, 21 shares y  101 comentarios. En Google+, 71 “más unos” (+1), 40 shares y 70 comentarios. De todas esas interacciones, únicamente un 0.4% discuten la cuestión afirmando haber comprado billetes pasada esa hora, mientras que todas los restantes son del tipo “no me extraña”, “tenía que ser RENFE”, “esto es España” o “a mí también me ha pasado”, incluso añadiendo datos como que “la web no abre de nuevo hasta las cinco de la mañana” o abundantes juicios de valor, todos ellos negativos, sobre la calidad de la página de la compañía. La evidencia es clara: independientemente de que el problema técnico exista o no, RENFE tiene ahí un clarísimo problema de comunicación.

Hacia las tres de la tarde del día siguiente, RENFE me comunica a través de Twitter lo siguiente (de abajo a arriba)

Lo cual considero, en primer lugar, un detalle por lo rápido de la reacción, y en segundo, una buena decisión: este tipo de cosas basta que se repitan un par de veces, para que se traduzcan al imaginario colectivo como “la web de RENFE cierra por las noches”. Que si, como afirman, no es cierto, es una triste gracia a cuya difusión no tengo el menor deseo de contribuir.

Si el problema, como el sentido común indicaría, no es “que la web se cierra a las 23:45″ sino que alguien, absurdamente, lo indica así a los usuarios, deberían tomarse las medidas oportunas y atajarse esos comportamientos poco adecuados. Y dado que existe un evidente problema de comunicación con los usuarios, debería plantearse algún tipo de acción que mejore dicha comunicación: Twitter es interesante, permite reaccionar rápido y dialogar con quienes sufrimos algún contratiempo o problema, pero me temo que no es suficiente. RENFE deberá plantearse de qué manera transmitir lo que desea transmitir, y cómo sacudirse de encima una imagen con la que lógicamente nadie puede sentirse demasiado a gusto.

En cualquier caso, gracias a RENFE por la rápida reacción. Si además arreglamos el tema, eso que ganamos todos :-)

ACTUALIZACIÓN (16/11/2011): RENFE aclara algunos de los temas comentados dedicando una entrada en su blog a explicar algunas de las características del sistema, “Venta online: abierta 24 horas“. Una actitud de responder a sus clientes que no es lo más habitual en empresas estatales, y que me parece muy de agradecer.

Los quince del 15M, en ABC

Escrito a las 2:30 pm
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No sé nada sobre este artículo de ABC, “Los quince del 15M” (ver en pdf), únicamente que una de sus autoras, Blanca Torquemada, intentó contrastar opiniones conmigo el pasado día 26, pero la agenda y la desesperante irregularidad del teléfono que llevaba ese día nos impidió cruzar palabra. Al final, veo que aparece mi foto en el artículo otorgándome un protagonismo que ni tengo ni merezco, y algunos comentarios interesantes de Josep Jover y de Emilio Lamo de Espinosa, persona con muy buen criterio con quien tuve el gusto de compartir mesa hablando sobre ese mismo tema en el reciente Saviálogos y que sé que está trabajando en un artículo al respecto.

No digo nada. Sobre la evolución y futuro del movimiento 15M estoy preparando un artículo, que publicaré próximamente. Y por supuesto, apreciaría opiniones sobre este de ABC en los comentarios.

La fotografía digital tras el iPhone e Instagram: conceptos y futuro

Escrito a las 1:55 pm
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El producto no es real, es únicamente uno de esos conceptos desarrollados por Artefact Group (hablamos anteriormente de su idea de una impresora), pero resulta muy interesante ver de qué manera se va combinando la fotografía digital, con smartphones con prestaciones cada vez más avanzadas (el iPhone 4S tiene más resolución que la réflex que uso habitualmente) y con la caída de las barreras de entrada al tratamiento digital que ha supuesto Instagram.

Lo vi originalmente en GigaOM: Another example of how the iPhone is changing everything. Más información sobre el concepto aquí y  aquí.

La música, antes y ahora

Escrito a las 9:47 am
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Antes, había que alquilar unos estudios carísimos. Y para que te escucharan, tenías que depender de las grandes compañías y cosas así. Pero hoy la música es más democrática. Si quieres hacer música, puedes. Con tu ordenador es posible conseguir un sonido de calidad profesional sin tener que dejarte el dinero, incluso lo logran chavales de doce años. Viene una generación que va a ser capaz de obtener la música más increíble de los ordenadores. Los próximos cinco años van a ser muy excitantes.”

David Guetta, en Iberia Ronda Magazine (pdf)

PROTECT IP: la enésima amenaza

Escrito a las 6:24 am
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Algunos enlaces para que te vayas haciendo una idea:

 

“Empresas esponja”, mi columna en Expansión

Escrito a las 12:23 am
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Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Empresas esponja” (ver en pdf), e intenta crear una cierta conciencia con respecto a las posibilidades de un entorno de hiperabundancia de información para las empresas. Big data, web social, smartphones y dispositivos móviles de todo tipo, conversaciones como generadores de información en flujo constante que la empresa tiene que saber destilar y analizar para poder adaptarse cada vez más a unos clientes que, además, tienden a incrementar su nivel de exigencia al saberse escuchados. La empresa del futuro es la que es capaz de empaparse de datos y convertirlos en información útil.

Socializando los mapas

Escrito a las 2:13 pm
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Me está resultando muy interesante la competencia entre los diversos sistemas de desarrollo de mapas, un entorno en el que conviven metodologías múltiples y, cada vez más, con un marcado componente social.

A la izquierda, un paso en la confección de mapas de Waze: la visualización de la nube de puntos formada por las señales enviadas por los usuarios desde sus smartphones, antes de ser procesada. En el continuo entre empresas tradicionales e innovadoras, podemos ver cómo en un extremo se sitúan los proveedores clásicos de mapas con metodologías convencionales como Tele Atlas (TomTom), Navteq (Nokia) o Zenrin, mientras que en el otro se situaría Waze. En el medio, Google, e interesantes iniciativas abiertas como OpenStreetMap.

La diferencia está en el nivel a partir del cual se introduce el componente social. Mientras los publishers clásicos parten de sus propias infraestructuras que incluyen furgonetas equipadas, sistemas de escaneado tridimensional mediante láser, etc.; Google trabaja mediante un sistema mixto en el que  combina múltiples fuentes de varios proveedores con su propia producción obtenida mediante automóviles, satélites y aviones; mientras que Waze adquiere información de proveedores, y utiliza fundamentalmente los datos obtenidos directamente de sus usuarios en tiempo real para enriquecerla. En algún momento, todos utilizan una parte social, bien para la corrección de errores, bien para la incorporación de elementos coyunturales al mapa tales como circunstancias de tráfico, controles de velocidad, y afines. Google propone la edición y la adición de elementos a sus mapas por parte de los usuarios, mientras que Navteq adquirió Trapster con el fin de incorporar los controles de velocidad, además de otras muchas iniciativas.

Frente a esto, la idea de Waze es bastante más agresiva: proponer una red social de conductores que se informan unos a otros de manera continua, agregar esa información con el fin de construir mapas que pueden ser editados por los usuarios, y obtener una información dinámica en tiempo real no solo de las rutas, sino de las características de la circulación en las mismas. Waze no almacena prácticamente información del usuario: no la quiere, porque podría resultar de tratamiento complejo: una cosa es que reportes estar circulando a 120 por una zona marcada a 80, y otra que desees estar incluido en una base de datos que une esa información con tu nombre y apellidos. El resultado es una actualización en tiempo real y un enfoque a la reducción de tiempo en los desplazamientos, dado que escoge la ruta a seguir en función de las características en tiempo real del tráfico. Waze añade un componente de “gamification” que proporciona un incentivo al uso, y que mejora sensiblemente el nivel de contribución de información por parte de sus usuarios.

En ciudades en las que ha alcanzado un uso elevado, Waze es verdaderamente impresionante. En Tel Aviv, donde vive su fundador, o en ciudades como Los Angeles o Nueva York, donde pude ver a una gran cantidad de taxistas utilizándola de manera sistemática, Waze supone una propuesta de valor para el conductor difícil de mejorar. En Madrid me estoy encontrando resultados cada vez más satisfactorios, sobre todo desde que Uri Levine, fundador de la compañía, me recomendo que pasase de la aplicación diseñada para BlackBerry, varios pasos por detrás en número de versión, a la de Android o la de iPhone: los tiempos estimados al inicio del desplazamiento se cumplen como si fueran las predicciones de un mago.

Sin duda, el reto está en incorporar la información social a todo: los mapas son únicamente una prueba más. Y Waze, quien de una manera más agresiva (partiendo de su concepción inicial) y mejor lo está interpretando hasta el momento.

Twitter y el servicio al cliente: ¿experiencias españolas?

Escrito a las 1:08 pm
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Llevo un cierto tiempo pensando en la naturaleza de las relaciones con el cliente en los tiempos que vivimos, al hilo particularmente del ya no tan reciente desarrollo en España de experiencias que siguen el modelo Comcast de uso de Twitter como canal de servicio.

Entre las empresas interesantes en este sentido están algunas de las que tradicionalmente han tenido una reputación no demasiado buena en su relación con el cliente, como Telefonica o Iberia: experiencias notablemente diferentes en su modelo de gestión, pero sobre las que empezamos a tener una notable disponibilidad de datos debido a la propia mecánica de Twitter: varias decenas de interacciones con clientes por día, desarrolladas en gran medida a la vista, en su timeline. Momento adecuado, seguramente, para plantearse hasta qué punto la inversión en recursos necesaria para mantener el servicio vale la pena.

¿Qué resulta más notable de una interacción con una empresa a través de Twitter? Sin duda, el hecho de que ésta tenga lugar. La contestación de una empresa como Telefonica o Iberia a un problema, duda o cuestión que nos haya llevado a mencionarlas en Twitter rompe en gran medida nuestros esquemas preconcebidos de relación, generando habitualmente una primera impresión positiva. Lo segundo que llama la atención es la humanización del contexto: subconscientemente, pasamos de una queja formulada en abstracto contra una compañía vista como ente abstracto y con connotación negativa, a un diálogo eficiente (es lo que tienen los ciento cuarenta caracteres) con una persona. El resultado de la interacción puede ir desde una simple disculpa o comentario, hasta la resolución de una duda o pregunta o la reconducción a otro departamento de la empresa que intente solucionar la cuestión, pero una cosa es cierta: pocas interacciones quedan a medias. Una simple revisión del timeline de las compañías permite apreciar un trato democrático: se contesta a todo el mundo, tengan o no muchos seguidores, e incluso cuando la actitud, posiblemente, no merecería mucha contestación.

En el caso Comcast, bien ilustrado en un capítulo del libro “Twitterville“, de Shel Israel, la empresa obtenía una notable mejoría de casi un 10% en el ACSI (American Customer Satisfaction Index) derivada del desarrollo de actuaciones a través de Twitter, un resultado que, además, tenía lugar únicamente un año después de que Frank Eliason las pusiera en marcha. Hablamos anteriormente de caso Comcast aquí.

¿Existen ya valoraciones disponibles en nuestro país acerca de los resultados de experiencias como las de Telefonica o Iberia? Mi impresión, vaya por delante, es positiva: incluso cuando no me han solucionado nada y su actuación se ha limitado a una cordial disculpa, el sabor de boca que me deja, eso a lo que Seth Godin otorga tanta importancia, es positivo. Lógicamente, habrá casi tantas impresiones y valoraciones como experiencias, pero tiendo a pensar que el uso del canal como forma de que una compañía reaccione proactivamente ante las quejas de sus clientes debería generar un sesgo positivo.

¿Ha ido creciendo la dotación de recursos que las compañías proporcionan a este tipo de canales? ¿Encaja igual de bien en la cultura española, como en la norteamericana, el diálogo proactivo de las compañías con quienes se dirigen a ellas? ¿Experiencias? ¿Datos? ¿Comentarios sobre estos u otros casos? ¿Algo que contar?

ACTUALIZACIÓN: Banco Sabadell, en los comentarios, nos facilita esta entrada sobre su experiencia con Twitter, “Desde @bancosabadell 3.000 veces gracias #twitter“, este enlace para conocer al equipo que lo lleva, y una métrica de actividad actual: entre cuarenta y cincuenta acciones por día. Gracias, Xavier!

ACTUALIZACIÓN: Roger Domingo nos añade la experiencia de cómo utilizan Twitter desde los tres sellos editoriales que maneja, Deusto, Gestión 2000 y Alienta, en “Sobre cómo utilizamos Twitter en Deusto, Gestión 2000 y Alienta“. Información muy práctica y detallada, que incluye además algunas buenas referencias adicionales.

ACTUALIZACIÓN: Begoña Vicente nos proporciona en los comentarios algunos datos sobre la experiencia de Cajamar en Twitter. Dependencias jerárquicas, modelo de interacción y detalles de gestión. Gracias, Begoña, y gracias a Juanpi por la referencia!

Los avances de Google+ como plataforma

Escrito a las 11:24 am
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Google sigue empujando su estrategia de plataforma sobre su red social, Google+, con una serie de acciones anunciadas con poco bombo sobre algunos productos de su cartera, pero que pueden servir para hacernos una idea de por dónde podrían ir las cosas en el futuro.

Recientemente, tres anuncios o comentarios en la misma dirección: por un lado, la reconversión de Google Reader para refundir todas sus capacidades sociales en Google+. Según la nueva arquitectura, Reader seguiría siendo la aplicación que utilizaríamos para leer aquellas publicaciones o búsquedas a las que hayamos decidido suscribirnos, pero las funciones de compartir o de seguir a personas pasarían a estar integradas en Google+. Una estructura de compartición que, efectivamente, puede tener más sentido dadas las superiores capacidades para compartir demostradas por el modelo de círculos, y que además, daría mucha lógica un modelo en el que las fuentes pueden venir de tus suscripciones de Reader o de cualquier otro sitio, ampliando así la base del concepto de lectura social que hoy muchos llevan a cabo mediante herramientas como Twitter.

En realidad, la idea de compartir tus elementos destacados de la lectura diaria en Google+ ya estaba desarrollada y utilizada por muchos mediante Google Buzz, otra de las funciones que desaparece al integrarse completamente dentro de Google+. De nuevo, una integración lógica: además de los problemas derivados de su lanzamiento, las funciones sociales de Buzz eran prácticamente idénticas en su concepción a las que ofrece la combinación +1 y Google+.

Por otro lado, anuncios referentes a Blogger: los perfiles de Blogger pasan a fusionarse con los de Google+, un primer paso que apunta hacia una gestión de la identidad cada vez más centrada en torno a un único sitio, Google Profiles, y que implica cosas como que lo que escribes en tu blog aparezca directamente como entrada asociada a tu perfil en Google+, que los blogs que sigues en Google FriendConnect aparezcan en Google+, o algo mucho más ambicioso: que la gestión de los comentarios pueda integrarse entre el blog y Google +. Una gestión que, dada la naturaleza participativa de Google+, muchos queremos ver convertida en realidad y extendida a plataformas como WordPress, pero no en forma de outsourcing de comentarios (una opción con la que muchos no nos sentiríamos cómodos por la pérdida de control que conlleva), sino como integración respetuosa.

Múltiples pasos de integración de herramientas existentes, algunas que generan inquietud en los usuarios de las mismas, pero que apuntan a una lógica de plataforma completamente esperada y razonable: aún es pronto para saber qué será de Google+ en el futuro, y lo será mientras no veamos las ideas de la compañía con respecto a factores tan importantes como las cuentas corporativas o la gestión de la publicidad, pero como toda plataforma, cuanto antes te familiarices con ella, más camino tendrás recorrido para lo que pueda llegar en el futuro. La estrategia de plataforma y de integración de funciones dentro y fuera de la red hizo de Facebook lo que es hoy: Google está dispuesto a seguir el mismo camino, con la diferencia de que muchas de las piezas ya las tenía desarrolladas como herramientas más o menos exitosas, y ahora únicamente busca integrarlas de una manera que tenga sentido. Nos queda mucho por ver.

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