El Blog de Enrique Dans

En el Consejo de Administración de El Español

Escrito a las 4:37 pm
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El EspañolEsta mañana, en la cita que Pedro J. Ramírez tenía en el Foro Nueva Comunicación, en el Hotel Ritz, anunció mi incorporación al Consejo de Administración de El Español como consejero independiente. He visto crónicas de la intervención en varios sitios, y el vídeo completo está disponible en YouTube.

Mi relación con Pedro viene de muy largo: desde hace varios años, mantenemos una dinámica habitual de reuniones en las que hablamos sobre la evolución de la red, los problemas del negocio publicitario, la dinámica del periodismo y la transición desde el papel a la pantalla. Tras su salida de El Mundo, esas conversaciones se hicieron más frecuentes, mientras el proyecto de El Español iba tomando forma bajo una editora cuyo nombre provenía de un blog y no me podía resultar más sugerente: #nohacefaltapapel.

A partir de ahí, más reuniones, empezar a conocer al equipo, e ir hablando de temas que me han ido llevando a considerar el proyecto como mío, con todo el respeto para los que de verdad se están dejando las pestañas en él. Ir viendo el proceso de formación del equipo, los fichajes y la dinámica de relaciones que tienen lugar en esa oficina por el momento casi vacía está siendo un ejercicio muy bonito para un académico: aunque intento mantenerme alejado de “la torre de marfil” gracias a colaboraciones de diversos tipos con múltiples empresas, poder ver en primera fila como toma forma un medio está siendo una oportunidad verdaderamente inspiradora. El clima, además, es de absoluta apertura, colaboración y transparencia, y lo es de manera natural, como si realmente no hubiese otra manera de llevar un proyecto. Cuantas más personas he ido conociendo en el proyecto, más me ha ido emocionando, al tiempo que voy viendo cómo se va dando forma al modelo de negocio y a las diferentes posibilidades existentes, todo ello expuesto en modo “todo vale”, auténticamente sobre un lienzo en blanco, con todo lo que ello conlleva de flexibilidad mental y posibilidades. Y sobre todo, la sensación, acrecentada por el inapelable éxito del crowdfunding, de que hay muchísimas esperanzas puestas en un proyecto como este, y que cuanta más forma toma, más convencido estoy de que puede perfectamente estar a la altura de las mismas. La sensación que tengo es la de estar viendo el incipiente desarrollo del que va a ser, en no mucho tiempo, el medio de comunicación de referencia en España.

Mi papel como consejero independiente será exactamente ese, el de aportar ideas de manera independiente, porque por algún tipo de “defecto del animal” no me sale ser de otra manera que independiente. Un papel de aporte de ideas que intento desempeñar también en proyectos de otro tipo con los que colaboro, pero que aquí me permite poner en práctica cuestiones sobre una industria sobre la que llevo reflexionando – y escribiendo mucho – desde los tiempos de mi tesis doctoral, que ya trataba el paso de los periódicos del papel a la pantalla. Desde 1996, he participado en congresos, he escrito papers académicos, he dado conferencias y he analizado todo lo analizable: el paso de predicar a dar trigo era algo que me resultaba especialmente atractivo, y si además se podía hacer de la mano de una persona que admiras y bien acompañado por un gran equipo, resultaba completamente absurdo decir que no. Además, intentaré contribuir al desarrollo de un clima de innovación organizacional que, desde mi punto de vista, resulta fundamental mantener en un proyecto como este, y colaboraré también aportando contenido con cierta periodicidad. Y por supuesto, iré también compartiendo mis impresiones.

Pronto, más :-)

Salud, deporte, apps y wearables

Escrito a las 4:47 pm
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El deporte inyecta salud a la economía - El País (pdf)Susana Blázquez me llamó para hablar de la contribución a la economía del deporte, y tocamos fundamentalmente el tema de las apps, los wearables y cómo factores como la monitorización y la gamificación contribuyen a la motivación de los usuarios a la hora de plantearse hacer deporte o controlar su salud con una cierta regularidad. En su artículo del domingo, titulado “El deporte inyecta salud a la economía” (pdf) me cita brevemente.

Un subsegmento sujeto a fuertes movimientos de convergencia: sin duda, la llegada al mercado del Apple Watch, con unas ventas previstas de entre cinco y seis millones de unidades y un fuerte enfoque a la monitorización de parámetros de ejercicio físico y salud, afectará fuertemente a las de otros wearables especializados, que además en algunos casos han sido ya excluidos de las tiendas de la marca o directamente se han dejado de fabricar.

Apple y Microsoft

Escrito a las 11:51 am
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Jobs contra Gates: la victoria póstuma - La Vanguardia (pdf)Piergiorgio Sandri, de La Vanguardia, me llamó para hablar sobre la dinámica competitiva de Apple frente a la de Microsoft, y hoy cita algunos de mis comentarios en su artículo en el suplemento del fin de semana titulado “Jobs contra Gates: la victoria póstuma” (pdf).

En mi conversación con Piergiorgio comenté varios temas: la enorme destrucción de valor que ha supuesto el interminable período en el que Steve Ballmer se mantuvo como CEO de Microsoft, el problema que supone que una empresa insista en sus errores de manera terca y obstinada, y la posibilidad de que una compañía que cuenta con indudable talento interno y una cultura sólida (a pesar de los “esfuerzos” de Ballmer por destruirla y convertirla en un monstruo burocrático) pueda volver a meterse en la agenda tecnológica ofreciendo de nuevo productos interesantes y corrigiendo los errores que la sacaron del selecto club de las empresas que todos miramos para intentar ver el futuro.

Para ser parte del futuro, Microsoft necesita adoptar una cultura abierta, aprender a competir en un entorno en el que la gestión de la apertura es la primera clave de competitividad. Hoy, Microsoft únicamente sustenta su crecimiento en el hecho de que infinidad de directivos de tecnología en muchas compañías creen, como se decía hace años de IBM, que “jamás han echado a nadie por comprar Microsoft”. Sus productos no son atractivos, las migraciones a nuevas versiones no inspiran más que pereza en todos los sentidos, y la adopción a nivel del mercado de consumo es claramente subóptima, muy por debajo de otros productos competidores. Las categorías en las que Microsoft mantiene una posición de liderazgo son escasísimas.

En el mundo actual, abierto es mejor que cerrado. Sin duda, Gates ya pudo comprobar eso cuando comenzó a gestionar su fundación, y de hecho, lo puso como condición para tomar decisiones sobre qué proyectos financiar. Pero volver a situar la compañía dentro del radar competitivo, conseguir aparecer en la próxima portada que retrate a los gigantes de la tecnología no va a ser sencillo.

Raspberry Pi y Arduino en La Noche en 24 horas

Escrito a las 6:43 pm
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En mi participación quincenal en La Noche en 24 horas hablamos de tecnología en la educación, de las razones para considerar la programación y las ciencias de la computación en general como parte integrante fundamental del proceso educativo, y de las posibilidades de desarrollos de bajo precio y complejidad accesible como Raspberry Pi o Arduino en ese sentido. Mencioné también la robótica educativa de BQ, Lego Mindstorms, el Scratch de MIT, y Thinkbit como ejemplo de desarrollo real en colegios.

Gallegos en Twitter

Escrito a las 1:50 pm
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Los ases gallegos del pajarito azul - Faro de Vigo (pdf)Amaia Mauleón, de Faro de Vigo, me llamó para hablar sobre mi uso de Twitter, y hoy me cita en su artículo titulado “Los ases gallegos del pajarito azul” (pdf). Hablamos sobre la evolución de mi uso de Twitter desde la época en la que la pregunta era “¿qué estás haciendo?”, y compartíamos de todo, desde dónde estábamos a qué hacíamos en cada momento, a los tiempos actuales, en los que la pregunta es más “¿qué está pasando?” y lo que compartimos tiene más que ver con cierta idea de trascendencia, de relevancia para aquellos que te siguen.

En mi caso, ha supuesto pasar a muchos menos tweets al día, generalmente dedicados a informar sobre mi actividad en mi página o en medios, a comentarios sobre noticias que me parecen interesantes o sobre la actualidad en general, y a contestar a otras personas cuando lo veo a tiempo. Decididamente, un cambio con respecto al patrón de uso inicial, que sin embargo, no ha tenido un efecto sobre el crecimiento en seguidores, que mantiene una progresión razonablemente constante.

Doce años

Escrito a las 8:42 am
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Doce añosHoy se cumplen doce años desde que empecé a escribir esta página. Doce años es un montón de tiempo: empecé esta página con treinta y ocho años, y este año cumplo el medio siglo, que se dice pronto. Cuatro mil trescientos ochenta y tres días, seis mil seiscientas catorce entradas, y ciento cincuenta y cinco mil setecientos ochenta y dos comentarios, nada menos.

Doce años de muchísimos cambios en el entorno tecnológico comentados en entradas de todo tipo, a veces más informativas, a veces, más reivindicativas, a veces más especulativas, a veces acertadas, a veces desacertadas… pero eso sí, sin más agenda que la de tratar de mantenerme informado, de tener la sensación de que me encuentro suficientemente preparado como para sostener una opinión, y de que otras personas consideren la aportación diaria suficientemente interesante como para pasarse por aquí a leerla de manera más fiel o más ocasional.

Como cada año, muchas gracias a todos.

La Europa incompetente

Escrito a las 11:32 am
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La Europa incompetente - Expansión (pdf)

Mi columna en el diario Expansión de esta semana se titula “La Europa incompetente” (pdf), y viene al hilo de las recientes declaraciones de Barack Obama en la fantástica entrevista realizada por Kara Swisher en las que afirmaba que “Europa ataca a las compañías tecnológicas norteamericanas porque no es capaz de competir con ellas“.

Obama tiene mucha, muchísima razón. Europa está aquejada de una radical incompetencia, de una plaga de estupidez legislativa suprema que ha llevado a que a pesar de los años que tiene la red y de los que tiene el Tratado de Maastricht, sigamos sin tener un entorno propicio para el comercio electrónico, siga habiendo infinitas fronteras que dificultan las operaciones e imponen aranceles arbitrarios, impredecibles y conceptualmente absurdos (lo impredecible es el siempre el peor desincentivo), una inseguridad jurídica que complica la vida a todo el mundo, leyes estúpidas como la de las cookies que obligan a poner mensajes completamente inútiles y molestos que no sirven absolutamente para nada, o aberraciones inenarrables y antinaturales como el supuesto “derecho al olvido” que solo sirven para proteger cosas que no tenía ningún sentido proteger. Mientras los Estados Unidos han sabido desarrollar toda una industria en torno a la red, y hoy cualquier ciudadano norteamericano o residente en los Estados Unidos puede comprar lo que quiera a empresas que tienen a su disposición cincuenta estados sin complicaciones de ningún tipo automáticamente tras su creación, la contribución de Europa a la red son cien mil lobbistas que protegen a incumbentes incompetentes de “las amenazas de la red”, el estúpido “derecho al olvido”, y una ley de cookies completamente innecesaria e inútil.

Hemos creado un entorno absurdamente garantista, burocrático hasta el infinito, que trata de servir a infinitos amos para terminar no sirviendo a ninguno, una complicación inconcebible por cuyos kilómetros de pasillos e incompetencia pululan lobbistas de todos los colores tratando de detener de todas las maneras posibles el paso del progreso. Nunca llegaremos a nada. Lo único realmente bueno que tuvimos en Europa fue una Neelie Kroes hoy ya retirada a la que nunca echaremos suficiente de menos: la única persona con una mentalidad que realmente parecía estar a la altura de los tiempos. Europa es un maldito desastre, y los europeos con criterio y uso de razón deberíamos marchar sobre los edificios de las instituciones europeas y quemarlos, preferentemente con todos sus funcionarios dentro. Por el bien de todos, alguien debería alejar a tantos legisladores incompetentes europeos de la gestión de la red…

A continuación, el texto completo del artículo:

 

La Europa incompetente

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha acusado a la Unión Europea de atacar a las compañías tecnológicas norteamericanas por ser manifiestamente incapaz de competir con ellas. Y lamentablemente, tiene razón. El emprendimiento tecnológico europeo a día de hoy es incapaz de competir con el norteamericano. 

No se trata de ningún problema de predisposición genética. Los emprendedores europeos no son inferiores a los norteamericanos. No están peor preparados. No son más torpes, ni más incompetentes. En igualdad de condiciones, podrían ser tan competitivos como ellos. ¿Dónde está, entonces, el problema? Simplemente, tienen que jugar en un terreno infinitamente más desfavorable. 

Los políticos europeos, en su relación con la red y la innovación, baten récords absolutos de incompetencia. En veinte años, han sido incapaces de generar un entorno mínimamente propicio para el comercio electrónico. Infinidad de entornos normativos imposibles de armonizar, que llevan a que sean poquísimas las empresas que intentan vender en toda Europa. Un emprendedor norteamericano tiene a su disposición cincuenta estados instantáneamente, sin problemas legales ni logísticos. Uno europeo, suerte tiene si consigue vender en un solo país. 

Para leyes estúpidas, Europa. Tras años de estudio, Europa ha generado la legislación sobre cookies más estúpida del mundo civilizado, que no aporta nada a nadie más que mensajes inútiles y molestos. Ha aprobado contra todo pronóstico un imposible, antinatural y absurdo “derecho al olvido” que obliga a eliminar de un buscador – que no de su fuente –  información que resulte no ser del gusto de alguien. Ha generado un entorno de inseguridad jurídica, el peor para el emprendimiento. ¿Incentivar lo digital? ¿Para qué, pudiendo defender a lobbistas e incumbentes analógicos?

Obama tiene razón. Somos incapaces de competir. Y los atacamos por pura incompetencia.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Incompentent Europe

Uber: pivotando en Barcelona

Escrito a las 1:37 pm
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UberEATS

Uber lanza en Barcelona un servicio completamente nuevo, UberEATS, previamente ensayado tan solo en Los Angeles con el nombre UberFresh, consistente en el envío de comida en diez minutos. Los restaurantes, seleccionados a través de PlateSelector, ofrecerán una especialidad diferente cada día, que el usuario podrá encargar a través de la app de Uber, pagar directamente mediante la tarjeta de crédito que tengan asociada a ella, y ver cómo su comida se va desplazando en el mapa hacia donde estén. Por el momento, dos opciones diarias de menú, aunque está previsto ir incrementando el número de opciones a medida que crezca la popularidad del servicio.

El movimiento es un pivot clásico: reutilizar tu equipo y tus infraestructuras en un desarrollo de producto nuevo que mantenga la actividad y permita explorar nuevos negocios basados en elementos conocidos. En este caso, la idea es seguir explorando el concepto de la logística urbana – de mover personas a mover productos, como ya se había ensayado en otros casos – mediante una red de conductores, a los que la compañía exigirá tanto su inscripción como autónomos, como el aporte de sus declaraciones trimestrales. Mientras, la compañía mantiene su pulso legal contra las medidas cautelarísimas impuestas a su producto de transporte de viajeros, UberPOP. Por el momento, la compañía ha renunciado a lanzar servicios con conductores con licencia, como UberBlack, debido a que la escasísima cantidad de licencias VTC que permite la legislación española, empeñada en mantener una carestía artificial que en nada beneficia a los usuarios, haría inviable un parque de conductores que ofreciesen tarifas razonables de manera estable.

El modelo de comida on demand es posible gracias al establecimiento de unas horas determinadas de actividad, que permiten una estimación de la demanda basada en un modelo multifactorial para conseguir que los restaurantes seleccionados puedan trabajar en horas de baja actividad, previas a las horas punta de comida y cena. Al reducir el catálogo a la mínima expresión y dar al usuario únicamente dos opciones (que cambian todos los días), se posibilita la anunciada eficiencia logística que permite poner el producto en diez minutos en una zona muy amplia de la ciudad (l’Eixample, Sarrià ­ Sant Gervasi, el Poblenou y la Barceloneta).

La categoría en la que entra Uber, por supuesto, no está exenta de actividad en todos los sentidos: competidores como Delivery Hero o GrubHub en los Estados Unidos, Just-Eat en el Reino Unido con recientes adquisiciones como SinDelantal, o los alemanes Rocket Internet con Foodpanda o La Nevera Roja. Pero indudablemente, el encaje con la idea de plataforma tecnológica donde se facilita el negocio de terceros, unida a la potencia de fuego que aporta la capitalización de Uber y a la popularidad de su app, va a hacer que el tema dé bastante que hablar.

Uber pretende definirse no como una empresa de taxis, sino como una plataforma logística basada en tecnología. Ha ido probando servicios de diversos tipos, algunos que siguen funcionando, u otros, como UberESSENTIALS, de los que ya se ha anunciado su cancelación. La idea central gira en torno a la logística como servicio, se aplique a lo que se aplique, con conductores o con vehículos autónomos cuando esto sea posible. Recientemente, la compañía fichó a Tom Fallows, ex-director de Google Express (el same-day delivery service de Google), para expandir este tipo de iniciativas. Si un mercado se resiste temporalmente, es cuestión de pivotar ofreciendo otros servicios hasta que los problemas legales sean superados. Si alguien pensó en algún momento que había ganado alguna batalla o que esta historia no tenía más recorrido, que vaya pensándolo de nuevo.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Uber’s Barcelona pivot

Cardioconsciencia

Escrito a las 11:46 am
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lpm reposo 21 de enero a 17 de febrero - Fitbit Charge HREl pasado enero, Fitbit me actualizó el dispositivo que utilizo para la cuantificación de mi actividad con el nuevo Charge HR, el primero que utilizo con sensor para la monitorización del ritmo cardíaco. Pero más allá de comentar o evaluar el dispositivo, que ya ha sido evaluado en una amplia variedad de sitios, me gustaría comentar los interesantes efectos de lo que he denominado “cardioawareness” o “cardioconsciencia”, las sensaciones que pasamos a tener cuando llevamos encima de manera constante un monitor de ritmo cardíaco.

Mi relación con mi corazón es, por así decirlo, delicada. No me ha dado nunca un problema, pero es un tema que monitorizo con cierto cuidado desde hace bastantes años. A mi edad, mi padre llevaba ya un par de anginas de pecho y un cuadro complicado que, además, viví muy de cerca, de manera que desde hace ya bastantes años me hago revisiones anuales y mantengo una cierta vigilancia, aunque en general – y seguramente debido a esos antecedentes – intente llevar un estilo de vida algo más saludable del que mi padre llevaba a mi edad. Los antecedentes no son más que eso, antecedentes: nada implica necesariamente que mi corazón vaya a seguir los pasos del de mi padre, de manera que básicamente sirven para que, cuando tengo cualquier cuestión relacionada con la salud y hago referencia a ellos, me traten con algunas precauciones adicionales. Pero más allá de eso, mi corazón, aparentemente, funciona bien – y mi padre mantiene, a pesar de sus habituales arritmias, una calidad de vida muy razonable para su edad.

La gráfica de la ilustración representa mi frecuencia basal, la media de frecuencia cardíaca durante la noche, desde el día 21 de enero. Mi frecuencia habitual en reposo tiende a ser bastante estable, alrededor de las sesenta pulsaciones. Esos días, sin embargo, pasó de una elevación discreta los primeros días, a valores sensiblemente más elevados. De hecho, mi señal de alarma vino cuando, el 2 de febrero, empecé a sentir elevaciones muy bruscas de mi frecuencia cardíaca con esfuerzos mínimos, como subir unas escaleras. Acudí al médico pensando en algún tipo de problema de arritmia, para encontrarme con algo completamente diferente: una serie de úlceras duodenales que me habían provocado una anemia fuerte. La elevación del ritmo basal de los días siguientes es precisamente eso: el resultado de un cuadro de anemia: con menos hemoglobina, la sangre disminuye su eficiencia en el transporte de oxígeno, y el corazón necesita latir más rápido.

La idea que tienes cuando incorporas el ritmo cardíaco a las variables que cuantificas de manera constante es que te puede servir para controlar tu ejercicio. Para cuestiones como tratar de mantenerte en un ritmo determinado cuando sales a correr, forzando la permanencia en rangos que permitan precisamente hacer ejercicio cardiosaludable o tratar de quemar grasas de manera más eficiente. Sin embargo, sea porque me ha coincidido una temporada de menos ejercicio o por las recientes complicaciones de mi salud, el hecho de llevar puesto un monitor de ritmo cardíaco se ha convertido en algo diferente. A partir de la primera señal de alarma, modifiqué la secuencia de contadores en la pulsera para poner el ritmo cardíaco como primera variable que se muestra tras la hora, inmediatamente antes del número de pasos, que era la que anteriormente consultaba con más frecuencia. Ahora, a través de la evolución de mi ritmo cardíaco estoy siendo capaz de monitorizar una de las variables indicativas de mi recuperación: sé que debería ir revirtiendo a los ritmos habituales anteriores a la anemia, lo que me resulta una curiosa manera de mantener un cierto control del tema.

Apple, con su tendencia a la redefinición de los dispositivos, parece haber convertido la monitorización del ritmo cardíaco en el auténtico “ser o no ser” de los smartwatches: tras la presentación del Apple Watch, del que parece ser que han hecho una estimación de demanda inicial y consecuente previsión de fabricación de entre cinco y seis millones de unidades, el monitor de frecuencia cardíaca parece haberse convertido en “lo que todo smartwatch tiene que tener para ser considerado como tal”, algo que definitivamente no estaba ahi cuando Pebble volvió a atraer la atención sobre la categoría. Eso implica que, en no mucho tiempo, muchos usuarios tendrán un smartwatch en la muñeca y estarán, por tanto, monitorizando su frecuencia cardíaca como si no hubiera un mañana. Me pregunto cuáles serán los efectos de esa súbita entrada en la “cardioconsciencia”: ¿más neurosis y preocupaciones derivadas de tener esa variable delante de la nariz de manera tan conspicua? ¿Indiferencia? ¿Curiosidad? ¿Usos alternativos, como indicador de otros posibles trastornos? ¿Curiosidades frívolas, como ese detalle “le envío mi ritmo cardíaco a mi pareja” que salía en el anuncio?

Para mí, sin duda, aunque sea por haber coincidido con un momento algo más delicado de mi salud, la cuestión está teniendo su cierto interés. Pero no dejo de preguntarme cuáles serán los efectos futuros de algo así, de la próxima popularización de wearables y smartwatches que cuantifican la actividad cardíaca, de un súbito incremento general de la cardioconsciencia en un cierto porcentaje de la población…

 

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Adicciones tecnológicas

Escrito a las 2:47 pm
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Adicciones tecnologicas - FADBookMi amigo y compañero de los años del MBA José Luis Pérez Lobo, Director Económico-Administrativo de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), me pidió a finales de diciembre una pequeña colaboración para el número 6 de la revista de la entidad, FADBook, y les escribí esta columna titulada “Adicciones tecnológicas” (pdf) que se me había pasado reseñar aquí.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Adicciones tecnológicas

Mientras el mundo evoluciona hacia un entorno en el que la conectividad y la red tienen un peso cada vez más importante, resulta curioso comprobar como en un buen número de colegios y hogares impera una mentalidad cada vez más absurdamente conservadora y retrógrada.

En comunidades autónomas como Galicia o Castilla-León, se ha llegado al punto de aprobar nuevas leyes para prohibir los teléfonos móviles en las aulas: el uso de tecnología es uno de los factores que van a determinar de manera más clara la empleabilidad de nuestros hijos… pero nosotros nos empeñamos en separarlos de sus dispositivos, en prohibírselos o en temer que “se hagan adictos”.

El concepto de “adicción tecnológica” es una de las tonterías más grandes que hemos podido crear en el imaginario colectivo. ¿Existen “adictos a la calle”? ¿Adictos a la correspondencia? ¿Adictos al teléfono fijo? Siempre puede haber patologías, pero su número no se ha incrementado significativamente. El smartphone es uno de los logros tecnológicos que más ha hecho por reducir la brecha tecnológica: antes, era preciso tener un costoso ordenador para integrarse en el mundo digital, una inversión que solía estar cerca de los mil euros. Ahora, un smartphone de alrededor de cien, o menos (la próxima generación de dispositivos Android está previsto que ronde los quince o veinte euros) tiene prácticamente la misma funcionalidad que un ordenador. Y nosotros, en lugar de maravillarnos y tratar de formar a nuestros hijos en todos los aspectos de su uso – incluida la educación y la etiqueta a la hora de usarlo – tratamos de restringírselo, y le explicamos que “para ir al colegio, tiene que desconectarse del siglo XXI y retornar al XX”, un siglo en el que, en muchos casos, ¡ni siquiera había nacido!

La brecha en la adaptación de la educación al nuevo entorno tecnológico radica fundamentalmente en la mentalidad de educadores, profesores y padres. Si dejásemos a los niños organizarse, desarrollarían metodologías para utilizarlos en su educación, como sustitutos ventajosos de los trasnochados libros. El conocimiento y la educación, hoy, ya no están entre las tapas de un libro de texto. Están en la red. Y el smartphone es la puerta de entrada.

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