El Blog de Enrique Dans

La entrevista más larga

Escrito a las 11:08 am
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Entrevista - La SogaVíctor Muiña me entrevistó hace algunos días en mi despacho para La Soga, una revista cultural que me presentaron como “un pequeño magazine online que acaba de arrancar y tiene aún más ilusión que visitas”. La entrevista, muy bien preparada y documentada, duró algo más de hora y media, y el riguroso trabajo de transcripción que ha llevado a cabo Víctor refleja prácticamente todo lo que hablamos, lo que la convierte sin duda en la entrevista de formato más largo que me han publicado. 

La ha titulado con una cita de la propia entrevista, “Enrique Dans: ‘se empieza a hablar de canon AEDE y de repente los tres directores más críticos de la prensa española desaparecen…’“Hablamos de todo tipo de temas: innovación, educación, política, redes sociales, privacidad, periodismo, justicia, disrupción tecnológica, futuro… muchos temas habituales de esta página, otros no tanto, y seguramente algunas sorpresa que otra.

¿Dónde quedan las operadoras cuando los datos pasan a venir desde el cielo?

Escrito a las 2:28 pm
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SatelliteEl reciente anuncio de ese visionario con ya probada habilidad para llevar a la realidad sus proyectos llamado Elon Musk de poner en marcha una compañía para crear una constelación de satélites que proporcionen acceso a internet de banda ancha debería estar provocando dolores de cabeza a todo aquel que trabaje o invierta en compañías de telecomunicaciones convencionales: una flota de setecientos satélites interconectados, cada uno con un peso similar al de una motocicleta, que permitirían ofrecer acceso a la red con velocidades y precios perfectamente competitivos. Básicamente, una internet para todos, que viene del cielo.

La progresiva disminución de los componentes y del coste asociado con el lanzamiento de satélites permite que Elon Musk, cuyo proyecto SpaceX se centra entre otras cosas en el transporte espacial y el lanzamiento de satélites, no sea el único planteándose este tipo de proyectos: un ex-Googler, Greg Wyler, con solvente experiencia en el tema, ya había planteado anteriormente una idea similar, OneWeb, que había logrado obtener financiación de empresas como Qualcomm y Virgin. En su momento, Wyler dejó Google aparentemente para trabajar con Musk en su proyecto SpaceX, pero se independizó posteriormente para crear su propia compañía.

La existencia de competencia es uno de los factores más interesantes a la hora de anticipar el desarrollo de una industria. Pero el dinero, indudablemente, también lo es: Elon Musk no ha hecho más que anunciar su proyecto, aún sin nombre, y ya se ha encontrado con un inmediato interés de Google por invertir dinero en él. Las intenciones de Google son claras: se sigue considerando una compañía que se beneficia de cualquier “marea que eleve todos los barcos”… cuanto más acceso a  internet haya y para más personas, mejor. Sean globos de helio, drones o satélites, a la compañía le da igual: cuanto más acceso a internet disponible para más usuarios, mejor.

Todo indica que el desarrollo de redes de satélites proporcionando acceso a datos es una cuestión de muy pocos años: quienes puedan permitírselo, en función de unas economías claramente tendentes a un rápido descenso del precio, verán sus datos bajando desde el cielo a velocidades homologables con la banda ancha. Quienes no puedan, accederán a una versión unidireccional de internet, a recursos de tipo educacional o informativo situados en repositorios e igualmente distribuidos mediante satélites, con proyectos como Outernet, que ha completado sus objetivos de financiación en Indiegogo por un amplio margen.

¿Qué lleva a que proyectos ya existentes, como Iridium o Globalstar, se limiten a comunicaciones de voz o a datos a baja velocidad, pero pasemos a hablar con toda naturalidad de nuevos proyectos con idea de proporcionar datos con velocidades homologables a la banda ancha? La diferencia está en la arquitectura. Mientras en el caso de Iridium o Globalstar hablamos de flotas de sesenta y seis o treinta y dos satélites respectivamente, diseñados para transmitir a pequeñas antenas en mochilas y equipos móviles de diversos tipos, en el de proyectos como el de Musk o OneWeb hablamos de una red de dispositivos orbitales más de diez veces mayor, suplementados por antenas geoestacionarias de alta potencia: muchas más células, más satélites con los que conectar y que intercambian datos entre sí, y equipos obviamente más actualizados.

Los satélites no son sencillos: una vez lanzados, lanzados están. El mantenimiento es prácticamente imposible, más allá de lanzarlos contra la atmósfera para que se destruyan y sustituirlos. Con respecto a eso, proyectos que utilizan drones no tripulados o globos de helio ofrecen muchas ventajas, porque pueden ser descendidos de manera controlada para su mantenimiento periódico o actualización. Pero de una manera o de otra, todo indica que, en un plazo de tiempo no muy largo, una gran cantidad de usuarios recibirán sus datos no a través de las infraestructuras terrestres tradicionales de las empresas de telecomunicaciones, sino directamente desde el cielo.

Una revolución que, en gran medida, las empresas de telecomunicaciones tradicionales parecen estar perdiéndose. En un entorno en el que las comunicaciones de voz poseen cada vez una importancia más relativa y en el que todo parece centrarse en los datos, entrantes relativamente nuevos están posicionándose para ofrecer esos datos en condiciones interesantes y al margen de las infraestructuras de las empresas de telecomunicaciones convencionales, a través de sistemas que no hace muchos años habríamos considerado casi como de ciencia-ficción. Frente a esas operadoras empeñadas en vulnerar la neutralidad de la red y en chantajear a las empresas pidiendo dinero a cambio de no degradar la comunicación de sus datos, podríamos estar hablando, sencillamente, de un proceso de sustitución: crear las operadoras del futuro, basadas en tecnologías que orbitan sobre nuestras cabezas, y sujetas a una regulación mucho más difícil de ejercer por muchas de las autoridades conocidas. Decididamente, nos queda mucho por ver…

 

This article is also available in English in my Medium page, “What happens to telecom companies when we get our data from the sky?”

Hackeando el sistema nervioso

Escrito a las 1:47 pm
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VBLOC Maestro - EnteroMedicsUna noticia que leo en Los Angeles Times, FDA approves a device for weight loss, me lleva a interesarme por un dispositivo de intercepción del nervio vago o neumogástrico, el Maestro Rechargeable System, que permite suprimir las señales relacionadas con el hambre que el estómago envía al cerebro, lo que puede ayudar a la pérdida de peso al provocar una disminución del apetito, una reducción de la cantidad de alimento ingerido en cada comida, y una sensación de saciedad más prolongada entre comidas. Intercepción de señales entre órganos del cuerpo humano mediante estímulos eléctricos generados por un aparato implantado en el cuerpo.

El dispositivo, creado por EnteroMedics y recién aprobado por la Food and Drug Administration, es el primero aprobado para esta finalidad desde el año 2007. Se recomienda para personas con sobrepeso elevado (índice de masa corporal, o BMI, superior a 35-45), y con al menos una complicación derivada de dicha obesidad, como la diabetes de tipo 2.

El dispositivo utiliza técnicas de neuromodulación ya probadas previamente en el tratamiento de la epilepsia: estímulos eléctricos intermitentes aplicados al nervio vago, que interrumpen las señales que hace que el estómago se relaje, se expanda y se prepare para la llegada de alimento. El nervio vago, correspondiente al décimo par craneal, es clave en el sistema parasimpático, que regula la inervación de vísceras como corazón, bronquios, estómago, esófago, intestino, páncreas o hígado, con funciones tan importantes como la frecuencia cardíaca, los procesos digestivos o la respiración. Su intercepción a nivel del estómago permite interceptar los mensajes que señalizan el hambre y preparan al estómago para recibir alimento, haciendo que las personas coman menos y reduzcan consecuentemente su peso

El dispositivo se implanta mediante laparoscopia en una intervención que dura entre una hora y hora y media, y la terapia de bloqueo (Vagal Blocking therapy, o VBLOC) permite tratar pacientes sin alterar quirúrgicamente su sistema digestivo, técnicas que suelen ser mucho más complejas, intrusivas y costosas, además de provocar en muchas ocasiones complicaciones en los procesos de absorción. Durante el tiempo que el paciente está despierto, el dispositivo genera pulsos alternativos de cinco minutos de inervación y cinco minutos de inactividad, lo que evita que, en función de un excesivo tiempo de silencio, el sistema nervioso central trate de encontrar un medio de compensación alternativo. Durante las horas de sueño, el dispositivo se apaga. Además, el sistema puede activarse o desactivarse en función de las necesidades, o para evitar, por ejemplo, complicaciones derivadas de un embarazo.

Utilizar tecnología para interceptar nuestros nervios y hacer que transmitan o dejen de transmitir determinados estímulos. Obviamente,no es la primera vez que se hace: hace ya muchos años que disponemos de dispositivos como los marcapasos, que generan impulsos eléctricos que regulan la frecuencia cardíaca, pero esto va un paso más allá: básicamente, hackea las comunicaciones entre órganos de nuestro cuerpo para evitar la transmisión de determinados estímulos. Bienvenidos al siglo XXI.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Hacking into our central nervous system

ThinkBit y el TechLab de Pan Bendito: ¿alguien ayuda?

Escrito a las 5:53 pm
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TechLab Pan BenditoHablé de ThinkBit hace ya alrededor de un año: una asociación sin ánimo de lucro fundada por jóvenes estudiantes de último año de ingeniería, dedicada a llevar educación basada en hardware y software abiertos a zonas desfavorecidas de la Comunidad de Madrid, con planes de expandir su misión para poder hacer lo mismo en otros sitios. Como ellos dicen, “no inventan nada”, simplemente recopilan proyectos que ya están en la red con Arduino y componentes similares, y tratan de motivar a niños en riesgo de exclusión para que adquieran una serie de habilidades que bien pueden, a poco que las sigan cultivando, convertirse en una clave en su futuro.

Desde entonces, he estado trabajando con ellos en lo que podríamos calificar como de “asesoría de baja intensidad”: colaborar cuando me piden cosas, sin intentar cambiar sus ideas ni su cultura, tratando de ponerlos en contacto con las personas adecuadas en cada momento para que puedan ir desarrollando su idea, sabiendo que la sostenibilidad futura del proyecto depende fundamentalmente de cómo sea su experiencia personal con él. Así nacieron experiencias como campamentos de verano y otras actividades con Ayuda en Acción, ONG con la que también trato de mantener una colaboración de asesoría similar – obviamente, a otro nivel – e incluso algunos planes de futuro relativamente ambiciosos, que irán dependiendo de las posibilidades de los fundadores de mantener su aportación al proyecto a medida que vayan graduándose y entrando en el mercado de trabajo.

En esta ocasión, piden ayuda para mantener un TechLab en Pan Bendito, en Carabanchel. Leer la entrada que dedican al proyecto es una verdadera gozada: ver cómo se han ido buscando los recursos, implicando a empresas y ONGs, obteniendo donaciones de recursos, hardware y horas de trabajo apoyándose en programas de responsabilidad social de algunas empresas o aprovechando posibilidades que les ofrecían otras: ICEASRS ComponentesTelefónica I+DLilly… así, hasta plantarse en la posibilidad de mantener un sitio durante todo el año donde acudan niños a formarse en habilidades que no es sencillo obtener hoy, que pueden ser diferenciales, que pueden mantenerlos motivados y centrados en actividades educacionales.

Llama la atención ver la magnitud de los recursos que piden, la frugalidad: con dos mil euros para gastos imprescindibles como la conectividad, el agua, la luz o los seguros, pueden mantener el centro abierto durante todo un año. Un concepto que puede encajar perfectamente en programas de responsabilidad social “de proximidad” de muchas compañías, una inversión pequeña, pero que puede incidir directamente en el futuro de niños en riesgo de exclusión. Poco dinero, pero muy bien empleado, y con un nivel de transparencia en su uso que ya querrían muchos.

Mi único interés en esto es proporcionar visibilidad a la iniciativa. Si a través de esa visibilidad, alguna empresa se anima y da un paso al frente para ayudar en el tema, para implicarse de la manera que sea, con dinero, con recursos o con personas, genial. Lo que puedo decir en función de mi experiencia es que el proyecto, visto de cerca, es una verdadera preciosidad, y que es un gustazo colaborar con ellos.

La expansión progresiva del smartphone ticketing

Escrito a las 1:07 pm
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Shibuya train (IMAGE: E. Dans)

El transporte público de Atenas se pasa al smartphone ticketing, una app que permite algo tan sencillo como obtener un billete de transporte público en la pantalla de tu terminal, que pasas por un escáner en la entrada o muestras para su control a quien te lo solicite. No es la primera vez que oigo hablar del tema, estaba funcionando ya anteriormente en el Heathrow Express y algunas otras líneas de Londres, en el T de Boston, en algunas líneas en Nueva York y parece ser que en un número creciente de sitios más (en San Francisco, por ejemplo, están en fase de selección de proveedor).

Una compañía londinense, Masabi, que cuenta con inversión del CEO de Ford, Bill Ford, parece estar obteniendo un posicionamiento más que prominente en este área: suyos son los desarrollos de Londres, Nassau, Nueva York, SanDiego, Massachusetts y Atenas, entre otros. Un artículo de Wired de mediados de 2013 predecía, citando un estudio de Juniper Research, que la presencia de este tipo de sistemas se triplicaría entre 2013 y 2018, con las soluciones basadas en códigos de barras bidimensionales destacando por encima de las que utilizaban NFC, mientras las que toman como base el SMS prevalecerían en países menos desarrollados y con menos penetración de smartphones. La tendencia podría variar teniendo en cuenta el reciente desarrollo de NFC en los iPhone de Apple, inexistente cuando se llevó a cabo el estudio, pero en cualquier caso, todo indica que pronto estaremos diciendo adiós a los billetes físicos y a los abonos de transporte para pasar a llevarlos en una app en nuestro smartphone, como llevamos ya bastante tiempo haciendo con las tarjetas de embarque en el transporte aéreo.

Una forma sencilla de retirar fricción del proceso, que aporta comodidad tanto a viajeros habituales como a los más esporádicos (no resulta especialmente incómodo instalarte una app para moverte por una ciudad determinada cuando estás de visita en ella, e incluso puede convertirse en una gran ayuda si no dominas el idioma, por ejemplo), que genera ahorros importantes a las empresas gestoras del transporte público en máquinas expendedoras de billetes, infraestructura y personal, y que viene a suponer una fase más en ese impresionante proceso de sustitución que tiene como protagonista al smartphone, convertido ya en potente ordenador de bolsillo capaz de desarrollar infinitas funcionalidades mediante las apps adecuadas a cada caso.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The coming of smartphone ticketing

Empresas que aprenden

Escrito a las 9:52 am
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Empresas que aprenden - Expansión (pdf)

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Empresas que aprenden” (pdf), y trata de analizar el incipiente fenómeno de las redes sociales corporativas, puesto de actualidad por el lanzamiento de versiones para uso corporativo tanto de LinkedIn como de Facebook: pronto, el uso de ese tipo de herramientas dividirá a las empresas entre aquellas que son capaces de alimentar y sostener culturas innovadoras, frente a aquellas en las que únicamente “se hace el trabajo” mientras se espera a “que inventen otros”.

Lo que me parece más importante de este tipo de lanzamientos – y por supuesto, de los que vendrán en este sentido, alguno de los cuales espero con verdadero interés – es el papel del contenido. Entra en LinkedIn: tras la compra de Pulse a principios de 2013, LinkedIn ha pasado, de forma completamente intencionada, de ser una simple base de datos de personas, empresas, puestos y relaciones entre ellas, a ser un sitio al que un número creciente de usuarios acuden para informarse, para leer, para encontrar artículos relevantes convenientemente filtrados por intereses profesionales, funcionales o sectoriales afines a los suyos. Muchos autores que publican en LinkedIn hablan de tasas de lectura muy elevadas, y sobre todo, de una fuerte viralidad debido al desarrollo de un entorno en el que compartir contenidos con compañeros o colaboradores resulta completamente natural. Si entras en tu Facebook, te ocurrirá lo mismo: desde la primigenia función de saber qué hacen tus amigos o comprobar si es el cumpleaños de alguno de ellos y lo tienes que felicitar, hemos pasado a una sucesión de contenido de todo tipo – una gran parte del mismo calificable seguramente como absoluta pérdida de tiempo – que se comparte de manera incansable.

Lo importante de las redes sociales corporativas no va a ser tanto el desarrollo de relaciones entre personas – que de por sí no es una mala consecuencia en absoluto en muchas empresas – sino el impacto de la circulación del contenido. La existencia de una red en la que encontrar, comentar y compartir contenido resulte algo natural, y convierta a las empresas en auténticas “máquinas de aprender”, en las que circulen artículos interesantes que muevan el cerebro de las personas que trabajan en ellas. Para entender el entorno actual es preciso leer, estar al tanto de las novedades que ocurren en tu industria, de los nuevos desarrollos, de noticias que pueden afectar a lo que haces o al cómo lo haces. Pasar del simple periódico en la mesa y de los inoperantes recortes que amarillean en una carpeta a verdaderos sistemas de descubrimiento, comentario y compartición de contenido es algo que va a cambiar la cara a muchas empresas y al panorama de las relaciones laborales en su conjunto.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Empresas que aprenden

El pasado martes, LinkedIn anunció el lanzamiento de una nueva herramienta destinada a conectar entre sí a los trabajadores de una compañía, para ayudarles a encontrar y compartir información.

Para LinkedIn, que desde la adquisición de Pulse en marzo de 2013 trata de pasar de ser una simple base de datos a ser un sitio para compartir información, el paso tiene mucho sentido: pensar en los trabajadores de una compañía accediendo a información relevante para su industria, y compartiéndola, comentándola o reenviándola a otros es una idea que puede generar bastante valor.

Al día siguiente, fue Facebook la que anunció la salida, por el momento en pruebas, de su Facebook for Work, una aplicación que permite a las compañías desarrollar su red social corporativa, con las características y usabilidad de la archiconocida red social. Dejando al margen que las compañías quieran compartir con Facebook la información que consumen sus empleados, la idea es muy similar: proporcionar a las empresas herramientas para compartir información internamente.

Esta obsesión por la circulación interna de la información en las compañías tiene muchísimo sentido: para alimentar la innovación, las empresas necesitan aportes constantes de información, para adquirir inteligencia ambiental, para estar informadas de lo que ocurre a su alrededor, en su industria o en otras. Herramientas como Slack, Yammer y similares llevan años tratando de generar este tipo de entornos de comunicación, aprendizaje e inspiración: quienes lo prueban, suelen tener niveles de satisfacción elevados. Ahora, se unen LinkedIn y Facebook, y pronto, otras empresas de este ámbito.

Estas nuevas herramientas van, en muchos sentidos, a cambiar la fisonomía de las compañías: consumir, compartir y comentar información como una parte importante de nuestro trabajo. Aprendizaje organizacional. Pronto, en nuestras pantallas.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The learning company

Las redes sociales y el entorno de trabajo

Escrito a las 1:02 pm
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IMAGE: Shen En-Min - 123RFLa percepción de las redes sociales en el entorno profesional ha estado sujeta tradicionalmente a clichés negativos, a distracciones y pérdidas de tiempo. Originalmente, numerosas empresas llegaron incluso hasta el punto de restringir el acceso a páginas sociales como Facebook y similares, alegando que su uso generaba una pérdida de tiempo, práctica que fue muy contestada por aquellos que consideraban acertadamente que los recursos para perder el tiempo eran infinitos, que esas restricciones provocaban un desplazamiento hacia el uso del smartphone que terminaba por ser incluso menos eficiente y más costoso en términos de tiempo, o que sencillamente, cada trabajador debería ser suficientemente responsable para decidir qué uso hace de su tiempo siempre que sus objetivos se cumplan adecuadamente.

La práctica del bloqueo, que ya solo está presente en las empresas más luditas y recalcitrantes, ha dado paso a una segunda época, en paralelo a la toma de conciencia de las compañías de la progresiva importancia de las redes sociales, en las que el uso por parte de los empleados pasó a considerarse necesario para transmitir una imagen de modernidad, de adaptación a los tiempos: resultaba muy difícil, y sobre todo, incoherente, que la empresa pasase a jugar un papel activo en las redes sociales y en la conversación, si esa misma empresa empleaba prácticas tan restrictivas como el bloqueo de las redes a sus trabajadores. Por otro lado, las redes sociales empezaron a verse cada vez más como un recurso fundamental para estar informado: cada vez más, las noticias llegan a nosotros no necesariamente cuando un medio de comunicación las publica, sino cuando alguien de nuestra red las comparte. Las redes sociales pasaron a tener así una cierta connotación de “radar”, de “teletipo”, de fuente de información constante de la que no era bueno privar a los trabajadores si se quería que estuviesen alerta a las novedades que pudiesen tener lugar en el entorno.

Hasta el momento, sin embargo, han sido pocas las empresas que han tomado la decisión de introducir el entorno social como una herramienta de trabajo directa. Y es precisamente en este ámbito donde estamos empezando a ver novedades: ayer, LinkedIn anunció un producto destinado a conectar a los trabajadores de una compañía con el fin de que compartiesen información entre ellos, un movimiento con toda la lógica en una compañía que lleva mucho tiempo, desde la adquisición de Pulse, tratando de pasar de ser una simple base de datos de personas y puestos de trabajo, para pasar a ser un auténtico lugar donde informarse explotando el temido FOMO, “Fear Of Missing Out”, en modo “esto es lo que están leyendo perfiles similares al tuyo”, o, por qué no, “esto es lo que se está leyendo y comentando en tu compañía” o “esto es lo que lee tu jefe”.

Precisamente hoy, Facebook desvela el lanzamiento en beta cerrada de Facebook at Work, una herramienta de comunicación corporativa de la que llevaba cierto tiempo hablándose, una especie de “Facebook corporativo” en el que las compañías pueden definir sus entornos profesionales utilizando un soporte tan conocido y ubicuo como esta red social. La importancia potencial de un lanzamiento así va mucho más allá de las consideraciones que podamos inmediatamente imaginarnos sobre la conveniencia o no de mantener conversaciones propias del entorno corporativo, que puedan conllevar cierta necesidad de discreción o incluso de confidencialidad, delante de los mismísimos ojos de Mark Zuckerberg y sus chicos: no, seguramente no indicaría demasiado buen juicio dedicarse a tratar temas corporativos confidenciales en Facebook por muy “Facebook at Work” que sea… pero después de todo, Facebook es quien mejor conoce a las personas, mucho mejor incluso que sus amigos o su familia, simplemente basándose en el uso que hacen de su herramienta, en lo que comparten, en lo que ven o en las cosas a las que hacen Like. ¿Cuánto podría saberse de una compañía, de sus inquietudes, de los temas que tiene en su radar o de sus próximos lanzamientos, simplemente viendo lo que comparten o marcan sus empleados?

Pero como anticipaba, la importancia de lanzamientos como el de LinkedIn o el de Facebook va mucho más allá de estas consideraciones sobre la confidencialidad o la discreción: en realidad, hablamos de la llegada de “la empresa social”, de un tema que ya habíamos anticipado en artículos anteriores. Si cada vez más “somos lo que compartimos”, resulta cada vez más importante para las empresas que esa expresión social pueda extenderse al entorno corporativo, que seamos capaces como empresas de construir esas “máquinas de café” o “dispensadores de agua” virtuales donde los trabajadores comenten información, la compartan o la dinamicen. Las noticias son un sustrato perfecto para dinamizar la innovación, para desplegar los radares, o incluso para hacer saltar las chispas que generan buenas ideas. Cuando a esas noticias se les superpone además una capa social y se le añade el componente profesional, hablamos de empresas que pueden dinamizar mucho más sus flujos de información, que pueden crear circuitos de lectura, que pueden adquirir unas prácticas de gestión de información infinitamente mejores que las que tenían antes, cuando lo más que se hacía era dejar cuatro tristes periódicos en la mesa de la recepción o circular un informe diario con las menciones de la empresa en los medios.

En este ámbito de la información corporativa convertida en objeto social vamos a ver muchísimo dinamismo: a productos como Yammer, Slack y similares, se unirán este tipo de redes sociales creadas por empresas como LinkedIn o Facebook, y sin duda, productos que cabe esperar de quienes se manejan como peces en el agua con la gestión de noticias, como Feedly, que ocupó en su momento el hueco dejado por Google con la absurda retirada de un producto como Google Reader. Lo que es seguro es que, en breve, los entornos profesionales se irán dotando de herramientas para poder leer noticias, compartirlas y comentarlas, porque las empresas necesitan cada vez más “estar en el mundo”, no desconectarse de una realidad que se mueve a velocidades vertiginosas, y ser capaces de aprovechar esa información con criterios de “muchos ojos ven más que dos” para entender el entorno que les rodea.

Si no está pensando en ello para su compañía, vaya empezando a pensarlo. Una red social y un montón de noticias compartidas y comentadas por sus compañeros de trabajo van a aparecer en su pantalla en 3, 2, 1…

 

(This article was previously published in English at Forbes, The social company is already with us“)

Hablando sobre educación

Escrito a las 12:10 pm
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Entrevista PicasstCarlos Guerra me hizo una pequeña entrevista hablando sobre temas relacionados con la educación, y la ha publicado en el blog de Picasst, una pequeña startup entre Canarias y California dedicada al desarrollo de software de apoyo a procesos educativos, para grabar y compartir en la nube clases y presentaciones desde pizarras digitales o tablets

La ha titulado entrecomillando una frase mía, “Mi ideal es que al buscar en Google el nombre de mi alumno, me devuelva trabajos de clase“. Hablamos sobre metodologías educativas, sobre la transición desde el método del caso original hacia sistemas más ágiles y actualizados, sobre participación, herramientas abiertas, desarrollo de habilidades, innovación, etc.

La red y el dilema del anonimato

Escrito a las 1:09 pm
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I2P

El relanzamiento de Silk Road, la mayor página web del mundo dedicada a la venta de todo tipo de sustancias y productos de legalidad comprometida, que fue desmantelada el pasado 2 de octubre de 2013 en una operación del FBI que consiguió también detener a su principal responsable, Ross Ulbricht, ha puesto de actualidad The Invisible Internet Project (I2P), un proyecto diseñado originalmente en el año 2003.

I2P es un software de anonimización que ofrece una capa de abstracción para las comunicaciones entre ordenadores, permitiendo el uso de correo electrónico, hosting anónimo de páginas web (llamadas eepsites), chat, blogging, descarga de archivos, foros, etc. En realidad, se trata de crear una red dentro de la red, pensada para proteger las comunicaciones frente al seguimiento de redes de vigilancia y la monitorización de los proveedores de servicios o de los gobiernos. Sin ser una red completamente anónima, pretende hacer que las actividades de control sean más complicadas, y que su complejidad crezca a medida que aumenta el tamaño de la red.

El dilema del anonimato en la red es muy claro: además de existir muchas actividades que deberían, por su propia naturaleza, poder tener lugar en un entorno que lo garantice, tales como el activismo, las respuestas a la opresión, el periodismo de investigación o las denuncias; hablamos en realidad de un derecho fundamental. Todos debemos tener el derecho a actuar anónimamente siempre que, por la razón que sea, deseemos hacerlo. Que ese mismo anonimato pueda ser utilizado para actividades delictivas no es más que un efecto secundario cuya existencia no puede ser utilizada para invalidar el uso legítimo de ese derecho al anonimato. Evitar el anonimato en la red es técnicamente imposible, y bajo esa base puramente tecnológica debemos tratar de organizarnos lo mejor posible para respetar ciertos derechos y tratar de poner freno a ciertas conductas delictivas.

I2P surge como una alternativa a Tor, una red cuyo uso ya estaba relativamente comprometido por parte de la NSA y organismos afines, y que se había convertido en una especie de “letra escarlata”: el uso de Tor, aunque fuese incluso por pura curiosidad académica o de otro tipo, situaba a los usuarios en situación de ser inmediatamente monitorizados por la NSA. En principio, I2P parece ser más robusta a los esquemas y técnicas de de-anonimización utilizadas en algunos casos por la NSA para tratar de identificar usuarios de Tor, a pesar de que se trata de una tecnología sensiblemente menos madura y probada. Unida a otras iniciativas incipientes e interesantísimas, como el uso de mecanismos derivados del blockchain de los Bitcoin, una de las criptomonedas utilizadas de manera más habitual para transacciones anónimas, para otro tipo de comunicaciones, este tipo de ideas están tratando de redefinir la red de manera que sea menos dependiente de unas pocas entidades y más apta para un uso similar al que hacemos de otros esquemas de comunicación, como la vía pública. Por el momento, temas interesantes incipientes que hay que situar en el radar y estudiar como meras posibilidades. En un futuro cercano… ¿quién sabe?

Las libertades son un camino sin retorno

Escrito a las 4:19 pm
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IMAGE: Vasyl Torous - 123RFEl reciente atentado en París contra Charlie Hebdo está destapando de nuevo los peores fantasmas del recorte de libertades para supuestamente obtener una teórica y falsa sensación de seguridad. Resulta enormemente paradójico que se pretenda que un atentado llevado a cabo por ciudadanos franceses dentro de Francia tenga como resultado restricciones y más controles en los movimientos fronterizos dentro del espacio Schengen: que semejante medida sea solicitada por alguien como Marine Le Pen entra dentro de lo esperable, pero que realmente algo así sea tomado en serio o que se intente trasladar a un incremento de la censura y la vigilancia en la red resulta demencial. La idea denota tanta falta de sentido común como lo que supone responder a un atentado contra la libertad de expresión aplicando más vigilancia.

No, un atentado nunca puede ser una excusa para atacar las libertades en la red. Toda la locura de la hipertrofia de la NSA surgió a partir de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, y no solo nunca sirvió para prevenir otros atentados, sino que se convirtió en el mayor monstruo orwelliano que la humanidad ha sido capaz de engendrar, en un sistema que puso bajo vigilancia a millones de ciudadanos inocentes a cambio de un rendimiento absurdo. Solo ese episodio, tomado como ensayo, debería bastar para que nos olvidásemos durante generaciones de tomar decisiones similares.

Pretensiones como la prohibición de toda herramienta de comunicación que no ofrezca puertas traseras a las autoridades para la vigilancia son tan demenciales, tan absurdas y tan potencialmente catastróficas, que únicamente indican una total falta de conocimientos sobre cómo funciona la tecnología. La idea no solo es imposible – el uso de esas herramientas no puede ser impedido, como si hablásemos de “objetos físicos” o de “sustancias” que pueden controlarse en unas hipotéticas “fronteras” – sino que, además, implica un enorme peligro para todos: las puertas traseras no solo sirven para que entren por ellas aquellos que las solicitaron, sino que se convierten indefectiblemente en oportunidades que otros pueden explotar, sea a partir de información que obtienen mediante ingeniería inversa, mediante filtraciones de ex-policías, o mediante otros métodos. La discusión es tan absurda que se creía completamente superada hace mucho tiempo, pero ahí sigue, y muchos siguen pensando que es algún tipo de solución para algo.

Las libertades tienen que ser consideradas como un camino sin retorno. Llegar a tener una Europa sin fronteras y un respeto a derechos humanos tan básicos como el secreto de las comunicaciones  – que nunca ha llegado a estar completamente protegido, y a pesar de eso, nunca ha servido para impedir atentados – es algo que llevó muchos años y mucho sufrimiento conseguir. Que cada vez que haya un evento luctuoso aparezca un grupo de iluminados clamando por la suspensión de esas libertades resulta agotador, insufrible: esa opción debería ser sencillamente extirpada del discurso público. Está completa y fehacientemente demostrado que más vigilancia no implica más seguridad. Cuando se incrementa la vigilancia, los que lo sufren son los ciudadanos. Los criminales, sencillamente, recurren a otros medios de comunicación, y no existe tecnología capaz de interceptar o controlar todos los medios que la tecnología es capaz de producir.

La vigilancia masiva nunca ha servido y nunca servirá para obtener más seguridad. Es únicamente una ilusión que algunos pretenden vender para así justificar otras cuestiones que sí les favorecen. Cada vez que haya un atentado, cada vez que surja una oportunidad de explotar el miedo colectivo, estos oportunistas volverán a aparecer reclamando el recorte de las libertades en aras de una supuesta seguridad, seguridad que esos recortes no podrían en realidad ofrecernos. Es fundamental que como sociedad aprendamos a responder ante esos farsantes, porque en cada uno de estos envites nos jugamos mucho.

Podemos discutir mucho sobre los límites de la libertad de expresión. Se trata de un asunto sin duda complejo: la práctica totalidad de los que afirman estar dispuestos a protegerla hasta el límite tienen dificultades a la hora de aplicarse ese razonamiento a sí mismos. Ver a un presidente del gobierno español que acaba de aprobar una “ley mordaza” participando en una manifestación en París a favor de la libertad de expresión es tan absurdo y tan paradójico como ver a un Mark Zuckerberg cuya red social censura todo aquello que estima oportuno sin marcar criterios claros financiando la próxima edición de Charlie Hebdo.

Las pretensiones de gobiernos europeos como el británico o el español deben recibir la contestación social oportuna: la absurda interpretación que algunos pretenden hacer de la frase de Benjamin Franklin sobre la libertad y la seguridad (“Those who would give up essential Liberty, to purchase a little temporary Safety, deserve neither Liberty nor Safety”, o “Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad”) para pretender una falsa dicotomía entre libertad y seguridad deben entender que no se trata de que libertad y seguridad sean dicotómicas, sino de que la restricción de la libertad NO SIRVE para obtener más seguridad. No, la seguridad nunca nace de la restricción de la libertad. La restricción de la libertad solo trae nuevas amenazas. Cuando alguien te diga “tenemos que tener seguridad para poder tener libertad”, ponlo inmediatamente en cuarentena: puedes estar completamente seguro de que pretende arrebatarte la libertad por otras razones que poco tienen que ver con tu seguridad.

 

ACTUALIZACIÓN: empieza a hablarse de las perspectivas de una European Patriot Act… lo que nos faltaba. Los errores de los Estados Unidos, repetidos en edición superlativa!

 

This article is also available in English in my Medium page, “When it comes to basic freedoms, there can be no U-turns

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