El Blog de Enrique Dans

No, la caída de Gowex no tiene nada que ver con la tecnología

Escrito a las 4:52 pm
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Gowex crisis

La dura caída de Gowex, con una valoración de mil cuatrocientos millones de euros que se han evaporado completamente en menos de una semana, debería plantear muchas reflexiones… pero no necesariamente las que estoy viendo escritas en muchos sitios. La primera, y para mí la más clara, es que la cuestión no tiene absolutamente nada que ver con el ámbito de actividad de la compañía. Empresas que falsean sus cuentas las hay, desgraciadamente, en todas las industrias, desde el financiero hasta el inmobiliario pasando por cualquier otro. La industria de la tecnología, por mucho que se diga, no ha sido nunca especialmente  protagonista de este tipo de noticias. Que un CEO se lance a una espiral desenfrenada de crecimiento completamente por encima de sus posibilidades que le lleve a falsear sus cuentas y a engañar tanto al regulador como a sus accionistas es algo desgraciado, pero que puede ocurrir en cualquier sector. Tuve la oportunidad de conocer a Jenaro García hace ya bastantes años y parecía una persona con las ideas claras, capacidad de gestión y unas ambiciones fuertes, pero que de ninguna manera podían llevar a presagiar el lío en el que ha terminado metiéndose.

La segunda cuestión, obviamente, afecta a ese regulador: los mercados financieros no están fuertemente regulados por casualidad ni por capricho, y claramente, los mercados en los que Gowex cotizaba (el Mercado Alternativo Bursatil de Madrid, el OTC de New York y el Euronext de París) han demostrado o bien que sus controles no funcionan, o que no lo hacen como deberían hacerlo. Lo razonable es que el caso Gowex desencadene un fuerte replanteamiento de esos controles a todos los niveles: alternativo no puede ser sinónimo de “vale todo”. Una cosa es que sean necesarios mecanismos para que el dinero de los inversores llegue a las empresas,y otra que el hecho de reducir determinadas cuestiones relacionadas con la escala conlleve riesgos que podrían ser claramente evitados. La caída de Gowex es debida fundamentalmente al fallo de esos controles, y no solo arrastra a sus inversores, que al menos habían tomado conscientemente la decisión de arriesgar su dinero, sino a todos los españoles: la empresa había recibido importantes ayudas en forma de créditos blandos de diversos organismos públicos.

La tercera tiene que ver con la forma en que se ha descubierto el fraude: una empresa como Gotham City Research no podría haber existido de no ser porque el desarrollo y popularización de la red lo ha permitido. La empresa se dedica claramente a localizar empresas con problemas que puedan evidenciar, y ganar dinero tomando posiciones bajistas con respecto a ellas, posiciones que se convierten en realidad cuando sus informes, presumiblemente investigados de manera rigurosa o con argumentos bien razonados, son publicados. El informe de Gotham City Research sobre Gowex era terriblemente duro y ni siquiera era especialmente profesional en su aspecto: lleno de valoraciones subjetivas, pero asentado en observaciones que cualquiera con acceso a la red y un poco de dedicación podría haber obtenido. Precisamente es eso, la posibilidad de que hoy cualquiera con los conocimientos adecuados y un poco de dedicación pueda acceder a información sobre una compañía sin moverse de su mesa de trabajo y mediante únicamente algunos clics de ratón, es lo que ha permitido que una empresa como Gowex haya caído antes de provocar un agujero aún mayor.

La red es una herramienta que facilita una mayor transparencia, o que incluso la exige. La caída de Gowex, hace años, habría tardado seguramente mucho más tiempo en tener lugar: analistas como Gotham no tendrían ni sitio en el mercado, ni herramientas para llevar a cabo su trabajo, ni menos aún un canal para dar a conocer sus conclusiones. En el mundo actual, cualquiera puede analizar algo, llegar a unas conclusiones, y divulgarlo con todas sus consecuencias. Si de algo sirve la caída de Gowex es para que quienes tengan cosas que ocultar se preocupen más, porque siempre puede haber un Gotham que te ponga en su punto de mira – de hecho, no deja de ser un negocio potencialmente lucrativo, parecido al de los cazadores de recompensas de hace años.

No, sucesos como el de Gowex no tienen que ver con el ámbito de actividad de la compañía, ni con la industria tecnológica, ni con internet, ni con el hecho de que el WiFi sea una tecnología con un impresionante potencial. Tienen que ver con situaciones insostenibles y ambiciones desenfrenadas que tienen lugar en todas las industrias, con el fallo de las auditorías y los sistemas de control de determinados mercados bursátiles, y con la caída de las barreras de entrada al análisis bursátil. Pronto veremos muchos más jugando al juego de Gotham City Research, producidos por cualquiera con vocación de analizar una industria o una empresa desde su casa, planteando análisis duros que las empresas tendrán que rebatir, y que se convertirán en un mecanismo más de control. Francamente, no creo que sea mala cosa.

God save the Net

 

ACTUALIZACIÓN: entrada citada en El Economista, “Enrique Dans: ‘La caída de Gowex se debe al fallo de los controles de los reguladores’“, y en EFE, “Caso Gowex, el wifi gratis pende de un hilo en múltiples ciudades“.

(This article is also available in English in my Medium page, “Gowex: brought down by a modern-day bounty hunter“)

¿Cómo funciona tu ecuación informacional?

Escrito a las 10:23 am
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Information equation - El Pais (tres minutos, vídeo en inglés con subtítulos en español)En mi colaboración habitual con El País en su sección Vi@IEBusiness, traté esta semana el concepto de ecuación informacional (tres minutos, vídeo en inglés con subtítulos en español), el desarrollo de una estrategia de modelización de la gestión de información de una compañía en el contexto de sus relaciones con clientes, prospects, etc.

Conceptos de gestión de información explícita, la que preguntamos expresamente al cliente y la que emerge de las transacciones que mantenemos con él) e implícita (la que deducimos o capturamos mediante patrones de uso o compartición voluntaria, redes sociales, sentiment analysis, etc.), para conformar una propuesta de valor clara y aceptada.

¿Por qué van a aceptar tus clientes cederte una información determinada? Para que la gestiones de manera transparente, clara y responsable, con el fin de conformar una propuesta de valor que sirva de forma razonable a ambas partes, empresa y usuario. A la empresa, la gestión de la información debe servirle para generar una propuesta sostenible, que dé lugar a un sesgo positivo, a una preferencia con respecto a las ofertas de sus competidores. Al usuario, esa misma gestión de información debe proporcionarle, del mismo modo, otras propuestas que aprecie y que quiera mantener, como productos o servicios basados en ella, comodidad, estímulos, ventajas en precio, etc.

¿Cuál es la clave fundamental en una ecuación informacional? Que esté gestionada sin zonas grises, sin dejar lugar a la imaginación, con un nivel de transparencia total: el cliente tiene que saber en todo momento qué información tenemos de él, cómo la custodiamos, cómo la utilizamos, y qué efectos secundarios va a experimentar por ello – además, por supuesto, de los correspondientes derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición) que tienen que plantearse de manera inequívoca y sencilla. 

En el fondo, puro sentido común, adaptado a un entorno que muchas empresas y directivos se han ido “encontrando” a medida que la tecnología se desarrollaba, pero que en muchos casos no ha sido gestionado como tal – y que, correctamente interpretado, puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva sostenible.

 

 

(This article is also available in English in my Medium page, “How good is your information equation?“)

Estrategias basadas en la gestión de las barreras de entrada

Escrito a las 8:28 am
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Cartón - Expansión (pdf)Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “Cartón” (pdf), y trata de desarrollar algo de pensamiento teórico en torno a algo tan aparentemente anecdótico como Google Cardboard, el movimiento que supone que Google entregue a los desarrolladores asistentes a su conferencia un visor de cartón.

En mis clases de innovación, tiendo a poner mucho el foco en la gestión de las barreras de entrada como elemento competitivo. En este caso, hablamos de un entorno, el de la visión inmersiva o realidad virtual, en el que la aparición de Oculus VR con su muy exitoso proyecto en Kickstarter y la adquisición posterior por Facebook han animado sensiblemente el panorama, y han logrado definir una plataforma en la que intentar posicionarse como estándar de facto tanto para usuarios como, lo que es más importante en este momento, para desarrolladores que quieran crear aplicaciones o juegos.

Un buen intento, ejecutado por Facebook de la manera clásica: poner en este caso dos mil millones de dólares encima de la mesa para comprar a una empresa puntera en un tema que consideran estratégico, incorporando a su equipo y capturando todo el momentum que han sido capaces de generar. Para Oculus VR, la operación supone pasar a trabajar con recursos casi ilimitados, y una posibilidad real de convertirse en referentes.

Sin embargo, empiezan a surgir empresas que plantean el uso del smartphone como elemento activo del visor de realidad virtual. Y en torno a esto, Google ve una oportunidad interesante: dado que ese planteamiento del smartphone supone de por sí un descenso de las barreras de entrada tanto como para usuarios como para desarrolladores, que ya no tienen que adquirir un visor dedicado y enchufado al ordenador, sino que pueden simplemente usar el terminal que llevan en el bolsillo, lo que hace Google es hacer tangible esa idea diciendo en su conferencia: “ahora es así de fácil, ya podéis desarrollar en este entorno, y por cierto, estas son mis herramientas para ello”.

Detrás de un movimiento aparentemente anecdótico, el reparto de una lámina de cartón troquelada en una conferencia, una auténtica presentación de candidatura para el liderazgo de un segmento incipiente. Como movimiento estratégico, me ha parecido verdaderamente bueno.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Cartón

El último caso de competencia apasionante en la escena tecnológica está en el campo de la llamada visión inmersiva o realidad virtual: en lugar de proyectar sobre la pantalla de un ordenador, hacerlo sobre dos pequeñas pantallas adosadas muy próximas a los ojos en una especie de “gafas de bucear”, un visor que permite que el usuario se sienta “dentro” de una imagen que, además, responde activamente a los movimientos de su cabeza mediante acelerómetros.

El pasado marzo, Facebook tomó posiciones en ese entorno adquiriendo al líder, Oculus VR, por dos mil millones de dólares. Sin embargo, otras empresas han estado trabajando en una idea que lleva el concepto un punto más allá: ¿y si, en lugar de utilizar un complejo visor con acelerómetros y pantallas dedicadas que necesita conectarse a un ordenador, insertamos simplemente un smartphone en el visor y utilizamos su procesador, sus capacidades de transmisión y los sensores de movimiento que ya trae de serie?

La cuestión es ofrecer las posibilidades de la visión inmersiva a un número lo más elevado posible de desarrolladores y usuarios. Quien más avance en ese sentido, gana. Adquirir un visor dedicado supone un “salto de fe”, una barrera de entrada que dificulta la prueba y el uso. Plantear un producto sencillo, sin electrónica, con una simple ranura para un smartphone que todos llevamos en el bolsillo, lo hace sin duda más sencillo.

¿Qué ha planteado Google? Reducir al máximo la barrera de entrada: en un evento reciente, repartió visores de cartón. Troquelar, montar, insertar el smartphone, y listo. Simplificación absoluta. Una plataforma de desarrollo abierto, y visión inmersiva al alcance de cualquiera.

¿Definición de industria interesante? Cuando alguien puede cambiar el panorama… con un recortable de cartón.

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Cardboard cutouts and strategies to lower entry barriers“)

Abuelos, padres y tecnología

Escrito a las 8:52 pm
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IMAGE: Paul Michael Hughes - 123RFVeo un tema en The Guardian que me resulta especialmente interesante: el uso de la tecnología para la relación con los mayores, con tus padres o tus abuelos – en función de la edad que tengas tú y que tengan ellos, claro :-)

Mis padres tienen actualmente 70 y 75, y viven a 600 km. de mí. Ambos son usuarios habituales del ordenador para leer noticias, correo electrónico, banca y brokering, buscar información sobre sus hobbies, etc., aunque hay tecnologías que, aunque me interesaría verlos introducidos en ellas, les cuestan más.

¿Qué combinación de dispositivos y tecnologías resulta más razonable para el uso por personas de cierta edad? Lógicamente, la respuesta es de todo menos simple. Seguramente, cuestiones como los hábitos de uso tienden a jugar un papel más determinante: un cambio de versión o de sistema es susceptible de generar problemas con más facilidad, aunque no necesariamente es una mala cosa en algunos casos. El nivel de uso que tenga la persona que vaya a ayudarles más habitualmente también puede ser un condicionante importante, sobre todo si ese “servicio técnico” va a llevarse a cabo en muchas ocasiones a distancia. Herramientas que permitan, por ejemplo, tomar control del ordenador en modo sesión remota pueden ser sumamente útiles y solucionar muchos problemas.

Las redes sociales son, en mi experiencia, una propuesta de valor que requiere explicación. Mi suegra es más que normal que utilice Twitter para saber qué es de mi vida, de la de su hija o de la de su nieta, pero en el caso de mis padres, son rarísimas las veces que acceden a esa red. Facebook puede ser una vía para mantenerse en contacto muy interesante, tengo una tía abuela de noventa y cuatro años que es un auténtico caso de estudio en su nivel de uso de Facebook – aunque también me parece que puede ser muy recomendable, en muchos casos, invertir un poco de tiempo explicando cuidadosamente determinadas cuestiones.

El smartphone es, en mi experiencia, un verdadero desafío. Sin embargo, su propuesta de valor es sumamente elevada, lo que me lleva a no perder la fe y seguir intentándolo: la posibilidad de compartir localización, por ejemplo, puede llegar a probarse muy útil. En otros casos, hay dispositivos que se convierten en auténticos favoritos: mi madre, que lee muchísimo, adora literalmente su Kindle, aunque no suele entrar en Amazon a comprar libros, y prefiere pedírmelos a mí. Pero el peso, la simplicidad, la posibilidad de cambiar el tamaño de la letra y el acceso inmediato a obras es algo que le seduce completamente. El Fitbit es un desafío pendiente, pero que me está interesando cada vez más: con mi madre recién sometida a una operación complicada que requiere un cierto nivel de ejercicio habitual para asegurar una recuperación adecuada, la posibilidad de tenerla prácticamente “monitorizada” se me antoja que puede tener bastante potencial, y no solo para mi uso, sino también para el suyo (aunque posiblemente confíe demasiado en el efecto motivador que el quantified self ha tenido conmigo desde que empecé a utilizarlo).

¿Qué otras experiencias interesantes de uso de tecnología en vuestros padres o abuelos habéis tenido? ¿Nivel de adaptación, incentivos, desincentivos, problemas? Compartir experiencias es, en este tipo de temas, una fuente de ideas potencialmente muy buena. ¿Os animáis a ello?

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Grandparents, parents and technology“)

Never pick a FIGHT with anyone who buys ink by the barrel

Escrito a las 9:53 am
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Mancha tinta negra“Nunca te pelees con alguien que compra tinta por barriles”. El origen de la frase es incierto, pero su sentido prevalece, sobre todo para los que creen que la prensa de tinta, rotativa y papel sigue siendo la que permite manejar y manipular la opinión pública como ocurría en el siglo pasado. Ahora, las noticias se mueven de otra manera. Y los que pretenden tenerlas bajo control se han puesto nerviosos.

Al Gobierno le entran ahora prisas con la ‘tasa Google’: ha pedido un pleno extraordinario para aprobarla en verano” (El Confidencial Digital).

Impresionante. Como leí en un tweet de Álvaro Domínguez, “no tengo claro para quién trabajan, lo que es seguro es que no trabajan para los ciudadanos. Es la democracia que tenemos”.

Ya he comentado en múltiples ocasiones lo inmoral, alucinante e insano que me parece que el gobierno de un país legisle para directamente sobornar a un grupo de medios de comunicación y asegurarse un trato favorable. Una auténtica obsesión del presidente del gobierno y de las personas más cercanas al mismo desde hace mucho tiempo, que finalmente se convierte en una realidad. Cualquier convicción democrática que pudiera quedar sana se resquebraja ante la exhibición de poder de un lobby capaz de entrar en abierta connivencia con el gobierno de turno, eliminar a los directores conflictivos que se negaban a pasar por el aro, y dedicarse a partir de entonces a colaborar abiertamente, a convertirse en auténtica propaganda. Una verdadera vergüenza.

Cuidado con la tinta. Mancha mucho.

Community management, humor y sensibilidad

Escrito a las 4:06 pm
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KLM deleted tweetEl episodio es uno más de tantos que podrían contarse en este ámbito, no es sin duda el primero, y en ningún caso va a ser el último: al terminar el partido entre Holanda y México con victoria de los holandeses gracias a un gol en los minutos finales y un penalty presuntamente injusto, y el community management de las líneas aéreas holandesas, KLM, considera “simpático” publicar el tweet que aparece en la imagen: la señal de “salidas” del aeropuerto, junto con la estereotípica imagen de un sombrero mexicano y un bigote, un texto que dice “Adios Amigos! #NEDMEX”, y el logo de la compañía.

Como era de esperar, el tweet genera de manera prácticamente inmediata un aluvión de reacciones negativas y contestaciones de todo tipo, que llevan a la empresa a eliminarlo en alrededor de media hora.

Pero más allá de la escasa sensibilidad y del uso inapropiado de estereotipos, me parece interesante plantearse la importancia real de una cuestión así. Obviamente, es un error: hay muy poco a ganar en la publicación de una imagen que genera antipatía en casi todo aquel que no sea holandés, razón que debería haber sido suficiente para desaconsejar su publicación. Pero más allá de la antipatía, la aerolínea tiene a estas alturas ya perfectamente claro que este tipo de cosas no van a afectar a sus ventas en absoluto: una aerolínea se selecciona, a partir de unos umbrales mínimos de calidad, por criterios que van desde el horario al precio, pasando por la experiencia, la participación en programas de fidelización, etc. A la hora de escoger una compañía para volar a un destino determinado, el hecho de haber visto pasar un tweet con tan escasa sensibilidad como ese es muy poco probable que sea determinante como para generar un sesgo suficientemente significativo en contra de la decisión, incluso aunque seas mexicano, te guste el fútbol, y mates por tu selección. Al final, escogerás la aerolínea que más te convenga por horario, precio o costumbre. Y si ese día resulta ser KLM, volarás con KLM.

Por otro lado, está el factor tiempo: en una sociedad en la que ya sabemos que el umbral de atención es minúsculo y se cuenta ya por días o incluso por horas, un asunto como este se olvida casi en el mismo tiempo que se tarda en borrar el tweet que lo originó. Las “tormentas” en Twitter puede que hagan que sus protagonistas lo pasen mal durante unas horas, pero su trascendencia posterior es habitualmente muy limitada.

¿Cuál es, por tanto, la importancia de llevar a cabo un community management adecuado que no incurra en errores como este, si el hecho de generar una posible antipatía no es un factor que, propiamente dicho, “cotice en bolsa”? La respuesta, seguramente, venga en este caso no tanto por el lado de las ventas como por el de las percepciones. En último término, el community management trata de generar una proximidad y una humanización de la compañía, ser capaz de atribuir una cierta “personalidad” a una marca, que puede ser de muchos tipos, pero en la que seguramente una connotación de tipo agresivo, insultante o derogatoria no sea una cualidad generalmente apreciada. En el caso del servicio post-venta, por ejemplo, es claro que el uso de las redes sociales tienden a incidir positivamente en la imagen de una compañía por el factor de proximidad que suponen, además de por el hecho de que bastantes compañías están optando por destinar a este canal un perfil de atención marcadamente diferente y generalmente con más grados de libertad.

Las actitudes que una compañía se encuentra al otro lado de la valla en la interacción diaria con sus clientes vienen, en muchos sentidos, determinadas por ese tipo de interacción, por la personalidad que la compañía adopta en ese tipo de medios. Una compañía de trato sencillo, que tiende a estar al quite cuando se la menciona, que proporciona un nivel de interacción rápido, eficiente y directo, y que da la impresión de no tener ni esqueletos en el armario ni alfombras bajo las que barrer cosas tiende a inspirar una relación con los clientes o los prospects mucho más sencilla, repleta de connotaciones positivas que contribuyen a la productividad y al beneficio mutuo. Un tema al que puede llegar a contribuir, incluso, cuestiones asociadas con la marca personal de los directivos o de trabajadores identificados con la compañía.

Por el contrario, una compañía con la que te has sentido insultado, que te ha transmitido una sensación derogatoria o que se ha referido a tu país utilizando clichés y lugares comunes que te ofenden va a tener muy complicado llegar a obtener en ese mercado un tratamiento así. Por muchas pasiones que levante el fútbol y por mucho que te resulte apetecible celebrar los éxitos de tu selección, procura hacerlo de manera respetuosa, recordando aquello de que tan importante es saber perder como lo es el saber ganar. No hay forma de saber de qué país o de qué equipo es la persona que te vas a encontrar al otro lado en la siguiente transacción…

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Community management, humor and sensitivity“)

Sobre la economía china y su futuro

Escrito a las 2:50 pm
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外企受挫? (Foreign frustrated?) - CBN Weekly (7.7MB, pdf in Chinese)Un tema menos habitual para mí, y en un idioma diferente (intercambio original de preguntas en inglés, reportaje final en chino), pero que no quiero dejar de reseñar, que si no, le acabo perdiendo la pista: Suyan Guo, periodista de CBN Weekly me preguntó por correo electrónico acerca de la posible caída de la competitividad de China como mercado para el establecimiento de multinacionales extranjeras, y también sobre las recientes tensiones del gobierno norteamericano con China en lo referente a espionaje económico.

El tema me llegó al hilo de algunos comentarios que hice por mi experiencia con empresas españolas y norteamericananas que fabrican en China, y por una jornada en la que recientemente tuve la oportunidad de participar con emprendedores y periodistas del país asiático. El artículo en CBN Weekly, titulado Foreign frustrated?”  (7.7MB, pdf en chino) fue reportaje de portada en la revista y en él me cita brevemente.

A continuación, el contenido completo de mi intercambio de correos con Suyan:

 

From any Western standard, the Chinese Government is always intervening the market too much. But Chinese Government’s take is obviously different. On the one hand, the Government tries to control the speed of change, imposing restrictions on foreign companies to avoid an excessive “colonization effect”: if you want to do business in China, you will have to play by their rules, share ownership, hire Chinese managers, etc. even though the job market for some positions, particularly engineers, is becoming in some cases more expensive than European countries such as Spain. On the other, they know they can impose such restrictions, since they are the gatekeepers to a very interesting market in terms of both size and labor costs. As Chinese companies gain more size, experience and competitiveness, giving them a window of privileged access to the huge Chinese market becomes extremely important to sustain their position and their chances of success when venturing into foreign markets.

The escalation of tensions between the US and China is the result of the two largest economies of the world being in a collision course for many years. Witnessing how the FBI indicts five Chinese military officers with stealing data from six US companies and unions must be seen as the biggest of all ironies when it comes precisely from the country that used its hypertrophied NSA to spy right into the heart of Huawei. In the post-Snowden era, the US has rightfully lost its right to complain against any type of industrial or military spying. 

China has dedicated most of the first decade of the XXI century to move from the “manufactured in China” label to the “engineered in China” one. The Chinese Government and many private companies have been consistently sending the best Chinese students to the best American and European universities to pursue engineering and management studies, to work long periods for American and European companies, and even to become entrepreneurs in these countries, with the long term plan of getting them to go back to China after, in many cases, periods of ten or even fifteen years.

Now, China is not anymore “the place where you can manufacture everything at a very low cost”, but a country that can create their own highly competitive products from scratch and compete with the best Western ones. Forget about that place where “everything that could be manufactured by hand would be manufactured by hand because it was extremely cheap”… now, Foxconn is investing a huge amount of money to turn its more than 1.3 low-qualified million employees into the largest army of robots ever built, to be able not only to scale up their manufacturing capacity, but also its level of quality and precision. Some of the best regarded engineers and managers from US companies, such as Google’s Hugo Barra, leave their positions to go to Chinese companies such as Xiaomi, and these companies do not need to “disguise” their brands as non-Chinese anymore to be regarded as competitive in most Western markets.

Consider the consumer infrastructure: not many Chinese citizens had a computer at home in comparison to the statistics in the Western world. But an increasingly high number of them own a smartphone, and the whole country considers mobile as the new revolution, one that is developing so blazingly fast in the Chinese society, that seems to be leapfrogging most other countries.

Drop by some business schools in China: you won’t see the typical lecture-style class with a boring professor reading from his or her desk and the students taking notes. Instead, you’l see highly energetic, American or European-trained Chinese professors moving all over the classroom, aggressively cold-calling students and using the case method, following the best Western tradition.

The “new China” from 2014 differs a lot from the “already new China” we saw at the beginning of this century. And the US Government knows that.

Hablando sobre Gramofon, en Business Week

Escrito a las 10:24 am
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Gramofon turns your stereo equipment into a cloud music player - Business WeekNick Leiber me llamó para que le diera mi opinión sobre Gramofon, la última creación de Martín Varsavsky y su equipo, y ha publicado una pequeña reseña en Business Week titulada Gramofon turns your stereo equipment into a cloud music player en la que me cita brevemente.

Hablamos de varios temas: por un lado, del diseño del aparato, ideado originalmente por un alumno durante uno de los cursos de entrepreneurship de Martín en la universidad y depurado posteriormente por un equipo de veinte personas en Fon – Martín es, junto conmigo, uno de los más firmes proponentes en IE Business School de la búsqueda exhaustiva de la mezcla y del contagio a todos los niveles entre el mundo académico y el profesional.

Además, comentamos cuestiones como el desarrollo de ideas brillantes basadas en la simplicidad de conceptos y en la facilidad para el usuario: un aparato que, tras simplemente enchufarlo, conecta tu equipo de sonido de toda la vida con toda la música que tengas en la nube o en cualquier otro soporte conectado, y te ofrece además la posibilidad de que cualquiera de tus invitados, entrando con su cuenta de Facebook, seleccionen música cuando están en tu casa. Por supuesto, hay múltiples formas de hacer esto, pero pocas van a resultar tan sencillas y directas.

Finalmente, dedicamos un buen rato a hablar del crowdfunding, y de cómo una idea que en realidad no necesitaría buscar recursos económicos para su lanzamiento, utiliza un sitio como Kickstarter para obtener feedback, comunidad, usuarios comprometidos con el proyecto que se convierten en auténticos embajadores del mismo, y un nivel de atención y visibilidad en forma de apariciones en los blogs y medios tecnológicos más importantes a la que habría sido muy difícil acceder de otra manera (Gramofon fue uno de los ejemplos que me llevaron a escribir un artículo sobre ese tema hace una semana).

La dudosa ética de hacer experimentos psicológicos con tus usuarios

Escrito a las 1:08 pm
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IMAGE: Slaven Devic - 123RFA través de una publicación en un journal científico, titulada Experimental evidence of massive-scale emotional contagion through social networks, hemos sabido que al menos un investigador del Core Data Scientist Team de Facebook, Adam D. I. Kramer, ha participado en un experimento que muchos considerarán aterrador: la manipulación del estado de ánimo de los usuarios de Facebook mediante el filtrado intencionado de las actualizaciones en su muro.

La situación es la siguiente: durante una semana en enero de 2012, un total de casi setecientos mil usuarios de Facebook fueron, sin mediar consentimiento alguno de su parte, sometidos a un experimento psicológico: las actualizaciones de sus amigos que aparecían en sus muros fueron intencionadamente filtradas para mostrar de manera mayoritaria estados en los que predominaban palabras o connotaciones positivas, mientras otro grupo lo fue con palabras o connotaciones fundamentalmente negativas. Al cabo de la semana, se evaluó hasta qué punto esos usuarios tenían una probabilidad más elevada de compartir actualizaciones con tonos respectivamente positivos o negativos.

El experimento es sencillo: comprobar el nivel de influencia que la información compartida en su entorno social virtual ejerce sobre el estado de ánimo. Tan sencillo como esto:

Emotional states can be transferred to others via emotional contagion, leading them to experience the same emotions as those around them (…) This research demonstrated that (i) emotional contagion occurs via text-based computer-mediated communication; (ii) contagion of psychological and physiological qualities has been suggested based on correlational data for social networks generally; and (iii) people’s emotional expressions on Facebook predict friends’ emotional expressions, even days later.

Pero indudablemente, y dicho por la propia editora de la revista que aprobó su publicación, resulta también profundamente inquietante. Jugar a programador de estados de ánimo, con personas. Setecientas mil personas manipuladas durante una semana para lograr que su estado de ánimo tuviese un componente más negativo o positivo. Algunos de los afectados podrían, posiblemente, ayudados por un calendario y por su propia timeline en Facebook, tratar de recordar aquella semana de enero de 2012, tratar de asociarla con otros eventos que tuvieron lugar en su vida personal, y pensar que, en efecto, estaban siendo condicionados por Facebook, que la red estaba tratando de influir en su estado de ánimo.

Algo que, por otro lado, nos permite imaginar infinitas posibilidades más: ¿por qué no generar artificialmente estados de ánimo de determinados tipos entre los usuarios para, por ejemplo, hacer que tengan una mayor propensión a adquirir productos o servicios, a contratar un seguro de vida, a irse de viaje? ¿Para cuándo un estudio que demuestre que si saturamos el muro de un usuario con actualizaciones sobre viajes de todos sus amigos, conseguimos que se vaya corriendo a contratar un viaje él mismo? Y ya que estamos, ¿le ponemos precio y lo comercializamos a las aerolíneas y cadenas de hoteles? ¿Por qué no generar estados de ánimo par tratar de influir en los resultados de unas elecciones? ¿Cómo puede afectar un estado de ánimo predominantemente positivo o negativo en los ciudadanos que se acercan a votar a un colegio electoral?

Con este experimento, Facebook cruza una línea roja que muchos, sin duda, van a considerar completamente inaceptable: la de la experimentación con sus propios usuarios. Todas las empresas que reciben datos de sus usuarios analizan esos datos, y habitualmente, además, dan difusión a muchos de sus hallazgos. Analizar datos producidos de manera espontánea o generados por un factor externo independiente es algo que a muy pocos va a molestar: que se pueda ver hasta qué punto ha influenciado lo compartido por los usuarios en una red una noticia buena o mala, o incluso cuestiones directas y personales. Si este experimento hubiese tenido lugar seleccionando usuarios que de manera natural estuviesen sometidos a una mayoría de actualizaciones positivas o negativas en su muro, no tendría personalmente ningún problema con él. Es el componente de manipulación, de filtrado voluntario, el que me incomoda profundamente, el que me lleva a ver a Facebook como un enorme manipulador, como la empresa que tiene una puerta de entrada a nuestro cerebro, que puede llegar a ser capaz de programarnos, de producir un efecto en nuestro estado de ánimo… y lo que es mucho peor, que no solo tiene esa facultad, sino que además va y la utiliza.

Tras una constatación así, Facebook merecería que todos sus usuarios le diesen la espalda. No es de recibo que por el simple hecho de utilizar una plataforma para compartir voluntariamente determinados aspectos de tu vida con tus amigos, te encuentres de repente y sin tu conocimiento sometido a un experimento manipulador de tu estado de ánimo. Es completamente inaceptable, y debería determinar no solo que toda la cadena de mando que aprobó este experimento fuese inmediatamente despedida, sino que se llevase a cabo una rigurosísima auditoría que tratase de determinar qué otros experimentos han sido realizados por la compañía, como quién audita a una especie de Dr. Mengele. Y si eso lo pienso yo, que en principio soy un científico inclinado a justificar la investigación y una persona que tiende a tener una opinión generalmente positiva sobre Facebook y sobre otras empresas que intentan plantear herramientas innovadoras, no quiero ni pensar cómo se sentirán todos aquellos que de manera natural tienden a tener una visión pesimista o escéptica.

El experimento de Facebook incide en esas percepciones: ahora, cualquier usuario de la red social tiene todo el derecho del mundo a imaginarse manipulado, a pensar que está participando en otro experimento, a verse como un conejillo de indias con su cerebro en manos de otro científico loco. Completamente inaceptable y gravísimo, independientemente de lo que diga la legalidad y los términos de servicio de la compañía. Quien haya autorizado o participado en esto, tiene un serio problema de valores. Y de ética.

 

ACTUALIZACIÓN: ya hay reacciones, desde una disculpa/justificación del autor del estudio en Facebook, hasta apoyos al concepto de A/B testing. Ninguna de ellas me convence por el momento. Sigo pensando que estuvo mal, y que no es en modo alguno justificable.

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Facebook crosses the line into mind control territory“)

Realidad virtual, alternativas y ecosistemas

Escrito a las 7:04 pm
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Google Cardboard

Ayer tuve la oportunidad de probarme un visor de realidad virtual acoplado a un teléfono móvil construido por la empresa canaria vrAse, que ha conseguido financiar exitosamente su proyecto mediante Kickstarter y ha recibido varias críticas positivas al respecto, y la verdad es que la experiencia no pudo ser más positiva: casualmente, el primer clip que pude ver fue el mismo de la montaña rusa que había experimentado hacía unos pocos días en un equipo de Oculus VR, lo que me permitió una comparación muy directa entre ambas experiencias.

¿El resultado? Mi impresión fue que utilizar un smartphone con la pantalla dividida en dos para obtener una representación de realidad virtual inmersiva en un visor ofrecía un mejor resultado que la alternativa ofrecida por Oculus VR, que necesita estar conectada a un ordenador mediante un cable. Y no, la empresa canaria no era la única que estaba avanzando por el camino de la realidad virtual mediante el recurso al smartphone, pero lo que es indudable es que en el momento que muchos definieron como más WTF de la última Google I/O, la comparación entre las alternativas de usar un visor específico o un simple smartphone ha recibido un impacto significativo: la irrupción en el panorama de Google con un visor construido… con cartón.

En efecto, el visor de Google, que la compañía ha llamado no muy imaginativamente Google Cardboard, supone todo un puñetazo encima del tablero de la realidad virtual, que puede además suponer un enorme impulso para su desarrollo. Su presentación ha dado lugar a una caída brutal de las barreras de entrada al desarrollo: de repente, cualquiera puede hacerse con un kit de realidad virtual simplemente comprándolo por veinte euros o incluso recortándolo uno mismo.

¿Tiene sentido gastarse dos mil millones de dólares en adquirir una empresa que fabrica un set que puede ser razonablemente bien sustituido con un modelo de cartón? Obviamente, la pregunta, vista así, es enormemente simplista: la adquisición permite a Facebook situarse como uno de los competidores principales en el campo de la realidad virtual, con un equipo muy experimentado y valioso que pasa a tener muchos más recursos de todo tipo, y desarrollos que van mucho más allá de un simple casco de proyección. Pero sin duda, la llegada de Google pasa a minimizar la importancia del hardware como elemento limitante, y concentra el desarrollo en un software en el que, además, tiene una posición consolidada con desarrollos significativos y se ha encargado de abrirlo a cualquiera que lo quiera utilizar.

Resulta interesantísimo ver el impacto que en el escenario tecnológico de hoy en día puede llegar a tener un simple modelo de cartón…

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Virtual reality, alternatives and ecosystems“)

 

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