La gestión de mis comentarios vuelve a cambiar, como ya lo hizo hace unos meses, en el mismo sentido, pero con una actitud aún más dura: ESTE BLOG PASA A SER UN LUGAR QUE SE ENORGULLECE DE BORRAR COMENTARIOS. Un lugar que hará profunda gala de respetar las más lógicas normas de la conversación bien entendida. De hecho, se borrará todo comentario que no respete las normas de educación, que falte al respeto, que desarrolle argumentos derogatorios o ad hominem, que manifieste claras pretensiones de molestar o hacer daño, o, en general, que exponga argumentos que una persona en su sano juicio no se sentiría cómoda haciéndole a otra si en lugar de hacerlos en un blog y protegido por el anonimato tuviese que hacerlo directamente y a la cara.
Los comentarios siguen siendo para mí lo más importante del blog, y precisamente, para preservar la salud de la conversación, haré lo que pueda para protegerla de determinadas actitudes de personas que, por alguna razón, han creído que Internet es un sitio al que libremente pueden acudir para faltar al respeto al autor de una página o a cualquier otra persona que manifieste su opinión en los comentarios. Personas (por decir algo) que creen, por ejemplo, que el que alguien tenga una página en la red les autoriza a acudir a ella para insultarle, descalificarle, o escribir cosas en ella que jamás se atreverían a decirle si lo tuvieran delante. El que algunas personas se dediquen alegremente y sin el más mínimo remordimiento a entrar en una página e insultar o descalificar alegremente a su autor o a sus visitantes habituales demuestra que esas persona no sólo no deberían entrar en ese blog ni seguramente en ningún otro, sino que además deberían acudir a una terapia adecuada que les tratase sus problemas psicológicos. Un blog no está para que una serie de maleducados puedan entrar en él a insultar protegidos por un cobarde anonimato, sino para propiciar una conversación respetuosa, en la que puede haber todas las disparidades e intercambios de puntos de vista que se estimen oportunos, pero siempre gobernadas por la adecuada educación y las normas del sentido común. Se puede discrepar, todo cuanto se quiera, y hay magníficos ejemplos en esta página y en muchas otras de excelentes discrepadores más o menos habituales que saben defender posturas sin necesidad de perder los modales más elementales. Sean profundamente bienvenidos aquellos que gusten de la discusión, como siempre lo han sido.
A partir de hoy, si ves que un comentario desaparece, lo normal será que la razón sea esa, que lo he considerado derogatorio, insultante, manifiestamente maleducado, impertinente o que estaba hecho con la clara intención de molestar. Si ves un comentario con esas características, ten en cuenta que esta página está mantenida únicamente por una persona, y que puede habérseme escapado o que no esté delante de un ordenador para poder borrarlo en ese momento, si te resulta molesto por lo que sea, házmelo saber y no le contestes (don’t feed the troll), porque al eliminarlo posteriormente, tu respuesta quedaría fuera de contexto, lo que me llevará seguramente a eliminarla también. En el otro sentido, si crees que he malinterpretado algo, que me he equivocado o que he hecho mal en borrarlo, no dudes en comentármelo por cualquiera de las vías habituales. Y en último término, si estás muy interesado en ver los comentarios al completo, incluyendo aquellos que pueda haber eliminado, puedes dirigirte al feed RSS de los mismos.
Creo que el manejo de la participación en un entorno en el que aún no se han tenido tiempo de desarrollarse los protocolos adecuados para su desarrollo es uno de lo problemas más importantes a los que nos enfrentamos en este incipiente mundo del Internet participativo a escala global. Creo igualmente que es un problema transitorio: por mucho que haya habido trolls desde el principio de los tiempos y desde el principio de la época de los foros, creo que la dinámica cambiará con el tiempo, y que debe animarse a todo aquel que gestione la participación de una página a actuar de la manera más contundente contra ese tipo de actitudes. El decir que “siempre ha habido trolls” no debe ser justificación para que se sigan tolerando determinadas actitudes. He visto ya demasiadas personas desanimarse por culpa de críticas expuestas de manera claramente derogatoria, o administradores de servicios dejar de plantearse dar entrada a la participación por miedo a determinadas actitudes. Contra la participación mal entendida, sólo hay una vía: la tecla Supr. Y no se pueden tener segundos pensamientos que hablen de censura ni de libertad de expresión: un blog es la casa del que lo escribe, y sólo debe permitir actitudes con las que se encuentre perfectamente cómodo. Con el tiempo, la actitud de una persona que entra en una página con el fin de faltar al respecto será considerada tan absurda y fuera de lugar que simplemente no se le prestará la más mínima atención, será parte de un ruido decreciente que acabará desapareciendo.






07.04.2007 a las 12:51 Permalink
[...] esto ha ocurrido en uno de los blogs más leídos de este país, El Blog de Enrique Dans quien se ha visto obligado de nuevo a cambiar la política de gestión de los [...]
10.04.2007 a las 12:55 Permalink
[...] así que he querido escribir algo más específico. Me evito tener que redactar nada citando a Enrique Dans: ESTE BLOG PASA A SER UN LUGAR QUE SE ENORGULLECE DE BORRAR COMENTARIOS. Un lugar que hará [...]
29.12.2007 a las 08:03 Permalink
[...] que favorece la ausencia de inhibición del comportamiento agresivo? Lo he escrito en muchas ocasiones, y aún no he conseguido expresarlo mejor que Mauro Entrialgo en El País: borrar barbaridades y [...]