Meta vuelve a comprar su impunidad: ¿qué tendría que hacer Zuckerberg para ser castigado?

Como saben todos los que me leen habitualmente, llevo desde aproximadamente 2014, doce largos años ya, escribiendo sobre la que considero la compañía más irresponsable de la historia, y una de las más responsables de muchos de los males que padecen actualmente las sociedades humanas. El daño que Mark Zuckerberg, personal e individualmente, ha hecho a la humanidad es completamente inenarrable e imposible de ignorar: estamos, seguramente, ante uno de los mayores criminales de la historia, un auténtico psicópata completamente insensible ante el sufrimiento ajeno y para el que sus fines justifican absolutamente cualquier tipo de medio. Y junto con Zuckerberg, todos sus cómplices: los que trabajan para él, los que se anuncian en sus redes, los que compran sus acciones, y los que utilizan sus aplicaciones. Si estás en alguno o en varios de esos grupos, plantéate qué diablos estás haciendo con tu vida.

Esta semana, la desvergüenza alcanzó un nuevo límite: al ver que el juicio al que estaba siendo sometido pintaba mal, Zuckerberg decidió comprar su impunidad y alcanzar un acuerdo extrajudicial para evitar ser condenado. Es, simplemente, la enésima prueba de que Mark Zuckerberg puede hacer absolutamente lo que le dé la gana, porque sabe que siempre va a salir indemne. Ese es Mark Zuckerberg: un matón que no duda en hacer callar a quien denuncia sus métodos y que cuando no le gusta cómo pinta un eventual veredicto judicial, simplemente va, extiende un cheque y lo compra. En Meta están encantados.

Lo que se vende como un supuesto «castigo» a la compañía, que sus accionistas han celebrado inmediatamente, es una absoluta farsa. Una multa de «hasta» $18,000 millones, pagadera en diez cómodos plazos anuales, y dividida en una parte garantizada y otra contingente, $5,300 millones que sólo se pagarán si TikTok y YouTube terminan aceptando acuerdos equivalentes. Dado que Meta obtuvo en 2025 un beneficio neto de 60,458 millones y 196,175 millones únicamente en ingresos publicitarios según sus propios resultados financieros, incluso en el eventual y poco probable caso de que la sanción alcanzase el máximo, sería equivalente a menos de cuatro meses de beneficios, pero pagados a lo largo de toda una década. Una absoluta ridiculez. Cuando los accionistas celebran un supuesto castigo, es que simplemente no lo ha sido.

Por no comprometerse, Meta no se ha comprometido ni siquiera a sustituir su perverso algoritmo de recomendación. Simplemente tendrá que ofrecer a los adolescentes una opción de feed no personalizado, y recordársela periódicamente. Tampoco tendrá que eliminar el scroll infinito ni la reproducción automática, y el tiempo que los usuarios dediquen a mensajería y a contenidos audiovisuales quedará excluido del límite diario de uso. Es sencillamente asqueroso. Cabe destacar que son precisamente estos elementos, el scroll infinito, el autoplay, las notificaciones y las recomendaciones hiper-personalizadas, lo que la Unión Europea ha identificado como elementos del diseño adictivo. Meta puede, tranquilamente y sin oposición, preservar todo lo que convierte atención, compulsión y vulnerabilidad en publicidad. No hemos avanzado nada.

Lo más obsceno del tema es que Meta, simplemente, ha comprado el final del juicio. El proceso podría haber dado lugar a una declaración judicial de responsabilidad, a un precedente para más de tres mil demandas, a la obligación de publicar más documentación interna y al testimonio ante el juez del propio Zuckerberg. Había más de cien afirmaciones presuntamente engañosas en la documentación interna aportada. El modelo de Meta fue definido en la primera semana de juicio como «enganchar, retener, recolectar y ocultar«. Las consecuencias podrían haber sido realmente demoledoras. ¿Y qué ha hecho Meta? Simplemente, pagar para que el mecanismo que podría haber establecido esas responsabilidades fuese completamente desactivado. Absolutamente inmoral.

Cuando la culpa se diluye en una compañía con miles de empleados, no refleja lo que realmente debe reflejar. Independientemente de que esos empleados saben quiénes son y, a pesar de ello, son capaces increíblemente de mirarse al espejo (lo que refleja su aplastante hipocresía y su absoluta bajeza moral), el verdadero responsable de todo esto es uno: Mark Zuckerberg. Uno de los testigos, Arturo Béjar, declaró que había enviado a Zuckerberg datos detallados que reflejaban que el 51% de los adolescentes habían sufrido al menos una experiencia dañina durante la semana anterior mientras la compañía únicamente eliminaba contenido en un 0.02% de los casos, y Zuckerberg, simplemente, lo ignoró y no respondió. Según el propio Béjar, el acuerdo es equivalente a dejar fumar a los adolescentes, pero sólo un par de horas al día: limitar la exposición no hace más seguro al producto. ¿Cuántas veces puede el máximo responsable de una compañía recibir advertencias, ignorarlas, y seguir refugiándose tras la personalidad jurídica de su empresa? Asqueroso no… lo siguiente.

Además, el acuerdo está cuidadosamente redactado para no influir en el resto del mundo. Los cambios se limitan a los estados denunciantes, no suponen ningún tipo de admisión de responsabilidad, no establecen ningún precedente ni ningún estándar para otras jurisdicciones, y expiran a los diez años. En otros países, sin cambios. El Reino Unido ya ha pedido que se obligue a Meta a extender las mismas «protecciones» a su territorio.

¿Qué tendría que haber pasado? Simplemente, que alguien hubiese tenido la mínima calidad moral como para decir que ninguna multa ni sanción va a detener el daño provocado, y que la única posibilidad es desmontar esta compañía. Tendríamos que haber tenido una sentencia, una admisión de responsabilidad, indemnizaciones vinculadas a los ingresos obtenidos gracias a estas asquerosas prácticas, prohibición de la publicidad comportamental, y responsabilidad personal de quien realmente tomó todas esas decisiones con pleno conocimiento de todo: Mark Zuckerberg. Lo digo una vez más, y lo diré las veces que haga falta: estamos hablando de una de las compañías más nocivas de la historia, de auténticos criminales. Meta no debe reformarse: debe clausurarse.

Hablé sobre este mismo tema con Jon Garay para El Correo.

Un comentario

  • #001
    Javier M - 28 agosto 2026 - 11:27

    Clausurarse… no lo sé. Pero deberían meter a los responsables (Zuckenberg y parte de su equipo directivo) en la carcel.

    Mientras el castigo sea dinero, con hacer más dinero que el castigo, vale. Ni eso, porque no tienes la certeza de ser castigado.

    Pero si el que toma las decisiones sabe que se puede jugar 15 años en la carcel… eso pica más.

    Qué vergüenza sentiría de ser quien ha dictado una sentencia que ha hecho subir las acciones. Por no pensar en posibles corruptelas.

    Qué sociedad..

    Responder

Dejar un Comentario

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

 

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: A ABBR ACRONYM B BLOCKQUOTE CITE CODE DEL EM I Q STRIKE STRONG IMG

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que pueda ofrecerte la mejor experiencia de usuario/a posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves al sitio web o ayudar a comprender qué secciones del sitio web encuentras más interesantes y útiles.