La transición hacia la movilidad eléctrica siempre ha venido acompañada de una serie de mitos que, con los años, han anclado en la percepción pública una idea: que los coches eléctricos son supuestamente frágiles, susceptibles de averías y, sobre todo, propensos a dejarte tirado en la carretera. Nada más lejos de la realidad. Ahora, los datos empíricos están desmontando de forma sistemática y contundente ese relato tradicional.
Recientes cifras provenientes de la AA y Autotrader en el Reino Unido muestran que, en caso de avería, los vehículos eléctricos tienen muchas más probabilidades de ser reparados in situ que los coches de gasolina o diésel. El estudio de más de dos mil conductores revela que, contrariamente al temor de muchos consumidores, especialmente entre los ...