Llevo un cierto tiempo especulando sobre lo que va a suponer la irrupción de la inteligencia artificial en la ciberseguridad, esa idea del hacker con paciencia infinita y tiempo expresado en milisegundos capaz de encontrar cualquier agujero si existe (que siempre existen) y entrar en el sistema que le dé la real gana. Por eso me ha parecido interesante el artículo de Matteo Wong en The Atlantic, «How long until AI hacks everything?», en el que analiza cómo las organizaciones que antes disponían de alrededor de un mes para aplicar un parche a una vulnerabilidad recién revelada han visto, en muy poco tiempo, cómo ese plazo se reduce a 24 horas y cómo muy pronto podría llegar a ser de sólo treinta minutos.
No, la inteligencia artificial no ha ...