Mi columna de esta semana en Invertia se titula «El imperio de las cajas negras descubre el miedo al código abierto» (pdf), y trata sobre la creciente inquietud con la que las grandes compañías estadounidenses de inteligencia artificial contemplan el avance de los modelos chinos abiertos, más baratos y desarrollados mediante una innovación metodológica que cuestiona la supuesta inevitabilidad de sus gigantescas inversiones en infraestructura.
La cuestión ha provocado una división muy significativa en Silicon Valley. Por un lado, OpenAI y Anthropic intentan convencer a la Administración estadounidense de que determinados modelos chinos deben someterse a restricciones, controles de seguridad o incluso sanciones, con el argumento ...