Algunas noticias hablan de un posible interés de Nvidia por Hugging Face, la auténtica meca de la inteligencia artificial de código abierto, que podría concretarse en la forma de una oferta de adquisición valorada en este momento en torno a los 12,900 millones de dólares.
Que el fabricante de chips para inteligencia artificial más importante esté interesado en adquirir una plataforma que funciona como una infraestructura social, técnica y distributiva de la inteligencia artificial abierta supone un reconocimiento extraordinario del valor estratégico que la apertura es capaz de generar.
¿Qué estaría realmente comprando Nvidia si esta adquisición termina llevándose a cabo? Hugging Face es mucho más que un simple almacén de modelos: es la plataforma que los desarrolladores, las empresas y los investigadores utilizan para publicar, descubrir, probar, adaptar y desplegar modelos, conjuntos de datos y aplicaciones. Durante 2025 alcanzó los trece millones de usuarios, más de dos millones de modelos públicos y más de medio millón de datasets, lo que prueba un nivel de actividad verdaderamente interesante. Hugging Face combina repositorio, comunidad, estándares, herramientas y unos potentísimos efectos de red, como en su momento hizo GitHub. En torno al 30% de las compañías del Fortune 500 mantienen cuentas verificadas en Hugging Face.
La compañía fue fundada por Clément Delangue, Julien Chaumond y Thomas Wolf en Nueva York en 2016 originalmente con la intención de desarrollar un chatbot dirigido a adolescentes, pero pivotó rápidamente cuando, tras abrir sus herramientas, comprobaron que la comunidad encontraba mucho más valor en las herramientas que en la aplicación original. En 2023 levantó una ronda de inversión de 235 millones de dólares sobre una valoración de $4,500 millones, lo que implica que la rumoreada adquisición actual podría suponer casi el triple en tan solo tres años, una recompensa adecuada para unos fundadores que supieron no sólo pivotar a tiempo, sino construir una enorme comunidad en torno a una idea.
¿Qué implica el interés de Nvidia por Hugging Face? De entrada, que frente a un hipotético futuro dominado por enormes compañías como OpenAI, Anthropic, Google y otros laboratorios cerrados que aspiran a controlar sus modelos y a ir integrándose verticalmente como de hecho ya están haciendo mediante el desarrollo de sus propios chips, como Jalapeño, Nvidia prefiere apostar por un futuro abierto con muchos competidores, muchos modelos abiertos, universidades y desarrolladores independientes. Un ecosistema así necesitaría una infraestructura de computación abundante y relativamente estandarizada, que viene a ser precisamente lo que Nvidia vende.
Las dos compañías, además, ya se han entendido antes muy bien: Nvidia ya participó en la ronda de inversión de Hugging Face en 2023, y ambas compañías han desarrollado conjuntamente proyectos como la integración de DGX en la plataforma o el Training Cluster as a Service, que hace posible que las universidades, los laboratorios y las empresas soliciten capacidad de GPU para entrenar modelos sin tener que dedicarse a construir su propia infraestructura. Hugging Face ve a Nvidia como el mayor contribuyente de las grandes tecnológicas a su ecosistema, y Nvidia ha publicado en Hugging Face su familia Nemotron con pesos, datos de entrenamiento y recetas abiertas.
Para la comunidad, la adquisición podría significar más recursos y una aportación de alguien que, dados sus intereses estratégicos, no parece en principio interesado en remar en dirección contraria. En su momento, Hugging Face rechazó una inversión de 500 millones de Nvidia a una valoración de $7,000 millones para evitar que un solo inversor condicionase su estrategia, lo que permite suponer que, si ahora aceptan vender, consideran que han obtenido garantías suficientes para preservar la misión y desarrollarla con una abundancia de recursos mucho mayor. Lo único que da un poco de pena es que, de nuevo, estaríamos ante una compañía norteamericana adquiriendo talento europeo que decidió fundar la compañía en Nueva York y financiarla fundamentalmente con capital estadounidense, una prueba más de la incapacidad de Europa para sostener el desarrollo de un ecosistema empresarial potente.
Si la adquisición finalmente tiene lugar, será importante comprobar que la actual arquitectura multiplataforma de Hugging Face, que incluye GPUs de Nvidia pero también de AMD, de Intel, AWS Trainium e Inferentia y TPUs de Google, sigue preservándose como tal. Si Nvidia decidiese privilegiar sus propios modelos, hiciese más complicado acceder al hardware de otras compañías o alterase las recomendaciones, sería una señal muy peligrosa que terminaría probablemente por destruir aquello que está comprando y haría que la comunidad buscase o construyese otras plataformas. Pero si es capaz de mantener la visión estratégica de garantizar la neutralidad, la portabilidad, la continuidad de licencias, el acceso a modelos y datasets, y cierta autonomía de gobierno corporativo, estaríamos hablando seguramente de una buena noticia.
Que el mercado reconozca que el valor en la inteligencia artificial no está simplemente en crear el modelo más grande, sino en crear infraestructuras y bienes comunes que permiten innovar a otros parece algo positivo. Veremos cómo evoluciona la noticia: primero, si la operación se concreta, y después, los planes de Nvidia para la compañía. Pero en principio, indicaría que los mejores tiempos para la inteligencia artificial de código abierto están aún por llegar.

