Instalar paneles es declarar la independencia

IMAGE: Hands breaking chains in front of solar panels and wind turbines under a bright sun, symbolizing energy independence

Cuba no es, ni mucho menos, un modelo político exportable. Pero su crisis energética ofrece una lección que sí debería ser universal: cuando un país depende del petróleo que otro le vende, del gas que otro le deja pasar o del estrecho marítimo que otro puede cerrar, su soberanía es poco más que una ficción.

Lo que estamos viendo en la isla, con apagones masivos, hospitales tensionados y una economía al borde del colapso, no es sólo el drama de un régimen ineficiente y exhausto. Es también la demostración práctica de algo que llevamos demasiado tiempo sin querer entender: la dependencia de los combustibles fósiles convierte a cualquier país en rehén. Y los rehenes no diseñan su futuro: lo negocian a la fuerza, con quien les aprieta el cuello.

En el caso cubano, la presión sobre el suministro de crudo ha coincidido con un deterioro estructural de la red eléctrica y con una secuencia de apagones cada vez más graves. La respuesta no ha sido una gran teoría ni una cumbre solemne: ha sido instalar solar a toda velocidad. Según The Washington Post, las exportaciones chinas de equipos solares a Cuba pasaron de unos cinco millones de dólares en 2023 a ciento diecisiete millones en 2025, y más de la mitad de los 92 parques solares previstos ya estaban en marcha en marzo. Esa aceleración habría llevado a la solar a aportar en torno al 10% de la electricidad del país, partiendo prácticamente de cero un año antes. No resuelve todos los problemas, por supuesto: la propia información disponible deja claro que Cuba sigue necesitando combustible, almacenamiento y red. Pero introduce una verdad incómoda para muchos gobiernos: incluso en condiciones pésimas, las renovables se despliegan más deprisa que la diplomacia del petróleo.

Y conviene entender bien lo que eso significa: no se trata solo de descarbonizar, que ya sería suficiente razón en un planeta claramente sobrecalentado. Se trata de quitarles poder a quienes utilizan la energía como instrumento de chantaje. Durante décadas hemos tolerado una anomalía monumental: que la prosperidad de sociedades enteras dependiera de autocracias, petroestados o caudillos regionales capaces de cerrar el grifo, elevar el precio o convertir una ruta marítima en un arma geopolítica. Cambian los nombres, pero el patrón es siempre el mismo. Ayer era Rusia con el gas, hoy puede ser una escalada en torno al estrecho de Ormuz, mañana será cualquier combinación de conflicto, embargo o cálculo electoral. La lógica fósil no genera seguridad: genera vulnerabilidad sistémica.

La guerra en torno a Irán y su impacto sobre los mercados energéticos vuelve a recordarlo con brutal claridad. La disrupción del tráfico por Ormuz, por donde pasa una parte crucial del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, ha disparado los precios y ha puesto bajo presión a economías enteras, especialmente las más dependientes de importaciones. La lectura interesante no es que el mercado «reaccione», porque eso lo hace siempre. La lectura interesante es que cada crisis fósil se parece demasiado a la anterior: una sacudida geopolítica localizada se convierte, casi automáticamente, en inflación, incertidumbre y transferencia masiva de renta hacia quienes controlan la oferta. Ese modelo no es solo contaminante: es estratégicamente absurdo.

Por eso tiene tanto sentido la frase pronunciada esta semana en Bruselas por Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre cambio climático: la dependencia fósil está arrancando soberanía y seguridad nacional, mientras que las renovables le dan la vuelta a esa relación. El matiz importante es ese: las renovables no son únicamente «más limpias»: son también una redistribución del poder. El sol no responde a un embargo. El viento no se ve afectado por una sanción secundaria. Un panel no necesita escolta naval. Un aerogenerador no tiene que atravesar un estrecho vulnerable. La producción distribuida, local y electrificada reduce la capacidad de extorsión de terceros. Y eso, en el mundo que estamos construyendo, vale casi tanto como la propia electricidad.

La objeción habitual, por supuesto, es la de siempre: que la solar y la eólica son intermitentes, que hace falta respaldo, que la red no está preparada, que el almacenamiento cuesta dinero. Todo eso es cierto, pero cada vez menos concluyente. El problema ya no es tecnológico, sino político y regulatorio. La IEA
prevé que la capacidad solar se más que duplique en los próximos cinco años
, impulsada por costes bajos, permisos más rápidos y aceptación social, mientras la capacidad eólica global se encamina a duplicarse hasta superar los 2,000 GW en 2030. Y la propia agencia subraya que el margen de aceleración sería aún mayor si los países redujesen incertidumbre regulatoria, reforzasen redes e invirtiesen en flexibilidad y almacenamiento. No estamos esperando un milagro técnico. Estamos esperando que los gobiernos dejen de actuar como si siguieran en 1998.

Además, el argumento económico de los fósiles ya ni siquiera puede sostenerse seriamente. IRENA concluye que las renovables siguieron siendo en 2024 la fuente más competitiva para nueva generación eléctrica, y que el 91% de la nueva capacidad renovable a gran escala produjo electricidad más barata que la alternativa fósil más barata. El dato más elocuente es otro: en 2024, las renovables evitaron 467,000 millones de dólares en costes de combustibles fósiles. Es decir, no estamos hablando de sacrificio, sino de ahorro. No de romanticismo verde, sino de racionalidad económica básica. Cada megavatio renovable instalado no solo reduce emisiones: reduce exposición a mercados manipulables y a crisis importadas.

También Ember, en su Global Electricity Review 2025, muestra hasta qué punto el cambio ya está en marcha: la electricidad limpia superó el 40% de la generación mundial en 2024, impulsada sobre todo por el crecimiento récord de la solar. Y, aun así, seguimos reaccionando a cada sobresalto geopolítico como si la única respuesta posible fuese mendigar más hidrocarburos, abrir más terminales de gas o resignarnos a otra ronda de precios disparados. Es una especie de síndrome de dependencia mal curado: sabemos que el problema está en la adicción, pero corremos a asegurar la siguiente dosis.

La discusión, por tanto, ya no debería centrarse en si las renovables «ayudan» a combatir la emergencia climática. Eso está más que demostrado. La cuestión central, hoy, es si queremos seguir viviendo en un sistema energético diseñado para enriquecer a una panda de matones. Porque eso es exactamente lo que ocurre cuando la electricidad de una economía depende de barcos, oleoductos, estrechos y gobernantes que entienden la energía como un arma. Frente a eso, llenar tejados de paneles, desplegar eólica donde tenga sentido, electrificar demanda, almacenar, digitalizar redes y acelerar interconexiones no es una extravagancia ecologista. Es una política de defensa. Es resiliencia económica. Es autonomía estratégica. Es, en el sentido más literal, independencia.

Cuba lo está aprendiendo por las malas, en medio de un colapso que nadie debería romantizar. Pero sería un error monumental pensar que la lección solo vale para La Habana. Vale para Europa, para Asia, para América Latina y para cualquier país que todavía crea que puede seguir comprando estabilidad en barriles. No puede. La estabilidad fósil era una ilusión contable sostenida por subsidios, por externalidades y por una tolerancia incomprensible hacia regímenes que jamás habríamos aceptado como socios en cualquier otro ámbito. Esa época debería terminar no sólo porque el planeta no aguanta más, sino porque nuestra dignidad política tampoco.

La transición energética ya no es únicamente una obligación climática. Es una forma de mandar un mensaje muy claro a quienes han convertido el petróleo y el gas en instrumentos de presión: hasta aquí. Nos habéis cobrado demasiado, nos habéis condicionado demasiado y os hemos permitido demasiado. Ahora toca instalar todo el sol y todo el viento que podamos, y hacerlo con urgencia. No solo para salvar el clima. También para dejar de financiar a quienes creen que pueden intimidar al resto del mundo cada vez que les conviene.


This article is openly available in English on Medium, «Why renewable energy is the key to sovereignty«

33 comentarios

  • #001
    Juan T. - 22 marzo 2026 - 12:20

    Totalmente de acuerdo.

    Llevo insistiendo en este blog durante mucho tiempo, cuando la gente se quejaba de que mezclaba política con tecnologia, que esta última estaba condicionada por la primera, y en el caso de Trump hasta extremos grotescos.

    En España el lobby nuclear ya esta aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid para promover lo suyo.

    Pero el futuro , y en el caso de España es palmario, es renovable.

    En el caso de Cuba el problema es su vecindad con el matón, pero si formara parte de la UE por ejemplo, Europa invertiría masivamente y con justicia de retorno para Cuba,(cosa que no sucedera si se convierte en una colonia de Trump) en un pais que tiene una eficiencia en fotovoltaica de hasta un 80% superior a Alemania, y mira que Alemania ha invertido masivamente en renovables.

    Asi que en el caso de España la ocasión la pintan calva, no solo como algo rentable, si no como un activo geoestratégico que no nos podemos permitir perder, por que no sabemos que va a ser de la UE con la agresion trumpista por un lado, la comercial de China por otra, y los ascensos de partidos ultraderechistas en Alemania y Francia, por no hablar de otros paises menos relevantes.

    Tener la llave energética de Europa nos daria una carta para defendernos en Europa y tener una autonomia estratégica en la energía que, como se ha demostrado con la guerra de Irán, y el ejemplo de Cuba, es quiza el aspecto mas relevante de la independencia y soberanía de un pais.

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  • #002
    BUZZWORD - 22 marzo 2026 - 14:25

    Plan Solchaga para CUBA en los 90s (fuente google AI)

    «El plan económico propuesto por Carlos Solchaga a Cuba a principios de los años 90 (informe de 1993-1994) buscaba reformar la economía isleña tras la caída del bloque soviético. Recomendaba privatizaciones, apertura al capital extranjero, reducción del sector público y liberalización para superar la crisis, inspirado en modelos de transición económica.

    Puntos clave del informe de Solchaga:
    Asesoramiento español: Carlos Solchaga, exministro de Economía español, dirigió un equipo de expertos que asesoró al Gobierno cubano para reestructurar la economía.
    Privatizaciones: Se sugirió un plan de privatizaciones para atraer fondos y reactivar la economía, permitiendo la participación privada.
    Apertura exterior: Se enfocaba en integrar a Cuba en la economía internacional y mejorar el clima para la inversión extranjera.
    Sostenibilidad social: Aunque el plan abogaba por el mercado, se presentaba con el objetivo de preservar ciertos logros sociales de la Revolución, como la sanidad y la educación.

    Aunque el informe tuvo impacto en la discusión interna de Cuba, el régimen cubano, liderado entonces por Fidel Castro, no implementó las medidas más radicales de privatización que sugería el plan de estilo liberal de Solchaga, optando por reformas más controlada»

    A ver que le ofrece ahora los culpables de estar aislados y embargados, que vuelvan a ser el burdel del Caribe…

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    • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 07:36

      Absolutamente de acuerdo. Cuba es lo que es gracias al gobierno cubano, gracias al castrismo. Ni bloqueo norteamericano ni gaitas, Cuba siempre ha preferido ser un mantenido antes que abrir la mano un poco a la libertad de su pueblo.

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      • Tyr - 23 marzo 2026 - 08:21

        Que bloqueen tu país, a ver como sobrevives!, ah, que ya pasó!, hasta que no nos «liberó» el marshall y nos levantó el castigo, no empezamos a levantar cabeza.

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        • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 13:35

          Te explico en qué consiste el bloque yanqui tras la crisis de los misiles:
          – Ninguna empresa ni ciudadano ESTADOUNIDENSE puede comerciar con Cuba o con productos cubanos.
          – Empresas extranjeras que negocien con Cuba no podrán hacer negocios en Estados Unidos.

          Punto. Ese es el tan cacareado bloqueo cubano.
          Pablo Iglesias está ahora mismo apoyando al pueblo cubano -ejem, ejem- alojado en un hotale de 5 estrellas del grupo Meliá. Eso sí, Meliá no podrá abrir un hotel en Florida, por ejemplo.
          Y no, no hay barcos de la US NAVY disparando a cualquiera que pretenda llevar un contenedor a Cuba..

          Ni bloqueo ni leches. Cualquier empresa del mundo puede comprar y vender en Cuba sin problema alguno salvo que no podrá hacerlo con Estados Unidos.

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          • Alguien - 23 marzo 2026 - 16:05

            En efecto el bloqueo es solo de EEUU y sus represalias en forma de demandas.

            – 1960: Eisenhower prohibió exportar a Cuba salvo alimentos y medicinas.

            – 1962: Kennedy prohibió toda exportación e importación a y desde Cuba. Mas lo del bloqueo a Rusia para que no llegasen mas misiles a Cuba.

            – 1982: Regan además bloqueó las propiedades de Cuba en EE. UU.

            – 1992: Se prohibió a empresas de EEUU subsidiarias comerciar con Cuba.

            – 1996: Se promulgó la Ley Helms-Burton para atacar a los europeos que comerciasen con propiedades en Cuba que EEUU considera «robadas». No se activó ya que Clinton, Bush y Obama lo bloquearon

            – 2017: Donald Trump activa la Ley Helms-Burton de 1996 y empiezan las demandas a europeos, como empresas de turismo y bancos que compraban propiedades en Cuba.

            – 2025: Biden al final decide parar poco antes de irse la Ley Helms-Burton de 1996.

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      • Matt - 24 marzo 2026 - 01:55

        Es fascinante como el fanatismo ideologico nos lleva a negar la realidad.
        No, el gobierno cubano es culpable es de la falta de libertad y democracia en la isla (que ya es suficientemente grave) pero no es responsable de su situación economica. De eso el responsable es Estados Unidos. Que digas lo de que ninguna empresa que comercie con Cuba podrá comerciar con Estados Unidos como si fuera algo insignificante es ridículo. ¿Que empresa del mundo preferiría comerciar con una pequeña isla que con la primera potencia mundial que tiene a todo occidente a sus ordenes?

        Salvo potencias que cuenten con muchos recursos propios como China o Rusia, cualquier país que sufriera durante decadas el embargo, los bloqueos y las sanciones que sufre Cuba estaría igual que estan ellos.

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    • Joan - 23 marzo 2026 - 11:02

      Cuba, como cualquier estado, tiene derecho a elegir su sistema económico y político SIN INJERENCIAS NI AGRESIONES EXTERNAS, y EEUU lleva agrediendo a la pequeña isla desde el triunfo de la Revolución Cubana, intento de invasión, embargo y bloqueo genocida y unas leyes extraterritoriales auténticamente criminales contra el derecho internacional más elemental, desconocidas en la historia de la Humanidad. Partiendo de una situación peor, China -combinando aspectos de los dos modelos-, hoy día se halla a la cabeza mundial de la productividad y eficiencia económica y excelencia tecnológica, por encima de la vieja Europa y de los USA. ¿Cómo se explica eso?

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      • Alguien - 23 marzo 2026 - 16:20

        A ver, en tu argumento, hay varios puntos erróneos:

        1) Serían los cubanos los que tienen derecho a decidir el sistema político de Cuba.

        2) El embargo de EEUU es una política de EEUU que prohíbe operar en EEUU a las empresas que operen en Cuba. No es «una ley extraterritorial».

        3) La única ley extraterritorial sería la Ley Helms-Burton activada por Trump y ataca a Europa principalmente. Pero la UE ha bloqueado las demandas.

        4) Si quieres atacar el embargo a Cuba, es más sencillo. La ONU ha votado que es ilegal porque viola el Libre Comercio Internacional. Obviamente EEUU tiene veto, pero por ahí tienes mejor información de por qué está mal.

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      • Alguien - 23 marzo 2026 - 16:34

        China es una dictadura con un modelo de Capitalismo de Estado. Pero el éxito radica en:

        – Educación dura, competitiva y meritocrática

        – Sector privado muy competitivo y flexible

        – Intervención estatal fuerte pero muy competente

        Responder
        • Joan - 29 marzo 2026 - 21:07

          De acuerdo en todo en lo que dices, excepto en lo de «dictadura». Indaga un poco sobre China y deja las frases hechas. ¿El dictador es Xi Jinping, los 90 millones de funcionarios del partido comunista chino o los mil y pico millones de electores que los eligen entre millones de ciudadanos candidatos? Dejémoslo en un modelo diferente al de la democracia liberal, que tanta alegría, justicia social y paz nos está dando en los últimos años… Estudia el sistema de elección de cargos chinos y me dices en qué es menos democrático que el nuestro. Saludos.

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  • #012
    D. FALKEN - 22 marzo 2026 - 14:43

    El camino de las renovables es necesario, su despliegue es ágil y aporta soberanía, si, pero no es la solución. Hoy por hoy, la esperanza esta puesta en la fusion nuclear: limpia, abundante y segura. Con el desarrollo de la ia, si se destinan los fondos necesarios para financiar su investigación a gran escala podríamos estar mas cerca de lo que hemos creído.
    Por eso, quiero introducir otra perspectiva clave si hablamos de la soberaría: la tecnológica. ¿compramos el fruto de la investigación tecnológica de otros actores o nos dedicamos a hacer las cosas tambien por nuestra cuenta?
    Y si damos un paso más largo, llegamos a la última frontera para la soberanía: los recursos materiales. Para aplicar la tecnología, la necesidad del comercio internacional ha demostrado que la única vía final es la colaboración, puesto que esos y otros recursos son finitos y estan localizados dentro de unas u otras fronteras políticas.
    Así que mientras predomine el egoismo depredador del capitalismo, la soberanía, es sólo un espejismo parcial o temporal. Al menos por ahora…

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  • #013
    Gorki - 22 marzo 2026 - 15:39

    Hace mucho que dejamos de creer en la autarquía, Franco lo intentó, pero fue el trigo argentino el que nos libró de la hambruna. La autosuficiencia alimentaria es una utopía como lo es la autosuficiencia energética.

    ¿Por qué no tenemos cada uno un pozo para asegurarnos el agua, un olivo que nos asegure el aceite, y una vaca que nos asegure la leche y el queso?. Porque es absolutamente ineficiente, mejor es que centremos nuestro esfuerzo en aquello que sabemos hacer bien, (en el caso de Edans dar clases), y dejemos a los otros especialistas que nos surtan de todo aquello que necesitemos sean zapatos, medicinas, automóviles, o por que no energía.

    Debemos luchar mas bien porque el comercio internacional sea pacífico y conveniente para todas las partes. Colocar unos paneles en un tejado que no se diseñó para aguantar placas solares es un absurdo, lo lóico es que esos paneles estén en terrenos de escaso valor y adecuadamente situados para trasformar la luz en energía eléctrica y trasladarla ahí donde se consuma.

    Energía renovable, si, pero sensata.

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    • BUZZWORD - 22 marzo 2026 - 16:19

      El trigo de Evita, y los acuerdos con IKE del 53, para que el enemigo nazi se hiciera lamebotas del imperio, y le cedieran las bases a cambio de cuatro tanques oxidados (1) que colocaron en el cuartel de Móstoles, y la leche en polvo para sacar de la desnutrición infantil a unos niños «boomer» famélicos. Luego habría que preguntar a algún industrial de Miraflores, como consiguió hacerse de oro, reonstituyendo esa leche y vendiéndola hasta los 70s… que todo no está en internet ¿verdad?

      (1): Tanques que no pudieron ser usados en la guerra de IFNI del 57 con Marruecos, por el acuerdo firmado, para que luego diga Trump que ahora no le dejamos usar las bases… el HDP tiene memoria selectiva

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  • #015
    Benji - 22 marzo 2026 - 18:13

    Estoy de acuerdo en el fondo de la cuestión: hay que tener independencia eléctrica. Pero ahora dependemos de los paneles fabricados en china. Y de los chips de Taiwán. Y del GLP de estados unidos. Y de los coches de media europa y media china. Y de los aguacates de Perú. Y, y, y….. y la mano de obra latina.

    Siempre hay algo que necesitaremos de otra parte y que un tercero más fuerte o mejor posicionado nos puede quitar. Deberíamos encomendarnos a Dios que en Egipto no salga alguien que cierre el mar rojo como medida de presión. O que a Israel le de por cerrarlo si les cabreamos con algo y abra otro frente. O que marruecos y argelia no se líen a tortazos con nuestra frontera como la más cercana y «segura» para millones de refugiados que escaparán por vía marítima.

    Pero bueno, lo del sol es un comienzo. Lo que sí es autárquico y yo me tengo esto como plan es poner en mi casa solar + respaldo de batería y desconectarme de REE.

    Cuando fue el apagón, mi SAI/UPS aguantó 4 horas y murió. La red DIGI murió mucho antes y quedé sin internet. Para mí fue un sopapo en la cara de cuanto dependo de algo que no controlo. La próxima vez me pillará con internet por satélite y sol (o eso espero).

    Porque visto lo visto, energéticamente, somos un cero a la izquierda. Aun no sabemos que demonios pasó y si se puede volver a repetir. Al no saber nada, no me puedo atar a esa incertidumbre.

    Y entiendo que los cubanos tampoco.

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    • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 07:55

      Aun no sabemos que demonios pasó y si se puede volver a repetir. Al no saber nada, no me puedo atar a esa incertidumbre.

      El informe oficial y se ha publicado. Nadie tiene la culpa. Eso sí, salvo las renovables que tienen que añadir estabilizadores de frecuencia/tensión, unos 15-20.000M€, nadie más tiene culpa. Eso sí, para impedir que vuelva a suceder REE lleva desde entonces aplicando más electricidad estable, ósea, gastando más gas que nunca para no arriesgar… Ni os imagináis la cantidad de energía renovable que estamos tirando -gracias de nuevo a los gabachos y negativa a aumentar la interconexión eléctrica- y seguiremos tirando. Pero eso sí, lo del apagón no fue culpa suya ¿eh?

      Ah, si, y como nadie tiene la culpa, ¡lo vamos a pagar nosotros en el recibo de la luz!

      Responder
      • Javier Lux - 23 marzo 2026 - 08:20

        Bueno, lo de «nadie tuvo la culpa» parece más un paripé europeo políticamente correcto que la verdad.

        Los culpables son dos:

        1- El tandem CNMV-REE por no IMPONER un control de tensión con renovables a tiempo de evitar el desastre

        2- El matonismo de los grandes en generación eléctrica que no quieren dejar a otros el sustancioso negocio de control de tensión que ellos llevan haciendo con tradicionales «como siempre ha sido» y que tantos dividendos da.

        Es decir: LO DE SIEMPRE

        El capitalismo de amiguetes madrileño imponiendo lo que le da la gana a las agencias del gobierno que son funcionarios que solo saben decir «Sí Bwana!» a todo lo que pide el sanedrín avanzado del IBEX.

        Responder
        • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 09:05

          Ya, Ya, eso es lo que todo el mundo sabe, pero el informe oficial dice que nadie tiene la culpa.

          Y por cierto, los grandes tenedores de renovables en España son Iberdrola 15%, Acciona 13%, Endesa 6.5%, Naturgy y EDP. Así que, mayormente, son los mismos que venden gas y nuclear.

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          • Javier Lux - 23 marzo 2026 - 12:44

            Cierto es.

            Para más vergüenza del sistema.

            El gobierno (CNMC-REE) es incapaz de acordar con unos pocos operadores de energía un sistema que:

            -Sea seguro
            -Se base en Ronovables y así aumentar la independencia energética a menor coste.

            Si no son capaces de hacerlo por intereses/pusilanimidad /gangsterismo/incompetencia (que cada uno ponga los % del mix de esas 4 causas),,, apaga y vámonos

            Responder
  • #020
    JM - 22 marzo 2026 - 19:18

    A ver Gorki, que colocar placas en un tejado no es trivial pero tampoco hace falta ser ingeniero. ¿Qué terreno propones que sea de menor valor que un tejado que sólo sirve para proteger de la lluvia y el sol?

    Si cada hogar pudiera autoabastecerse en buena parte de energía solar las empresas energéticas no tendrían ni tanto poder ni tanta influencia en los gobiernos.

    Relacionado con este tema: ¿Alguien ha leído la novela de ciencia ficción «Mendigos en España» de Nancy Kress?

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    • Gorki - 22 marzo 2026 - 21:08

      Si en cada hogar tuviéramos un olivo y pudiéramos autoabastecerse en buena parte del aceite que precisa, las empresas olivareras no tendrían ni tanto poder ni tanta influencia en los gobiernos.

      No veo gran diferencia de depender del suministro de la energía que produce una hidroeléctrica, que del suministro de las placas solares que produce China.

      Responder
      • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 07:43

        Hombre, la diferencia fundamental es que en el primer caso es una dependencia continua y eterna, en el segundo la dependencia es puntual: comprar las placas. A partir de ahí y durante décadas ya no se necesita nada más de China. ¿Te parece que es lo mismo?

        Responder
      • Javier Lux - 23 marzo 2026 - 08:24

        No hay presidentes de empresas olivareras, ni tecnológicas en el palco del Bernabeu y si energéticas y constructoras.

        Responder
  • #024
    Dedo-en-la-llaga - 22 marzo 2026 - 20:47

    Qué bonita es la independencia cuando la promulgo yo mismo mirándome con mucho cariño mi propio ombligo, y qué odiosa, reprobable, sediciosa y hasta terrorista es cuando «me» la promulgan los otros…

    Lástima que a muchos más de los debidos les encanta, les chifla, y les rechifla depender de alguien.

    Y lo mejor: cuando de ti supuestamente dependen muchos, un día te puedes dar cuenta de que, al final, ¡¡¡eras tú, payaso, el que dependía de todos ellos!!!

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  • #025
    LEON - 23 marzo 2026 - 03:36

    A diferencia del petroleo, las placas solares aunque las suministre China nos proporcionan autonomía energética.

    Si China nos deja de suministrar placas solares, por causa de una guerra, un embargo o un loquesea, seguiremos teniendo energía eléctrica durante 25 años mas que es lo que duran las placas solares actuales.

    La carencia de petroleo nos da una autonomía de tan solo 100 días.

    Una notable diferencia.

    Que en un pais como España que carece de hidrocarburos pero con mas horas de Sol que cualquiera de Europa, alguien esté en contra de la energía solar o tiene acciones de las eléctricas o está pagado por estas.

    Responder
  • #026
    Dani - 23 marzo 2026 - 11:15

    Cuba ha estado viviendo del petróleo que le medio regalaban los países amigos.

    Como ahora ya no pueden medio regalárselo, tiene que pagarlo a precio de mercado.

    Y como, a diferencia de los países europeos, Cuba es un país pobre, pues no tiene dinero para comprarlo a precio de mercado.

    Alguien podría pensar que el problema de Cuba no es tanto que necesite petróleo (como Europa) sino que es un país pobre…

    Responder
    • Alqvimista - 23 marzo 2026 - 13:48

      Cuba es un país que se ha hecho pobre a sí mismo.
      Su situación no era muy diferente de la de los países ex-soviéticos, pero prefirió seguir anclado en su obsoleto sistema político en vez de avanzar como lo hicieron los países del este europeo o asiático.
      Cuba prefirió ser Corea del Norte en vez de Vietnam.
      ¿O no has leído el comentario de Buzz? https://www.enriquedans.com/2026/03/instalar-paneles-es-declarar-la-independencia.html#comment-529039

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      • Dani - 23 marzo 2026 - 17:45

        Ya, pero ¿por qué lo dices? ¿Tiene algo que ver con mi comentario?

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  • #029
    EL HOMBRE QUE RIE - 23 marzo 2026 - 17:07

    Hace unos años un ministro iraquí lo dijo en público, la volatibilidad de los precios del combustible es lo que esta obligando a la gente a pasarse a coches electricos.
    Tomando en cuenta que los únicos vehiculos electricos hoy en día son Hatchback domésticos, no hay trucks, carritos de golf, montacargas ó barcos 100% electricos; pero ya empiezan afectar a los países que dependen de esos ingresos.

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  • #030
    Xaquín - 23 marzo 2026 - 20:26

    El capo de la mafia que controla el barrio las puede pasar canutas, con las dificultades para traer barato el material de estraperlo, pero el habitante del barrio, que depende de la mafia para conseguir alimentos y ropa, y hasta tabaco, las está pasando mucho más canutas (son los que se prostituyen, mueren o se quedan sin órganos). Se llama ley del mercado libre capitalista… así que el pobre del barrio (Cuba) poco puede hacer, aparte de joderse (en este caso más los pobres isleños que los menos pobres, porque ya lo dijo alguien usando la parábola de los altramuces y es ley de vida capitalista).

    Ahora da gusto ver como se olvida, como siempre, que en la viña del señor no todos los vinos son iguales… Batista (EL Padrino, por ejemplo) era peor que Fidel, porque con Batista no se podían mandar medicamentos o personal sanitario a otros países, como sí hizo la Cuba Revolucionaria (cuando podía)… pero claro, como pasó con el golpe de estado promovido por GB y EEUU en Irán (previo a otros muchos), ahora toca echarle mierda a los cubanos por aguantar de algo, que, desde luego , no empezó tan mal como está acabando… y a lo que ayudó y mucho ese bloqueo total USA, que pretenden blanquear algunos comentarios en este blog «sobre tecnología». Si hasta los franquistas son antifidelistas, y con eso ya se creen mejores que los propios fidelistas actuales. Cuando son de la misma calaña.

    Y por eso siguen defendiendo la brutalidad de la conquista española, basándose en la brutalidad de sus contrarios… vaya majadería intelectual. Y claro, de paso, blanqueamiento del esclavismo español en Cuba (sobre todo barcelonés).

    Hipocresía y pseudojustificación, la esencia del homo sapiens versión mediocre.

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  • #031
    Luis - 24 marzo 2026 - 11:39

    La base de cualquier soberanía nacional reside, de manera incuestionable, en la seguridad hídrica y alimentaria por pura necesidad biológica. Sin embargo, tal como analiza Enrique Dans en su reciente artículo, la independencia energética es el eje transversal sobre el que pivotan todas las demás; sin ella, es técnicamente imposible aspirar a una autonomía financiera real o blindarse frente a la influencia de lobbies, fondos de inversión y grupos de presión mediática.
    La oportunidad estratégica es ahora: la adquisición de infraestructura fotovoltaica y componentes actuales no es solo una compra de materiales, sino la obtención de un margen de maniobra de 25 años para reconfigurar nuestro modelo y desvincularnos de dependencias externas. Contamos con recursos infrautilizados de sobra, desde millones de metros cuadrados en cubiertas urbanas hasta soluciones de eólica integrada y proyectos agrovoltaicos que potencian la ganadería extensiva.
    El despliegue es una cuestión de voluntad política y no de limitación técnica; el verdadero obstáculo es el rastro del dinero y esos grandes capitales que, en la sombra, operan para mantenernos en un estado de dependencia perpetua que solo beneficia a sus propios intereses.

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  • #032
    Antonio - 30 marzo 2026 - 22:55

    Por que no exigimos a la Administeaccion que utilice los tejadosde edificios publicos (colegios, institutos, pabellones deporivos, piscinas, etc) para instalaciones fotovoltaicas?

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  • #033
    desafecto - 31 marzo 2026 - 08:48

    «Cuba no es, ni mucho menos, un modelo político exportable»… por lo que sea que le pasa.

    «..su crisis energética» .. Ahora háblanos de la «crisis humanitaria de Gaza» y de que «Gaza no es, ni mucho menos, un modelo político exportable»
    ;)

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