La obsesión por la entrega ultra-rápida

IMAGE: GraphicMama Team - Pixabay

Un buen artículo largo en The Atlantic, «America’s need for speed never ends well«, habla de la terrible obsesión de los usuarios por entregas cada vez más rápidas, ya prácticamente en modo gratificación instantánea, para artículos que, en muchos casos, tardamos mucho más en consumir que en recibir.

¿Tiene sentido pedir que nos entreguen algo en quince minutos que después en muchos casos dejamos en su caja sin abrir durante horas? Obviamente no, pero dado que el envío rápido está integrado en la propia propuesta de valor de cada vez más servicios, simplemente no nos lo planteamos, y hasta llegamos a verlo como algo normal y natural, como si lo hubiésemos tenido toda la vida.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Desde la época del Pony Express, un servicio de correo rápido cruzaba los Estados Unidos y que reclutaba literalmente «muchachos jóvenes, flacos y enjutos menores de 18 años, preferiblemente huérfanos, y dispuestos a arriesgarse a morir» para reducir los tiempos de entrega de su servicio, hasta las famosas promociones de Domino’s en las que si tardaban más de media hora te regalaban la pizza, que terminaron eliminando y sustituyendo por un descuento de $3, pero lograron estandarizar el plazo de media hora, y ahora, a comprimir más aún los plazos.

¿Cuál es el coste de esos servicios de entrega ultra-rápida? Además del desarrollo de una infraestructura de almacenes o dark stores que no suelen resultar muy buenos vecinos por su constante actividad de entradas y salidas, hablamos de un sistema que, condicionado enormemente por los ratings de los clientes, genera incluso una frecuencia mayor de accidentes. Con numerosos casos de conducción imprudente y de accidentes, la obsesión por la velocidad vinculada con incentivos para unos repartidores cada vez menos protegidos es algo que no parece que pueda terminar bien.

La idea de pedir la compra en una página web y recibirla en diez minutos, menos de lo que tardaríamos en vestirnos para salir a la tienda, puede parecer obviamente muy atractiva, y la diferencia de precios con una tienda tradicional puede parecer, en muchos casos, relativamente poco significativa a cambio del privilegio de recibirlo de manera casi inmediata. En algunas ciudades, la disponibilidad de reparto rápido de compañías como Amazon, que suele seguir la distribución de estatus socioeconómico, determina si un barrio es bueno o no lo es.

Pero cuando racionalizamos la necesidad de un reparto con semejante premura, tenemos que diferenciar si el hecho de que podamos hacer algo quiere decir que, tan solo por ello, debamos hacerlo. La disponibilidad de conexiones permanentes, apps y tecnología en general que permite la coordinación necesaria para este tipo de servicios existe, sí, pero… ¿es realmente innovación plantear un servicio que ya existía, pero comprimir sus tiempos cada vez más, en una especie de carrera hacia el absurdo? ¿Tiene sentido? ¿Vale realmente la pena?


This article is also available in English on my Medium page, «Our unhealthy need for instant gratification is a race to the bottom«

23 comentarios

  • #001
    Jacobo - 4 junio 2022 - 20:27

    Quizás aunque el envío rápido sea atractivo, deberíamos pensar en que condiciones van a trabajar los trabajadores sometidos a esos plazos. Trabajadores que pueden ser nuestros amigos y en un futuro Quién sabe? Nosotros mismos.

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  • #002
    Gorki - 4 junio 2022 - 21:15

    Desconozco si en otros hogares se hacen las cosas como en casa o soy una excepción. Habitualmente hacemos una compra una vez por semana. y el objetivo es reponer los productos que tenemos en nuestros diferentes lugares de almacenamiento, en función de la conservación de el producto, hay productos que tendremos para tres meses, (legumbres, harina pasta,… ),otros para un mes como la leche, y luego están los productos frescos. Lo raro es que compremos una cosa y estemos esperando a que llegue a casa para consumirla, (no solemos comprar comida preparada).

    Los productos frescos, los comparado con mayor frecuencia y en menores cantidades, a mi mujer la gusta elegirlos personalmente, (Carne, fruta y pescado) y difícilmente delegará en otra persona, (la cuata delegar en mi) , para su selección y le resto es mas sencillo, pero nunca nos urge (normalmente) su adquisición, no me corre prisa la botella de lejía, si tengo aun otra a medias en casa.

    Así que utilizar Guetir, (que acaba de abrir en el barrio), puede que sea para traer un paquete de café que se nos olvidó comprar y corre prisa, pero solo será una o dos referencias. O sea lo peor para este tipo de negocios pocos pedidos y muy pequeños.

    No les auguro mucho porvenir.

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  • #003
    JM - 4 junio 2022 - 21:56

    Personalmente raro es el caso de que necesite recibir algo al día siguiente.

    Normalmente me da igual que tarde un día que una semana.

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  • #004
    Marcos - 4 junio 2022 - 23:11

    “ ¿Tiene sentido pedir que nos entreguen algo en quince minutos que después en muchos casos dejamos en su caja sin abrir durante horas? Obviamente no, pero dado que el envío rápido está integrado en la propia propuesta de valor de cada vez más servicios, simplemente no nos lo planteamos, y hasta llegamos a verlo como algo normal y natural, como si lo hubiésemos tenido toda la vida”

    Hay problema básico de consumismo entusiasta.

    Alguien una vez me dijo que cuando se acercaba a un Fnac por ejemplo, veía un libro que deseaba o incluso podría necesitar, pero que no necesariamente lo compraba ese día. Podría comprarlo cualquier otro día, en el que se sintiese con ánimos o hasta emoción por adquirirlo por el contenido del mismo y no por el mero hecho de adquirir. Pero intentaba consumir asociando no al capricho o una “necesidad” si no a un estado sano y equilibrado y emocionalmente bueno.

    También en este punto me pregunto yo no tanto la necesidad de adquirir todo en los próximos 15 min. como sí la de los repartidores, de devaluar la palabra profesionalidad en pos de hacer su trabajo (obviamente no bien, pero cumplir con la tasa de reparto que se les pida incluyendo típicos “no había nadie en el hogar” que son deliberadamente falsos).

    En relación al cuarto párrafo entero… entiendo que la responsabilidad es meramente de los vendedores. Si bien estamos en una Unión Europea a la que le gusta tanto legislar, esto debería de legislarse de alguna manera, para que las empresas no se vean abocadas a una carrera contra el reloj… y sus propios competidores.

    “Muy bien, usted quiere su comida en los próximos 7 min., pero eso va a ocasionar que alguien pueda perder literalmente la vida; lo sentimos pero va a tener que esperar 14 min.”

    La responsabilidad no puede depender del consumidor en este caso, cuando estamos en una evidente era de consumismo desbocado. S absurdo y no hay una educación para tal fin. A ninguna de las partes les interesa. ¿Nos haría mejor sociedad? Posiblemente e incluso nos haría más felices, pero es como parar una ola en la orilla, con las manos.

    “ Pero cuando racionalizamos la necesidad de un reparto con semejante premura, tenemos que diferenciar si el hecho de que podamos hacer algo quiere decir que, tan solo por ello, debamos hacerlo”.

    No solo en cuanto a pedidos online, sino como ya apuntaba al inicio de mi comentario, incluso en cualquier tienda del tipo que sea, en nuestro barrio.

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  • #005
    Lua - 5 junio 2022 - 00:49

    Me repetiré en lo ya dicho en otros muchos artículos al respecto: La humanidad se ha vuelto gilipollas.

    Podemos culpar a las empresas que ofrecen este tipo de servicios?
    Si lo hacen, es porque hay gente que los usa. Es como hablar de la cantidad de telebasura de T5, A3 o Cuatro… Lo hacen por que quieren? No. Lo hacen porque el público lo demanda. Si multitud inmensa de gente descerebrada necesita llenar su cabeza de porquería, las cadenas se limitan a ofrecerla.

    Pero en nuestras manos esta el visionar una cadena u otra (o sencillamente, no ver la Tv).

    Con el reparto ocurre lo mismo. Al igual que Gorki, en casa (y en la de mis padres) tenemos costumbre de hacer lo que “cariñosamente” llamamos “hacer el carro”. Es decir, una vez al mes, vamos al super y compramos todo aquello (no perecedero) que pueda hacer falta para cubrirlo (aceite, leche, pasta, legumbres, limpieza, bebida, etc) y semanalmente vamos a por el fresco (carne, pescado, fruta…)

    Bien. Ya tenemos cubierto lo que hace fata en casa. Ahora vamos a por el “capricho” y con ello, entramos en el artículo.

    A menos de dos calles de mi casa, tengo al menos 3 kebabs, 3 pizzerias, 2 shushis y 3 chinos. Si llamo me lo traen a casa. No se me ocurriría JAMAS, hacer uso de sus servicios. Vestirme me cuesta 2 minutos (que voy a la calle, no a una boda), cinco minutos mas de caminar y no mas de 20 de espera del pedido. Y todo ello, andando.

    A mi me vais a perdonar, pero cualquiera que no haga esto mismo, es un gilipollas integral. Y no creo que mi barrio sea una “anormalidad” en tanto a densidad de ofertas culinarias. Y sin embargo, ves a los repartidores continuamente (sobre todo a partir de las 20h) como locos con sus motillos/bicis y patinetes… los fines de semana es poco menos que Carmaguedon.

    De hacer pedidos a Amazon, ya ni hablo, que con eso ya tengo bastante desahogo en otros artículos, pero es mas de lo mismo… de verdad hay que recurrir al gigante, por no andar cuatro calles hasta la tienda de la esquina, o coger el metro y el autobús?

    Es necesario que te traigan el paquete hasta los bajos de tu nariz por no levantar el culo del sofa?

    Lo dicho… y luego nos llenamos la boca con el cambio climático y criminalizamos al vehículo particular… de traca lo de algunos…

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    • Matt - 5 junio 2022 - 01:14

      Suscribo punto por punto.

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    • Marcos - 5 junio 2022 - 01:18

      Un matiz Lua a tu escrito; justo a la última parte.

      “ Es necesario que te traigan el paquete hasta los bajos de tu nariz por no levantar el culo del sofa?”

      2 cosas al respecto. Hace ya un par de meses desde que habito mi vivienda nueva en la que me encuentro (4º piso sin ascensor), que la única vez que me ha pasado esto, me sucedió.

      El repartidor llamó al telefonillo e informó que lo dejaba en el portal ya que había aparcado en segunda fila, sin tan siquiera darme tiempo de réplica (ya le había abierto el portal).

      Da la circunstancia de que ahora que he sufrido una pequeña lesión corriendo, no me mata pero sí me resulta molesto el ejercicio de subir y bajar escaleras.
      ¿Y si estuviera escayolado? ¿Y si cuido de un bebé? Mil ejemplos más.

      Cuidado con juzgar (no por ti, pero es deporte) cuando podemos meter la pata hasta el fondo.

      Por cierto en relación a esto, soy de los que cuando abro el portal, bajo para encontrarme al repartidor a media escalera. Qué menos (por ellos). Pero se da otra circunstancia más (cuántas ¿eh?).

      Cuando nos han traído la cesta de la compra online, las primeras veces me daba pena que lo subieran a pulso los chicos de Eroski y una vez le pregunté si no disponían de carro hidráulico. Me dijo que no, que esos eran de Mercadona le pregunté si había manera de pedir en algún sitio que sus superiores le pusieran uno y me contestó que no, porque se babi planteado y había muchos portales con escaleras de madera donde el carro hidráulico dañaba dicha escalera (muerto el perro…).

      Me seguían dando un poco de pena. Pero como decía mi mujer ya que trabajo en un cine en este momento ¿tú no tienes que esperar hasta que sale el último cliente, ese que se queda mirando el móvil mientras van pasando los créditos y suena una música que le interesa menos que nada, mientras ansias terminar tu jornada? Esto es parecido.

      No pretendo ser frívolo, pero es lo que hay.

      Otra cosa es encontrarte con hijos de … donde en la nota de observaciones se pide al repartidor que baje la basura (como ya se ha visto por redes).

      ———
      Por otra parte, no estoy de acuerdo en lo que dices del público u de quién es l responsabilidad.

      Considero que la responsabilidad es compartida, pero quién puede iniciar un cambio transformador en primer orden es quien genera y crea, en este caso las empresas generando un tipo de servicio concreto.

      Creo que hay que ser responsable con aquello que creamos (de crear y no de creer) y que de alguna manera debemos trabajar en pos de un valor más allá de lo puramente económico. Si un servicio es tan catastróficamente capitalista y consumista, también está en nuestras manos renunciar a él, obviamente.

      A mi no me parecería mal recoger en casa mis productos en 1 hora, pero soy consciente de que las cosas tienen el valor que le damos y esto no es tan importante ¿la gente que opinará?

      Vaya por delante que para mi, montar en bici (de paseo), lanzarme al agua desde la pasarela del náutico en Donosti y … darme una ducha nocturna con las sábanas recién cambiadas ese día son las cosas fundamentales y con un coste muy, muy irrisorio. ¿Se está educando en esto? Obviamente no… . Es una lástima.

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      • Lua - 5 junio 2022 - 01:37

        Marcos, por supuesto, siempre existira el «caso personal», asi que la «generalizacion» no hay que tomarla como algo «personal».

        Si un servicio existe, es porque hay demanda. Si no hay demanda, el servicio desaparece. Es asi de simple.

        Si nos acomodamos al «click click y en menos de 24h lo tengo en casa» algo falla. Se puede entender (y tambien me he puesto como ejemplo en otras ocasiones) que un producto determinado, no puedas encontrarlo en tu radio de accion (pueblo/ciudad) y por narices, debas pedirlo online. A mi me ha pasado. Nada que objetar (no porque sea yo parte implicada, si no por disponibilidad)

        Pero es que la mayor parte de las cosas que pedimos online, las tenemos accesibles… si queremos.

        He hablado antes de ese «hacer el carro». Lo hacemos en Mercadona, y si, lo traen a casa (son mas de 80Kg calculados a ojo) y lo hacen con ese carrito atomico (en casa de mis padres es un 4 piso sin ascensor) pagamos por ello, pero no exigimos la entrega inmediata. Lo normal es hacer la compra un martes/miercoles y recibirla un jueves/viernes. Nada que objetar porque no existe la «urgencia» que ponga en riesgo la vida de nadie.

        En realidad, aqui la cosa va mas por esa pizza, que podrias ir a buscar tu tranquilamente dando un paseo, pero la «exigencia de servicio» hace que alguien se la juegue para recibirla en menos de 20 minutos… como añadido, luego nos quejamos de que esa pizza este tan mal hecha XDDD

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    • Gabriel - 5 junio 2022 - 09:11

      Totalmente de acuerdo contigo. Y con esta opinión y costumbre es lo que consigue que mis hijos me llamen boomer y se rían de mi. En cuanto se quedan solos, teléfono y Kebab o similar.

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    • Dedo-en-la-llaga - 7 junio 2022 - 16:55

      ¡¡¡Meeeec, error!!! No, no es que nadie demande nada, al contrario, es la oferta la que crea demanda. Hay que invertir la ecuación. ¿O es que había un sin vivir hace muuuuuchos años cuando nadie entregaba paquetes en este país más que Correos (tardando semanas), y alguna que otra empresa de transporte (tardando días)? ¿Verdad que no? Pues eso.

      Y ahora, vais a ciertos comercios que existen actualmente a pie de calle, les pides un producto que tienen pero que está agotado, y sin pestañear te dicen que tardarán así como de una semana a 10 días tenerlo para que lo puedas ir a comprar… What? ¿Es coña? ¿Dónde está la cámara? (Me acaba de pasar por enésima vez en una librería -por ejemplo- de las graaaaaaandes: 9 días (festivos incluidos), para tener un librito que NO estaba agotado, ni había que reemprimirlo, ni nada… Hay que tocarse los…

      Saludos.

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  • #011
    Pedro - 5 junio 2022 - 00:57

    No hay que exprimir tanto el jugo, a la naranja, o si no, al final corres el riesgo de llevarte la pulpa para adelante y destrozarla. No sé qué me pierdo, pero pienso que si hablamos de comida de restaurantes con servicio take away, al final depende de si es comida caliente y como estas empresas tienen un radio de cobertura para repartir, no hay mayor problema, no hay necesidad de apretar más las clavijas, sino un tiempo normal.

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    • Gabriel - 5 junio 2022 - 09:14

      Una comida cocinada que llega en 15 minutos es que la tienen hecha y recalentándose …. No parece un sitio recomendable. Entiende que el artículo se refiere a otros productos.

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  • #013
    Javier Cuchí - 5 junio 2022 - 11:26

    Hay un factor a favor de la entrega ultrarrápida: el excesivo margen de las compras convencionales (por internet). Entregar una cosa hasta las diez de la noche del día fijado obliga a estar pendiente del repartidor hasta que a éste le da la gana de comparecer con el producto, dependiendo de su unilateral criterio de reparto. Si estás solo en casa, da miedo hasta ducharse -por no decir algo escatológico- por si en ese momento aparece el repartidor. Si lo dejas escapar, según quién sea el proveedor, puede ser realmente incómodo recuperar el pedido. Amazon (y supongo que otros también) en coordinación con empresas de distribución, han concertado puntos de entrega en horario comercial; eso suele estar bien, aunque dependiendo de dónde vivas puede que tus opciones no sean del todo buenas (en mi caso, con Amazon, tengo una tiendecita de móviles muy cerca de casa y, además, con un horario muy amplio, pero si el paquete alcanza un volumen no necesariamente muy grande, ya no lo admite.

    El margen ancho de reparto estaba muy bien con el confinamiento, cuando prácticamente toda la familia estaba full time en casa. Con la normalización y la vuelta -presencial- al trabajo, vuelven las complicaciones.

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  • #014
    Juan T. - 5 junio 2022 - 12:25

    Hace poco leí a un psicólogo que venía a decir que el mayor problema que tienen las nuevas generaciones, por lo demás bien preparadas e informadas en muchos aspectos, era que han perdido completamente la actitud del trabajo duro en vistas a un resultado futuro de otras generaciones anteriores.

    Ahora buscan la gratificación instantánea, comprensible por una parte cuando lo virtual , que es donde pasan su tiempo, se lo permite.

    Y la entrega rápida no es si no un aspecto mas de ese modo de concebir el mundo.

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    • Marcos - 5 junio 2022 - 20:15

      Llama especialmente la atención el sistema de puntuación de cualquier App o servicio actual.

      Sin ir más lejos, el último Globo que pedimos, tardó pero la inquietud nacía de que “el pedido ya ha llegado” y no era tal. Así que vimos al chico venir andando desde el balcón.

      Nos entregó el pedido y nos pidió que le diéramos buena puntuación.

      Parece ser que el resultado y la calificación deben de ser instantáneas, como responder a un mensaje de Whastapp. Es un tema peliagudo el de la inmediatez y puede generar una frustración llamativa.

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    • Matt - 5 junio 2022 - 21:46

      ¿Nuevas generaciones bien informadas? ¿Cuando precisamente vivimos en la era del bulo y de los gilipollas que se creen cualquier cosa que les envian al whatsapp o leen en twitter?

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    • Dedo-en-la-llaga - 7 junio 2022 - 17:01

      Meeeeec, otro error!!! Típico de los psicologicuchos que le hacen el juego al sistema, y que no entienden que lo que al final cuenta es la insatisfacción instantánea. Y eso lo «sabe» el sistema (es su hidden agenda) y es lo que monetiza de forma condenamente loca, pero efectiva. (Hasta que todo reviente por los aires, claro está).

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  • #018
    Chipiron - 5 junio 2022 - 13:03

    Yo creo que no se puede generalizar respecto a este tema: por ejemplo, yo vivo en un pueblo. Para empezar ya no tengo ningún servicio que «en minutos o horas» me sirvan un producto. En mi caso, excepto «Telepizza» que llega desde la ciudad (pues no estoy más que a 5 km), todo lo que pida será para «el dia siguiente o posteriores».

    En segundo lugar, dependiendo de lo grande que sea tu localidad (y lo cerca que esté de una urbe grande) la diversidad de productos que puedes comprar sin coger el coche es limitada.

    Si necesito algo medianamente específico, antes tenía que coger el coche, deplazarme a la ciudad, encontrar parking, ir a la tienda donde creo que tendrán el producto y cruzar los dedos de que lo tendrán en stock y a un precio razonable. Al fina, entre pitos y flautas, media tarde no te la quitaba nadie.

    Ahora, en 20 minutos, por Amazón he comparado modelos y precios de lo que EXACTAMENTE necesito, se si está disponible o no y, para acabar, si el producto no me satisface (ya abierto y probado) tengo 30 días para devolverlo sin tener que dar ni una explicación.

    Quien me puede decir que soy «gilipollas» por hacer este tipo de compras así? Yo diría que, en mi caso, el no hacerlo es lo que es de tontos.

    Que es lo que me fastidia? Pues que Amazon sea un auténtico monopolio que extorsiona desde a las casas comerciales que venden a través de su app hasta los repartidores que, como alguna vez se ha dicho, a veces tienen que hacer sus necesidades en una botella.

    Creo que servicios como Amazón, para gente como yo, son necesarios y no son más insostenibles que el procedimiento tradicional. El problema es que es una carrera en la que sólo hay un caballo, Amazón, lo cual les permite exprimir a todos los implicados para, poco a poco, ir ahogando el comercio local tradicional.

    Y esta extinción está llegando más rápido que el cambio climático. Los locales más emblemáticos de la calle comercial por excelencia de la ciudad que tengo al lado están quedando vacios…

    Pero por Dios! Que paren los pies a Amazon y permitan a otras compañias ofrecer ese servicio generando competencia o todos nos haremos daño!

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    • Enrique Dans - 5 junio 2022 - 13:50

      Nadie dice que no puedas tener reparto a domicilio de lo que quieras. La discusión es más bien cómo de rápido necesitas que sea. ¿Es suficiente al día siguiente? ¿Tiene que ser en el mismo día? ¿En dos horas? ¿En quince minutos? ¿Qué tienes que comprar que no pueda esperar un par de horas, o que no te sirva con que te lo repartan a lo largo del día si te confirman la ventana de reparto?

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  • #020
    Xaquín - 5 junio 2022 - 18:12

    «poco significativa a cambio del privilegio de recibirlo de manera casi inmediata» (EDans).

    ¿Pero acaso pasa eso solo en la entrega de material comprado por internet? El virus del privilegio ataca en todos los frentes.

    Se le podría llamar Síndrome del VIP. Algo que ansía todo preadolescente, bien acostumbrado a vivir en un ambiente publicitario y de acoso social (incluso afectivo, por sus «iguales»), para que se haga consumista e hipersexualice (cuanto antes), consiga algo «cuanto antes» (¡lo que sea y como sea!) y busque la forma de vivir subvencionado al máximo, por un sistema al que gusta despreciar, precisamente allí donde pude aportarle (con esfuerzo) algo de futuro…

    Como bien dice algún comentarista, que adolescente (o adulto) se pone a pensar (uf), en el exceso de velocidad que debe llevar un «expendedor en moto»… en la tienda los ves correr, en casa esperas «tan tranquilo», viendo el partido X o jugando al VJ Y…

    Y luego están, como no, lo adultos poderosos (o delegados del poder), que observan atentamente la faena, para que el proceso de adaptación social, se cumpla de acuerdo con todos los cánones posibles…

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  • #021
    Germán - 7 junio 2022 - 17:41

    No entiendo por qué motivo Amazon me tiene que entregar algo comprado un sábado al día siguiente. Si tuviera la opción de seleccionar fecha de entrega lo haría en cualquier día de la semana siguiente, y eso hasta ayudaría a Amazon a planificar mejor su delivery.

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  • #022
    Carlos - 8 junio 2022 - 18:26

    En función de nuestra experiencia como comercio especializado en regalo promocional, y dado que nuestro modelo de negocio está orientado al B2C y también al B2C, las entregas rápidas de mercancía están supeditadas siempre al operador logístico.

    A veces no llega con la voluntad, sino por la disponibilidad que en el sector del transporte se pueda disponer. Por eso en cualquier ecommerce, la logística es a nuestro entender fundamental

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  • #023
    Jara - 20 junio 2022 - 19:34

    Habiendo leído el post, me doy cuenta de lo innecesario que es el capricho de muchos consumidores de tener las cosas que compran en tiempos inhumanos, esto fomenta la explotación que sufren muchos empleados. Tampoco quiero echarle la culpa tanto al consumidor sino más a la responsabilidad del empresario que es el que permite que se den estos casos.

    Creo que se pueden hacer las cosas con «más cabeza» y entendiendo que somos humanos y que si pides que te lleven algo a casa va a tardar el tiempo regular que tenga que tardar para que ningún derecho básico de los seres humanos sea traspasado por la impaciencia humana, porque a quién le gustaría verse en el lado de ese trabajador que tiene que entregar esa mercancía en un tiempo imposible.

    Si hay una empresa que pueda llevar una buena gestión logística de entregas en 1 día, y genera buenos empleos y saca su beneficio, creo que sería lo óptimo, mientras todo tenga su sentido común y ningún trabajador sea explotado.

    Responder

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