La pandemia y el fin del papel

IMAGE: Oliver Kugland - Pixabay (CC0)

Un interesante efecto de la pandemia y del trabajo distribuido está siendo la fortísima disminución del consumo de papel: las grandes compañías papeleras están cerrando algunas de sus fábricas para tratar de adaptarse a un mercado que ya no demanda paquetes y paquetes de folios para fotocopiadoras en compañías que, de la noche a la mañana, se vieron obligadas a desplazar la gran mayoría de sus actividades administrativas al formato electrónico. El paso de las actividades educativas, otro de los grandes consumidores de papel, al formato online provocó el mismo tipo de efecto: muchos de los ejercicios que los alumnos solían entregar en papel ahora son ficheros electrónicos enviados a través de plataformas o correo electrónico. En IE University, donde trabajo desde hace treinta y un años, la inmensa mayoría de las fotocopiadoras que los alumnos podían utilizar han desaparecido, y en su lugar hay macetas con plantas y con un cartelito que lo indica.

IMAGE: E. Dans

Las empresas papeleras están tratando de contrarrestar el descenso adaptándose a la producción de otros tipos de productos derivados de la celulosa, tales como pañuelos de papel o papel higiénico, que experimentó un fuerte incremento de su consumo al principio de la pandemia, pero que a medio-largo plazo prevé también un descenso de su mercado derivado de la cada vez mayor conciencia ecológica de los usuarios. Otro producto de la industria que, en este caso, ha resultado ser contracíclico con respecto a la pandemia es el cartón: los confinamientos provocaron un fuerte crecimiento de la actividad de comercio electrónico, que utiliza importantes volúmenes de cartón en sus embalajes, y los datos de las compañías de reciclaje lo revelan.

Las noticias sobre el cambio de patrones de consumo durante la pandemia son interesantes en varios sentidos: por un lado, la industria de la pulpa de papel tiene un fortísimo impacto medioambiental que sería interesante reducir y que está asociado especialmente al consumo de papel blanco, de los típicos folios que utilizamos en fotocopiadoras e impresoras, mientras que otros productos como el cartón tienden a responder a un patrón cada vez más importante de reciclaje.

Por otro lado, el consumo de papel es una de las variables clásicas de cara a valorar los procesos de transformación digital en las compañías: ¿volverán los entornos corporativos a los mismos patrones de consumo que tenían antes de la pandemia una vez que la excepcionalidad se dé por finalizada y la situación se normalice? En primer lugar, cabe plantearse qué porcentaje de compañías volverán realmente a trabajar como lo hacían antes, en modo «todos los días de nueve a cinco» frente a las que ofrezcan a sus empleados la posibilidad de seguir trabajando de manera flexible desde su casa en modo total o parcial, que lógicamente tenderán a mantener sus hábitos digitales. Pero incluso en aquellas que pretendan obligar a todo el mundo a volver a la oficina, es interesante pensar si tras meses de trabajo en modo distribuido utilizando metodologías digitales, tiempo suficiente para que se produzca el desarrollo y la solidificación de hábitos de uso, los trabajadores interrumpirán de repente esos hábitos para volver a retomar el consumo de papel cuando ya ha quedado claramente demostrado que los procesos administrativos no lo necesitaban, algo que, por lógica, parecería poco probable. ¿Nueva normalidad, o vuelta a los viejos hábitos – con todo lo que ello conlleva? ¿Puede el consumo de papel convertirse de nuevo en una métrica de qué empresas tienden más a volver a los viejos procesos de toda la vida?

¿Ha conseguido la pandemia lo que años de predicar con la transformación digital no habían conseguido? ¿Veremos consolidarse esa disminución en el consumo de papel y una orientación mayor al uso de documentación electrónica? ¿Estamos, gracias a la pandemia, ante el fin de la era del papel?


This article was also published in English on Forbes, «Could the paper industry end up being a victim of the pandemic as well?«


17 comentarios

  • #001
    Gorki - 20 mayo 2021 - 21:00

    Quién, como yo, ha nacido en el «Universo Gütemberg» el abandonar el papel ha sido un proceso largo y doloroso, al que han contribuido sobre todo. los fabricantes de impresoras empeñados en venderte la tinta a precio de «Sangre de Dragón».

    Me inicié como programata corrigiendo indefectiblemente los programas con lapiz en los famosos listados pijama, que quiza muchos de vosotros no habéis conocido. (yo he llegado a conocer hasta las fichas perforadas).

    No solo eso, era habitual dar a los oficinistas, (chupatintas), listados en papel pijama, para que buscar ahí los datos que necesitara, En casi todos los Centros de Cálculo, frente a las impresoras de martillos, habia una carretilla para sacar los listados que diariamente producian esas infernales máquinas, generalmente con varias copias con papel carbon intermedio.

    El consumo de papel se media por cajas de 30 centimetros de papel pijama convenientemente doblado q 500 veces, (1000 dobles folios), pre impresas, con el formato de facturas, recibos,….

    Poco a poco, y a medida que se generalizaban las bases de datos, los infotrmáticos hicimos «pantallas de consulta», algunas con su ascensor a la derecha, que sustiruian en gran parte a los listados, mientras que los programas «por lotes», se cambiaban por programas «On-line» y con ello se inciaba la decadencia del COBOL.

    Llego la epoca de la impresoras HP (maravillosas máquinas departementales) y el silencio se apoderó de los Centros de Calculo, aquellas maravillas eran silenciosas. rápidas y escribian en folios, Se descentralizó la impresion, cada despacho editaba lo que queria en el propio despacho..

    Se cambió el listado en pijama por los folios encuadernado con gusanillo, utilizando incluso diferentes tipos de letra, imcñcluso la famoso Comic Sans MS. odiada cordialmente por todos los «profesionales» y las cajas de papel listado se cambiaron por paquetes de 500 folios de 70 gr, que los «puristas ecológicos» han sustituido por papel reciclado, que me recuerda al Papel Higienico el Elefante, de los años 50. (suave como la lija del 00)

    Llegó el PC y las impresoras de tinta, Cuando trabajabas en casa y TU eras el que pagaba la tinta, la mecesidad de arreglar los programas sobre papel disminuían muchisimo. Poco a poco, me acostumbré a corregir en pantalla y dejé de imprimir. YHoy incluso no tengo impresora, lo poquisimo que imprimo, (entradas para espectáculos). lo mando via modem a la impresora inalambrica de mi mujer..

    Por otra parte, con los PC llego el Word, y desaparecieron las secrtarias , cada uno se escribía lo suyo, Hubo que pasar, de saber dictar a la secre, a escrinbir en Word, un proceso muy diferente. porque en el primer caso meditabas y luego soltabas de principio a fin , en mi caso un Manual de Usuario, a otra forma de trabajar, escribir párrafos en la pantalla, según te llega la inspiración, y luego mezclar y reordenar los parrafos en diversas relecturas del texto.

    Además los Manuales de Usuario, Funcionales, Cuadernos de carga,… se entregaban en documentos en ficheros .doc

    Menos trabajo para impresoras.

    Paralelamente, dejó de recibirse el buzoneo y la publicidad impresa, Recordáis la publicidad de Selecciones de Reader Digest y los Catalogos de Ikea, oues hoy sólo te llega como nucho. una hojita del telechimo.

    Tengo un sobrino que trabajo toda su vida en una fábrica de sobres, Hoy rezan para que haya elecciones donde sea, (han subido a un altar la imagen de Ivan Redondo por lo de Murcia), pues esos son su mayores clientes, los partidos, y la Organismos de las Elecciones,

    Yo no soy «nativo digital», soy inmigrante digital, llegado en patera del Universo Gütemberg , pero en estas tierras grito ¡Viva Bill Gatess!, aunque se haya divorciado por empeñarse en poner un water de arena en su casa y sustituir el phaphel por un chorrito de agua a presión. sin permiso de Belinda (vaya nombre), lo que justifica perfectamente la crueldad mental del cónyuge, qunque el solo quiera salvar el planeta.

    Del carton con la sonrisa de la A a la Z hablamos otro día.

    • Carlos Quintero - 20 mayo 2021 - 21:36

      Cuando trabajabas en casa y TU eras el que pagaba la tinta, la mecesidad de arreglar los programas sobre papel disminuían muchisimo

      La solución es que las empresas pongan un segundo monitor al personal (en especial al personal de desarrollo, incluso para el trabajo desde casa) y que las impresoras departamentales funcionen con monedas como las máquinas de las salas de descanso: si necesitas imprimir por tu forma (inadaptada) de trabajar pagas tú, como si necesitas café ;-)

      • Javier Cuchí - 21 mayo 2021 - 07:17

        Buf, completamente de acuerdo. En la Administración (al menos donde yo trabajo, pero es generalizado) las impresoras son ahora las propias máquinas fotocopiadoras, únicas capaces de aguantar ese volumen de impresión.

        Se celebra una reunión con veinte asistentes en la que se va a pasar por pantalla una presentación (un pogüerpoin, que le llaman): veinte copias en papel encuadernado en canutillo con la presentación. Y dos más por si acaso. Parece que la posibilidad de enviarlas a los asistentes por correo electrónico antes o después de la tal reunión es ciencia ficción.

        A mí me pone negro ver a la ordenanza entrando con el carrito hasta arriba de cajas de paquetes de 500 DIN A-4 semana sí y semana también. ¡Venga papel!

        Tantas veces lo habré dicho: en las administraciones públicas, por más que el uso de PC esté ya generalizado, sigue imperando en el fondo la cultura de la máquina de escribir. Y me remito a lo que dije ayer al respecto en el post que Enrique dedicó al trabajo distribuido.

    • Eugenio - 21 mayo 2021 - 07:39

      ¡Menuda historia! Yo también viví el mundo de las tarjetas perforadas, el papel pijama y las calculadoras de manivela. ¡Que maravilla! Sin duda el futuro es digital y el papel para envolver y limpiar.

  • #005
    Josep - 21 mayo 2021 - 09:17

    Pués como dicen, no hay mal que bien no traiga bueno no es así pero lo he versionado.
    Yo personalmente siempre he intentado utilizar el mínimo de papel posible, me he dedicado al sector comercial, casi toda mi vida laboral y en telecomunicaciones una buena parte de ella cuando empecé a vender servicios de telefonía, tuve mi primera Blackberry allí abandone las agendas para siempre, las impresoras de mi casa se les suele secar la tinta y el día que por casualidad quiero utilizarla ya no puedo.
    Supongo que el echo de dejar de utilizar el formato de papel tenía que suceder de alguna forma.
    Hace un tiempo que leí en algún sitio que por leí prohibirán a las compañías que te mandan las facturas de papel en casa a utilizar ese formato calculo que el día que esto suceda será ya la definitiva.

  • #006
    MAC - 21 mayo 2021 - 11:08

    Buenísimo, la tendencia de imprimir cae, la de empaquetar crece, la cantidad de cartón generada por el delivery parece que puede compensar esa caída, interesante ejercicio para un mercado hasta la fecha muy contaminante

  • #007
    Gorki - 21 mayo 2021 - 13:01

    El problema como dice Cuchí es que la administración se queda atrás en el proceso,

    Por ejemplo Si ftienes pisos en alquiler, cualquier raparación que sean responsabilidad de la propiedad te la puedes restar de los ingresos, pero Hacienda exige facturas en papel. no basta que presentes un CD, con los ficheros sino que tienes que presentar la factura en papel.

    Por tanto, tienes que pasar a papel cualquier factura que te llegue vía telemática, ¿Y todo para que?, Para que en la Recepción de Hacienda, la escaneen y la transformen nuevamente en digital, pero con menos calidad..

    • Javier Cuchí - 21 mayo 2021 - 13:21

      No, pues precisamente Hacienda es la gloriosa excepción a la regla general de la que yo hablaba. Y no es de ahora. Ya en 1999, la Agencia Tributaria española fue considerada la más avanzada del mundo en materia telemática y de procesos -que estando la norteamericana y la francesa, ya es ser la más avanzada-, lo que derivó en una anécdota que otro día os explicaré.

      Esto que dices de las facturas en papel, Gorki, ya no es así y no lo es desde hace tiempo. Es más, las facturas digitales, al menos para profesionales con alta fiscal, son obligatorias.

      La Ley de Procedimiento de 2015 (que, por cierto, en mi opinión ya nació cadáver o casi) obliga a las administraciones públicas (también a la Agencia Tributaria) a admitir documentación digital. Es más: aunque la documentación no esté verificada digitalmente (digamos, lo que era la fotocopia, pero en modo electrónico) sigue siendo válida y la Administración sólo puede pedir originales cuando haya una sospecha razonable de falsedad o cuando así lo exija expresamente la normativa, nunca por omisión.

      Finalmente, todas las personas jurídicas y profesionales colegiados están obligados a interactuar con las administraciones públicas de manera digital, sin alternativa posible; el único que tiene elección es el ciudadano individual actuando a título particular (pero a la vuelta de casi nada -prácticamente ya ahora- no veas el safari que le va a costar presentar papel en una ventanilla administrativa).

      • Javier Cuchí - 21 mayo 2021 - 13:29

        Addenda a lo anterior: precisamente ando ahora con historias burocráticas y fiscales a raíz del fallecimiento de mi madre y aún no sé lo que es ir con papeles a ningún sitio (ni siquiera a los bancos) y mucho menos a la agencia tributaria catalana (competente en este caso). Todo por correo electrónico (sede electrónica, en el caso de la agencia) y sin ningún problema.

        Una anécdota que sí viene ahora a cuento: pasadas no sé cuántas semanas del fallecimiento, me llamaron los de Santa Lucía (el seguro de sepelio de mi madre, entre cuyas prestaciones está la obtención de toda la documentación: defunción, últimas voluntades y seguros suscritos) para decirme que ya tenía disponible la documentación y que disculpara, que con eso de la pandemia, las administraciones públicas van a paso de caracol reumático. A mí con esas. Les respondí que las administraciones públicas debían tenerles manía porque hacía mes y medio que yo me había descargado graciosamente toda la documentación desde la sede electrónica del ministerio de Justicia.

        Empresa privada… ¡Ja!

  • #010
    Xaquín - 21 mayo 2021 - 15:35

    ¿Estamos, gracias a la pandemia, ante el fin de la era del papel?(EDans).

    Supongo que la pregunta , en cierto modo, quiere incidir en el punto de «no retorno» que marca la pandemia. Porque el finiquito del papel se le empezó a dar con la llegada de la impresión electrónica, aunque realmente la puntilla será cuando la gente asuma que ler en pantalla tiene «doble premio». Siempre que hablemos de pantalla, no de pantallita, claro. Así como de teclado y no de «tecladito».

    Sobre todo en el trabajo «de mercado», sea funcionario o privado, el personal sigue encaramado en la cima de la montaña de papel, sea éste «original» o reciclado. Acostumbrado a la lectura en modo libro (de papel) no quiere disfrutar de una ventaja que tiene escribir y leer lo escrito en la pantalla.

    Hay gente que usa la impresora en modo fotocopiadora compulsiva. Y hasta hay escritores que se enorgullecen de corregir sus manuscritos sobre papel. Incluso para poner «marcas varias» en los obsoletos márgenes.

    Como siempre, una cosa son los gustos personales y otra my diferente la evolución tecnológica de la actividad escritora y lectora.

    Sin ir muy lejos, ayer me cabreé con el algoritmo de Google, por mantener un sistema de comentario en los blogs auténticamente prehistórico. Pero luego me di cuenta, que el hecho de obligarme a reescribir un comentario, no es tan grave, si con ello me tomo la libertad de intentar mejorar la expresión del mismo.

    A nuestro cerebro, ese al que mucho idiota dice que «nos engaña», le encanta saborear la reescritura, porque le supone un gran reto todo tipo de mejora expresiva que vaya consiguiendo, para almacenar en su memoria. Aparte que la práctica lectora sobre pantalla, facilita un nuevo aprendizaje, cada vez más útil en trabajos fuera del planeta. De alguna forma, supone un simple síntoma de evolución en su trabajo neuronal.

    Salvo que «los de siempre», consideren viable llevar sus resmas de papel a lugares que visite fuera de la Tierra.

    Yo soy de los que pienso que el Síndrome del Escritor Sumerio está muy bien para un guión de película, o de serie en streaming, pero resulta ya un poco anquilosado como postura propia del siglo XXI. Y que conste, que, mientras pueda , seguiré tomando notas en mis cuartillas de papel «reciclado». Ya que el trabajo educativo/domesticador produce tal cantidad de papel, que da para usarlo durante toda una jubilación.

  • #011
    pedro - 21 mayo 2021 - 15:37

    La ria de Pontevedra lo agradecerá.

    • Enrique Dans - 21 mayo 2021 - 19:31

      No sabes cuánto. Y es uno de los traumas de mi niñez: iba a menudo con mis padres de La Coruña a Cangas de Morrazo y viceversa, y pasar por toda la zona de Marín era horroroso (lo sigue siendo, desgraciadamente) y cerrábamos todas las ventanillas y la ventilación, pero claro, con los coches de entonces, entraba igual y nos parecía espantoso. Yo me hacía cruces pensando cómo podía vivir la gente en un sitio así, con ese olor, y pensaba en lo importante que era aquello del medio ambiente y lo mala que era aquella fábrica… Después me hice biólogo, estudié biología marina, vi cómo estaban los fondos de la Ría de Pontevedra, y ya terminé de alucinar. Teniendo en cuenta el principio de acción y reacción, seguramente deba a la ENCE de Pontevedra una buena parte de mi conciencia ecológica!!

  • #013
    Rafael - 21 mayo 2021 - 21:06

    El día, y no está tan lejos ya que la Ciencia y tecnología avanzan de manera exponencial y NO lineal; el día que Neuralink y otras empresas nos permitan escribir/leer/hacer con la mente y guardar todo en un formato digital-biológico cerebral interno y externo al cuerpo y cada vez más minúsculo; habrá desaparecido definitivamente el papel. Se estará presente a una nueva revolución-evolución del ser humano (y van siendo tantas ya) en la que va a cambiar radicalmente no sólo la manera de escribir, sino de relacionarse y hasta de «ser» del Hombre.
    ¿Falta mucho? No, porque aparecen permanentemente novedosos y sorprendentes avances tecnológicos, desde la Cuántica hasta la Inteligencia Artificial por citar algunos pocos entre otros tantos. Yo calculo que entre veinte y cincuenta años muy probablemente pasará.

  • #014
    Chipiron - 21 mayo 2021 - 21:25

    Yo, al ser extremadamente desordenado, ya hace tiempo que eliminé el papel en mi flujo de trabajo. Y si me llega algo en ese formato, lo escaneo y (salvo que sea imprescindible guardarlo) lo tiro para reciclaje.

  • #015
    JM - 22 mayo 2021 - 01:16

    Todo es de agradecer, y más cuando hablamos de uno de los grandes problemas que tenemos actualmente. Todos los agradecemos y eso se notara en un futuro.

  • #016
    Trekky - 22 mayo 2021 - 22:07

    Hablando del papel. Sigo comprando libros en papel (incluso conservo «tebeos» de niño). Tengo una amplia biblioteca, que aún podía haber sido más, pero de juventud tiras muchas cosas que luego te arrepientes. Pues soy un lector voraz, pero me he pasado al ebook siempre que pueda. No sé porqué no tiene más éxito y porque sigue siendo tan caro si es más fácil de producir y vender. Los libros viejos tendrán su olor, pero para las alergias no es muy bueno. Supongo que con más ebooks también ahorraríamos mucho papel y peso y espacio en los viajes.

  • #017
    IGORMÓ - 30 mayo 2021 - 09:03

    Tal vez por ciertos cambios en la forma de ver el medio ambiente, hace años que poco a poco se estaba gastando menos papel.
    La situación del 2020 ha ayudado mucho y creo que debería ser un paso firme y definitivo hacia un nuevo sistema.

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