La mayor transición tecnológica de la historia… y de la geopolítica

IMAGE: Becris and Chaowalit Koetchuea - The Noun Project (CC BY)

La transición desde un modelo energético basado en los combustibles fósiles hasta uno diseñado en torno a las energías renovables es, seguramente, el cambio tecnológico más relevante y con más consecuencias de la historia de la humanidad. Hace algún tiempo, Nature publicaba el que posiblemente sea uno de los artículo más claros e interesantes que he leído, «Model and manage the changing geopolitics of energy« , en el que se repasan las implicaciones geopolíticas de esa transición y los escenarios más probables que pueden derivarse de ella, determinados fundamentalmente por circunstancias como el nivel de cooperación internacional, las posibles disrupciones tecnológicas que puedan surgir o la irrupción de intereses nacionales que se nieguen a cooperar y pretendan retrasar la transición.

El escenario ideal, sin duda, se deriva de una fuerte cooperación internacional, de la aparición de un consenso global para la acción sobre el cambio climático que pueda conducir a una política internacional concertada. La decisión del irresponsable Donald Trump, perfecto representante de los llamados «nacionalismos sucios», de abandonar el Acuerdo de París constituía la amenaza más peligrosa para este escenario, amenaza que desaparece gracias a la victoria de Joe Biden y a su potente programa de lucha contra la amenaza climática. El muy necesario cambio de actitud de la mayor economía del mundo, sin duda la mejor noticia del 2020, se concretará en una agenda claramente definida y en la organización de la Cumbre Mundial del Clima de 2021.

Por otro lado, una pandemia que ha permitido comprobar los efectos de seguir manteniendo una guerra contra una naturaleza incapaz ya de recuperarse ella sola está redundando en un incremento de la presión social en torno a la crisis climática, que ejerce presión sobre los gobiernos que debe concretarse en medidas cada vez más claras. El Acuerdo de París establece la constitución de un fondo de unos cien mil millones anuales por parte de los países del G20 para contribuir a ese esfuerzo y compensar a los países basados en el petróleo para evitar que tiren los precios en un último intento por mantener sus economías a flote, mientras estos se esfuerzan en llevar a cabo la transición.

Al tiempo, los mercados financieros envían señales cada vez más potentes de desinversión en las compañías de producción de combustibles fósiles y de preferencias cada vez más acusadas por las empresas representativas de la economía limpia. En 2030, se espera que la lista Fortune 500 esté dominada por compañías de este tipo o con fuertes compromisos de descarbonización.

El resultado de un escenario así es, por un lado, la posibilidad de llegar a tiempo a los objetivos del Acuerdo de París, y por otro, una mayor seguridad derivada de una mayor cooperación global y una fricción geopolítica baja. Disipados ya los mitos con los que la industria del petróleo bombardeó a la opinión pública durante años, es momento de apalancar la transición energética para generar no solo importantes ahorros, sino también empleo.

¿Qué papel ha jugado la pandemia y un año tan nefasto como 2020 en las posibilidades de la humanidad de alcanzar un escenario de ese tipo? Por un lado, los llamados «nacionalismos sucios» como los Estados Unidos o Brasil se han visto perjudicados en su reputación por su clarísima incompetencia en la gestión de la crisis. Por otro, la posibilidad, aunque fuese tan solo por algunas semanas, de mirar hacia arriba y ver cielos limpios nos ha hecho darnos cuenta de podemos, mediante la acción coordinada, generar efectos tangibles en plazos no tan largos. Cada vez son más los que no quieren volver a la normalidad anterior, y prefieren en su lugar imaginar otros escenarios.

Estamos ante la mayor transición tecnológica de la historia. Es el momento de abandonar el escepticismo y las objeciones sin sentido, y de moverse en una sola dirección. A todos los niveles: como consumidores, como inversores, como votantes. Nunca ha habido un reto tan crucial y tan existencial, y un año como el 2020, con todo lo que tuvo de malo, puede haber sido muy adecuado para llevar a cabo esa reflexión.


This article was also published in English on Forbes, «We are entering the greatest technological transition in history… and that will reshape geopolitics«


26 comentarios

  • #001
    RaulSB - 3 enero 2021 - 20:16

    Si la condición es que exista cooperación internacional, después de lo que hemos visto con el COVID, y teniendo en cuenta el auge del nacional-paletismo, pues tenemos petróleo para rato. Veremos como evoluciona el uso del H2 en industrias y calefacciones, así como la adopción progresiva de bombas de calor cuando se desoje la margarita del refrigerante para los próximos 20 años.

    En cuanto al VE, siendo el futuro, será más rápido cuanta mayor introducción tengan los híbridos enchufables (una autonomía eléctrica de 60-80 km daría para la gran mayor parte de desplazamientos habituales) y se resuelva el gran problema de la gran escasez de puntos de carga rápida

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  • #002
    Krigan - 3 enero 2021 - 22:05

    Probablemente la consecuencia geopolítica más importante sea que en la actualidad obtenemos la mayor parte de la energía del petróleo, el cual se produce en un relativamente pequeño número de países, lo que nos genera una dependencia extrema de ellos, como ya se evidenció en la crisis del petróleo, y también cada vez que ha surgido una crisis en el Golfo Pérsico, que medio planeta se echa a temblar.

    La fuente de energía más abundante a nuestra disposición no es el petróleo, es el sol, el cual se encuentra disponible en cantidades sobradas en la mayor parte de los países del planeta, incluida España, y además, a diferencia del petróleo, no se va a agotar. Cambiar el petróleo y otros combustibles fósiles por el sol nos haría energéticamente independientes y eliminaría la espada de Damocles que supone depender de algo que sabemos que se va a acabar.

    Otra consecuencia geopolítica importante sería que se acabaría con el principal motor del terrorismo actual. En efecto, si al yihadismo le quitas los petrodólares de Irán y Arabia Saudí que lo alimentan, se quedaría en los huesos.

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    • Gorki - 3 enero 2021 - 22:44

      Se os olvida hablar del Gas Natural ruso, No se por qué, solo sale a relucir el petríoleo y los automóviles, cuando una cantidad importante del CO2 procede del gas natural. ruso y argelino que alimentan industrias de todo tipo y viviendas.

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      • Krigan - 4 enero 2021 - 00:32

        Si te fijas, también dije «y otros combustibles fósiles».

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  • #005
    Juan T. - 3 enero 2021 - 23:42

    No se si he entendido bien.

    ¿que hay que pagar a los países petroleros para que no bajen el petróleo tanto como para que la gente siga usandolo?

    ¿Despues de toda la pasta

    Responder
  • #006
    Juan T. - 3 enero 2021 - 23:46

    No se si he entendido bien.

    ¿que hay que pagar a los países petroleros para que no bajen el petróleo tanto como para que la gente siga usandolo?

    ¿Despues de toda la pasta que han ganado?

    Pongamos que lo venden a 10 dolares barril, sobre todo arabia saudita que puede permitirselo por coste de extracción.

    No será mas adecuado que en lugar de subvencionarles cada pais ponga un 95 % de impuestos a la importación?

    Por una parte, llena sus arcas y por otra disuade de su uso.

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    • sin censura - 3 enero 2021 - 23:58

      No iba a intervenir porque es más de lo mismo…(el remake de apocalipsis now…) pero al leer tu comentario se me había pasado… tienes toda la razón, el texto lo dice bien clarito

      «para contribuir a ese esfuerzo y compensar a los países basados en el petróleo para evitar que tiren los precios en un último intento por mantener sus economías a flote,»

      Simplemente y sin acritud hacia las dictaduras externas (arabia saudi, iran, venezuela,…) y las internas (maricomplejines ecologistas) » a cagar a la era»

      Gracias Juan por señalarlo

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    • Krigan - 4 enero 2021 - 00:37

      Muy cierto. ¿Por qué cojones hay que pagarles nada? Para disuadir del uso hay diversas soluciones, como los aranceles que has mencionado, o los impuestos a la gasolina/gasoil que ya existen, y que se podrían aumentar.

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      • sin censura - 4 enero 2021 - 12:24

        Según lo que ha escrito Enrique en este blog la energía renovable se iba casi «a regalar» ya que los costes de producción se hundían… luego ni habría que poner impuestos sucios (si pagas tienes derecho a contaminar) ni podrían competir tirando costes…

        En que quedamos que es cierto lo de la bajada real de la energía renovable, o que vamos a subvencionar a productos que por si solos no cumplen con las necesidades que tenemos a costa de «impuestos sucios»

        Algo huele mal en Dinamarca y no proviene precisamente de los malos humos… un día habría que hacer un recopilatorio recogiendo todas las «magníficas ideas» que hemos leído últimamente

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        • Krigan - 4 enero 2021 - 15:05

          No creo que sea tan difícil de entender. Me parece mal que se subsidien precios elevados del petróleo. A ti también te parece mal, dicho sea de paso.

          Creo que deberías aclararte un poco. Te parece mal cuando manifiesto una opinión diferente a la tuya, y también te parece mal cuando opino lo mismo que tú. ¿Rebelde sin causa?

          Dicho sea de paso, lo que he dicho es totalmente coherente con no usar petróleo para evitar tanto la contaminación como la dependencia exterior. Lo que acabas de poner, por el contrario, es incoherente.

          Es decir, estamos hablando de un supuesto de bajada de precios del petróleo que no se ha producido. ¿No deberías estar a favor de que se extienda el uso de renovables para que los precios del petróleo bajen y la gasolina te salga más barata?

          En fin, ya me explicarás cuál es tu postura, si es que te aclaras.

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          • sin censura - 4 enero 2021 - 18:42

            Me parecen mal todas las subvenciones a los productores de petróleo y todos los impuestos que nos pongan a los ciudadanos por una falta de alternativa real al problema de la movilidad.

            ¿Ahora lo pillas? o te hago un croquis…

            Una vez te dijeron que en tus razonamientos eras anumérico. Es lo que tiene seguir a Enrique, que se nota donde falta comprensión lectora

            pero si me haces caso no cambies, algún razonador como Krigan nos viene bien, para tener una referencia.

          • Krigan - 4 enero 2021 - 20:18

            Entonces, eliminarías los actuales impuestos a la gasolina y el gasoil, ¿no?

            Por cierto, el primero en mencionar impuestos a la importación fue Juan T, pero lo que a él le contestaste fue «tienes toda la razón». Parece que no es a mí a quien falta comprensión lectora.

            Y lo de anumérico también parece que sería más aplicable a ti que a mí. Una vez abierto el pozo, el coste de extraer petróleo es bajísimo. Así que sí, tirarían los precios, para sacar lo que puedan sacar, lo cual es una situación muy diferente a la actual. Por más que la fotovoltaica sea ya muy competitiva, y por más que previsiblemente vayan a seguir bajando sus costes, ese bajonazo en los precios del petróleo retrasaría el fin de su uso, salvo que se tomen medidas correctoras.

            Puedes estar de acuerdo o no conque se tomen esas medidas, pero eso ya es otra cuestión. Lo que importa es que llevas ya 2 mensajes sin darte cuenta que no hay contradicción entre decir que la fotovoltaica es ya competitiva, y que su coste va a seguir bajando, y proponer medidas correctoras en caso de un hipotético bajonazo en los precios del petróleo al extenderse el uso de renovables. Puedes seguir cubriéndote de gloria insistiendo en que hay contradicción donde no la hay.

            Finalmente, lo de «falta de alternativa real» es para mear y no echar gota. Tu problema es precisamente que sí hay alternativa real, buena parte de tus mensajes en este blog están orientados a conseguir que no se implante esa alternativa real. En Noruega ya casi el 100% de la generación es renovable, y están sustituyendo los coches fósiles por eléctricos. ¿Noruega no es real? ¿Noruega está en otro planeta o en otra dimensión? ¿Los noruegos han empezado a desplazarse en burra?

  • #013
    Mauricio - 4 enero 2021 - 04:45

    El cambio climático es real y en el mundo hay graves problemas ambientales que necesitan una pronta solución. En este sentido, es claro y estoy completamente de acuerdo en que debe haber una transición energética.

    Lo que no estoy de acuerdo es con la facilidad con la que se descalifica a los países petroleros. Es evidente que nadie quiere financiar a oscuros príncipes que son capaces de mandar a asesinar a cualquier opositor, pero sería bueno que quienes comentan por aquí recordaran que el petróleo también se produce en otros países del mundo, entre ellos algunos hispanohablantes.

    Y aquí, con el permiso de la audiencia, no me queda más que remar hacia mi lado. ¿Por qué no habría de pensarse dentro de este proceso de transición en las economías de los países petroleros de América Latina? ¿Alguien sabe del impacto que tuvo la caída de los precios del petróleo en Venezuela y Ecuador a fines de 2014? Pues esta caída sumió a estos dos países en una grave crisis que puso a prueba a los gobiernos izquierdistas de Venezuela y Ecuador. La ineptitud de Nicolás Maduro agravó la situación y provocó que más de 4 millones de venezolanos abandonaran su país y que ahora caminen por las carreteras de Sudamérica, tratando de sobrevivir precariamente en las ciudades a las que llegan. La habilidad de Rafael Correa, por el contrario, salvó al Ecuador del desastre, pero la economía quedó tan debilitada que la pandemia y la deficiente gestión del actual presidente Lenín Moreno la han dejado al borde del abismo. Y ahora bien, si el desastre fue tan grande aunque había algún ingreso petrolero, ¿cómo lo sería sin él? ¿O es que todo esto no importa?

    Adicionalmente, hay que recordar que, aunque con menor fuerza, las exportaciones petroleras son también significativas para Colombia, México y Argentina, así como las de gas natural para Bolivia. Y fuera del ámbito hispanohablante, en esta región del mundo también juegan los hidrocarburos un importante papel en Brasil, Guyana y Trinidad y Tobago.

    No olvidemos, además, la confianza que varios países de la América de habla hispana han depositado en la empresa Repsol. Quizá muchos de los que visitan este blog no lo sepan, pero dicha empresa está en Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela. ¿No es acaso Repsol una empresa española? ¿No ha obtenido también España beneficios de las explotaciones petroleras de esta compañía?

    Es evidente que la transición energética debe darse. De igual manera, la democracia debe triunfar, sea en Venezuela, en Guinea Ecuatorial o en los países árabes. Pero el que España apoye que la Unión Europea llene de impuestos, por ejemplo, al petróleo ecuatoriano o al venezolano (entre otros) no sería más que un acto de extrema crueldad.

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    • Krigan - 4 enero 2021 - 08:48

      La verdad, Repsol me la trae al pairo, por muy empresa española que sea. Y con toda la inmensa cantidad de dinero que desde 1970 hasta ahora se ha entregado a los países exportadores de petróleo cabe preguntarse cómo es posible que Venezuela entre en crisis en el 2014 por una bajada del petróleo.

      Recordemos que en ese año el precio fue de unos 50 dólares, que tampoco es que se derrumbase precisamente. En los años 80, después de las tremendas subidas de los 70 (antes de las cuáles el petróleo estaba a menos de 3 dólares), el precio estuvo oscilando en los 30-40 dólares. ¿Es que Venezuela no sabe vivir si el precio no está por encima de los 100 dólares?

      Máxime cuando el petróleo es algo que se va a acabar. Sí, también el petróleo venezolano. Desde 1970 en adelante cualquier país exportador debería haber usado ese dinero en desarrollarse. Hace ya décadas que Venezuela debería tener una economía no dependiente del petróleo.

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      • Mauricio - 4 enero 2021 - 16:42

        Hace ya décadas que muchos países deberían tener una economía no dependiente de la venta de materias primas, pero esto no ha sucedido por diversas razones. Lo de Venezuela es una verdadera tragedia. La idea de usar adecuadamente los ingresos petroleros no es de ninguna manera desconocida en el contexto venezolano. Ya en 1936, por ejemplo, el conocido escritor Arturo Uslar Pietri hablaba de» sembrar el petróleo» en un breve artículo editorial con el mismo título. Sin embargo, no es lo mismo plantear una idea que llevarla a la práctica, ni tampoco es claro que la inversión en la agricultura que proponía Uslar Pietri hubiera sido el camino más adecuado.

        Otros países petroleros tampoco han tenido necesariamente más suerte al tratar de diversificar su economía. Ni siquiera Noruega, que lo que más exporta en este momento es petróleo, gas, pescado y aluminio. La sabia decisión de Noruega fue la creación de un fondo soberano que ahora ya tiene un valor de un billón de euros. Fondos similares también los tienen actualmente algunos países petroleros árabes. Pero este tipo de ideas han tendido a verse con desconfianza desde América Latina, donde el neoliberalismo ha hecho estragos, la economía social de mercado resulta poco conocida y el socialismo todavía no logra liberarse del anquilosamiento cubano. Además, la corrupción gubernamental, la polarización política y la debilidad de las instituciones no han facilitado las cosas.

        En un mundo dominado por Estados Unidos, Hugo Chávez trató de crear un contrapeso ideológico desde el sur. Empezó a crear alianzas con la ayuda del petróleo, le dio un enorme respiro a Cuba y se transformó en el nuevo ícono de la lucha antiimperialista. Además, en muchos otros países de América Latina la izquierda llegó al poder. Todo esto hubiera terminado bien si Hugo Chávez hubiera tenido la capacidad administrativa de Lula da Silva (Brasil) o de Rafael Correa (Ecuador) y el espíritu democrático de Michelle Bachelet (Chile) o de José Mujica (Uruguay). Pero lamentablemente no fue así y a la muerte de Chávez se consolidó una debacle que la caída de los precios del petróleo y la ineptitud de Maduro llevaron a un extremo inimaginable.

        Más allá de todo esto, sería conveniente tener en cuenta que aquí lo que importa es el bienestar de los pueblos. La Unión Europea desembolsó en 2020 alrededor de 140.000 millones de euros para sostener la economía española golpeada, entre otras cosas, por la pandemia. Dudo que todo esto sea un premio a la gestión que han tenido el PP y el PSOE en los últimos 20 años. Es clarísimo que Venezuela necesita una verdadera democracia, una lucha frontal contra la corrupción y una administración pública eficiente, pero lo que menos requiere es que Europa llene de impuestos su petróleo. Millones de venezolanos están en medio de una catástrofe humanitaria y parece que en Europa todavía no se han dado cuenta y otros países de América Latina tampoco viven precisamente sus mejores momentos.

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        • Krigan - 4 enero 2021 - 20:51

          Esos 140.000 millones de euros vienen a ser unos 3.000 euros por español, y en España, como en cualquier otro país miembro, una parte de los impuestos que pagamos van a las arcas de la UE.

          Aún así, no soy contrario a prestar ayuda humanitaria a terceros países cuando es necesaria. Pero eso es muy diferente de subsidiar precios altos del petróleo. Lo siento, pero lo del petróleo en Venezuela es un puro cachondeo, y semejante subsidio lo único que haría sería aumentarlo.

          Puedes estar bien seguro que el fin del petróleo no le va a suponer ningún descalabro a Noruega. Son el país que más cerca está de alcanzar un futuro sin petróleo. Otra cosa es que mientras nosotros sigamos siendo tan tontos como para comprárselo ellos lo sigan vendiendo, pero su objetivo es desde hace años el eliminar los coches fósiles en su país. Y lo están consiguiendo.

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          • Mauricio - 8 enero 2021 - 23:58

            Krigan, a los noruegos no les va a faltar nada, pero a los venezolanos y ecuatorianos sí. Y esta no es la fábula de la hormiga y la cigarra sino que simplemente unos viven políticamente en el siglo XXI y otros todavía no hemos logrado desembarazarnos de los caudillos del siglo XX o de sus imitadores.

            No creo que nadie quiera regalarle algo a Maduro, pero tampoco tiene sentido seguir la lógica de las sanciones internacionales, que tanto le gusta a algunos gobiernos, sin pensar en las consecuencias para la población venezolana. Además, ¿por qué habrían de ser castigados Ecuador, Colombia y otros países petroleros por lo que haya hecho o dejado de hacer Nicolás Maduro?

  • #018
    Pascual - 4 enero 2021 - 07:56

    Hola, Enrique, ¿has leído el libro «La guerra de los metales raros»? En el se trata los costos tan elevados de la extracción de metales necesarios para las energías limpias y como China se está haciendo con la hegemonía de estos metales preciosos, que puede determinar la estructura mundial del futuro. Si lo has leído, ¿Qué opinión te merece?

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  • #019
    Future - 4 enero 2021 - 14:11

    En el año 2033 los polos se fríen y ya no quedan más. Aquello que los científicos predecían en 100-200 años es una realidad que a todos toman por sorpresa. Por consiguiente, las aguas de los mares y océanos del planeta suben más de 67 metros, aunque algunos dicen que serán más de 100. Derivado de eso, y debido a que fue algo gradual, cientos de millones o quizá miles de millones de personas tienen que huir hacia tierras más altas, por lo que el mundo cambia y jamás vuelve a ser el mismo.

    Las consecuencias son devastadoras. El futuro se preguntará por siempre y para siempre por qué carajos no hicimos nada.

    Países enteros desaparecen engullidos por las aguas Gobiernos e industrias enteras desaparecen. Cientos de puertos son destruidos alrededor del planeta. Miles de ciudades y pequeñas comunidades.

    Los países se deben reconfigurar si o si. Ya no hay fronteras y debido a eso se crea un gobierno mundial, no por obra de un complot o un Deep State sino por… Necesidad.

    Es la mayor migración masiva de personas en la historia del mundo. Es la mayor catástrofe jamás vista. Nos vemos obligados como Humanidad a, literalmente, abrir las fronteras y los brazos a todos, no importando el color o condición social o económica.

    La AI está muy desarrollada y la ponemos a cargo de la generación de ideas para solucionar la catástrofe. Líderes humanos toman las decisiones finales. Creamos una moneda única, un gobierno mundial y quizás una misma religión.

    Gracias a los avances en la AI podemos alimentarnos y subsistir. Podemos vestir y tener alojamiento. Seguimos conectados a una avanzada red 6G y somos una especie multiplanetaria que ya radica en Marte.

    Aquello que parecía una historia de conspiración se ha vuelto realidad por una emergencia climática que a nadie le importaba porque el mundo giraba por las ganancias de capital, así fuera capitalista o supuestamente comunista…

    …está historia está por verse.

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  • #020
    Xaquín - 4 enero 2021 - 16:02

    Alucino por colores que la previsión de fondos planificada por el Acuerdo de Paris, para facilitar una transición «suave» en la dependencia de combustibles, sea interpretada como una serie de subvenciones (a fondo perdido supongo) a los extractores de petróleo, para que sigan haciendo majas con su desastrosa política energética.

    La interpretación es todo un arte para traducir información varia, pero parece excesiva tanta autonomía interpretativa. En el teatro es guay, pero aquí queda un poco obesa.

    Otra cosa es que los acuerdos políticos queden en papel mojado, pero ahí no tiene ni pelo de responsabilidad el autor de la entrada. Como mucho, llamadle optimista.

    Responder
  • #021
    Gorki - 4 enero 2021 - 16:19

    Mal dia para hablar del cambio climático
    «Temporal de nieve: estado de las carreteras afectadas»

    https://www.larazon.es/sociedad/20210104/zaovc2twlvbehnjsquwjztuufi.html

    Responder
    • Enrique Dans - 4 enero 2021 - 16:48

      Por favor, Gorki, ese es el error más típico de los cuñados que no entienden el cambio climático, incluido Donald Trump… es de Primero de EGB: mira la definición de «tiempo atmosférico» y compárala con la de «clima«: mientras la primera se refiere al estado de la atmósfera en un momento y lugar determinado, la segunda hace referencia a estadísticas a largo plazo, series temporales prolongadas. Mientras el tiempo atmosférico solo describe las condiciones de corto plazo de estas variables en una región dada, el clima es una síntesis del tiempo atmosférico, obtenida a partir de estadísticas a largo plazo, los datos estadísticos de la meteorología de dicho lugar o región analizados a lo largo de un plazo relativamente largo, de 30 años o más.

      Nunca los confundas. Porque si lo haces, incurrirás en ese cuñadismo espantoso de «¿Calentamiento global? ¡Pues yo veo que hace un frío del carajo!», y escandalizarás inmediatamente desde al estudioso del tema, hasta al que simplemente haya leído un par de artículos sobre ello…

      Responder
  • #023
    pedro - 4 enero 2021 - 16:37

    ¡Enhorabuena! ¡Hemos sobrevivido las fiestas!

    ¡Viva la rutina!

    Responder
    • sin censura - 4 enero 2021 - 18:44

      Por poco tiempo… la nada se hace cada vez más grande y lo absorbe todo

      Responder
      • Pedro - 7 enero 2021 - 11:52

        Este año voy a procurar evitar el existencialismo.

        Es la mentira la que tiene mérito, como los Reyes Magos de Oriente.

        Responder
  • #026
    Fernando - 8 enero 2021 - 13:03

    En cuanto al escenario de bloqueo al acceso de tierras raras como el Litio, ahora mismo clave para el desarrollo de baterías, y que es la fuente (en mi opinión) más probable de futuros conflictos geopolíticos, me gustaría aportar un granito de esperanza: el sodio, a priori infinito y disponible en todos los países, podría convertirse en substituto del litio.
    https://www.hibridosyelectricos.com/articulo/tecnologia/baterias-sodio-ganan-litio-gracias-nuevo-material-anodo/20201217193834040945.html

    Responder

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