Amazon se come al retail físico

IMAGE: Mike Kalasnik on Flickr (CC BY)

El mayor operador de centros comerciales de los Estados Unidos, Simon Property Group, con unas 325 propiedades en todo el país que suman más de veintidós millones de metros cuadrados, está en conversaciones con Amazon para reconvertir algunos de los grandes locales que están siendo abandonados por la caída de grandes almacenes como J.C. Penney o Sears, en almacenes logísticos para la compañía. El pasado junio, J.C. Penney anunció el cierre de 154 de sus locales durante el verano como resultado de la quiebra anunciada en mayo, mientras que Sears comunicó el cierre de 96 de sus tiendas. Otras tiendas históricas, como Kmart, están también cerrando muchísimas de sus tiendas físicas.

Para los gestores de los centros comerciales, los míticos malls norteamericanos, estos cierres representan un problema muy importante, porque hablamos de establecimientos que, en muchos casos, jugaban el papel de atraer tráfico de personas que, además, aportaban dinamismo a otras tiendas más pequeñas. Los locales que ocupan, además, suelen estar entre los más grandes del centro comercial y tener bahías propias para el abastecimiento logístico regular de mercancía, lo que los hace potencialmente muy apropiados para ser operados como almacenes. Para Amazon, la posibilidad de abrir centros logísticos secundarios supone una ganancia de capilaridad y una posible disminución de los costes operativos de su logística, que depende cada vez más de operaciones propias y menos de operadores generalistas como USPS, FedEx o UPS.

A mediados del año pasado, se calculaba que Amazon podía hacer llegar mercancía al 72% de los hogares en los Estados Unidos en un día o menos. El desarrollo de iniciativas como Amazon Delivery Service Partner o como Amazon Flex, y la incorporación de tecnologías como los drones o los vehículos autónomos, el gigante del comercio electrónico podría alcanzar, desde una red de almacenes intermedios más capilar, la capacidad de hacer envíos prácticamente instantáneos a un porcentaje muy elevado de la población, el equivalente a hacer clic, y recibir el artículo en un tiempo aproximadamente comparable al que tardaríamos en salir de casa para comprarlo en una tienda.

Amazon constituye ya un 49% del mercado del comercio electrónico en los Estados Unidos, lo que representa nada menos que un 5% de todo el comercio del país. La pandemia de coronavirus y las medidas de confinamiento dictadas para tratar de reducir su incidencia han llevado a que muchísimas personas que habitualmente no utilizaban el canal online para sus compras hayan empezado a hacerlo y hayan podido comprobar su buen funcionamiento y sus ventajas, lo que está conllevando una separación cada vez mayor entre los productos que adquirimos por necesidad, sin que su compra represente ningún tipo de ocio o de actividad placentera, de los que aún queremos salir a comprar, ver y tocar antes de pagarlos. Amazon ha tenido los mejores resultados de toda su historia. Comprar algo a través de Amazon se está convirtiendo, cada vez más y para cada vez más gente, en la opción por defecto en cada vez más categorías.

Que los grandes almacenes abandonados sean adquiridos precisamente por Amazon para construir más de sus almacenes logísticos tiene un aura evolutiva clarísima: el comercio electrónico, haciéndose con el espacio que antes utilizaba el comercio tradicional a pie de calle. Para los gestores de los malls, supone renunciar a tráfico de personas a cambio de mantener sus ingresos por alquiler del local, algo que, en tiempos de caída progresiva y sostenida de su actividad, supone una oferta que, sencillamente, no se puede rechazar. Está por ver si la compañía decidirá, en algún momento, utilizar esos espacios para su creciente oferta de tiendas físicas, en lo que sería un interesante cambio funcional: acudir al mall para hacer compras físicas o para recogerlas… en tiendas de Amazon.

Vivas o no en los Estados Unidos, seguramente sea una tendencia que puedas esperar ver pronto en tu ciudad. En logística y distribución, estamos viviendo un auténtico cambio de era, que se inició a mediados de los ’90 con la decisión de Jeff Bezos de abandonar Wall Street para constituir Amazon, y culmina con su conquista incluso del espacio en lo que eran los grandes centros comerciales, el auténtico símbolo del retail y del consumo. Un master plan aparentemente imparable y paralelo al desarrollo de internet que se ha convertido, en muchos sentidos, en uno de los signos de nuestro tiempo.


This article was also published in English on Forbes, «For Amazon, mall is beautiful«


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