Repensando el seguro de automóvil

IMAGE: Pictures of Money (CC BY) A pocos escapa que la automoción y el transporte están experimentando el mayor cambio que hemos visto en toda su historia: en menos de una década, es más que probable que conducir sea prácticamente un recuerdo del pasado, que la posesión de un automóvil sea algo reservado al romanticismo en lugar de a la funcionalidad, y que hayamos pasado de una mentalidad de producto a una de servicio. E indudablemente, este tipo de cambios dimensionales distan mucho de afectar únicamente a la industria del automóvil: incluso sion llegar a la radicalidad de estos planteamientos, hay otras muchas industrias que se verán afectadas, y fundamentalmente, una: la del seguro.

Indudablemente, son muchas las posibilidades que elementos como el machine learning o la sensorización pueden aportar a la industria aseguradora, y su uso está empezando a generar una clasificación informal entre los llamados legacy insurers, o aseguradoras tradicionales, y algunas otras compañías, habitualmente clasificadas dentro del llamado insurtech, que exploran otras posibilidades alimentadas, en general, por procesos intensivos en datos.

El seguro de automóvil es un elemento fundamental de la cartera de un gran número de compañías aseguradoras en todo el mundo: una póliza obligatoria, que prohibe conducir si no se cuenta con un nivel mínimo de cobertura, y que tradicionalmente, en la mayoría de mercados, ha planteado una cobertura que se vincula al vehículo en todo momento. Si tienes v arios automóviles, tienes necesariamente que tener varias pólizas de seguros, una para cada uno, y pagar por tener esos vehículos asegurados en todo momento, independientemente de que estén siendo utilizados o no: un planteamiento que resulta como mínimo chocante, cuando sabemos que la inmensa mayoría de los vehículos, salvo aquellos que son utilizados en determinadas actividades profesionales, permanecen inactivos en torno al 95% del tiempo.

Con esta idea en la cabeza, algunas compañías, como Metromile, plantean el uso de dispositivos para monitorizar la actividad de un vehículo, y cobrar el correspondiente seguro tan solo cuando ese vehículo está expuesto a un riesgo. Metromile ha captado ya en torno a los trescientos millones en inversión para poner en marcha sistemas que permiten no solo cobrar el seguro en función de la distancia que una persona conduce, sino también automatizar el reporte de accidentes reconstruyéndolos a partir de la sensorización del vehículo. Otras compañías, como Zubie, plantean incorporar un dispositivo al puerto OBD del vehículo, que permite diagnosticar las condiciones de uso, el tipo de conducción, o incluso alertar de posibles necesidades de reparación, y plantea a partir de ahí una puntuación para el conductor que redunda en el cálculo de la póliza. Una aproximación similar pero consolidada en forma de plataforma es la planteada por Arity, una spinoff del gigante norteamericano Allstate, que intenta correlacionar determinados tipos de comportamientos con el riesgo de accidentes.

Una aproximación similar, pero mediante el uso del smartphone, es la planteada por Kasko2go, una compañía que pretende optimizar sus tarifas construyendo una cartera de usuarios con niveles de riesgo bajo, el 90% de conductores que nunca han tenido un accidente o el 95% que habitualmente obedecen las señales de tráfico, frente al otro 10% que habitualmente se han visto implicados en varios accidentes y que reciben multas de manera recurrente. Influir en ese balance e intentar descubrir las reclamaciones fraudulentas es la palanca que la compañía pretende poner en uso para generar pólizas con un precio más competitivo: el usuario mantiene activa la app de la compañía mientras conduce, que determina su estilo de conducción, y es utilizada, en muchos casos, para determinar las circunstancias de un accidente y proceder al pago de manera instantánea.

Root, una compañía que ya mencionamos anteriormente, ofrece una póliza específica para vehículos Tesla en la que el propietario paga menos cuanto más tiempo pasa el vehículo conduciendo en modo autónomo, tomando en consideración que la conducción autónoma es inherentemente más segura que la humana, y plantea otras aplicaciones para el uso de los sensores de un smartphone para determinar las circunstancias reales de conducción de una persona independientemente de características como el lugar en el que viven o sus características sociodemográficas, que tradicionalmente han generado una discriminación en muchas ocasiones injustas en los algoritmos que se utilizan para el cálculo de los precios de la póliza.

¿Hasta qué punto están siendo las compañías de seguros proactivas en la aplicación de la tecnología para diferenciarse o intentar adaptarse a un mundo en el que todos llevamos un potente ordenador en el bolsillo, o en el que un vehículo puede dotarse de un sistema de sensorización a cambio de una inversión relativamente modesta? En muchos casos, la idea puede ser tratar de perpetuar un sistema que permite facturar al usuario por la totalidad del tiempo en lugar del tiempo efectivo de conducción, o por el resultado de un injusto baremo en lugar de por las características reales de la persona, pero… ¿es un sistema así sostenible? ¿Está la industria aseguradora abocada a la obsolescencia, o más bien a una carrera por generar spinoffs o por llevar a cabo adquisiciones ocasionales que le permitan salvar la cara ante ese desfase tecnológico? Más allá de los cambios que la industria aseguradora del automóvil tendrá que hacer cuando estos sean autónomos o pertenezcan a flotas, hay todo un mundo en el que la aplicación de la tecnología permitiría aplicar factores mucho más razonables y sensatos en el cálculo de lo que un usuario paga por su póliza. ¿Están las compañías tradicionales trabajando en ello o simplemente dejando el tiempo pasar?

 

 

 

This article was also published in English on Forbes, “Why it’s time to rethink car insurance” 

 

11 comentarios

  • #001
    Gorki - 24 julio 2018 - 11:47

    Pues si , tiene sentido que pagues en función de lo que que circule el coche, pero para ello valdría simplemente, leer el cuenta kilómetros periódicamente.

    Todo lo demás me parece excesivamente sofisticado. Supongamos que un sensor indica la distancia a la que conduces, aparte del constante envío de datos, andar a tirones en un embotellamiento.podría costar una fortuna de seguro y sin embargo el riesgo es mínimo. Claro que podríamos medir a la vez la velocidad pero eso complica aun mas la cosa.

    Como en todo el punto medio suele ser el más acertado.

  • #002
    Daniel Terán - 24 julio 2018 - 12:29

    Si la conducción autónoma es perfecta y los vehículos pertenecen a flotas, entonces no será necesario pagar un seguro. Ante cualquier muy improbable desperfecto, saldrá más a cuenta adquirir un vehículo nuevo.

    • Gorki - 24 julio 2018 - 13:36

      Supongo que tendrán un seguro genérico de responsabilidad civil, que englobe todos los posibles riesgos no definidos, como tienen los Ascensores de una Comunidad de Vecinos. Pero para eso, aun falta mucho, mientras haya un vehículo no autónomo, el riesgo de accidente subsiste.

  • #004
    marcelo - 24 julio 2018 - 13:12

    La esencia de los seguros desde tiempos antiguos es la solidaridad, todos pagan un poco y solo unos cuantos reciben alguna contrapartida, mucho mayor de lo aportado, cuando lo necesitan, apartarse de este modelo es muy peliagudo y dificilmente sostenible. Tendría sentido un seguro médico que pagas solo si lo necesitas? No, sería o ruinoso o tan caro como la factura del hospital.

    Lo de penalizar a los malos conductores, o directamente deshacerte de ellos y quedarte con los “buenos”, es algo que ya está reflexionado desde hace mucho por las compañias tradicionales, no vamos a descubrir la pólvora a estas alturas…

    Además, si el futuro son enormes flotas de robotaxis autónomos, todas esas nuevas propuestas presuntamente innovadoras carecen de sentido. Cada vehículo, que teóricamente será casi imposible que tenga percance alguno, tendrá su propio seguro por imperativo legal, y será irrelevante quien se suba a él porque no tendrá influencia alguna en el comportamiento del coche… igualito que los taxis actuales.

    • Gorki - 24 julio 2018 - 13:43

      Lo que las compañías de seguros buscan, es crear grupos de seguros con el mismo nivel de riesgo, de forma, que entre los propietarios de ese grupo, si se actúe solidariamente, pero un seguro con mayor riesgo, se engloba en otro grupo de seguro con más póliza, como es lógico.

      Sólo la SS no busca evitar las personas con mayor riesgo, pero a cambio, es obligatorio el suscribir la cuota, seas persona de complexión sana o enfermiza.

    • Alqvimista - 24 julio 2018 - 18:26

      Totalmente de acuerdo Marcelo, todas estas consideraciones me parecen una tontería. Lo que hacen estas empresas nos es sino tratar de reducir el coste añadiendo la tecnología disponible, ósea, nada nuevo bajo el cielo.
      ¿Cómo determina una compañía la cuota básica del seguro? ( Costes generales + indemnizaciones + beneficio ) / número de pólizas. A esto se le añade una pequeña corrección individual y listo. Una cartera de pólizas de poco riesgo generará una póliza baja y viceversa. Obvio. ¡Acabo de reinventar el negocio del seguro! ;-)

      Pero si en ¿¡diez años!? ya no conduciremos ni poseeremos coches, ¿qué nos importará cómo se calculen las pólizas?
      ¿Que si las compañías de seguros están pensando en ello? ¡Por supuesto! pero ¿qué pueden hacer ahora? Nada, ellos se mueven en función del mercado y, simplemente, en veinte o treinta años el negocio requerirá menos personal. Y punto. Como en la banca.

  • #007
    Guillermo Hotel - 24 julio 2018 - 16:05

    Enrique

    Vaya perlita. A una aseguradora como metromile no solo se la mide por la fanfarria del marketing. En eso son todas buenas…. Lo de las quejas que tienen en Yelp ¿las has leído? yo no harí una análisis sentimental favorable como denominar “cambios dimensionales” a estos presuntos rapiñeros (pelín pedante si no se enfada):

    https://www.quora.com/Almost-signed-up-with-Metromile-for-my-insurance-but-am-very-skeptical-after-seeing-so-many-negative-Yelp-reviews-Does-anyone-have-any-experience-with-claims-from-them

    https://www.sitejabber.com/reviews/metromile.com

    Uno de los comentarios que me ha hecho gracia es que el sistema de Metromile resulta el 50% de la competencia. COÑO !!!! el mismo mensaje que cuando entras en rastreator. “Hasta 50% de ahorro con el comparador de seguros de Coche”

    Vaya tela de artículo.

    Lo mejor: en todas partes cuecen habas, y en EEUU a calderadas. Si vienen por aquí ya sabemos que son unos gualtrapas.
    Lo peor: Marketeros del mundo uníos, sin más madera

  • #008
    LEON PARDO - 24 julio 2018 - 19:39

    Conociendo la deriva de las compañías de seguros cuyo forma de trabajo es conseguir el máximo de clientes, incluso forzando la obligatoriedad de algunos seguro, mientras a la hora de pagar buscan todos los trucos sean legales o no para evitar el pago. Cualquier modalidad que se inventen tengo por seguro que va a ser en su beneficio y por tanto en contra de sus clientes.

    • Gorki - 25 julio 2018 - 00:06

      va a ser en su beneficio y por tanto en contra de sus clientes. No necesariamente el beneficio del Seguro, está en contra del beneficio del clientes. Si el seguro pone una cuota baja para clientes que mueven poco el coche. se beneficia tanto el Seguro. ( más clientes de poco riesgo), como el cliente, (menos a pagar por la póliza)

  • #010
    Guillermo Hotel - 26 julio 2018 - 10:53

    Curiosamente el mejor sistema para proveer un seguro es la figura de la mutualidad. Que evidentemente puede funcionar si no se distorsiona el modelo original.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Mutualidad

    La figura más rentable es como digo tener una gran población asegurada (p.ej. todos los conductores o todos los taxistas, todos los agricultores, toda la población) y cobrarles una prima anual basada en un plan de negocio de la mutualidad que no tiene ánimo de lucro y mantiene unos costes mínimos. Esos asegurados incluso en un modelo mixto compran alguna acción de la empresa.

    Al ser una población grande el riesgo se diversifica y hace que la cuota sea mínima. Siempre hay excepciones que pueden limitar la cobertura (número de partes), claúsulas de bonus malus, etc… pero deja fuera de la ecuación a la típica empresa que solo va a sacar beneficio….

    Los que creen que la seguridad social es un invento reciente, solamente recordar que el INP fue fundado en el S.XIX y que funciona más o menos como ahora desde 1963. Comparar el caos y la sangria que supone un seguro privado cuando no existe el sistema de seguridad social en un país. Ejemplos de gestión nefasta y es paradigma es EEUU. Donde al no haber un freno al lucro por un derecho fundamental como es el seguro consiguen que tengas que pagar más de 50000$ cuando tienes un parto…

    Lo dicho, lecciones de EEUU en el sector seguros, las mínimas.

  • #011
    Javier - 27 julio 2018 - 10:36

    Esto ya lo viene haciendo GRUPO NEXT desde hace algunos años en España. Una pena que solo veamos ejemplos de EEUU cuando en nuestro país tenemos varias insurtech del mundo del auto

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